viernes, abril 20, 2007

NO DEJES QUE TE DEN "CUERDA" (3ra. PARTE)




Por FAUSTINO PÉREZ


Existe una estrategia que adoptan los “débiles ante la cuerda” que consiste en alabar al “cuerdero”; es como una manera de ponerse a su disposición, admitiendo tácitamente que el otro es mejor en el “arte” de dar “cuerda”, ya que de esa manera se está plegando a los caprichos y voluntad del atacante más eficiente. Es también una forma de halagar la vanidad del “cuerdero mayor”, y ya se sabe que eso gusta mucho. El varón de la especie humana, es muy sensible al halago y a la vanidad, y si tiene la autoestima baja, entonces, mucho más. Cómo se explica, si no, que muchos políticos necesitan tener detrás una “corte” de adulones con sueldos de lujo, cuyo único trabajo consiste en andar detrás de ellos. Aquí también, incluyo los guardaespaldas, ya que mientras más son, más importante se siente el adulado.
Otros que son más pasivos, prefieren emplear el ardid de la “mosquita muerta”, presentándose como alguien incapaz de hacerle daño a un compañero; y si alguno la emprende en su contra, esbozan una sonrisa tímida, y no contestan ante la provocación.Algunas “víctimas” de las embestidas, son más drásticos, y sencillamente se enemistan con el “cuerdero” de turno, y de esa manera resuelven su problema, cortando por lo sano. Quienes no pueden controlarse ante los ataques, siempre tienen la opción de refugiarse detrás de un rostro malhumorado, o de intentar ignorar al “cuerdero”, lo cual no siempre es posible; y en ambos casos estas actitudes y comportamientos se pueden interpretar como una señal de debilidad, y provocar el efecto contrario de recibir aún más “cuerda”.
El contraataque puede incluir el chisme y la maledicencia a espaldas del “cuerdero”, como una forma de venganza. También existe otra defensa que consiste en intentar desautorizar al “cuerdero”, con una frase del tipo: “¿y quién eres tú para criticarme?”; o bien, haciéndole una parodia al atacante, relacionada con alguna anécdota negativa, para que “escarmiente”; ya que si está bien hecha la dramatización, puede convertirlo en un hazmerreír, pero, corre el riesgo de ser atacado sin piedad en la primera oportunidad, por el “cuerdero mayor”.Cuando no existe un trato de confianza se suele emplear la frase: “¿y usted sabe quién soy yo?”, o, “¿usted sabe con quién está hablando?”, dicha con tono autoritario y enérgico, con el fin de sugestionar a quien tomó la iniciativa. Estas mismas frases son las típicas de las situaciones en las que el que está en desventaja, intenta convertirse en “atacante”, por ejemplo, ante un agente del orden público.
Como dicen que la mejor defensa es el ataque, algunas personas se adelantan a la “cuerda”; empero, al hacerlo, inevitablemente hacen una proyección psicológica de sus preocupaciones y problemas, al decirle al “cuerdero”: “tú si estás flaco muchacho, ¡ten cuidado con el SIDA!”.
Las dominicanas son también “cuerderas”, como era de esperarse, y disfrutan o sienten un morboso placer, cuando los hombres se pelean por ellas, físicamente u oralmente, sobre todo con las “cuerdas” provocadas por ellas mismas; lo que se conoce popularmente con el dominicanismo de “enchinchar”. No son raras las frases dichas a su hombre, tales como esta: “¿oh, y tú te vas a quedar así?”, como una manera de que inicien la pelea por ella.Cuando una mujer disgustada, o por celos, empieza a zaherir a su propio hombre, esa práctica puede generar mucha violencia en su contra, y yo sospecho que la “cuerda” matrimonial está detrás de muchos feminicidios; porque si la “cuerda” la mujer se la da a un hombre borracho y/o drogado y/o con un “amargue”, le puede costar la vida, fácilmente.
Otra variante de esta clase de provocación se hace entre hombres cuando se le dice al “amigo”: “si me hace eso a mí, le arranco la cabeza”, o, “si soy yo, lo mato ahí mismo”. Estas clases de “cuerdas” pueden ser muy peligrosas, como ya dije, dependiendo de las circunstancias. En cualquiera de estos ejemplos, la dramatización del “cuerdero” es muy importante.
Una técnica para obviar o quitarle impacto a la “cuerda”, consiste en la generalización, es decir, en intentar convertir la “crítica” que se le hace al recipiente de la “cuerda”, afirmando que eso es algo común, que no merece ser satirizado. Por ejemplo al decir: “eso le pasa a todo el mundo”.Sin embargo, a algunos “cuerderos” se les hace perder su equilibrio psicológico con la técnica de la estimulación, la cual consiste en animarlo a que “dé cuerda”, al decirle: “sí, sí, critícame que eso es bueno para corregirme”, o, “critícame, que yo acepto que me evalúen”…
Hay una “cuerda” sutil que consiste en la “defensa” de la víctima de la burla, pero, añadiéndole más leña al fuego de forma perniciosa y corrosiva. Naturalmente, que esto se hace con la “mejor intención del mundo”, por ejemplo: “ustedes tienen que ayudarlo, él lo que quiere es reincorporarse a la sociedad después que lo deportaron por un asunto de drogas”, o bien, “no le digan eso a su jefe, porque puede perder el sueldo que tiene sin trabajar”, y así por el estilo.Al “cuerdero” también se le puede intentar desarmar haciéndole falsas promesas de favores o regalos: “ve por allá que te tengo una buena sorpresa”, o bien, “¿qué quieres que te traiga de mi viaje?”. No obstante, esta puede ser un arma de doble filo, porque si el “cuerdero” interpreta este gesto como una debilidad, puede chantajear aún más al “encuerdado”, o darle más “cuerda”.
Resulta curioso que la “cuerda” también se puede emplear para enviar mensajes y metamensajes, o sea, para hacerle saber a alguien que se tiene información que puede comprometerlo, o que puede ser utilizada en cualquier momento en su contra. En esta modalidad, sencillamente se le hace la insinuación al otro; muchas veces en privado, porque así es más efectivo. Es una manera de decirle, que si no obtempera, la puede divulgar ante una audiencia más amplia. En definitiva, puede tratarse de un chantaje o de una técnica para frenar a la “víctima”, con el fin de que no haga algo, aunque sea para que no le “dé cuerda” al atacante. Es evidente, que si el recipiente del chantaje solapado, se defiende, esta clase de “cuerda” sirve para sacarle información, porque si responde, puede aportar y evidenciar datos, que a lo mejor el atacante quería. Una variante de este tipo de “cuerda”, es la técnica de los políticos que dicen poseer expedientes con los datos negativos de todos los rivales, y que van a empezar a usar dicha información en cuanto empiece la campaña en serio; entonces, en la “contracuerda”, esos mismos rivales les hacen saber que ellos también tienen sus “colecciones” de expedientes con todo lo malo del adversario.Esta variante también puede servir, igualmente, para sacar información, porque ciertos políticos se desahogan o se defienden en público, y al explayarse, incluso, muchas de esas opiniones son aprovechables por los titulares de los medios.
Se han dado casos de algunos políticos, quienes han perdido muchos votos en unas elecciones, por no haber podido soportar una “cuerda” disimulada, en las ruedas de prensa; ya se sabe por experiencia que existen “periodistas” conocidos, o no, que son verdaderos agentes provocadores, al servicio de poderosos intereses, independientemente de que disfruten “dando cuerda”.
Aquí en el país hay reporteros que han sido despedidos de los medios por no respetar con sus “cuerdas” a quienes tienen poder; y a lo mejor lo han hecho inconscientemente.
Durante las famosas caravanas partidarias, no son pocas las trifulcas, altercados, y tiroteos que se han escenificado en época de elecciones, porque del mismo público surge la “cuerda”, si no son partidarios de quienes participan en la actividad. También se dan y cogen mucha “cuerda” los simpatizantes cuando coinciden con otra caravana de signo contrario. Esto es seguro.
Empero, las “cuerdas” políticas no son únicamente orales, sino, que también existen las icónicas o gráficas; por ejemplo, presentando la imagen de un candidato comiendo hierba, o copulando con otro…esto también se puede ver en el carnaval de Río de Janeiro, y salvando las distancias, en el de Santo Domingo, o en el mismísimo Internet. En este apartado se encuentran, además, las caricaturas y los dibujos de humor satíricos.Como dibujo de humor aquí en el país, sobresale por sus excelentes chistes políticos Harold Priego, aunque, como dibujante deje mucho que desear, debido a las prisas.
Otro matiz interesante y poco estudiado es la importancia de la “cuerda”, - tanto en la política, así como también en la grupal - , consistente en su valor con la finalidad de desinformar, ya que al poder combinar creativamente lo real con lo imaginario, la audiencia muchas veces no sabe discernir, o no le importa, si se trata de algo verdadero o inventado. Cuando las personas creen en algo, o en alguien, entonces esa creencia se convierte en operativa, o lo que es lo mismo, en algo real y verídico, aunque sea el “cuentazo” más grande o disparatado del mundo. Ese problema de probar la verdad recae en el recipiente de la “cuerda”.
En ese orden de ideas y como corolario de lo anterior, la “cuerda” puede evidentemente contribuir a la creación de mitos y leyendas, en especial, los de tipo negativo que son los que desacreditan o humillan a los demás. Se sabe que por aprendizaje cultural, el dominicano tiende a recordar todo lo negativo de los demás; y lo positivo, o no se lo cree, o lo pone en duda, o bien, lo olvida fácilmente. Esto es perfectamente lógico en un país de “cuerderos”. Por ejemplo, al decirle a un amigo que su padre es un médico “matasanos”, con todas las variaciones del mismo tema: “ya llegó el hijo del matasanos”, “aquí está el heredero del matasanos”, y así por el estilo.
En las “cuerdas” con efectos a largo plazo, tenemos las mentiras descaradas de los pseudohistoriadores dominicanos, que se dedican a esos menesteres para cubrirse ellos mismos y sus propias familias. Hay uno muy conocido, que incluso ha ganado muchos premios, quien dice que todo lo hace por “esclarecer la verdad histórica”, pero nunca dice precisamente la verdad del homosexualismo y del servilismo político de su padre. Por esa causa, los verdaderos historiadores aquí escasean mucho, ya que su único interés, como ya dije, consiste en tapar lo malo de ellos, y destapar lo de otros. Y así no puede haber historia.
Por obra y gracia de los “historiadores” dominicanos, y por la cultura popular, todas las cualidades positivas y negativas de las personas se heredan, según convenga, y eso es un solemne dislate. Nadie hereda ser héroe o intelectual, o en el lado negativo, ser un asesino o un narcotraficante.
Otra categoría interesante es la de los “cuerderos malagradecidos”. Supongamos que alguien le hace favores a otro, de forma continua, y de repente decida no hacerle más, y descontinuarlos, por cualquier motivo. Entonces el afectado, como pretende seguir con sus ventajas y privilegios, cada vez que se tropieza con su antiguo protector, en público o en privado, lo saluda diciéndole: “ya llegó el tacaño”, o, “muchacho, tú no sueltas ni los buenos días”.
Existe una variante moderna de este ardid, que la practican algunos, principalmente de los medios de comunicación”; pero esta sub-categoría tiene hasta gracia, cuando se le dice a alguien de influencia: “ponme a picar (a ganar dinero) que yo soy tu amigo”.
Una manera especial de “dar cuerda” consiste en “congelar” en el tiempo los roles y profesiones del adversario. Vamos a suponer que un joven talentoso, pero de origen humilde, empiece a ganarse la vida lustrando zapatos, claro está, por necesidad; y con su esfuerzo, llegue a ser un afamado jugador de las Grandes Ligas de béisbol, ganando millones de dólares; entonces, viene el “cuerdero” de turno y le dice: “tú sigues siendo el mismo limpiabotas de siempre”, o, “la mona aunque se vista de seda, mona se queda”, y así en ese tono. Esta clase de “cuerda” es válida para cualquier persona que haya subido de categoría social.
Existen “cuerdas” cariñosas, como cuando la esposa le dice al marido: “mi negro ven a almorzar”; y él le contesta: “ya voy morena linda”; inclusive, hay otras que se dicen cantando, tal como ocurre al entonar una de las tantas canciones que hacen referencia a una situación determinada, que le hace recordar a la persona que escucha la “cuerda” cantada, algo que sucedió. Las hay para todos los gustos, y para todas las circunstancias.
Curiosamente detrás de miles y miles de apodos y sobrenombres dominicanos, existe en su origen una “cuerda”, o si no pregúntenle a Pipí, o a Capaperro, o bien a, Puñalito, Juanita Banana, Chinchilín, El Ñame, Cubero, Boquita de Fullín, Saltapatrá, Fullero, Quijá Quieta, Maltramao, Iguana, Nariz de Frononó, Caga Prieto, Come Tachuela, la Batidora, Lengua de Mauser, Toña la Quema Pelo, Pégameuno, Bolsa Triste, Cara de Velorio, Tripocho, Trepié, Viagra, Conejo, el Buey, Gambá, Petiseca, Boqueburro, Jirafa, Tití, Larguirucha, Tikimani, Sobao, Tolete, Maco, Makukín, Espantao, el Bobo, Gallina Grifa, Hipopótamo, Navajita, Jabao, Bolsípeta, Nariz, y así un larguísimo etcétera; lo que sucede es que llega un punto en que el afectado interioriza el mote, y lo acepta, sencillamente para no “coger más cuerda”. Se convierte entonces la aceptación en un mecanismo de supervivencia, a base de resignarse. Observen que no se trata de diminutivos como sería llamarle Enriquito al hijo de Enrique, sino, que son apodos para ofender, humillar y zaherir; y por cierto, muchos de ellos son muy difíciles o imposibles de traducir a otro idioma, o de comprender, si el lector no es dominicano. Otra variación consiste en cambiarle el nombre a dos hermanos, en aparente confusión, por ejemplo, llamarle Juan a Pedro, y viceversa; o confundirse con un nombre parecido, como podría ser llamarle Celestina a Celeste, o lo contrario.
El comportamiento dominicano típico de desobediencia civil, obedece en gran medida a la actitud del “cuerdero”, que ha asimilado culturalmente ese tipo de comportamiento, de forma inconsciente; como por ejemplo, los motoristas que no respetan la luz roja de los semáforos, o hacen piruetas circenses en las autopistas; o los que tiran basura en las calles, los que despilfarran el agua, y así por el estilo. Aparentemente se trata de una conducta terca y obcecada, pero en el fondo lo hacen porque ellos entienden o intuyen que eso disgusta a los demás, en especial a las autoridades; o sea, que se trata de una “cuerda” conductual, y una manera poco civilizada de protestar. Por esos motivos, las campañas de educación cívica rinden tan pocos resultados.

sábado, abril 07, 2007


LAS REALES ATARAZANAS, DESDE LA PLAZA ESPAÑA DE SANTO DOMINGO (foto: FAUSTINO PÉREZ)
NO DEJES QUE TE DEN “CUERDA” (2da.PARTE)



Por FAUSTINO PÉREZ



Como en la “súpercuerda” no se respeta nada ni a nadie, no es raro escucha frases como estas: “¡te noto muy frustrado, será mejor que te operes ese tumor que tienes en la barriga, que parece un balón!”, o “¡tu mujer tiene su amante y tú ni siquiera te das cuenta!”; “¡págale lo que le debes al banco, muerto de hambre!”, o bien, “¡atropellaste un peatón en la autopista, y saliste huyendo!”, “¡sabrá Dios quién es el padre de tu hija, esa niña no se parece en nada a ti, no me extraña con una mujer como la tuya!”…
La “víctima” tiene dos opciones: o rehuye la “pelea” porque lo “pararon en seco”, o contraataca. Todos estos ataques y contraataques se reflejan en los rostros de los que están involucrados. Se sabe por experiencia que una sonrisa “amarga” también conocida como “risa con sordina”, evidencia y delata a los demás que la persona está “cogiendo la cuerda”, es decir, que le está afectando.
Lo típico es que el “cuerdón” se practique en un corrillo en el que esté el recipiente de la burla, para avergonzarlo aún más, porque en privado no tendría sentido, ni tampoco hay testigos que hagan coro.
Según el “protocolo” de la “cuerda” que se practica en las peñas de amigos, si alguien esta “cogiendo la cuerda”, en el careo “cuerdero”, los demás se ceban en él. Esto implica que el dé muestras de mayor debilidad recibe normalmente el máximo de “cuerda”. Muchas veces, con tantos ataques y contraataques, la iniciativa se desplaza de un sujeto a otro.
Comoquiera, en toda pandilla de amigos, se sabe por experiencia quienes son los mejores “cuerderos”, y por supuesto, quienes son los más susceptibles para recibirla.
Inclusive, se da el caso de que alguien cuente una anécdota o esté tratando un tema, y cualquiera del grupo se aprovecha e inicie la “cuerda”. Lo mismo ocurre cuando el “cuerdero” de turno note algo en el compañero que puede ser material “cuerdero”. Esta “cuerda” lo mismo se puede referir a unos zapatos feos, que a unos pantalones de un color exagerado, o a un peinado extravagante…, o cualquier otra excusa.
La psicología del “cuerdero” en muy interesante, y en este sentido es preciso aclarar que hay sujetos que se adelantan y dan “cuerda”, como un mecanismo psicológico de defensa; en cambio, en otros corrillos existe una especie de “acuerdo tácito”, para darle “cuerda” a uno/s y a otro/s no. O bien, no se dan “cuerda“ entre ellos.
Normalmente, quien se adelanta sea el que más rápidamente “coja la cuerda”, pero hay algunos que saben disimular los “ataques” de los amigos. Los que no aprenden a aparentar lo que no es, se pueden llevar un tremendo disgusto, y hay mujeres que con la “cuerda” hasta lloran. Hay quienes toman la delantera y afirman tajantemente: “yo sí cojo la cuerda”, que viene a ser una forma de enarbolar una bandera de la paz, o bien, una manera de advertirles a los demás que está dispuesto a cualquier cosa; es decir, que se convierte en un tipo de amenaza solapada.
Otros “cuerderos” consuetudinarios son acicateados por diferentes complejos y perturbaciones psicológicas; así tenemos desde aquel que se siente superior a los demás, hasta el otro, en el extremo contrario, con complejo de inferioridad. Empero, existen algunos con manías persecutorias, y hay sujetos con diferentes grados de esquizofrenia y de paranoia, entre otras anomalías conductuales. Son famosas las “cuerdas” de los maníaco-depresivos, quienes practican una mezcla de “cuerda” con humor negro. Como siempre, el común denominador de todos los tipos de “cuerderos”, es el ocio; y naturalmente, la cultura, que hace que la “cuerda” sea una marca de identidad del dominicano.
Pero, ¿que se requiere para ser un buen “cuerdero”?, una de las cualidades útiles es la capacidad histriónica, tanto para la burla, así como también para encajar los ataques. Esto implica saber dramatizar con el fin de provocar la hilaridad en los demás. Aquí se incluye el tono y volumen de la voz, ya que mientras más gente escuche la “cuerda”, más se podrá avergonzar el afectado. Es necesario, igualmente, saber comportarse, y disimular como si no pasara nada cuando se es atacado.
En segundo lugar está la información que se posee del otro, para poder establecer una estrategia efectiva de ofensa-defensa sobre la marcha. En este apartado se incluyen los rumores y chismes escuchados, y recordados a tiempo, acerca de los miembros del grupo. Si se cuenta con unas dotes imaginativas y creativas que sean graciosas, ayuda mucho, conjuntamente con la capacidad de actuación.
Una cualidad muy oportuna es la de tener reflejos rápidos, lo cual viene como anillo al dedo tanto para el ataque así como también para la defensa.
Todo lo anterior tiene que estar apoyado por la inteligencia del individuo. Sin embargo, nada sustituye la práctica, es decir, que las “armas” tienen que ser probadas para saber si dan buenos resultados, en cada contendiente.
En todo caso, casi todos los “cuerderos” exitosos tienen un componente sádico muy acentuado, y además, se precisa una cierta dosis de exhibicionismo, para pretender sobresalir y “lucirse” delante de los compañeros.
Por descontado, que el recordar a tiempo es crucial en la “cuerda”, lo que implica que una buena memoria es vital.
Los datos o materia prima que se recuerdan para la “cuerda”, provienen tanto de hechos reales, así como también de la fantasía; o bien, una mezcla de ambos. En todo caso, caben muy bien las exageraciones, las cuales no son infrecuentes, y de ahí surgen las llamadas “mitomanías con gracia”, específicas para dar “cuerda”. Otro problema distinto es que alguien sea de hecho un auténtico mitómano, y esas historias fantásticas se utilicen en contra de él posteriormente, en la primera oportunidad.
En definitiva, todo buen “cuerdero” tiene que convertirse en un “archivo ambulante” de todos los datos negativos, acerca de las personas con quien interactúa. Esto abarca desde los chismes y rumores, que ya mencionamos, hasta los temas que son tabú, como los defectos físicos; también es útil la información acerca de la familia del otro, los fracasos que ha experimentado, las enfermedades que ha padecido, y si son mentales mucho mejor; los posibles “boches” (reprimendas orales), que haya recibido, además, interesa saber si alguien lo ha insultado, o se ha enemistado con él, o haya escrito, o bien, expresado algo negativo. Es muy importante conocer que es lo que más le disgusta a sus posibles “víctimas”, conocer sus vicios, sus debilidades, y sus tachaduras morales tanto del contendiente así como de su familia; sus taras y problemas de carácter; su estado financiero, en especial si tiene algún aprieto económico en su solvencia, las deudas, los reveses sentimentales, laborales, o políticos que haya tenido…en fin, de todo aquello que sirva para zaherir, avergonzar y humillar al otro.
Todo este fardo informativo, que se asemeja más a una cloaca o sentina que a un cúmulo de datos, sirve para la creatividad “cuerdera”, la cual está en parte vinculada con el humor y la risa, pero es, de hecho, mucho más malsana y dañina.
A lo que más se asemeja la “cuerda” es a la socarronería, ya que en ambas se valora la originalidad en el ataque, porque ese ardid pilla al otro desprevenido, y simultáneamente, dificulta el contraataque, debido a que se le hace más cuesta arriba la defensa.
Las estrategias de la “cuerda” varían mucho, desde el empleo de la llamada “cuerda seca”, en la que el “cuerdero” pone la cara muy seria; y la “cuerda húmeda” o “mojá”(mojada), en los casos en que el rostro muestre una sonrisa cínica.
Dentro de las tácticas defensivas, se encuentra la de adelantarse al ataque, dejando en entredicho al “cuerdero”; o sea, estigmatizándolo antes de que llegue y abra la boca, al aproximarse al grupo. Es como una señal de alarma, para que todo el corrillo esté alertado de las intenciones de quien se acerca. Por ejemplo: “ahí viene el cuerdero”, o “ya viene fulanito a molestar”, etcétera.
Hay quienes admiten sus defectos antes de que les den “cuerda”, lo cual es también otra manera de adelantarse a los acontecimientos, y con ello dan a entender que esos no son sus puntos débiles, porque los admiten de antemano; o por lo menos, que “ya están curados en salud”, y no “cogen cuerda”. Es parecido a la “auto-cuerda”, pero con una intención diferente: “una nariz tan grande como la mía, no se ve todos los días”. De esa manera se quitan presión.

domingo, abril 01, 2007


PALOMAS DEL PARQUE COLÓN DE SANTO DOMINGO (foto: FAUSTINO PÉREZ)



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viernes, marzo 30, 2007

NO DEJES QUE TE DEN “CUERDA” (1ra. PARTE)

Por FAUSTINO PÉREZ

En la República Dominicana no solamente se les da cuerda a ciertos relojes y a algunos juguetes, sino, que también la dan y la reciben las personas; en el entendido de que la frase “dar cuerda”, o la de “darle cuerda (a uno)”, implican todo un “arte” donde se mezclan el zaherimiento, la sorna, la burla, el humor, el sarcasmo, la chanza, la ironía, ¿y por qué no?, el sadismo.
En las acepciones que nos interesan, el Diccionario Enciclopédico Salvat, define las frases arriba mencionadas como: “ir dando largas a un negocio”, y “animar a alguien a hablar de lo que le interesa, halagar sus inclinaciones”, respectivamente. Evidentemente que estas definiciones se quedan cortas para explicar el fenómeno dominicano, el cual tiene menos que ver con el arte de ganar amigos, que con el de conseguir enemigos.
Que quede claro que la “cuerda” no es un patrimonio cultural exclusivamente nuestro, empero, aquí toma matices y ribetes muy interesantes y particulares, desde el punto de vista de la comunicación, y de las relaciones humanas cara a cara; debido, entre otros motivos, a que el recipiente de la “cuerda”, puede contraatacar, lo cual llamaremos: la “contracuerda”.
En principio, el origen de la “cuerda” habría que achacárselo a una o más de las motivaciones básicas de todos los animales, incluyendo, por supuesto, al hombre. Según el legendario investigador marino francés Jacques-Yves Cousteau, son cuatro, a saber: la defensa del territorio, la necesidad de buscar alimento, el impulso para reproducirse, y la competencia entre las especies. Sin embargo, ni siquiera esta última motivación puede justificar y explicar a cabalidad, que se le dé “cuerda” a un retrasado mental, a un anciano, a un pedigüeño, o a un niño, o a uno que padezca del síndrome de Down, por poner algunos ejemplos, de las cuales hemos sido testigos.
Probablemente, la gran “madre” de todas las “cuerdas” sea la vagancia, es decir, el ocio, el cual si no se sabe emplear genera mucho aburrimiento y tedio. Esto significa, que la “cuerda” es uno de los pasatiempos favoritos de los dominicanos para ocupar el tiempo libre, aunque sea en el “trabajo”. A esto hay que sumarle, los vagos que “producen” las divisas recibidas de aquellos que trabajan en el extranjero, quienes “ayudan” a sus familiares de aquí, enviándoles dinero. Esto no significa que el “cuerdero” sea exclusiva o medularmente un vago, sino, que si no tiene nada en qué entretenerse, tanto si labora, o si es un desocupado, acude a dar “cuerda”. No se les ocurre leer en libro, o iniciar un debate de interés cultural, ir a un museo, ir a pasear a un jardín…sino en “dar cuerda”. Es algo arraigado culturalmente.
Es más, hasta se podría afirmar que existen “cuerderos” por tradición familiar, quienes perfeccionan y mejoran su “arsenal” a diario, ya que desde que se levantan, es “dando cuerda”, empezando por su propia familia.
Inclusive, existen “cuerderos” por profesiones, en especial aquellos que trabajan en talleres donde hay varios trabajadores sentados uno cerca del otro, como los zapateros, entonces, se entretienen para no aburrirse de la rutina, dando “cuerda”.
El colmo de los colmos es la gente que se da “cuerda” a sí misma, lo que significa una “autocuerda”, como una manera de auto-estímulo, o bien, para no cometer un mismo error, etc. Por ejemplo: “¡yo si soy bruto, yo debí de haberme…!”, o, “¡está bien que me pase, por lento!”, y así por el estilo.
De los tres países que más han incidido o que influyen actualmente en nosotros, por diversos motivos históricos y culturales: España, Haití y los EEUU; en ninguno de ellos la “cuerda” alcanza la relevancia social, y los matices psicológicos nuestros, ya que en los Estados Unidos y en España, los “cuerderos” son escasos, comparativamente hablando, y los haitianos son muy susceptibles, y la “cuerda” degenera rápidamente en una ofensa personal.
Si alguien le llama a un haitiano “masisí”, en su país, que significa “gay” en créole, corre el riesgo de que por lo menos lo insulten.
En otras naciones como en el Perú, por ejemplo, la “cuerda” es también una afición nacional, no obstante, influye muy poco en la República Dominicana. Una vez, cuando realicé un viaje a esa nación, un amigo mío dominicano que tenía problemas con la próstata, me encargó que le comprara en Lima la famosa “uña de gato”, ya que él alegaba que la que vendían en Santo Domingo no era la original, y no tenía las propiedades curativas. Una vez allá, cada vez que preguntaba en la capital peruana por el medicamento casero, empezaban a “darme cuerda”, pero no me decían dónde la vendían. Al final regresé sin la “uña de gato”, porque nadie me informaba, y lo que hacía era perder el tiempo, y para colmo casi todos se reían, por un producto que no era para mí.
Por otro lado, los ingleses en el Viejo Continente, tienen su humor irónico, sarcástico y elegante, pero están todavía más alejados geográfica y culturalmente de aquí, y así sucesivamente.
Empero, el “cuerdero” en cualquier latitud, lo que pretende es desestabilizar y desmoralizar al otro, para lograr su dominio y hegemonía psicológicos; aunque, de hecho, también existen “cuerdas” como “entrenamiento” a los más jóvenes; o bien, para motivar o presionar a alguien con la intención de que se comporte de una determinada manera. Además, la “cuerda” puede tener un aspecto jocoso, lo que se conoce como la “cuerda sana”, o inofensiva, pero, en definitiva, si se analiza en profundidad, la actitud “cuerdera”, o un comportamiento de ese tipo, siempre remite a lo mismo.
Precisamente, el “asalto a la identidad”, según R. J. Lifton, de la Universidad de Yale, en su libro llamado Thought Reform and the Psychology of Totalism, es el primer paso, o primera fase, de la técnica del “lavado de cerebro”, también conocida como “adoctrinamiemto”. Y es que la “cuerda”, como mecanismo popular al alcance de todos, practicada para eliminar la competencia, y como un instrumento de mantener a raya el adversario; real o en potencia, emplea ese mismísimo recurso también, lo cual no es ninguna coincidencia.
De todas formas, la auténtica “cuerda” suele tener una cierta dosis, más o menos elevada, de envidia, resentimiento, venganza, y sobre todo, de mucha confianza en el trato personal. Por consiguiente, cuando no existe ese trato confiado, se la conoce y considera como un “atrevimiento”, y falta de respeto hacia el otro; y para colmo, como una “frescura”. Normalmente, la “contracuerda” no se hace esperar.
Habitualmente, y por razones de confianza mutua, la “cuerda no implica un contacto físico entre las partes envueltas; no obstante, todo buen “cuerdero” sabe muy bien, que la “cuerda con same”, (derivado del dominicanismo “samar”, que significa: pasar la mano), es decir, aquella que implique el humillar a la otra persona, o dejarla en ridículo, en cuanto a su integridad corporal se refiere, combinada con la acción de “darle cuerda”, puede tener un efecto devastador. Por ejemplo, despeinando a la “víctima”, o apretándole los cachetes, dándole un coscorrón, o pellizcándole el trasero, entre otras lindezas. Ya que además de zaherir, se le rompe la “burbuja de la personalidad”, o sea, de ese espacio imaginario de protección personal que “rodea” a toda persona, el cual varía de tamaño dependiendo principalmente del grado de agresividad del sujeto.
Si ambos contendientes están más o menos igualados, físicamente hablando, o si el más débil aparentemente no tiene miedo, la “cuerda con same” puede degenerar fácilmente en una pelea a puñetazos y patadas; se sabe, incluso, de “cuerdas” que han terminado en homicidios.
Otra variante, motivada principalmente por el afán de venganza, es decir, de buscar una revancha, debido a una alta dosis de odio, resentimiento y agresividad contenidos, suele conducir a la práctica de la llamada “cuerdaza”, o “súpercuerda”, también conocido como “un cuerdón”. Consiste en el empleo de “artillería pesada”, lo que equivale a utilizar todo el “armamento” posible que esté disponible. Lo típico es que quien inicie la “cuerdaza”, sea el resentido y/o el acomplejado, o sea, el que tiene la carga emotiva. En ciertas ocasiones uno ni se imagina la gran cuota de odio contenido y de envidia corrosiva que acumulan ciertos individuos, pero con la “súpercuerda” salen a la superficie los traumas que padecen, como una sentina abierta.
El “cuerdón” también está emparentado con la llamada “pelelengua”, o insulto verbal, con la diferencia de que esta última, precisa de unas dotes histriónicas muy acentuadas, para poder escenificar el escarnio e intentar amedrentar al otro. Por esas razones la “pelelengua” es más habitual en las mujeres.
A pesar de que existe un código de ética informal entre los “cuerderos”, que consiste en respetar los temas-tabúes, como la mención de los progenitores, los problemas de salud, y los defectos físicos que puedan padecerse; ni en el “cuerdón”, ni tampoco en la “pelelengua” se respeta dicho acuerdo no escrito.

domingo, marzo 25, 2007


PLUMAS (foto de FAUSTINO PÉREZ)



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McLUHAN NO VIAJES EN ESA “YOLA”



Por FAUSTINO PÉREZ

Marshall McLuhan, el comunicólogo más controversial, el profesor de literatura, el gurú de los mass media, hace ya tiempo apareció desnudo, nada más y nada menos que en las páginas de la revista Playboy, pero no físicamente, sino intelectualmente.
Lo curioso es que en ninguno de sus libros o en sus publicaciones de otro tipo, se había podido captar su mensaje con tanta claridad, como en esa publicación frívola; a pesar de la penetración e impacto que tuvo su polémica frase: “el medio es el mensaje”, y que él parodió en su conocida obra: “El medio es el masaje”.
El estilo de McLuhan fue imitado hasta la saciedad, al igual que sus respuestas chocantes y provocativas, con gran sentido de la autopromoción.
Aunque McLuhan aparentemente está pasado de moda entre los intelectuales, su influencia nos afecta mucho a nosotros todavía, - quizá más que en su época -, de una manera inimaginable.
Evidentemente, que su manera poco ortodoxa de manipular los medios de comunicación, resultó ser su “arma” más poderosa para llegar a la celebridad. Además, él se encontraba en la plataforma mediática ideal en el momento preciso. Con esto logró, quizá sin proponérselo, el eclipsar de paso a su mentor Harold A. Innis, canadiense también como él, tal como lo demuestra Daniel J. Czintrom en su libro: De Morse a McLuhan.Con relación a la otra frase tan citada de McLuhan: “La aldea global”, según nos cuenta J. Herbert Altschull, en su obra: From Milton to McLuhan; hacía más de un siglo que Samuel Morse, el padre del telégrafo, había pronosticado que la humanidad se comunicaría a la “velocidad del pensamiento”, convirtiendo a “todo el país en un vecindario”.
Todo lo anterior evidencia a las claras, que McLuhan era más original en la forma que en el contenido, es decir, que le puso una “envoltura” distinta a las ideas que ya circulaban, en el mundo académico.
Empero, ese detalle no le quita méritos, ya que él reelaboró, y en gran medida popularizó y recicló, los aportes de sus predecesores; y tal como señala Umberto Eco, los medios son “genealógicos”, es decir, que cada nuevo avance, se basa a su vez, en los avances de otros; y al pensamiento también le sucede lo mismo, como está demostrado.
El conjunto de experiencias y de conocimientos asimilado por McLuhan, le llevaron a dividir los medios en dos grandes tipos; tomando el vocablo “medio”, de la forma más amplia posible, y definiéndolo como: “cualquier tecnología que crea extensiones del cuerpo humano y de los sentidos, desde la ropa hasta el ordenador”.
Por una parte está el medio “cool”, que significa “fresco” o “relajado” o “suave”, en inglés, y que ha sido traducido por medio “frío”, o de “perfil blando”; y es aquél que tiene “poca definición”, y por lo tanto, deja mucho a la imaginación, provocando una “alta participación”. Por otro lado, está el medio “hot”, que quiere decir “caliente” en inglés, y que ha sido traducido por medio “caliente”, o de “perfil duro”; y es aquél que presenta “mucha definición”, y por consiguiente deja poco a la imaginación, provocando una baja participación.
Es preciso aclarar que estas definiciones de cool y hot, no se refieren al aspecto sexual, como cierta gente piensa.
Sin embargo, si nos fijamos bien en las definiciones que el que el mismo McLuhan propuso, - y que han sido repetidas durante mucho tiempo hasta la saturación - , tomadas de la famosa entrevista que le hicieron en la revista Playboy, en el año 1969, comprobaremos que él no se refería exclusivamente a los medios de comunicación, como lo han interpretado erróneamente algunos, a través de los años.
Para el entrevistado, nuestras capacidades para prolongar o extender nuestras identidades o personas, convertían en parte nuestra a los objetos inanimados que nos sirven, de tal suerte que unos bártulos de madera o de metal, podían ser utilizados para ayudarnos a caminar(muletas); otros objetos metálicos también, se convertían en extensiones de nuestras manos (cubiertos); un aparato de plástico con sus circuitos, en nuestros oídos (teléfono), una rueda podía ser una prolongación de los pies (vehículo), y un libro sería, más bien, una prolongación de los ojos.
Observen que absolutamente todos los medios que McLuhan ponía como ejemplos, eran bienes de consumo.
De igual manera, y como se habrá podido comprobar, McLuhan tampoco se refería a los cinco sentidos clásicos, (vista, olfato, tacto, audición y el gusto) sino, a un concepto mucho más amplio, aparte de las otras sensaciones que recibe el cuerpo nuestro.
Por ejemplo, en el conocido sentido del tacto, en realidad se incluyen, al menos, seis aptitudes distintas, ya que posee sus terminaciones nerviosas diferenciadas, para el frío, el calor, para la presión, el dolor, el tacto propiamente dicho, y el sentido proprioceptor, que sirve para relacionar cada parte del cuerpo con las demás…Otro caso sería el sentido de la audición, ya que no solamente escuchamos, sino que dentro del oído se encuentra el sentido del equilibrio, y así sucesivamente. Todos estos sentidos estaban listos y disponibles para ser “prolongados”, según sus criterios y supuestos.
Cuando Thorstein Veblen publicó en el 1899, la primera versión de su famoso libro: Teoría de la clase ociosa, evidentemente que no estaba pensando en McLuhan, quien nació en el 1911, en Alberta, Canadá; no obstante, estableció en el ámbito académico el criterio de que las relaciones humanas se basaban en la imitación y en la envidia, llevándole escandalosamente la contraria a los economistas de la época. De esa manera surgió el conocido concepto del “consumo conspicuo”, el cual, según Veblen, se realiza básicamente para impresionar a los demás. Es decir, que se trata de un gasto no imprescindible, evidentemente típico de las clases pudientes. Tampoco Veblen estaba pensando en la “yipetocracia” dominicana, cuyos partidarios intentan impactar a toda costa a los demás con sus vehículos todoterreno, en un afán desmedido; aunque muchas veces no puedan o deban costearlos. El comprar vehículos de lujo sin poder permitírselo, pone en evidencia los complejos seculares de unas clases sociales nuestras.
Veblen tuvo un sucesor en la persona de James Duesenberry, nacido en el 1918, en cuanto a teorías se refiere, porque planteaba con su “efecto demostración”, lo que le sucedía al consumidor cuando entraba en contacto con bienes superiores, o sea, de mayor calidad y mejor aspecto que aquellos que ya poseía. Esto demuestra que él enfocó el fenómeno desde el extremo opuesto.
A todo lo anterior hay que sumarle una ley universal en economía, aceptada por la generalidad, que afirma que el conjunto de necesidades, deseos y caprichos humanos, nunca está satisfecho. A esto es preciso añadirle, otro principio económico llamado la “Ley del mínimo esfuerzo”, que sostiene que las personas, para satisfacer sus apetencias inextinguibles, tienden a emplear el menor esfuerzo posible. Naturalmente, que esto hay que matizarlo, porque existen numerosos factores que condicionan, propician o entorpecen, esa pretensión y propensión humanas.
Si recordamos ahora lo que decía McLuhan de que “el medio es el mensaje”, y dicho medio precisamente era “una prolongación de los sentidos”, y las prolongaciones a su vez eran bienes de consumo, él en realidad lo que estaba insinuando y postulando, era que los artículos que consumimos, tienen o proyectan un “mensaje”, que los demás captan, - y hasta pueden causar la envidia que mencionaba Veblen -.
He aquí la gran coartada de McLuhan, ya que muchos de sus críticos de la época se perdían en sus razonamientos, creyendo que McLuhan se refería a los medios de comunicación con su frase “el medio es el mensaje”, y era en la práctica un auténtico promotor del consumismo.
Simultáneamente, para reafirmar el aspecto teórico de McLuhan se promocionó en el arte al artista pop Andy Warhol. Como bien se sabe, el pop es un estilo típico estadounidense que emplea elementos de la sociedad de consumo, que es el punto fuerte, precisamente, de la llamada “civilización americana”. Warhol tuvo la habilidad de invertir el proceso habitual, ya que se sabe que el arte es, - entre otros - , un inmenso laboratorio donde se ensayan los signos y los símbolos aprovechables por la publicidad. Warhol tomó las ideas de la publicidad y las convirtió en arte exportable. Así sus obras de las latas de sopa Campbell’s y el limpiador Brillo, se convirtieron en emblemas en el mundo entero. Aunque él no es el único artista pop, sí ha sido, y es aún, el más influyente. Toda su obra remite al consumo.
De paso, Warhol mitificó a ciertos personajes que se convirtieron en leyendas, como es el caso de Marilyn o de Elvis, dos de los iconos más importantes de la sociedad capitalista, rentables, famosos, imitables, e influyentes, aún después de muertos. Astutamente, Warhol entremezclaba imágenes de personalidades millonarias, famosas o polémicas entre sus trabajos de serigrafía, y de esa manera pudo ganar mucho dinero, porque los ricos se sentían halagados al estar en las mismas paredes de la sala de exposiciones, al lado de celebridades, y por supuesto, le compraban al artista.
Y precisamente el consumismo fue la verdadera arma estratégica que los estadounidenses le opusieron al expansionismo soviético, durante la llamada Guerra Fría. Es decir, le contrapusieron el afán de consumo, con el consiguiente “efecto demostración” que eso provoca, al concepto ideal del sistema comunista, que resultó ser ineficiente para producir bienes de consumo para provocar “envidia”, y para enviar “mensajes” a los demás.
McLuhan era el teórico de toda esa estrategia, el que le “restregaba en la cara” a los comunistas lo que ellos no tenían, materialmente hablando, y tampoco podían producir con su régimen anquilosado, y Warhol era el de la iconografía.
El talón de Aquiles de la desaparecida Unión Soviética, fue su fracaso estrepitoso como un sistema capaz de proporcionar a sus ciudadanos aquellos bienes y servicios que tanto envidiaban a los occidentales; a pesar de los grandes logros en los campos espacial, nuclear, militar, educativo y cultural, etc. La Unión Soviética era una potencia gigantesca, pero con los pies de barro, incapaz de producir alimentos básicos para su población, y mucho menos, bienes de consumo sofisticados pertenecientes a las llamadas nuevas tecnologías.
Al final de la década de los 80, se demostró a las claras, que la praxis capitalista con su gran capacidad de adaptación, era mucho más funcional, económicamente hablando, que la rígida ortodoxia teórica marxista; representada por Mijail Gorbachov, quien intentó corregir el sistema soviético con su “glasnot” (apertura), y su “perestroika” (reestructuración), no obstante, ninguna de esas medidas pudo evitar la caída del imperio comunista, en el 1991. Ese régimen económico que empezó en le 1922, no duró ni 70 años.
Como era de esperarse, el “efecto demostración” también exacerbó a los nacionalistas de la antigua Unión Soviética, porque en definitiva, cada etnia quería resolver sus carencias económicas a su manera, y en la mayor libertad posible. Estos acontecimientos también le dan la razón a Veblen, ya que la envidia, el egoísmo, y la capacidad de imitación se imponían, al levantarse la presión militar y política.
El desmoronamiento de la ex Unión Soviética, como era de esperarse, ha tenido repercusiones mundiales, pero para el caso específico del continente americano, donde el único régimen comunista que ha perdurado en el poder, es el caso cubano, como secuela de los acuerdos entre Kennedy y Kruschev del 1962; ya que para que los soviéticos desmantelaran sus bases de proyectiles de Cuba, el presidente estadounidense se comprometió a no invadir la isla caribeña, entre otros acuerdos secretos.
En esos momentos, se vivieron en el mundo los días más tensos y peligrosos de la llamada “Guerra Fría”, pero eso no impidió que la URSS, y su aliada Cuba, persistieran en sus empeños de financiar y alentar guerras de guerrillas, en todos los sitios posibles, tal como lo habían hecho desde que Castro tomó el poder en el 1959.
Hoy esos movimientos guerrilleros han degenerado o se han adaptado a las nuevas realidades políticas y económicas, como es el caso de los zapatistas en México, quienes defienden los derechos de las etnias autóctonas víctimas de la discriminación, pero que han caído en un punto muerto; o el caso de Colombia, que se han convertido en traficantes, - principalmente de cocaína y de esmeraldas - , después de haber dejado la ideología, y el romanticismo revolucionario atrás hace tiempo.
Sin embargo, el nuevo socialismo, producto de las urnas, que propugna el presidente Chávez en Venezuela, con el apoyo incondicional de Fidel Castro, beneficia a ambas naciones, ya que Cuba recibe petróleo, y otros recursos frescos, y Venezuela acoge a miles de técnicos y profesionales cubanos. La gran interrogante es si Chávez será capaz de usar los cuantiosos capitales con que cuenta, para proporcionarles a los venezolanos pobres una mejor calidad de vida, o si los utilizará para lograr apoyos de otras naciones para su causa, y con fines propagandísticos…
Debido principalmente a su ubicación geográfica, es decir, dentro de la zona de influencia más directa del impero estadounidense, y concomitantemente con los movimientos guerrilleros, nuestros pueblos continentales han sido sometidos a una propaganda política y a una publicidad incesantes; y tal como se ha demostrado hasta la saciedad, los medios de comunicación son “reality constructors”; y precisamente en este continente, han sido los grandes forjadores del llamado “sueño americano”, que tan bien tipifica en una de sus composiciones nuestro genial artista Juan Luis Guerra. Todo ello facilitado por la globalización en las comunicaciones, como, por ejemplo, el telecable; y también por los Tratados de Libre Comercio, que provocarán más envidia al disponerse de más bienes de consumo.
Lo anterior implica que el consumismo que McLuhan promocionaba, y que fue convertido en arma política; el “consumo conspicuo” de Veblen, y el “efecto demostración” de Duesenberry, llevan años provocando desasosiego e intranquilidad en las masas desposeídas de Latinoamérica, ya que sus exiguos ingresos les impiden tener acceso a los bienes de consumo que los medios les muestran, y de los que sus familiares que viven en los EEUU les cuentan, y los que viajan comentan.
Esto también es válido en el caso de los africanos, con relación a Europa, o de los países más pobres de Asia, con respecto al Japón y otras economías asiáticas. La publicidad es tan perniciosa que muchos turistas japoneses que acuden a París encandilados por la publicidad francesa, - siendo ellos un país más adelantado tecnológicamente que Francia - , sufren desilusiones.
Si hacemos un brevísimo recuento histórico, con respecto a nuestro continente, es preciso recordar el hecho de que los conquistadores españoles, lo primero que establecieron en las tierras americanas, fueron los privilegios para la monarquía y para la nobleza, conjuntamente con los de la iglesia católica, los cuales fueron impuestos a sangre y fuego, diezmando las poblaciones autóctonas en el caso dominicano y subyugándolas, en otros países continentales. Basta con verificar cómo son marginadas todavía las razas aborígenes en Perú, México, Guatemala, Brasil, o Bolivia, por poner cinco ejemplos. Todos esos privilegios se han mantenido intactos, con la variante de que ahora los tienen ciertas clases sociales de privilegiados, incluyendo los descendientes de aquellos conquistadores…
De la misma manera sufren discriminación los que descienden de los esclavos africanos en muchos lugares.
Todo esto ha provocado que con el transcurrir de los siglos los pobres sean aún más pobres, y los ricos más ricos; y que la corrupción y la represión política se perpetúen, a favor de los privilegiados, y que las poblaciones de nuestras repúblicas hayan crecido si control, debido a la ignorancia, con lo cual se eterniza el círculo vicioso de la miseria y de la pobreza, y que los niños que nacen entre ellos, no tengan muchas garantías de supervivencia mínimas.
A todo lo anterior hay que sumarle el egoísmo miope de las naciones desarrolladas, que en su afán permanente de lucro y de explotación, se olvidan de que los menesterosos de sus respectivas zonas de influencia, incluyendo a los que tienen una aspiración desmedida en esas naciones explotadas, no se resignan a no ser consumidores algún día, y por ese motivo básico siempre anhelan llegar a las “tierras prometidas” más cercanas a como dé lugar, aunque luego resulten ser espejismos y fracasen en el intento.
Como prueba de nuestras afirmaciones tenemos a los mexicanos y de otros grupos latinoamericanos que pretenden cruzar ilegalmente la frontera de los EEUU; y los estadounidenses responden levantando muros y aumentando los controles, pero no se percatan de que la fiebre no está en la sábana, ya que el problema lo crean ellos mismos; o los dominicanos que pretenden llegar en “yola” (embarcación típica dominicana) a Puerto Rico; o bien, los africanos que tratan de arribar a la Comunidad Europea en “pateras” cruzando el Mediterráneo, a pesar de que en Europa los necesitan para que trabajen en las labores que los de la comunidad no quieren hacer, y para que coticen los impuestos, con el fin de poder mantener las pensiones de los jubilados, por las bajas tasas de natalidad que tienen; o los balseros cubanos en su ruta hacia la Florida; o los chinos que pretenden llegar a los diferentes “paraísos soñados” del cualquier continente…
Mientras en el mundo exista un Consejo de Seguridad en la ONU, instrumentalizado para mantener privilegios y ventajas, y mientras nuestras materias primas no sean valoradas por nosotros y no por los mercados financieros extranjeros, entre otras razones; los pobres seguirán presionando e intentando mejorar sus vidas.
Cada día que pasa se nota la ausencia de un verdadero organismo mundial que defienda los intereses de la especie humana, y no de unos pocos países. Por esas razones no se han podido tomar medidas suficientes para evitar el calentamiento global, o para defender las especies en vías de extinción, para proteger la naturaleza y con el fin de prevenir muchas guerras, pillajes, expolios y saqueos.
Los organismos de crédito internacionales cometen una falta de ética grosera, negociando y concediendo comisiones a funcionarios locales corruptos, cuando solicitan préstamos; que endeudan aún más a los países empobrecidos, acrecientan la dependencia y enriquecen a los políticos deshonestos, quienes sólo saben anteponer sus intereses personales, por encima de todo. Esa práctica debería de ser sancionada por la ONU.
Marshall McLuhan, el futurólogo de los mass media, quien falleció en el 1980, se olvidó que la dinámica del consumo también es cool para los subdesarrollados, y que aquello que los países ricos provocan en nuestros pueblos, al final se vuelve contra los que crearon el fenómeno.

viernes, marzo 23, 2007


ÁREA DEL BOSQUE HÚMEDO DEL JARDÍN BOTÁNICO DE SANTO DOMINGO (foto FAUSTINO PÉREZ)


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sábado, marzo 17, 2007

LA TELEVISIÓN NUNCA HA SIDO UNA “CAJA BOBA”



Por FAUSTINO PÉREZ

Yo siempre he dicho que la televisión es la “ventana” de las nuevas tecnologías, independientemente del sistema televisivo que sea, porque se convierte en un interfaz entre el usuario y el aparato o equipo de que se trate; bien sea un televisor normal, o de una computadora, de un equipo de sonografía, o de unos juegos electrónicos, etcétera.
Existen cuatro sistemas básicos de televisores en el mercado: el de tubo de rayos catódicos (CRT, por sus siglas en inglés), el de cristal líquido (LCD), el de proyección frontal o trasera, y el de plasma, que se emplea principalmente para los equipos de pantalla gigante.
Este resumen se basa en miles de horas pasadas por quien firma estas líneas, monitoreando canales de televisión en 17 países diferentes, (República Dominicana, Colombia, Perú, Argentina, Venezuela, Brasil, México, EEUU, España, Alemania, Italia, Holanda, Reino Unido, Francia, Portugal, Puerto Rico, y Japón), y está enriquecido con las conclusiones de numerosos autores.
Es preciso aclarar que hay cuatro métodos principales de transmisión: el broadcasting, o transmisión por el aire o “éter”, - como se decía antes- , y que se recibe por medio de una antena; la televisión por cable; y la transmisión directa desde el satélite hasta el aparato receptor, el cual recibe la señal por mediación de una parábola. Hay otro sistema que viene a ser un subtipo, y es una combinación de la satelital y la del cable.
Conviene saber que igualmente hay diferencias entre los sistemas del mundo, es decir, que los estándares son diferentes, para salvaguardar los propios intereses de fabricación y de comercialización. Es más, este es un tema muy politizado, por los mismos intereses nacionales y por el prestigio que eso acarrea. Por ejemplo, la televisión norteamericana tiene 525 líneas de píxels en la pantalla y la europea cuenta con 625; la estadounidense presenta 30 imágenes por segundo, y la de Europa 25, y así por el estilo. Probablemente el país que mejor emplea el medio televisivo sea el Reino Unido, o por lo menos, tiene fama de ello.
En cuanto a personalidades se refiere, se le atribuye a Hitler en Alemania, el haber optimizado mejor el medio radial, para aglutinar a sus conciudadanos; y a Kennedy, en los EEUU, el haber sido el político que mejor empleó el recurso de la televisión como mass media.
En todo caso, y con cualquier sistema, los píxels (acrónimo de “picture elements”) de la pantalla, es decir, los puntos, ejercen un efecto mesmerizante o hipnótico sobre el televidente, por las pulsaciones que emite. Si se graba a cámara lenta el “ruido blanco” de la pantalla, también conocido como “scratch”, se podrán comprobar los latidos o pulsaciones que proyecta; por ese motivo, si a los niños no se les educa para mirar la tele a una cierta distancia, terminan viéndola a un palmo de la pantalla, con los efectos negativos que esa práctica acarrea, ya que acaban con miopía al cabo de pocos años.
Por su lado, a los adultos esas vibraciones pulsantes les pueden producir somnolencia, o bien, el efecto contrario de insomnio, dependiendo de la persona. En cualquier caso su influencia es notoria.
Es tal el poder que tiene la pantalla sobre nosotros que la gente cree más, o por lo menos considera como más importante y relevante, lo que contempla en el televisor que en la realidad. En un curso-taller sobre los efectos de la televisión, al que asistí hace mucho tiempo con el director de la Videoteca de Berlín, hicimos, - entre otros muchos -, un experimento inquietante: Sin decir nada o advertir nada, se presentó un sujeto hablando en la pantalla en una grabación; y al lado del monitor, estaba el mismo sujeto en persona, con la misma ropa, diciendo y haciendo lo mismo, y todo simultáneamente. Él repetía todo lo que salía en la tele. El público,- que éramos nosotros los cursillistas - , sin darnos cuenta, atendíamos más a la pantalla, que al actor que estaba allí en carne y hueso.
No es de extrañar pues, que algunos suicidas en países con mayor cobertura televisiva que el nuestro, dónde las cámaras de televisión, a veces, llegan antes que la policía, o los bomberos, al lugar de los hechos, esperan que lleguen los camarógrafos, antes de lanzarse al vacío desde el puente de turno.
Es más, ¡la televisión es hasta racista!, pero a la inversa, ya que favorece a las personas de piel negra. El primero en advertir ese fenómeno fue McLuhan, profesor de literatura de origen canadiense, y como comunicólogo, el más citado y más polémico, quien puso de moda la frase de “la aldea global”, en la década de 1960, y que se ha impuesto como expresión desde entonces. Él estaba en el lugar preciso, en el momento preciso, con la preparación precisa, y con las teorías precisas, y de ahí su gran influencia y repercusiones.
En un artículo de su autoría, titulado: La televisión: un abismo entre dos generaciones, McLuhan decía que con la televisión a color la imagen del negro, “con su fuerte línea sobresaliente” provocaba que la” imagen pictórica del blanco, de luz y sombra, parezca débil e insignificante”.
La televisión ha sido, sin lugar a dudas, uno de los grandes inventos del siglo XX, y en los cuatro últimos años se ha impuesto la pantalla plana, por encima del tubo de rayos catódicos. Sin embargo, como quiera que sea, la televisión es un medio audio-verbo-icónico-cinético. Lo de audio se comprende porque tiene sonidos, incluyendo ruidos, música, y voces. En cuanto a lo de verbo, debido a que posee textos escritos o leídos, que también se solapa con las voces. Es un medio icónico, ya que aparecen principalmente imágenes realistas, es decir, con figuraciones, de personas, animales y cosas; aparte de las simbólicas; y en mucha menor medida, imágenes abstractas, o sea, sin figuraciones, y así por el estilo.
Igualmente, es un medio con cinetismo, porque normalmente las imágenes tienen un movimiento aparente, aunque también pueden permanecer estáticas, en apariencia.
Esa ilusión de movilidad se basa en tres propiedades básicas de la visión humana: Por un lado está la llamada “persistencia retiniana”, o sea, que si al ojo humano se le presentan una sucesión de imágenes, cada una de ellas “permanece” en la retina unas fracciones de segundo, y por ese motivo, tenderá a sentir la sensación de que se están moviendo; y segundo, al “efecto PHI”, ya que si, por ejemplo, se encienden una luces en secuencia, la persona está propensa a creer que es la luz la que se mueve, y en realidad, son luces diferentes, pero que se encienden secuenciadas, es decir, una después de la otra. Y en tercer lugar, al efecto que produce la distancia, en el punto o píxel, cuando se contempla. Esto implica que al observar el punto a lo lejos, mientras más alejado esté quien examina el punto, más tienden a combinarse en la retina, los diferentes colores. Esto significa que si hay muchos puntos amarillos, entremezclados con puntos rojos, al mirarlos desde lejos, se verán de color naranja. Por ese motivo se ha dicho que la verdadera pantalla del televisor, es el propio cerebro humano, que es precisamente el que tiene que configurar todos los puntos que aparecen en la pantalla y reconocer las imágenes, si se tenía la experiencia previa con ellas.
En esto precisamente se basa la técnica del puntillismo en pintura, la cual es una derivación del llamado impresionismo. El máximo representante de la escuela puntillista, es precisamente un pintor francés llamado Seurat.
Pero lo bueno de la televisión son los efectos curiosos que provoca, además, de su poder semi-hipnótico y de sus efectos de punteado. Supongamos que un televidente mira el programa de Freddy Beras Goico todas las noches, o el de Nuria Piera los sábados; llega un momento en que sin pensárselo dos veces, esa persona se cree realmente que Freddy y Nuria son amigos de él; sin embargo, la realidad es que ni Freddy ni tampoco Nuria, lo han visto a él en sus respectivas vidas. No es un asunto de mala fe, sino, que el televidente escucha los comentarios y las opiniones, así como detalles de las vidas privadas, que proporcionan esos mismos personajes televisivos; y como Freddy y Nuria son importantes en los medios, y por consiguiente, son relevantes socialmente, el televidente tiende a recordar todos los detalles, se retroalimenta con ellos, y los actualiza permanentemente. A lo anterior hay que sumarle el efecto semi-hipnótico que mencionamos anteriormente, y que en muchos casos la tele se mira en la intimidad de la habitación.
Eso provoca que si ese televidente se encuentra algún día con Freddy o con Nuria, en persona, está propenso a saludarlos con mucho entusiasmo, como si los conociera de toda la vida y fueran sus amigos íntimos; y a todo esto, repito, ni Freddy ni Nuria lo habían visto a él en toda su existencia.
Todo el mundo conoce televidentes que saben con “certeza” “las vidas y milagros” de los personajes de la televisión; incluso, se enteran hasta de detalles íntimos y chismes de sus vidas privadas, reales o ficticios: “que a fulanita le regalaron una yipeta (vehículo todoterreno)”, o que la otra “le es infiel al marido con…”, o que zutano “tiene cáncer y se está muriendo”, “que…se va del canal X para el Y”, “que mengano es gay y lo encontraron con…”, y así en ese tenor. Este tipo de información gusta tanto, que hay programas y articulistas que viven de esa clase de comentarios.
Debido a los intereses involucrados, tanto económicos así como también sociales, e incluso políticos, temas similares del mundo reciben tratamientos marcadamente diferentes. Todo el mundo recuerda el caso del “balserito” cubano Elián, a quien se le dio una cobertura inusual, llegando hasta la transmisión en vivo del avión en que su padre lo fue a recoger a los EEUU. Fue un auténtico “reality show”. Lamentablemente, a otros niños en la misma situación, no se les ha dado ni por asomo una atención parecida.
Es tal el poder de la televisión que no se permite mostrar los soldados estadounidenses muertos de la Guerra de Irak, para evitar el efecto de las imágenes de los caídos en la de Vietnam. Esas instantáneas impactaron y lograron movilizar, como nunca antes, a la sociedad norteamericana, en las décadas del 60 y del 70; y de ahí se aprendió la lección.
Existe un detalle importante en cuanto a la televisión como medio se refiere, aunque parezca una perogrullada, y es que el televidente sólo reconoce a quien conoce; o sea, a quien está ya posicionado. Claro está que si no lo conoce, no está en capacidad de saber de quién se trata, eso es evidente. Esto implica que los figurantes ocasionales tienen un largo trecho por recorrer, antes de poder ser reconocidos como figuras.
El mundo es tan variado que para un camarógrafo resulta comparativamente fácil, encontrar evidencias icónicas para “demostrar”, o apoyar lo que sea. Por ejemplo, supongamos que se quiere reforzar la idea de que la ciudad de Santo Domingo, es una ciudad limpia; entonces, basta con grabar en un hotel de lujo del Malecón. Si por el contrario, se desea señalar que la capital tiene mucha basura, sólo hay que ir a un barrio periférico. Esto implica que se puede resaltar lo bello y agradable, o lo feo y desagradable. Todo depende de la intención del reportaje, de la ideología de los responsables del trabajo, de sus intenciones políticas, o de su psicología, etcétera.
Otra variante de lo anterior, resulta cuando el medio televisivo se hace cómplice de burdas mentiras con tal de entretener a su audiencia, como es el caso de los supuestos avistamientos de OVNIS, de los reportajes acerca del Chupacabras, o de el monstruo del Lago Ness, o bien, de Big Foot, y así por el estilo. En esta categoría se incluyen los informes acerca de las diferentes conspiraciones para asesinar políticos, o para envenenar estrellas de cine…
A la audiencia le suele ocurrir que confunden el rol del personaje, o del actor de la telenovela de turno, con lo que sucede en la vida real; así si usted se encuentra con el “malo” que le fue infiel a la protagonista de turno, o que le dio la paliza en la tele, no vayan a pensar mal de él. Son todas exigencias del guión.
También hay presentadores o entrevistadores, que ríen a mandíbula batiente, o lloran desconsoladamente, y se trata de carcajadas o de lágrimas totalmente falsas, o sea, de profesionales; porque ellos saben que eso “vende” y le gusta a la audiencia, según el tema.
A pesar de que el medio televisivo, es también otro “reality constructor”, carece de ciertas variables importantes, empezando por el tamaño de la imagen en un televisor típico de 21 pulgadas. Tampoco produce sensaciones olfativas que se correspondan con la realidad; sí tiene su olor, pero no tiene nada que ver con el entorno real. La sensación táctil del aparato, no se parece en absoluto a la verdadera; ni mucho menos la temperatura del televisor, o la imagen “pixelada” de la pantalla. A menos que uno grabe, la televisión no es interactiva como el Internet; en la tele uno recibe lo que le ofrecen, y se elige un canal a partir de ahí; en cambio en el Internet, el navegante es quien decide lo que quiere hacer o buscar, otro problema distinto es que encuentre o logre hacer lo que desea. Y así sucesivamente.
A propósito de dimensiones, el televisor promedio no es capaz de mostrar con cierto grado de fidelidad, aquellos espacios del mundo, que por su tamaño, precisarían de otro medio. Nos referimos a lugares como la Avenida 9 de Julio de Buenos Aires, con sus 450 pies de ancho; las pirámides de Egipto, o las de Teotihuacan, en México; la Plaza de la Concordia de París; la Plaza Roja de Moscú; la entrada del puerto de Sydney, en Australia; o la misma desembocadura del río Amazonas, en Brasil, y así por el estilo. La televisión es incapaz de hacerle justicia a esos atractivos turísticos de grandes dimensiones.
Lo que sí puede hacer la televisión es “enlatar” el tiempo y el espacio, a base de las grabaciones; lo que significa que se pueden manipular esas variables, y jugar con el ahora-después, y con el aquí-allá, combinando las trasmisiones en vivo (lo que ocurre en ese mismo momento), con las emisiones en directo (lo que se grabó en vivo anteriormente). Por ejemplo, si se está entrevistando a una persona en vivo, con la entrevista es posible intercalar otras imágenes en directo de temas relacionados; o bien, presentar, entremezclando, grabaciones en directo de lo que hizo esa persona en otro momento y en diferente sitio o espacio.
Otro efecto curioso, consiste en la repercusión que tiene la tele en las apreciaciones de las distancias físicas. Si un extranjero que nunca ha venido al país observa un reportaje repetidas veces de la ciudad de Santo Domingo, en el que aparece el Palacio Nacional y a continuación sale el Faro a Colón, tenderá a creerse sin apenas darse cuenta, de que el Palacio y el Faro están muy cerca el uno del otro.
Otra engañifa del medio televisivo ocurre debido a la edición de las imágenes que producen “saltos narrativos”, lo cual se conoce técnicamente como el efecto de elipsis. Pongamos el caso de que una persona nunca ha visto en su vida una corrida de toros, o haya asistido a un partido de béisbol, y nadie le hubiese contado nada. Entonces, al ver las imágenes del reportaje televisivo, tenderá a pensar que en el toreo, todos son pases y capotazos elegantes, y concesión de orejas a los diestros, por las buenas faenas; y en el caso del deporte de la pelota, estará propenso a creer que sólo se trata de jugadas espectaculares y de batear de hit o conectar cuandrangulares. Estos efectos se producen, porque en los reportajes, prácticamente, sólo se resalta lo mejor y lo más destacable, de la corrida en el primer caso, y del pasatiempo beisbolero en el segundo.
De lo que no cabe ninguna duda es que la televisión, y en especial la del sistema de cable y la satelital, son instrumentos ancilares de la llamada globalización; y ese rol que le ha tocado a ese medio por sus características, al igual que al Internet, ha convertido en personalidades de alcance e influencia mundial, a muchos presentadores de noticias, a ciertos reporteros y a algunos anfitriones de programas; ya que a cualquier sitio que uno vaya se encuentra con los mismos rostros, siempre y cuando estén conectados a las redes internacionales.
Por esos motivos, a la “estrella” del noticiario de los canales estadounidenses le llaman “anchorman”, es decir “el hombre ancla”. Este detalle expresa la sensación de continuidad, y de seguridad psicológica que produce una cara conocida y “amiga” en la teleaudiencia. Esta impresión positiva se nota aún más, cuando uno viaja y se encuentra fuera de su tierra.
Esa misma difusión tan rápida de noticias, con CNN como pionera, ha provocado que mucha gente tenga el pálpito de que “el mundo se está acabando”; y lo que sucede es que se está mucho mejor informado, o desinformado, de lo que ocurre a nivel universal. El hecho es que hace 50 años, las personas se enteraban de pocos acontecimientos mundiales, y ahora es prácticamente en vivo la posibilidad de sintonía.
¿Pero qué sucede?, que nosotros los que estamos en la periferia del imperio no podemos dar nuestra versión de los hechos, o les enviamos muy poca información a los desarrollados; por el contrario, ellos nos inundan con sus noticias, prejuicios, problemas, modas, etcétera, ya que los periféricos no somos dueños de los satélites, ni tampoco de las grandes cadenas de televisión.
Eso provoca que estemos mejor informados de una tormenta de nieve en los estados norteños, que de una inundación en nuestro propio “patio trasero”.
Si queremos estar al día con la información, y comparamos la televisión con su sensación de movimiento, con una imagen fotográfica fija, comprobaremos que ambas tienen sus ventajas y sus limitaciones; ya que si lo que se desea es comprobar qué líder político tiene el mal de Parkinson, es mucho mejor la tele, para apreciar los temblores; en cambio, si se quiere analizar en qué preciso instante se disparó un arma homicida, es más práctica la imagen estática.
La televisión influye en nuestras vidas permanentemente, y mucha veces sin apenas percatarnos, y ahora con su maridaje con la computadora, su influencia, aunque compartida, es y será mayor.
De todas formas y en cualquier circunstancia, Pierre Bourdieu decía que: “ser, es ser visto en la televisión”, ya lo saben para la próxima entrevista…Y aquellos que decían que la tele era una “caja boba”, demostraron que los bobos eran ellos, y no la televisión.

lunes, marzo 12, 2007


ESTAMPA BUCÓLICA IMAGINARIA DEL MALECÓN DE SANTO DOMINGO (fotomontaje: FAUSTINO PÉREZ)
LEYENDAS DOMINICANAS: DE LA CIGUAPA AL “MUELÚ”



Por FAUSTINO PÉREZ



Este es un pueblo que tiende a mitificar, o por lo menos, a convertir en leyenda ciertos personajes reales o ficticios. Uno desconoce si la causa es la miseria, con todas las necesidades que trae aparejadas, incluyendo el analfabetismo, o el abrasante sol tropical que deshidrata al mejor dotado; o quizá, se deba a las intoxicaciones etílicas que cuentan con tantos “simpatizantes”, y que hacen delirar a más de uno.
El hecho es que sucede, aunque sólo sea por razones culturales, o por el desempleo con sus secuelas de vagancia, o lo más probable es que se trate de una combinación de factores.
Es preciso resaltar que en cuestiones de mitos y leyendas, lo que para alguien es digno de admiración, con su componente de hechizo y de misterio; a otro lo deja frío, o en el peor de los casos, nunca ha oído hablar acerca del tema. Por ese motivo es prácticamente imposible coincidir con los demás, acerca de qué personajes son leyendas y cuáles no. También está el asunto de las “hazañas” de cada mitificado, ya que las versiones acerca de ellas pueden diferir muchísimo.
La cuestión se complica cuando interviene la política, ya que el personaje objeto de la mitificación puede perder vigencia rápidamente, si el partido o grupo político que promueve el mito o leyenda pierde las elecciones, o se le reduce el poder de alguna manera. Esto sucede esencialmente con los mitos basados en personalidades que han existido, por razones obvias. En otras palabras, los mitos se inflan y, de la misma manera, se desinflan.
Entre los mitos ficticios rurales y permanentes nuestros, sobresale sin lugar a dudas, el de la ciguapa. Yo he escuchado en boca de algunos campesinos las circunstancias en que la vieron o escucharon sus hipidos; incluso, uno me aseguró que un compadre suyo había tenido enjaulada a una de ellas. En la misma conversación me comentó con lujo de detalles, cómo caminaba la ciguapa, al tener los pies volteados hacia atrás, porque así “cuando iba parecía que venía”, por las huellas que dejaba. A mi amigo, por lo visto le sorprendió también la manera de alimentarse con las comidas que le proporcionaban, y los sonidos guturales que emitía para intentar comunicarse con los demás. Claro está, que todas estas anécdotas eran inventadas por la mente calenturienta de él.
Sin embargo, esa es una de las tantas versiones que existen acerca del aspecto físico de la ciguapa. Otros se la imaginan desnuda, bella y esbelta con el cabello negro y largo hasta la cintura, o de mayor longitud, cubriéndole su desnudez; de piel de color cobrizo, y de buena estatura, con un “canto” cautivante que paraliza e hipnotiza a los campesinos; en cambio, en el otro extremo, hay quienes la perciben como enclenque, enjuta, arrugada y pequeña, con las costillas a flor de piel, y de color oscuro. En fin, que hay ciguapas para todos los gustos, incluyendo aquella que apenas se deja ver porque huye rápidamente, y los campesinos que afirman haberla “visto”, siempre dicen que la avistaron de espaldas. En todo caso, en lo único que siempre coinciden es en el fenómeno de los pies volteados.
Todavía hay personas en este país que les hace ofrendas a los indios, en lugares apartados de nuestra geografía, como cuevas, riachuelos, etc., y verdaderamente creen en ellos. Hay versiones más poéticas que afirman que “las indias surgen de las aguas en las noches de plenilunio, a destrenzar sus largas cabelleras con peines de oro”. Otras serían prácticamente ninfómanas porque salen a buscar hombres, que curiosean por los lugares donde habitan las indígenas, y se los llevan a las cavernas, para no saberse nada más de ellos. Es muy probable que este sea un deseo subconsciente de los campesinos. Lo curioso es que los mencionados “indios” hace siglos que fueron diezmados en esta isla, y no queda ninguno visible, aunque sí persisten sus huellas genéticas.
La imaginación popular llega tan lejos que hay gente que ha llegado a avistar al “chupacabras”, perteneciente a otras culturas. Esto significa que la capacidad de mitificación no es exclusiva de este país. En el anterior ejemplo, se trata de una especie de animal, no de un personaje, que se alimenta de las sangre de otras criaturas, y provoca daños y destrozos colaterales.
No obstante, aquí tenemos “el bacá”, que es también un animal de esos que están en los alrededores de las casas, como un lagarto, un perro, un toro, un gallo, etcétera, que simboliza o representa la buena suerte que tiene alguien, de quien se dice que “tiene un bacá”. Esta creencia se manifiesta principalmente en el sur de nuestro país, y está vinculada con el sincretismo, con el vudú, con la ambición humana y su afán de tener éxito en la vida, con el estatus, con el poder político, con la religión, y así por el estilo.
No es de extrañar, que siendo la región sureña una de las más empobrecidas del país, existan personas que crean en el bacá; incluso, se afirma que los que tienen bacá “venden su alma al diablo”, a cambio de poder escalar, socialmente hablando; o son capaces de hacer “ofrendas humanas” y de “vender gente”, con tal de lograr sus propósitos. Es todo un submundo muy complejo donde intervienen las fuerzas sociales.
Otro personaje de la mitología dominicana es el “galipote”, es decir, de hombres que pueden convertirse en animales, a cambio de poderes mágicos, o bien, transfieren su consciencia a un animal. Otra versión del galipote, afirma que puede transmutarse en objetos inanimados, como una piedra.
Según la creencia, los galipotes poseen una fuerza descomunal, y a la vez son crueles y violentos. Cuentan los entendidos que a los galipotes les encanta hacer maldades a los demás, y en los llamados “lugares de galipotes”, los viajeros se valen de amuletos y conjuros para atravesarlos.
Cuando el galipote se convierte en un perro, se le denomina “lugaru”. En los casos en que el galipote camine dando zancadas de gran altura, o vuele convertido en ave nocturna, se le conoce como “zángano”. Este ser a veces tiene tendencias pedofílicas, y dicen que les chupa la sangre a los niños como un vampiro.
Al galipote sólo lo detiene la rama de un árbol llamado entre los compueblanos, como “palo de cruz”, pero, tiene que ser cortada durante un Viernes Santo.
Existen más personajes mitológicos dominicanos, como los “biembienes” o “vienvienes”, cuyas hazañas agigantadas por la leyenda, los sitúan en las montañas de la zona más al sur de la isla nuestra. Originalmente eran esclavos cimarrones, o sea, alzados de sus amos. Se les considera como seres salvajes, quienes viven desnudos, y se comunican por medio de gruñidos, como el hombre del paleolítico. Se les considera mal parecidos, pequeños de estatura, y de aspecto desagradable, deforme y sucio.
Se dice, además, que los biembienes llegan a ser antropófagos y que son excelentes trepadores de los árboles. Por otro lado, existe la creencia de que de noche se aproximan a los pueblos para robar alimentos en las fincas cercanas. Cuando alguien se acerca a su territorio tienen reacciones muy ruidosas, violentas y primitivas.
En el sur también, a los niños malcriados los asustan con un personaje ficticio llamado “el hombre guabino”. Sin embargo, sólo sirve para amedrentar a los infantes con el fin de que escarmienten.
Otros “personajes” mitificados son los “barones” o “varones” de los cementerios (la ortografía no está bien definida), que también pueden ser del sexo femenino, y en ese caso sería: baronesa; ya que se trata de la primera persona que es enterrada en un camposanto. Así, por obra y gracia de las creencias populares, se convierten en mitos, a quienes hay que rezarles, pedirles favores y curaciones, y también, llevarles ofrendas. Estos ya pertenecen a la categoría de mitos en base a personas que vivieron, al igual que el siguiente caso:
Liborio, otro personaje de los más carismáticos, también conocido como Oliborio Mateo, convertido en líder mesiánico por sus seguidores. Liborio murió en el 1922, peleando en una escaramuza en las lomas del sur, cerca del poblado de Bánica, después de más de dos décadas de persecuciones, y su cadáver fue expuesto en el parque principal del pueblo de San Juan. También fueron eliminados físicamente otros “reencarnados” suyos con posterioridad, provenientes del círculo íntimo, como le ocurrió al llamado Plinio.
Oliborio también tuvo que enfrentarse en su momento, a las tropas de ocupación norteamericanas que llegaron en el 1916, por no acatar la orden de desarme general de la población dictada por los ocupantes; sin embargo, pudo sobrevivir la persecución.
Hoy Liborio es un personaje de culto, mitificado hasta en canciones, poemas y piezas teatrales, y aún tiene sus seguidores que aún creen en sus poderes divinos. Hay quienes lo consideran como un Cristo reencarnado, quien prometió volver después de muerto, al igual que el de Nazaret.
Después deL fallecimiento de Trujillo, el “liborismo” tuvo un repunte importante, que culminó en el 1962, con la llamada matanza de los Mellizos de Palma Sola, y aún está vigente ese movimiento de masas, a pesar de la represión.
Desiderio Arias, igualmente, ha sido alabado hasta en la música popular, pero parece ser que no tiene “madera” de buena calidad para convertirse en leyenda; o a lo mejor le faltaron “poderes” para curar enfermos y aliviar penas. Quizá, fue mitificado por razones políticas, al haber sido perseguido y eliminado por las tropas de Trujillo, a pesar de que colaboró para el ascenso el poder del tirano, pero más tarde se arrepintió. Después de abatirlo a tiros en el 1930, le cortaron la cabeza y se la llevaron a Trujillo, quien hacía pocos meses había llegado al poder.
En el mismo caso y de la misma época, se encuentra Enrique Blanco, otro personaje controversial, mitificado por razones políticas.
Corría el año 1974 cuando fue asesinada en Yamasá, la líder Florinda Soriano Muñoz, conocida como Mamá Tingó. Ella se ha convertido en un símbolo de la lucha por la tierra y por los derechos de los campesinos, al defender a su comunidad empobrecida con vehemencia y oponerse a los desalojos; a pesar de que era una mujer iletrada y con algunos años a cuestas cuando murió, tenía otras cualidades que compensaban con creces sus limitaciones. Al ser una militante de la Liga Agraria Cristiana, y por su poder de arrastre, se convirtió en una víctima de la represión, porque los terratenientes y políticos que eran los propietarios de las tierras, la tenían en la mirilla. Florinda compartía el criterio de que “la tierra es de quien la trabaja”. Hoy es toda una leyenda. Hay quienes le atribuyen al fallecido ex Presidente Balaguer, la responsabilidad de su asesinato
Siguiendo con la tendencia de mitificar a aquellos sujetos que se sublevan o desafían el orden establecido, y que transgreden las normas; también estuvo a punto de convertirse en una leyenda, otro personaje que operaba en el sur del país, y que en estos momentos está hecho prisionero acusado de cometer varios crímenes y otros delitos. En su momento fue catapultado a la fama por los medios de comunicación, que magnificaban sus “hazañas”, - y su capacidad de dejar en ridículo ante la mal llamada opinión pública, a las autoridades - , atribuyéndole una dotes casi increíbles, y prácticamente milagrosas, porque “aparecía” y “desaparecía” del pueblo sureño con una facilidad pasmosa. Nos estamos refiriendo al Blá o Vlá, también conocido como Blas, quien con su rostro de inocente criatura, mantuvo en jaque a las fuerzas del orden público durante un tiempo, y demostró sus habilidades para burlarse de ellas.
En nuestra cultura existe un “personaje” concebido genéricamente, a quien le llaman el “muelú”. Esta denominación proviene de las frases idiomáticas dominicanas, o si se quiere, de los vulgarismos: “dar muela”, o “dar cotorra”, o bien, de manera más formal como “tener labia”. Lo de “muela” se comprende porque el “arma” preferida del muelú es el habla. Lo de “cotorra” también se entiende porque al ser un ave parlanchina se asocia con la locuacidad. Y en cuanto a “labia”, el mismo diccionario de la Real Academia define ese término como: “verbosidad persuasiva y gracia en el habla”, coloquialmente hablando.
No cabe ninguna duda de que existen muchas variantes del muelú, empero, en líneas generales él les dice a los demás, aquello que el muelú de turno piensa que el/la interlocutor/a quiere escuchar. Naturalmente, que lo hace para lograr algún tipo de ventaja, y/o para timar; y además, para dar en el blanco precisa tener mucha psicología práctica. Por otro lado, se aprovecha de las carencias materiales y necesidades psíquicas de sus “víctimas”, para lograr sus propósitos.
El muelú habla mucho, ya que sabe que el oído del otro es su aliado, en el sentido de que él aprovecha el don de la palabra para contar sus historias, para decir sus mentiras, o verdades a medias, para sus exageraciones, para halagar hipócritamente…; siempre con la intención de convencer, de persuadir, de engañar o de embaucar al otro.
Este personaje, como término genérico, tiene una habilidad fuera de lo corriente para seducir a base de su labia, y además, posee mucha más habilidad para dar excusas si es atrapado en su engaño, porque en todo caso se las ingenia para no quedar mal, o por lo menos lo intenta. Permanentemente se imagina algún ardid para engañar, y en ese sentido, al igual que para sus mitomanías productivas, es muy creativo. Exagera o se inventa lo que tiene o posee, con el fin de impactar e impresionar, y de potenciar su poder de convencimiento; y si no puede inventárselo, ni lo menciona, para no perder puntos. No le sobra el tener un cierto carisma o atractivo, o el vestir con algo de elegancia, o de contar con un timbre de voz agradable.
Empero, el auténtico muelú viviente, quien se ha ganado ese apelativo por la prensa, y que encarna todas las virtudes y defectos del personaje genérico, es precisamente Radhamés Durán, conocido nacionalmente precisamente como el “muelú”. Sus estafas a mujeres se cuentan por decenas, al igual que las acusaciones de bigamia, robos a mano armada, usurpación de funciones, y amenazas de muerte, entre otras imputaciones.
Es un sujeto que ha estado preso en innumerables ocasiones y que tiene incontables fichas en la policía. Sus víctimas favoritas son mujeres a quienes él les ve potencial de ser engañadas, tanto solteras, así como también divorciadas o viudas, porque poseen algunos recursos y tienen la autoestima baja. A base de “dar muela”, y del halago interesado, se ha convertido en un paradigma.
Ahora ha reaparecido en Constanza, su pueblo natal, como un auténtico camaleón, con unos motes nuevos, convertido en un próspero empresario, filántropo, y en activista social, aprovechándose de las necesidades de la gente pobre. Así reparte raciones alimenticias, hace donaciones, concede créditos, ayuda a las embarazadas, organiza rifas benéficas, hace reparticiones de medicamentos…; y encima, ahora tiene hasta programas de radio y de televisión, y donó motocicletas a la Policía Municipal y dinero en efectivo a los clubes locales.
Se ha “rebautizado” o resemantizado y se hace llamar “el Bacá”, “Papá Bacá”, “Bacá Móvil” o “Bacá del Pueblo” , es un activista político, y las gentes del pueblo lo adoran, lo defienden y hacen protestas a su favor. Las autoridades de la población se maravillan y se preguntan, de dónde ha obtenido tantos recursos para organizar oficinas de ayuda, conocidas como “comandos”, con activistas a tiempo completo trabajando en ellas, y de todo el dinero del que hace ostentación. Aunque dicen que los envidiosos lo han vinculado con el narcotráfico, y afirman, igualmente, que uno de los partidos grandes del país lo apoya.
Cuando han pretendido detenerlo, los agentes no se han atrevido a esposarlo, porque ellos saben que el Muelú es capaz de cualquier cosa, y de llegar a cualquier cargo, aparte de las ayudas que los mismos agentes y sus familias han recibido de él.
El Muelú de otros tiempos ahora se presenta como un hombre cambiado, los años dirán hasta dónde llegará, porque en definitiva, comparado con otros políticos él es un santurrón. Mientras tanto, en lo que nosotros meditamos acerca de quién tiene cualidades para ser una leyenda, o no; me permito sugerirle a cualquier institución que se interese, que organice el otorgamiento del premio al Muelú del Año.

domingo, marzo 04, 2007


CARNAVAL DE SANTO DOMINGO 4 MARZO 2007, (foto: FAUSTINO PÉREZ)

(MÁS IMÁGENES EN "CULTURA POPULAR DOMINICANA")

sábado, marzo 03, 2007

EL INTERNET HA CAMBIADO NUESTRAS VIDAS




Por FAUSTINO PÉREZ


Lo único que le recrimino al Internet es que no se haya inventado antes, o es que a lo mejor yo estoy entonando un mea culpa, por lo mucho que navego. Es tanto lo que nos ha cambiado nuestras vidas que hasta el propio idioma nuestro ha sido afectado.
Antes nadie decía “navego” para referirse al Internet, aunque sólo fuese porque no existía; ahora se ha convertido en un verbo de uso cotidiano, y no únicamente para referirse a la mar. El mismo sustantivo “red”, ha adquirido nuevas connotaciones, que anteriormente no poseía. Así ha ocurrido con todo.
Esta es únicamente una visión muy superficial del tema, ya que como se comprenderá es imposible abarcarlo todo, ni siquiera es posible aproximarse. Inevitablemente hay que dejar fuera muchísimos sitios interesantes.
Para leer los periódicos matutinos, antes había que ir a comprarlos en la esquina o a un vendedor callejero, o suscribirse al mismo diario, o bien, que un motorista que presta ese servicio, se los trajera a uno. Ahora los veo en el Internet, y no únicamente los de este país; puedo elegir cualquiera del mundo, y en el idioma que me convenga. Es posible saltar de un continente a otro, sin ningún problema. Anteriormente era inconcebible leer El Clarín de Buenos Aires, y luego pasar al Le Monde, de París, o al New York Times de esa ciudad; y de ahí saltar a un matutino japonés en su edición en inglés, o a uno de la India…Para los diarios locales entro a un portal llamado: livio.com, desde donde puedo acceder a todos los nacionales, y muchos extranjeros. Inclusive, hay otro portal que le posibilita al usuario consultar centenares de portadas de periódicos del mundo entero. Si deseo noticias dominicanas acaecidas en el país y de los dominicanos que viven fuera, hay dos sitios donde se pueden escribir cosas y mostrar imágenes que no son presentables aquí, y en un lenguaje coloquial, tengo a: remolacha.net, y a :ramonanibal.blogspot.com. Por la mañana cuando me levanto, tengo la opción de conectarme con una emisora en línea, o bien de escuchar la propia música que tengo grabada en el ordenador, que a su vez bajé de otros sitios que le permiten a uno buscar y bajar las melodías de su preferencia gratuitamente. También cuento con la posibilidad de ver en: imvite.com/, centenares de canales de televisión, tenga o no tenga, tarjeta de vídeo.
Si quiero saber la hora exacta, tengo a mi disposición un lugar que me da el horario oficial del mundo entero; y a la vez me permite conocer muchas más cosas de los diferentes países. Para eso precisamente está: http://wwp.greenwichmeantime.com/
En otros tiempos, cuando se salía a la calle teníamos que mirar las nubes, porque el servicio meteorológico nuestro nunca ha sido muy confiable, aparte de los cambios climáticos bruscos que se suceden en el trópico. Ahora veo las imágenes del satélite en movimiento, y en diferentes versiones: normal, infrarroja, vapor de agua, imágenes resaltadas, etc.; basta con entrar a: noaa.gov/
La gente que escribe tiene disponibles muchas herramientas tales como diccionarios en: http://www.rae.es/ , traductores, enciclopedias gratuitas para buscar datos como en: wikipedia.org/, conjugadores verbales, sin contar los correctores de palabras de los programas de la propia computadora. Aún recuerdo cuando yo y mis amigos colaborábamos con los suplementos culturales de los periódicos, en la década de los 80. Había que llevar personalmente los textos escritos a máquina, y las ilustraciones. Luego teníamos que regresar al medio de comunicación a corregir los textos después de haber sido compuestos; mandábamos a reescribir lo que tenía erratas, una vez detectadas, y pegábamos físicamente las correcciones, a lo que estaba diagramado. Una vez el componedor se había marchado, y nos vimos obligados a poner los acentos con un bolígrafo, ¡Qué tiempos aquellos!
Ahora con los diarios digitales, o digitalizados, se mandan los textos y las imágenes por el Internet, y en pocos minutos pueden estar disponibles para ser vistos en el mundo entero. No obstante, la gran revolución que ha modificado los hábitos de leer los periódicos, ha sido la interactividad. Ahora cualquier lector le puede enmendar la plana al escritor, o bien, en el otro extremo, publicar el disparate que se le ocurra, aunque no tenga nada que ver con el texto. Hay veces que uno se queda perplejo, y se hace muchas preguntas…
En otro nivel, los diarios ofrecen “ruedas de prensa” y entrevistas en línea, a una hora preestablecida, en las que cualquiera puede hacer preguntas a personalidades conocidas. Los multi-media han facilitado mucho la presentación de noticias importantes, desde el ahorcamiento de Sadam Husein, hasta el desfile en la alfombra roja en la noche de la entrega de los premios Oscar. Por igual se presentan reportajes, como la vida cotidiana de los gauchos en las pampas de la Argentina, una boda en Pakistán, el Carnaval de Río de Janeiro, o los pandilleros de Centroamérica; el hambre en África, o los expedicionarios a la Antártica.
Existen dos sitios que han tenido un éxito inesperado, uno para subir, guardar y compartir fotos conocido como: flickr.com; y el otro para los vídeos: youtube.com; ya esos sitios se han convertido en empresas rentabilísimas.
Para viajar, el Internet es valiosísimo, ya que aparte del pronóstico del tiempo entrando por ejemplo a: weather.yahoo.com/, como ya comentamos; es posible obtener mucha información útil de los aeropuertos y sus terminales; de los vuelos, en: amadeus.net, para poder elegir el que le conviene a uno, y no a la agencia de viajes o a la línea aérea; de los transportes de los aeroparques hasta las ciudades; para reservar hoteles; para saber a cómo está el cambio de divisas. Cabe la posibilidad de ver los planos de las ciudades y de los metros; la historia del país que se va a visitar; las páginas blancas y amarillas de las redes de teléfonos. Hay una página para saber los nombres de los ministros de cada país, y de los primeros mandatarios; y otra para las banderas. Los lugares de interés de cada ciudad, incluyendo los parques y monumentos, también se pueden consultar en línea; los restaurantes, cines, teatros, etc. Uno puede hacer reservas de boletos, o comprar tickets aéreos, al igual que, entradas para espectáculos.
Los estudiantes hacen sus tareas consultado: rincondelvago.com/, o monografias.com/; si estudian medicina, pueden incluso ver el cuerpo humano cortado en rodajas con animación en: madsci.org/~lynn/VH/
Es posible consultar los catálogos de la biblioteca más grande del mundo: http://rsl.ru/, que tiene 42 millones de volúmenes, en Moscú; o bien, a la del Congreso de Washington en: catalog.loc.gov/cgi-bin/Pwebrecon.cgi?DB=local&PAGE=First, con más de 30 millones. Y así con miles de bibliotecas del mundo.
Da vergüenza reconocerlo, pero lo que más va a trascender del Internet será la pornografía, la cual es la “golosina” visual número uno del medio, hasta tal punto, que les ha hecho variar sus hábitos a centenares de millones de personas, incluyendo, por supuesto, a los millones de adictos a ella; sencillamente, por el simple hecho de que las imágenes pornográficas, en distintas presentaciones, son las más bajadas y grabadas. Existen centenares de sub-especialidades en la industria porno, con millones de páginas; e incluso, las autoridades de diferentes países han tenido que controlarla, porque ya era demasiado, principalmente a los pederastas.
Hace 50 años, sin ir más lejos, un sujeto promedio, no veía más de una docena de mujeres desnudas de cerca, como mucho, y en toda su vida; sin contar las que contemplaba a hurtadillas, en el río del pueblo bañándose. Pero ahora, cualquier hijo de vecino, puede ver en fotos y vídeos, centenares de cuerpos sin ropa, al día.
Mucho más peligrosas que la porno, eran las páginas que enseñaban cómo fabricar bombas atómicas rudimentarias y otros artefactos explosivos, pero esos sitios han sido retirados de la red. Aún quedan algunos subidos de tono que, por ejemplo, enseñan cómo cometer atentados, y otros de artes marciales.
Todo el espectro político y religioso del mundo se da cita en el Internet, desde demócratas hasta separatistas, pasando por revolucionarios y neo-nazis; grupos guerrilleros, ácratas, cristianos, musulmanes, ateos, y creyentes en la cienciología, o en el mismo diablo; budistas, sionistas, el KKK, maoístas, y así por el estilo. Las células de guerrilla urbana intercambian mensajes en clave, para coordinar sus ataques, y los que difunden mensajes y proclamas políticas, tienen su espacio.
En el Internet se dan cita todos los maleantes del universo, que usurpan “personalidades”, que roban números de tarjetas de crédito, los estafadores que están al acecho de cualquier oportunidad, los pederastas buscando niños o sus imágenes, los que fingen pertenecer a otro sexo, los que pescan en río revuelto, aquellos que se divierten o sacan beneficios enviando virus, troyanos, coartadas, programas espía, etc.
Empero, por suerte se encuentra toda la bondad del mundo, para equilibrar la balanza; como los ecologistas, grupos de oración, de ayuda al África, de la lucha contra el SIDA, los miles de científicos que buscan ayudar con sus descubrimientos a la humanidad, los que promueven causas nobles, entre otros.
El llamado chateo ha hecho que millones de personas puedan intercambiar mensajes, o que centenares de miles se hayan conocido en persona, incluyendo los que han encontrado pareja. El chateo también ha provocado muchos divorcios y separaciones, discusiones y peleas conyugales. Por otro lado, se han cometido numerosos delitos, a base del engaño y la simulación. El Internet ha provocado un cambio tremendo en las comunicaciones, y ha hecho que las empresas de telefonía hayan tenido que variar sus políticas. Ahora mismo yo sé si un amigo mío en España, o una amiga en Italia, tienen la computadora encendida. Toda esa comunicabilidad coadyuva al progreso de una manera impensable antes, ya que es algo fundamental y básico.
Los amantes de la música gratuita han librado verdaderas batallas, por defender sus privilegios, en detrimento de los beneficios de las casas disqueras y de los propios artistas. Aún no se ha llegado a un punto de equilibrio, que deje satisfechos a todos.
Con los blogs, se ha dado un gran salto en cuanto a poner la información en manos de los interesados se refiere. Los grandes servidores se dieron cuenta de que había un inmenso caudal de datos en los blogs, y han incorporado sus contenidos a los buscadores; porque, no nos olvidemos que ellos viven de la información. Las cosas que la gente busca en el Internet son inverosímiles, y tan variadas como la vida misma, y de ahí la tremenda importancia de los blogs para satisfacer la demanda informativa.
Eso no significa que no haya mucha “chatarra” informativa en los blogs, pero cada cual busca, y puede encontrar lo que le interesa; y existe información para todos los niveles, y para todos los gustos. Siempre han existido las categorías, y lo que no le apetece a uno, puede ser una revelación para el otro.
Las cotizaciones de las bolsas de valores de los diferentes países, así como también las fluctuaciones de las divisas, se reflejan al instante en el Internet.
Hay una página que permite escuchar diferentes toques de tambores africanos, y otra que posibilita oír el canto de numerosas especies de aves. Si se desea escuchar y ver, no hay nada mejor que la página más cara del Internet: http://www.2advanced.com/
Si yo quiero saber como está el tiempo en New York, existe una página llamada: earthcam.com, que me muestra imágenes en vivo de Times Square, tomadas con una pequeña cámara de televisión; otra presenta el Picadilly Circus de Londres, y así hay miles diseminadas por todo el mundo; desde la Plaza Roja de Moscú, hasta los edificios de Osaka, pasando por los canales de Venecia, o la Tour Eiffel de París, o bien, una puesta de sol en la pirámides de Egipto, en: pyramidcam.com/.
Los museos grandes del mundo tienen sitios muy bien diseñados, como la del Metropolitan Museum de New York, o la del Museo de Antropología de Ciudad de México; igualmente, la del Museo del Cairo, o la del Louvre de París. El Museo Hermitage de San Petersburgo, permite ver todas las salas en una presentación de 360 grados, y así por el estilo, en: hermitage.ru/
En el Internet existen miles de páginas de tutorías en línea, que enseñan desde idiomas, hasta cómo utilizar los diferentes programas. Hay una que hace demostraciones de cómo preparar arreglos florales del tipo ikebana.
Es posible bajar miles y miles de películas en línea, o consultar las biografías y las bibliografías de los cineastas famosos. Hay páginas de las cantantes de moda como Shakira, o Madonna; pero también se pueden ver imágenes de las estrellas tanto de Hollywood, así como de Bollywood, en la India, de donde proceden las actrices más bellas del mundo. Si entra a: bollywood4u.com/, podrá comprobarlo.
Poco a poco se han ido incrementando los libros digitales, y no se ha progresado más por los problemas de los derechos de autor, pero se está avanzando en ese sentido. Ya el Archivo de Sevilla tiene a disposición de los internautas, miles de documentos históricos.
En el portal de la NASA, cualquiera puede “conducir” un vehículo lunar en la superficie del satélite; también tiene a su disposición miles de imágenes relativas a la conquista espacial: http://www.nasa.gov/ .Igualmente hay disponibles textos e imágenes del mundo, y de la naturaleza en particular, en el sitio de National Geographic: news.nationalgeographic.com/
El Internet es además un mercado gigantesco para comprar y vender de todo. Uno de los sitios más conocidos es: ebay.com/. También se realizan subastas ahí.
En el Internet hay de todo, desde sitios acerca de la vaginoplastia, hasta las páginas y los blogs de los amigos, pasando por los fractales en movimiento, hasta un recuento pormenorizado de los terremotos del mundo que se suceden a diario en: earthquake.usgs.gov/regional/neic/
Otro capítulo importante son los juegos en línea. Los hay para todos los gustos, desde juegos de cartas hasta el ajedrez. También, están las apuestas, preferidas por los ludópatas discretos. Es posible jugar el billar, y otros muchos juegos de salón, o sea, que hay muchas opciones a la hora de entretenerse.
Lo que sí es muy cierto es que el Internet está para quedarse; incluso voy más allá, y creo que el mundo ya no puede vivir y estar sin el Internet, porque la dependencia que se ha creado es tan grande, y los intereses que se aprovechan de ese medio son tan poderosos; que se ha hecho imprescindible; o mejor dicho, lo han convertido en algo imprescindible, en parte de nuestras vidas. Si se desconecta el Internet, se desconecta el mundo.