
viernes, junio 29, 2007
¿CUÁL ES EL "GANCHO" MEDIÁTICO DE PARIS HILTON?
¿CÚAL ES EL ”GANCHO” MEDIÁTICO DE PARIS HILTON?
Por FAUSTINO PÉREZ
En función de lo que ella aporta a la sociedad y al mundo de los mass media, nunca nadie había tenido tanto atractivo, fama, e interés para los seguidores de las “celebridades” como Paris Hilton, la rica heredera del imperio hotelero. No en vano aparecerá en el Guiness World Records como la “celebridad más sobrevaluada”, y por eso se ha dicho que “es famosa porque es famosa”, perdonando la redundancia.
Pero lo curioso es que Paris no sobresale en ninguna profesión como podría ser la de cantante, o como actriz, o de modelo; sin embargo acapara titulares en todo el planeta. Ella no quiere llegar a ser, ella sencillamente es.
Mientras la inmensa mayoría de las personas aspira a tener éxito, ella es el éxito hecho persona, nacida en él. A todo esto Paris afirma tajantemente que “se gana su dinero trabajando duro”, y que no se lo pide a su familia. La verdad es que con su apellido reconocido en el mundo entero gracias a la famosa cadena de hoteles, la fortuna que tiene y que espera incrementar, las relaciones sociales que posee y sus contactos comerciales, para ella es muy fácil ganar millones, sin mucho esfuerzo. Todo lo que emprende se convierte en dinero, hasta la basura de sus días en la cárcel se pudo vender. Paris Hilton tiene unas ventajas comparativas que pocas personas poseen en los EE UU y fuera de allá.
Se la ha citado diciendo que ella es la “princesa americana”, lo que sí es cierto es que ya tiene un nombre-marca, e incluso a ella la utilizan otros grupos comunitarios, y empresariales para hacerse publicidad, sin su consentimiento, y hasta aparece ya en dibujos animados, en historietas y en caricaturas. Otros exagerados afirman que Paris es el “icono” norteamericano postmoderno, porque es imitada, es rentable, y es ampliamente conocida. Si esto llegara a ser cierto, sería el primer caso de icono-puro, creada por y para los medios de comunicación de masas. Es más, sería un icono prácticamente vacío de “contenido”, con pocos méritos personales qué exhibir.
Y precisamente en la mismísima California donde ella vive, fue que nació el movimiento hippie en la década de los años 60, como una reacción ante la incesante búsqueda del éxito económico y del insaciable afán de poder de la sociedad estadounidense; donde a aquellos que no tienen aspiraciones, o ya han “tirado la toalla”, les llaman “losers” o perdedores, en contraposición a los “winners” o ganadores.
Y ganadora de fama sí que es, ya que si uno busca su nombre entrecomillado en Google, -que es el buscador más importante de Internet-, aparecen más de 56 millones de entradas, y en aumento. Entonces, ¿qué es lo que Paris Hilton tiene?, ya que se ha convertido en un fenómeno de masas adorada por muchos, y aborrecida por otros tantos.
Belleza, lo que se dice belleza no tiene tanta, si la comparamos con Beyoncé, o con Cindy Crawford. No es que sea fea, con su carita simétrica de niña inocente e inmadura, -a pesar de sus 26 años-, cuando no está borracha y/o drogada, pero no se la puede comparar. Paris depende mucho del maquillaje para disimularse la nariz y para resaltar el mentón, y además, siempre anda muy bien peinada y con ropa cara de marca y nueva; a todo esto ella le concede muchísima importancia. Por otro lado, tampoco tiene el sex appeal que poseían Marilyn Monroe o Sharon Tate. Como modelo jamás tendrá la gracia de una Naomi Campbell, o la sofisticación de Kate Moss, o de Gisele Bündchen, ni la profesionalidad de Claudia Schiffer. El cuerpo de Paris tampoco es gran cosa. No obstante, hay que reconocerle a Paris originalidad, inteligencia y personalidad, combinado todo ello con una gran capacidad para fingir. La misma joven que ha sido pillada varias veces conduciendo ebria, haciendo insinuaciones lésbicas con sus amigas, y mostrando sus partes íntimas a los fotógrafos, se presenta ahora como una inocente criaturita.
Como cantante, aunque logró llegar cerca de la cima del hit parade, Paris, no tiene ni la fuerza de voluntad, ni la disciplina, ni mucho menos la ambición, sensualidad y creatividad de Shakira. Paris Hilton tiene una voz sin fuerza que pretende ser sexy, y sus muchos de sus videoclips se basan en fotos fijas de ella.
Y como actriz, siempre ha tenido papeles secundarios, y carece de un “knack”, como la boca de Angelina Jolie.
A todo esto Paris Hilton aparece muchísimo más en el Internet que el propio Michael Jackson, quien reinó como el rey del pop por más de una década, -o su equivalente femenino Madonna-, o que los mismísimos Beatles, el conjunto británico súper famoso en su época. Seguirle la pista a Paris con sus andanzas y peripecias es sencillamente agotador.
Desde el juicio de la estrella del fútbol americano O. J. Simpson, acusado de asesinato en el 1994, y del enjuiciamiento por parte del senado a Bill Clinton en 1998, por mentir a raíz del caso de Monica Lewinsky, no se habían producido tantas alharacas mediáticas por un juicio en los EEUU; y menos por tan poca cosa, comparativamente hablando, como es el caso de conducir en estado de embriaguez.
A raíz de su salida de la cárcel donde duró 23 días, los vecinos de su mansión se quejaban de que la prensa y los curiosos no los dejaban en paz con sus cámaras, vehículos y helicópteros, y es que Paris Hilton produce una curiosidad morbosa; o sea, una mezcla de envidia-admiración, o si se quiere de amor-odio. Inclusive, la prensa divulgó lo que ella se había gastado en caprichos gastronómicos que le eran llevados a la cárcel desde los restaurantes de comida rápida, y lo que costaron y la marca de la chaqueta y los zapatos de tacón que tenía puestos al salir del encierro. Hasta publicaron un dibujo que ella hizo, o más bien un autorretrato; con un texto debajo escrito en varias líneas, y sin faltas ortográficas. Se nota la buena educación recibida en colegios caros, lo cual se percibe también en su hablar refinado y muy fluido.
Con sus trenzas de colegiala y con un lenguaje corporal de chica inocente, sonriendo como si tal cosa, todo ello mezclado con unos andares de modelo de pasarela, ella “conquistó” a los presentes provocando gritos histéricos, y a los televidentes también, con su clase y naturalidad, a sabiendas de que ella es quien marca las pautas sociales.
Para Paris Hilton las cámaras son algo cotidiano desde que nació, y por eso no se la ve con una imagen tan forzada y vulgar como su amiga de juergas Britney Spears; aunque Paris realmente alcanzó la celebridad mediática con un vídeo porno amateur en el 2003, que luego fue titulado: “1 Night in París” (Una Noche en París). Este truco ha sido imitado por otras estrellas del espectáculo, ya que estamos en la Era de la Pornografía.
A partir de ahí, y con sus incursiones como cantante, modelando en pasarela, su participación en “reality shows”, y por prestar su nombre para vender perfumes, etc.; además, de sus escándalos por andar sin ropa interior con sus amigas de parranda, -lo cual alimentaba el morbo de su “fan club”-, al igual, que sus detenciones por andar conduciendo borracha; han hecho que todo lo que ella haga y/o diga, sea noticia de las páginas y espacios televisivos especializados, porque ella “vende”; es decir, que la demanda morbosa se dispara con Paris Hilton más que con nadie. Los “freelancers” lo saben mejor que nadie, y la persiguen y la asedian por doquier, porque cualquier imagen interesante de ella se convierte en dólares.
Paris tiene una invitación abierta para posar desnuda en las páginas de Playboy Magazine, y es la celebridad más parodiada por los humoristas norteamericanos, aparte de ser “materia prima” para los programas de chismes y “carne fresca” para los de cotilleos.
Paradójicamente ella alcanzó la cima en la atención pública, por haber tocado fondo por su comportamiento, y de ahora en adelante nadie sabe cuál será su estrategia, aunque ya ha dicho que está leyendo la Biblia, y quiere llevar a cabo programas de ayuda social. Entonces, la pregunta es: ¿cuánto tiempo le durará esa actitud de arrepentimiento? Es difícil o casi imposible para una persona como ella, proveniente de una clase alta adinerada, el llevar una vida sin ser el centro de atención y escrutinio, a lo cual está acostumbrada y se mueve como pez en el agua, a menos que se encierre en un convento. Aún así la perseguirían los paparazzi, yo estoy seguro.
El problema de Paris Hilton, es que al no tener su superfama massmediática una “sustancia” en qué apoyarse, se le pueden quemar las alas fácilmente como a una mariposa con las luces, y convertirse en otra víctima más de la voracidad insaciable de los medios de masas. Es como un círculo vicioso adictivo: el aparecer en los medios e interesarle al público, hace que la protagonista quiera salir aún más en ellos, y eso desata las grandes “cacerías” mediáticas, porque el sujeto se convierte en alguien muy rentable, y se retroalimenta con la atención recibida. El ejemplo más notorio fue lo que le ocurrió a Diana de Inglaterra. Aunque Paris diga que ella comprende a los paparazzi porque sólo “hacen su trabajo”.
El tener que asombrar o producir un shock a una audiencia permanentemente, -típico de las clases dominantes-, para así crear tendencias de comportamiento y marcar pautas, crea un estrés que no todo el mundo puede soportar; la ventaja de Paris, nacida y criada en la opulencia, es que se lo toma con mucha naturalidad, y de ahí su gran poder massmediático. Imagínense por un momento que a Paris se le ocurriera aparecer en un espectáculo, o en una gran celebración o fiesta, vestida de prisionera; eso se podría convertir en una moda instantánea en el mundo entero.
El llamado por los psiquiatras “déficit de atención” no explica del todo el comportamiento de Paris, porque ella es un personaje que se desenvuelve a las mil maravillas ante los medios. No es un problema de que no le dieran el suficiente cariño cuando era niña.
Al ser entrevistada después de salir de la cárcel en el programa de amplia audiencia: Larry King live, -que por cierto tiene una escenografía que favorece a las personas rubias como Paris, porque las luces y el fondo que representan el mundo tienen un predominio de color azul oscuro complementario-, ella afirmó muy convencida: “yo me considero a mí misma como una persona normal”. Eso no se lo cree ni ella, por más maquillada y bien peinada que estuviese en la entrevista.
miércoles, junio 27, 2007
martes, junio 26, 2007
FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A ADRIÁN JAVIER
FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A ADRIÁN JAVIER
Santo Domingo, 23 de junio 2007
Poeta del sol y de las sombras, poeta de la carne, nacido en el 1967, ganador del Premio Nacional de Poesía y del Premio de Casa de Teatro, enfant terrible de la literatura dominicana, Adrián Javier nos muestra algunas de sus múltiples facetas en esta entrevista, en un tiempo sacado a su profesión de publicista y de creativo. F. P.
“La verdadera aventura del hombre es el olvido”: Adrián Javier
F. P.: ¿QUÉ ESTÁS LEYENDO ÚLTIMAMENTE?
A. J. : -Como ha sido mi costumbre desde hace años, y debido a una especie de “desorden sentimental”, tengo lecturas múltiples (asesinatos aviesos que acomete mi espíritu travieso, teniendo el ojo avizor como única arma). Actualmente releo el “Ecce Homo” de Friedrich Nietzsche, “Mortal y Rosa” del escritor español Francisco Umbral, y acorde con la última moda, la edición de la Real Academia “del libro de García Márquez” –como dice su cuate Plinio Apuleyo Mendoza-, ya que trae nuevos estudios, cuyos tópicos, por supuesto compararé con los referidos por el estudio (1971) de Mario Vargas Llosa, titulado “García Márquez: Historia de un Deicidio”. ¡Claro que hablo de “100 Años de Soledad”!, libro que saliera a la luz pública, pocos días después de mi nacimiento.
¿EN QUÉ MEDIO TE SIENTES MÁS A GUSTO: EN LA POESÍA, QUIZÁ EN EL ENSAYO, O BIEN, COMO PUBLICISTA?
-El “medio” es la palabra. Y tras ella me desnudo y hago el amor como si la guerra que la entretiene, tuviera el techo forrado de papel y de cristal, y esta no fuera su cuerpo herido ni su espíritu, si no el calor y el alma de la noche andada, que la doblega y desparrama de memoria, hasta el infinito. Es la palabra la culpable. El medio, el mensaje, el texto, el papel, el mundo y el instante. La palabra es el universo. El cuerpo, el alma. La palabra es la herida y el delito. El rumbo y el sendero. El ser perplejo y el acoso. Emblema y oruga. Alegoría y nostalgia. Humanidad y sacrificio. Estilo y decantamiento. Ferocidad y melancolía. Cuando escribo soy. Y cuando borro me deshago. ¿Me borro al escribir que “cuando escribo soy”?, ¿o me escribo cuando digo que al borrar me deshago? No lo sé. La palabra anda en el poema, corre en el ensayo y come alpiste montada en Altazor en un mercado isleño troglodita. Puede darse el lujo de ser ajena a la intemperie que la ronda. Pero no. Asiste al mendigo y al fugitivo; al místico y al cantor del mismo modo que al ser perplejo y al mísero. Es fortuna y es quebranto, la palabra. Y toma de la esencia el molde que la procura. Me urge su esplendor. ¡Persigo su gracia!
¿TE CONSIDERAS UN POETA ERÓTICO?
-Me considero solo un hombre, como si esto fuera poco. Como si el padecimiento que esto implica fuera pequeño. Me considero un hombre aterido a la perplejidad del capricho de un cuerpo ardiendo, henchido por la humedad que ha de hacerlo inolvidable y sagrado. ¿Soy un poeta? No lo sé bien. ¿Soy un poeta erótico? ¡¿Qué sé yo?! Pero de lo que sí estoy seguro, ¡segurísimo!, es que soy un hombre condenado. Un hombre débil y condenado, pero por la belleza, por supuesto. Alelado y sumiso. Dado al abandono y a cada segundo; sobre todo cuando su anatomía es enfrentada a la eternidad inaplazable de una piel mejor; hechizada a la luz del poniente. Lo dije el jueves en la noche: “Una mujer desnuda es un mar sin sombras, que diluyendo azares, revela lo inaudito”.
¿QUÉ LIBROS TUYOS ESTÁS PREPARANDO EN LA ACTUALIDAD?
-Tengo 7 años que no publico, pero escribo siempre. Estos son mis libros inéditos: Caballo de Bar (Poesía), “Tocar un cuerpo” (Poesía), “La piel enemiga” (Memorias), “Escritura y Secreto” (Ensayo sobre los procesos de Creación Literaria), “La Joven Lengua” (Recopilación de artículos), “Todo de mí menos yo” (Espejos, Aforismos y Aventuras de la perplejidad), “Cuadrante de Insomnio: Diálogo con Antonio Fernández Spencer” (Entrevistas), “El Libro Feroz” (Aforismos), “Islario” (Aforismos), “El Tren Líquido” (Poesía), “Mala Carne” (Teatro), “Eres linda y hechicera” (Novela), “Reloj del 13” (Antología de jóvenes poetas dominicanos 1990-2007), “La Barca Encendida” (Antología Personal), “Ardid de la Rosa” (Antología Personal), “La Rodilla Menor” (Antología Erótica de la Generación de los 80), “Cuerpo de Viaje” (Memoria de Viajes) y “Antonio Fernández Spencer: El mago de las formas” (Ensayo), junto a la 2da. Edición, corregida, aumentada y actualizada, del “Directorio Electrónico Interactivo de Periodistas, Artistas y Escritores Dominicanos”. ¿Qué por qué no los publico? ¡Faltan cuarto…. para la seis!
¿QUÉ HAN SIGNIFICADO PARA TI LOS PREMIOS LITERARIOS RECIBIDOS?
-Más amigos, más enemigos, más posibilidades, más obstáculos, más desacreditadores, más delatores, más lectores…. (¿?), ¡Hummm!, Más presencia, más ausencia, la llamada inolvidable de Andrés L. Mateo, la voz “madrugante” de Enriquillo Sánchez, la noche con el cuerpo más amado del mundo, la repetición de esa noche, delicias de cinemascope, viajes y truenos, laboreo y purgatorio, relaciones peligrosas y un respiro. Todos los libros de Freddy Gatón Arce, el abrazo monumental de Lupo Hernández Rueda, la tristeza honda por haber coincidido con la muerte de mi maestro, Antonio Fernández Spencer, y el develamiento de un secreto paterno: después de tanta lucha a favor de la poesía y en detrimento de ella y sus oficiantes, padre e hijo por fin se encuentran sin saberlo; una vez, en el auto, descubrí que mi padre guardaba para mostrárselo a sus amigos, con mucho orgullo, un recorte de un editorial de don Rafael Herrera, dando cuenta de la concesión del Premio Nacional de Poesía, en mi nombre estampado un subrayado en azul. Puedo decir más, pero debo tomar agua…
¿REALMENTE SE CONCEDE EL PREMIO LITERARIO AL MEJOR?
-Sólo he sido Jurado de Premiación una vez, y fue en el 1990 como jurado de Casa de Teatro, conjuntamente con Ramón Francisco y Manuel Rueda, los dos grandes lamentablemente ya fallecidos. Esa vez se impuso mi criterio, creo que fue, realmente por pura cortesía, puesto que todos llevamos una lista de seis finalistas para elegir el agraciado que devino luego en desgraciado y fantoche de feria. Propuse al glotón y qué bueno; ganó la gula. Siempre gana la gula, aunque sea el futuro el que al final obtenga el infame deterioro. Pero pensándolo bien, creo que en estos concursos se impone el gusto más que un razonado criterio. Aunque algunos dirán que a ese criterio no lo permea el gusto, o al revés, pero lo cierto es que todo concurso es una competencia de gustos y disgustos. El gusto pre-califica. El disgusto, discrimina. Si me gusta tu partido me gusta tu libro. Si me disgusta tu persona, no me gusta tu libro. Esa parece la cuestión de hoy. ¿Y que pasa con los que formamos el partido de los hombres solos, sin militancia? ¡Bájense que están tirando!
¿TIENES ALGUNA MUSA TODAVÍA?
-Oye que sí. Tengo dos. Pero precisan se las mantenga en secreto. Una pinta y la otra baila. Una llora y abraza y la otra canta y ruega que la dejen ver tranquila Discovery Kids.
¿QUIÉNES SON PARA TI LOS TRES MEJORES POETAS DOMINICANOS YA FALLECIDOS? -Franklin Mieses Burgos, Manuel Del Cabral y Antonio Fernández Spencer
¿QUÉ OPINIÓN TE MERECEN LOS POETAS DOMINICANOS DE TU GENERACIÓN Y DE LA POSTERIOR?
-No hay posterior. No hay “Generación posterior”. Pongámonos en el asunto. A una Generación la decanta su sensibilidad. Su sensibilidad estética y su hipersensibilidad lingüística. Lo que le acosa y le perturba. Lo que le “insomnia” y fascina. Una Generación perpetra su identidad a fuego limpio, sin importar las capillas de pseudo intelectuales amelcochados y consagrados por el auto y mutuo-bombo. Una “Generación” se deshace y se rehace, partiendo de su búsqueda particular, al interior de los enmarañamientos conceptuales de algunos monstruos estatuidos por el caos y la ausencia de una critica objetiva, alejada de la discriminación, la confabulación y el prejuicio. Todavía arde el fuego decidor de la Generación de los 80’. ¿Qué hay después de José Mármol, Dionisio de Jesús, Médar Serrata, Ángela Hernández, Pastor de Moya, Aurora Arias, César Augusto Zapata, Manuel García Cartagena, Juan Manuel Sepúlveda, Sally Rodríguez, Plinio Chahín, José Alejandro Peña, Martha Rivera, Alejandro Santana y muchos, muchos, muchos otros?, ¿Qué? ¡Ay ombe! Los chicos de los 90, ¿qué serían sin los morfo-linguistas de los 80? ¡Nada! Son rémoras en desalojo buscando refugio seguro en lo mejor de la última generación de escritores dominicanos. (“Oídlo bien, y habrá sangre de nuevo en el país, y habrá sangre de nuevo en el país”, dice Pedro Mir).
¿DE QUÉ FUENTES TE NUTRES PARA TUS CREACIONES?
-De la vida y de la muerte. De la agonía y su símbolo. De la tristeza y sus emblemas caminantes. De la nostalgia y sus secretos. De una muchacha que amanece derrotada y anochece triunfal. De una mujer mejor, desnuda de suplicios y lloros infecundos. De la lengua de mi madre, atada al bar de mi memoria desfalleciente. De “la pura tibieza líquida…” (José Mármol). De la palabra y sus acentos invisibles. De la imagen y el viento que la desdobla. De la solidaridad, que como dice García Márquez, es lo contrario de la soledad. De todo lo vivido y lo pensando. De todo lo sentido y olvidado. De los pianos que cuelgan y los relojes que desaparecen. De esa palabra que se agolpa, brutal, en la punta de la lengua.
¿RECONOCES EN TI LA INFLUENCIA DE ALGÚN OTRO POETA?
-De todos los que he leído u oído y rumorado: Poe, Pound, Eliot, Apollinaire, Vallejo, Del Cabral, Spencer, Mallarmé, Neruda, Del Cabral, Mieses Burgos, García Márquez (más poeta que muchos de la lista), y así, así, hasta el infinito que mi ojo apunta.
¿QUÉ ES MÁS IMPORTANTE PARA TI: LA INSPIRACIÓN O EL OFICIO Y LA TÉCNICA?
Para mí, escribir no es un oficio. Es una forma de ver y sentir el mundo. Escribir entraña un acto de dolorosa prestidigitación. Uno escribe sin miedo a desdecirse, porque confía con plenitud en la multivocidad de sus sombras esplendentes; preñadas de olvidos, paisajes, nostalgias, nombres, pesares, emblemas, recuerdos, amores, símbolos, angustias, pasiones, alegorías… Escribir es dibujarse uno. Marcar en blanco y negro el ritmo tempestuoso del destino de su vida y de su lengua. Prender en su interior el asombro con el mundo nos adoba desde el útero. Cifrar el vacío campeado por la metáfora espejeante y salvadora del perplejo. Escribir es fuga del espíritu sitiado. Flor del despeñadero interior. Ardid de lo eterno, que el rocío ha dispuesto enfrentado al azar, sobre la inocente desmemoria del adoctrinado. Moridero de la realidad y la ilusión, donde el otro –sin saberlo- redescubre lo atroz y divino de su poderosa fantasmática. Así las cosas… Escribir es pensarse uno; borrarse, decirse, desdecirse, contradecirse, señalarse, ocultarse, rebelarse, descubrirse, perderse, leerse uno… Uno escribe “árbol”, y de inmediato le nacen hojas en los ojos, paisajes en las manos, nubes en las glándulas, estambres en los poros, aguaceros tórridos en la mirada… Uno lee “árbol”, y le crece el color verde en la pupila sur; le chorrean raíces profundas en el aire –llegado del oeste- que cubre de canela las pestañas, le cantarutean mirlos traviesos, sabichosos -y antes mudos- en los hombros, o de súbito, la hija pequeña le anuncia el dibujo irreprochable del paraíso en una hoja inolvidable. Escribir es sorprenderse con lo escrito y leerse en los ojos de los otros. Lo demás lo teje el porvenir... Escribir es hilar. Leer es cocer. Todo suscrito al ámbito del misterio. Al reino babélico del enigma. Escribir es la vida invisible de una posibilidad. En un recodo de la lengua procrea el oficio sus acentos; pero “lo escrito”, patentiza sus estrategias en la propia vida del paria que le sirve de soporte. Escribir es catapulta, abismo, embeleso y temblor del impropio que atrofia su semejanza esculpiendo a tajos sus temores; solo aquejado de mundo. Atado al único pedazo de cielo que no le es ajeno: su máquina de rodar y soñar. Justificado a duras penas tan sólo por la belleza y su a veces risible e innegociable fe en el porvenir.
¿CUÁL ES TU COMPROMISO COMO ESCRITOR?
-Mi compromiso está con el olvido. No con el recuerdo. Creo que en el olvido está la verdadera aventura del hombre. Ya lo había planteado en un ensayo publicado, titulado “Los mendigos memoriosos”. El hombre es, esa “nave del olvido” referida. Somos nautas al vacío. Enajenados por la memoria, el hombre pone su mayor empeño en olvidar, no como se cree, en recordar. Somos animales de la nada, no de la memoria como se nos ha querido hacer pensar. Adoro “el recuerdo” de la infancia, los días de vacaciones en el campo, el pálpito insustituible de los primeros amores, pero el sentimiento mayor y más profundo lo produce esa sensación de haber perdido la inocencia. Ese olvido de nosotros “cuando entonces”… Ese pequeño y gran pecado de crecer cada día, olvidando lo real y maravilloso que fue la vida y no será jamás. Porque se ha dicho que “todo tiempo pasado fue mejor”, es que el recuerdo gana terreno y prestigio como huella del hombre y sus requiebros; pero en la más precaria de sus orfandades, el hombre sabe que en un recodo del olvido habita su gracia. La aventura verdadera del hombre es el olvido. Para un escritor, el verdadero compromiso es con la lengua, como significativa representación de su especie y entorno. Lo demás es farándula, pose y militancia política. Ebriedad de los sentidos o canción enamorada del impropio.
¿CUÁL DEBE DE SER EL ROL DE UN POETA EN UNA SOCIEDAD COMO LA NUESTRA?
-Realmente no lo sé. Y te confieso que no me importa. Pero si me apuntas con un arma o me amenazas con secuestrar a una de mis hijas si no te doy respuesta, te diría que el rol más digno es el de ser rebelde. Estar contra lo establecido, contra todo lo “dado por hecho”, ya en el terreno de los procesos creativos como en su desenvolvimiento social. Ser crítico de lo que se dice y de lo que se calla. Administrador del olvido y el recuerdo. Coleccionista de las imágenes que habrán de decirnos y desdecirnos. No tengo idea de la importancia de esta pregunta y mucho menos de la necesidad de sus respuestas. Decía Antonio Fernández Spencer: “¿Qué es un poeta sino unos pasos?” Quizás, pues, ese debe ser el rol del poeta en una sociedad como la nuestra: Dar el primer paso. No ceder jamás un ápice. Ser un fundador. Un rebelde con causas infinitas. Un anarquista consagrado a remover las ánimas de las cosas y los hombres. Me ronda una cascabel y digo las palabras prohibidas en bajo tono. Ha muerto sin permiso Enriquillo Sánchez y todo queda olvidado debajo de sus folios insurrectos.
¿CREES TÚ EN LA TECNOLOGÍA AL SERVICIO DE LA CULTURA?
Sí. Y creo en la cultura al servicio de la tecnología. Todo es un festín. ¡Todo en un festín! El olvido y la palabra. La imagen y el poema. Discovery Channel y “Sin mundo ya y herido por el cielo”, las Torres Gemelas y el libro terrible por la muerte del hijo de Paco Umbral. Vamos a pie hacia el infinito. Nos cantamos a capella el deterioro. Somos nautas y vacío emparejados. Te invito a mi blog trotamundos.
¿CUÁLES LIBROS HAS PUBLICADO?
-Los publicados son menos que los inéditos, como debe de ser. Estos son, sin orden de aparición ni “dobles” para las escenas de riesgo. Claro, si el recuerdo no me traiciona: “Escribir en Femenino”, “Idioma de las Furias, “El Mar que andamos”, “Erótica de lo Invisible”, “El Oscuro Rito de la Luz”, “Mateo Mórrison: Del Verso a la Fragua”, “Día Interior”, “Directorio Electrónico Interactivo de Periodistas, Artistas y Escritores Dominicanos”, “Bolero del Esquizo”, “La Silla del Gato”, “Fracción Vital”, y así, quizás haya “recordado mal” uno que otro. O uno que otro se haya escondido en un recodo afable de la verdadera aventura del hombre.
Santo Domingo, 23 de junio 2007
Poeta del sol y de las sombras, poeta de la carne, nacido en el 1967, ganador del Premio Nacional de Poesía y del Premio de Casa de Teatro, enfant terrible de la literatura dominicana, Adrián Javier nos muestra algunas de sus múltiples facetas en esta entrevista, en un tiempo sacado a su profesión de publicista y de creativo. F. P.
“La verdadera aventura del hombre es el olvido”: Adrián Javier
F. P.: ¿QUÉ ESTÁS LEYENDO ÚLTIMAMENTE?
A. J. : -Como ha sido mi costumbre desde hace años, y debido a una especie de “desorden sentimental”, tengo lecturas múltiples (asesinatos aviesos que acomete mi espíritu travieso, teniendo el ojo avizor como única arma). Actualmente releo el “Ecce Homo” de Friedrich Nietzsche, “Mortal y Rosa” del escritor español Francisco Umbral, y acorde con la última moda, la edición de la Real Academia “del libro de García Márquez” –como dice su cuate Plinio Apuleyo Mendoza-, ya que trae nuevos estudios, cuyos tópicos, por supuesto compararé con los referidos por el estudio (1971) de Mario Vargas Llosa, titulado “García Márquez: Historia de un Deicidio”. ¡Claro que hablo de “100 Años de Soledad”!, libro que saliera a la luz pública, pocos días después de mi nacimiento.
¿EN QUÉ MEDIO TE SIENTES MÁS A GUSTO: EN LA POESÍA, QUIZÁ EN EL ENSAYO, O BIEN, COMO PUBLICISTA?
-El “medio” es la palabra. Y tras ella me desnudo y hago el amor como si la guerra que la entretiene, tuviera el techo forrado de papel y de cristal, y esta no fuera su cuerpo herido ni su espíritu, si no el calor y el alma de la noche andada, que la doblega y desparrama de memoria, hasta el infinito. Es la palabra la culpable. El medio, el mensaje, el texto, el papel, el mundo y el instante. La palabra es el universo. El cuerpo, el alma. La palabra es la herida y el delito. El rumbo y el sendero. El ser perplejo y el acoso. Emblema y oruga. Alegoría y nostalgia. Humanidad y sacrificio. Estilo y decantamiento. Ferocidad y melancolía. Cuando escribo soy. Y cuando borro me deshago. ¿Me borro al escribir que “cuando escribo soy”?, ¿o me escribo cuando digo que al borrar me deshago? No lo sé. La palabra anda en el poema, corre en el ensayo y come alpiste montada en Altazor en un mercado isleño troglodita. Puede darse el lujo de ser ajena a la intemperie que la ronda. Pero no. Asiste al mendigo y al fugitivo; al místico y al cantor del mismo modo que al ser perplejo y al mísero. Es fortuna y es quebranto, la palabra. Y toma de la esencia el molde que la procura. Me urge su esplendor. ¡Persigo su gracia!
¿TE CONSIDERAS UN POETA ERÓTICO?
-Me considero solo un hombre, como si esto fuera poco. Como si el padecimiento que esto implica fuera pequeño. Me considero un hombre aterido a la perplejidad del capricho de un cuerpo ardiendo, henchido por la humedad que ha de hacerlo inolvidable y sagrado. ¿Soy un poeta? No lo sé bien. ¿Soy un poeta erótico? ¡¿Qué sé yo?! Pero de lo que sí estoy seguro, ¡segurísimo!, es que soy un hombre condenado. Un hombre débil y condenado, pero por la belleza, por supuesto. Alelado y sumiso. Dado al abandono y a cada segundo; sobre todo cuando su anatomía es enfrentada a la eternidad inaplazable de una piel mejor; hechizada a la luz del poniente. Lo dije el jueves en la noche: “Una mujer desnuda es un mar sin sombras, que diluyendo azares, revela lo inaudito”.
¿QUÉ LIBROS TUYOS ESTÁS PREPARANDO EN LA ACTUALIDAD?
-Tengo 7 años que no publico, pero escribo siempre. Estos son mis libros inéditos: Caballo de Bar (Poesía), “Tocar un cuerpo” (Poesía), “La piel enemiga” (Memorias), “Escritura y Secreto” (Ensayo sobre los procesos de Creación Literaria), “La Joven Lengua” (Recopilación de artículos), “Todo de mí menos yo” (Espejos, Aforismos y Aventuras de la perplejidad), “Cuadrante de Insomnio: Diálogo con Antonio Fernández Spencer” (Entrevistas), “El Libro Feroz” (Aforismos), “Islario” (Aforismos), “El Tren Líquido” (Poesía), “Mala Carne” (Teatro), “Eres linda y hechicera” (Novela), “Reloj del 13” (Antología de jóvenes poetas dominicanos 1990-2007), “La Barca Encendida” (Antología Personal), “Ardid de la Rosa” (Antología Personal), “La Rodilla Menor” (Antología Erótica de la Generación de los 80), “Cuerpo de Viaje” (Memoria de Viajes) y “Antonio Fernández Spencer: El mago de las formas” (Ensayo), junto a la 2da. Edición, corregida, aumentada y actualizada, del “Directorio Electrónico Interactivo de Periodistas, Artistas y Escritores Dominicanos”. ¿Qué por qué no los publico? ¡Faltan cuarto…. para la seis!
¿QUÉ HAN SIGNIFICADO PARA TI LOS PREMIOS LITERARIOS RECIBIDOS?
-Más amigos, más enemigos, más posibilidades, más obstáculos, más desacreditadores, más delatores, más lectores…. (¿?), ¡Hummm!, Más presencia, más ausencia, la llamada inolvidable de Andrés L. Mateo, la voz “madrugante” de Enriquillo Sánchez, la noche con el cuerpo más amado del mundo, la repetición de esa noche, delicias de cinemascope, viajes y truenos, laboreo y purgatorio, relaciones peligrosas y un respiro. Todos los libros de Freddy Gatón Arce, el abrazo monumental de Lupo Hernández Rueda, la tristeza honda por haber coincidido con la muerte de mi maestro, Antonio Fernández Spencer, y el develamiento de un secreto paterno: después de tanta lucha a favor de la poesía y en detrimento de ella y sus oficiantes, padre e hijo por fin se encuentran sin saberlo; una vez, en el auto, descubrí que mi padre guardaba para mostrárselo a sus amigos, con mucho orgullo, un recorte de un editorial de don Rafael Herrera, dando cuenta de la concesión del Premio Nacional de Poesía, en mi nombre estampado un subrayado en azul. Puedo decir más, pero debo tomar agua…
¿REALMENTE SE CONCEDE EL PREMIO LITERARIO AL MEJOR?
-Sólo he sido Jurado de Premiación una vez, y fue en el 1990 como jurado de Casa de Teatro, conjuntamente con Ramón Francisco y Manuel Rueda, los dos grandes lamentablemente ya fallecidos. Esa vez se impuso mi criterio, creo que fue, realmente por pura cortesía, puesto que todos llevamos una lista de seis finalistas para elegir el agraciado que devino luego en desgraciado y fantoche de feria. Propuse al glotón y qué bueno; ganó la gula. Siempre gana la gula, aunque sea el futuro el que al final obtenga el infame deterioro. Pero pensándolo bien, creo que en estos concursos se impone el gusto más que un razonado criterio. Aunque algunos dirán que a ese criterio no lo permea el gusto, o al revés, pero lo cierto es que todo concurso es una competencia de gustos y disgustos. El gusto pre-califica. El disgusto, discrimina. Si me gusta tu partido me gusta tu libro. Si me disgusta tu persona, no me gusta tu libro. Esa parece la cuestión de hoy. ¿Y que pasa con los que formamos el partido de los hombres solos, sin militancia? ¡Bájense que están tirando!
¿TIENES ALGUNA MUSA TODAVÍA?
-Oye que sí. Tengo dos. Pero precisan se las mantenga en secreto. Una pinta y la otra baila. Una llora y abraza y la otra canta y ruega que la dejen ver tranquila Discovery Kids.
¿QUIÉNES SON PARA TI LOS TRES MEJORES POETAS DOMINICANOS YA FALLECIDOS? -Franklin Mieses Burgos, Manuel Del Cabral y Antonio Fernández Spencer
¿QUÉ OPINIÓN TE MERECEN LOS POETAS DOMINICANOS DE TU GENERACIÓN Y DE LA POSTERIOR?
-No hay posterior. No hay “Generación posterior”. Pongámonos en el asunto. A una Generación la decanta su sensibilidad. Su sensibilidad estética y su hipersensibilidad lingüística. Lo que le acosa y le perturba. Lo que le “insomnia” y fascina. Una Generación perpetra su identidad a fuego limpio, sin importar las capillas de pseudo intelectuales amelcochados y consagrados por el auto y mutuo-bombo. Una “Generación” se deshace y se rehace, partiendo de su búsqueda particular, al interior de los enmarañamientos conceptuales de algunos monstruos estatuidos por el caos y la ausencia de una critica objetiva, alejada de la discriminación, la confabulación y el prejuicio. Todavía arde el fuego decidor de la Generación de los 80’. ¿Qué hay después de José Mármol, Dionisio de Jesús, Médar Serrata, Ángela Hernández, Pastor de Moya, Aurora Arias, César Augusto Zapata, Manuel García Cartagena, Juan Manuel Sepúlveda, Sally Rodríguez, Plinio Chahín, José Alejandro Peña, Martha Rivera, Alejandro Santana y muchos, muchos, muchos otros?, ¿Qué? ¡Ay ombe! Los chicos de los 90, ¿qué serían sin los morfo-linguistas de los 80? ¡Nada! Son rémoras en desalojo buscando refugio seguro en lo mejor de la última generación de escritores dominicanos. (“Oídlo bien, y habrá sangre de nuevo en el país, y habrá sangre de nuevo en el país”, dice Pedro Mir).
¿DE QUÉ FUENTES TE NUTRES PARA TUS CREACIONES?
-De la vida y de la muerte. De la agonía y su símbolo. De la tristeza y sus emblemas caminantes. De la nostalgia y sus secretos. De una muchacha que amanece derrotada y anochece triunfal. De una mujer mejor, desnuda de suplicios y lloros infecundos. De la lengua de mi madre, atada al bar de mi memoria desfalleciente. De “la pura tibieza líquida…” (José Mármol). De la palabra y sus acentos invisibles. De la imagen y el viento que la desdobla. De la solidaridad, que como dice García Márquez, es lo contrario de la soledad. De todo lo vivido y lo pensando. De todo lo sentido y olvidado. De los pianos que cuelgan y los relojes que desaparecen. De esa palabra que se agolpa, brutal, en la punta de la lengua.
¿RECONOCES EN TI LA INFLUENCIA DE ALGÚN OTRO POETA?
-De todos los que he leído u oído y rumorado: Poe, Pound, Eliot, Apollinaire, Vallejo, Del Cabral, Spencer, Mallarmé, Neruda, Del Cabral, Mieses Burgos, García Márquez (más poeta que muchos de la lista), y así, así, hasta el infinito que mi ojo apunta.
¿QUÉ ES MÁS IMPORTANTE PARA TI: LA INSPIRACIÓN O EL OFICIO Y LA TÉCNICA?
Para mí, escribir no es un oficio. Es una forma de ver y sentir el mundo. Escribir entraña un acto de dolorosa prestidigitación. Uno escribe sin miedo a desdecirse, porque confía con plenitud en la multivocidad de sus sombras esplendentes; preñadas de olvidos, paisajes, nostalgias, nombres, pesares, emblemas, recuerdos, amores, símbolos, angustias, pasiones, alegorías… Escribir es dibujarse uno. Marcar en blanco y negro el ritmo tempestuoso del destino de su vida y de su lengua. Prender en su interior el asombro con el mundo nos adoba desde el útero. Cifrar el vacío campeado por la metáfora espejeante y salvadora del perplejo. Escribir es fuga del espíritu sitiado. Flor del despeñadero interior. Ardid de lo eterno, que el rocío ha dispuesto enfrentado al azar, sobre la inocente desmemoria del adoctrinado. Moridero de la realidad y la ilusión, donde el otro –sin saberlo- redescubre lo atroz y divino de su poderosa fantasmática. Así las cosas… Escribir es pensarse uno; borrarse, decirse, desdecirse, contradecirse, señalarse, ocultarse, rebelarse, descubrirse, perderse, leerse uno… Uno escribe “árbol”, y de inmediato le nacen hojas en los ojos, paisajes en las manos, nubes en las glándulas, estambres en los poros, aguaceros tórridos en la mirada… Uno lee “árbol”, y le crece el color verde en la pupila sur; le chorrean raíces profundas en el aire –llegado del oeste- que cubre de canela las pestañas, le cantarutean mirlos traviesos, sabichosos -y antes mudos- en los hombros, o de súbito, la hija pequeña le anuncia el dibujo irreprochable del paraíso en una hoja inolvidable. Escribir es sorprenderse con lo escrito y leerse en los ojos de los otros. Lo demás lo teje el porvenir... Escribir es hilar. Leer es cocer. Todo suscrito al ámbito del misterio. Al reino babélico del enigma. Escribir es la vida invisible de una posibilidad. En un recodo de la lengua procrea el oficio sus acentos; pero “lo escrito”, patentiza sus estrategias en la propia vida del paria que le sirve de soporte. Escribir es catapulta, abismo, embeleso y temblor del impropio que atrofia su semejanza esculpiendo a tajos sus temores; solo aquejado de mundo. Atado al único pedazo de cielo que no le es ajeno: su máquina de rodar y soñar. Justificado a duras penas tan sólo por la belleza y su a veces risible e innegociable fe en el porvenir.
¿CUÁL ES TU COMPROMISO COMO ESCRITOR?
-Mi compromiso está con el olvido. No con el recuerdo. Creo que en el olvido está la verdadera aventura del hombre. Ya lo había planteado en un ensayo publicado, titulado “Los mendigos memoriosos”. El hombre es, esa “nave del olvido” referida. Somos nautas al vacío. Enajenados por la memoria, el hombre pone su mayor empeño en olvidar, no como se cree, en recordar. Somos animales de la nada, no de la memoria como se nos ha querido hacer pensar. Adoro “el recuerdo” de la infancia, los días de vacaciones en el campo, el pálpito insustituible de los primeros amores, pero el sentimiento mayor y más profundo lo produce esa sensación de haber perdido la inocencia. Ese olvido de nosotros “cuando entonces”… Ese pequeño y gran pecado de crecer cada día, olvidando lo real y maravilloso que fue la vida y no será jamás. Porque se ha dicho que “todo tiempo pasado fue mejor”, es que el recuerdo gana terreno y prestigio como huella del hombre y sus requiebros; pero en la más precaria de sus orfandades, el hombre sabe que en un recodo del olvido habita su gracia. La aventura verdadera del hombre es el olvido. Para un escritor, el verdadero compromiso es con la lengua, como significativa representación de su especie y entorno. Lo demás es farándula, pose y militancia política. Ebriedad de los sentidos o canción enamorada del impropio.
¿CUÁL DEBE DE SER EL ROL DE UN POETA EN UNA SOCIEDAD COMO LA NUESTRA?
-Realmente no lo sé. Y te confieso que no me importa. Pero si me apuntas con un arma o me amenazas con secuestrar a una de mis hijas si no te doy respuesta, te diría que el rol más digno es el de ser rebelde. Estar contra lo establecido, contra todo lo “dado por hecho”, ya en el terreno de los procesos creativos como en su desenvolvimiento social. Ser crítico de lo que se dice y de lo que se calla. Administrador del olvido y el recuerdo. Coleccionista de las imágenes que habrán de decirnos y desdecirnos. No tengo idea de la importancia de esta pregunta y mucho menos de la necesidad de sus respuestas. Decía Antonio Fernández Spencer: “¿Qué es un poeta sino unos pasos?” Quizás, pues, ese debe ser el rol del poeta en una sociedad como la nuestra: Dar el primer paso. No ceder jamás un ápice. Ser un fundador. Un rebelde con causas infinitas. Un anarquista consagrado a remover las ánimas de las cosas y los hombres. Me ronda una cascabel y digo las palabras prohibidas en bajo tono. Ha muerto sin permiso Enriquillo Sánchez y todo queda olvidado debajo de sus folios insurrectos.
¿CREES TÚ EN LA TECNOLOGÍA AL SERVICIO DE LA CULTURA?
Sí. Y creo en la cultura al servicio de la tecnología. Todo es un festín. ¡Todo en un festín! El olvido y la palabra. La imagen y el poema. Discovery Channel y “Sin mundo ya y herido por el cielo”, las Torres Gemelas y el libro terrible por la muerte del hijo de Paco Umbral. Vamos a pie hacia el infinito. Nos cantamos a capella el deterioro. Somos nautas y vacío emparejados. Te invito a mi blog trotamundos.
¿CUÁLES LIBROS HAS PUBLICADO?
-Los publicados son menos que los inéditos, como debe de ser. Estos son, sin orden de aparición ni “dobles” para las escenas de riesgo. Claro, si el recuerdo no me traiciona: “Escribir en Femenino”, “Idioma de las Furias, “El Mar que andamos”, “Erótica de lo Invisible”, “El Oscuro Rito de la Luz”, “Mateo Mórrison: Del Verso a la Fragua”, “Día Interior”, “Directorio Electrónico Interactivo de Periodistas, Artistas y Escritores Dominicanos”, “Bolero del Esquizo”, “La Silla del Gato”, “Fracción Vital”, y así, quizás haya “recordado mal” uno que otro. O uno que otro se haya escondido en un recodo afable de la verdadera aventura del hombre.
viernes, junio 22, 2007
FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A ANDRÉS L. MATEO
FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A ANDRÉS L. MATEO
Poeta, novelista, ensayista, catedrático, e investigador, Andrés L. Mateo, es un auténtico artífice de la palabra. Su presencia en el ámbito cultural dominicano abarca prácticamente tres décadas. Ha sido ganador en dos ocasiones del premio nacional como novelista y como ensayista, entre otros. Además, en el 2004 obtuvo el Premio Nacional de Literatura. Lleva publicados una decena de libros.
1.- ¿QUÉ ESTÁS LEYENDO ÚLTIMAMENTE?
Acostumbro a leer más de un libro a la vez, y en estos momentos leo un libro de ensayo y un libro de poesía. Leo las poesías completas de José Ángel Valente, un poeta español de gran valía; y he vuelto a Jean Paul Sartre, estoy releyendo su ensayo polémico “El existencialismo es un humanismo”, que había leído en la década de los años setenta del siglo pasado, pero que a raíz de una cita de ese texto en otro libro que leía decidí volver a leer, y no me arrepiento de haberlo retomado.
2.- SI TUVIERAS QUE SALVAR UN LIBRO DE TU BIBLIOTECA, ¿CUÁL SERÍA Y POR QUÉ?
Sin dudas sería “Don Quijote de la Mancha”, me parece un libro tan actual, tan apropiado para cualquier contingencia humana, y tan fundado en esa inigualable aventura de la lengua, que nadaría con él hasta el fín.
3.- ¿QUÉ IMPORTANCIA LE CONCEDES A TU FORMACIÓN EN LA ESCUELA PRIMARIA?
Mucha, porque esa etapa es el nicho de la sensibilidad humana. La viví en San Juan Bosco, tú la conoces porque habitábamos en la infancia el mismo barrio, y como la presencia de Trujillo era entonces un absoluto hegeliano, creo que me dediqué a soñar la realidad que me era negada. Quizás por eso hoy día soy escritor.
4.- SEGÚN TUS INVESTIGACIONES ACERCA DE LOS MITOS DOMINICANOS, ¿QUÉ PERSONAJE HISTÓRICO NUESTRO PUEDE CONSIDERARSE COMO EL AUTÉNTICO ICONO DOMINICANO?
Quizás Duarte, porque su aventura histórica parece tan frágil y es tan fuerte y fundacional; y porque aún su imagen atraviesa la incertidumbre. Es un ícono positivo, sin embargo. Pero los referentes icónicos de la historia dominicana, por desgracia, son negativos. Como Trujillo y Balaguer, por sólo citar dos referentes angustiosos de nuestra historia.
5.- ¿CUÁLES SON LAS CLAVES QUE BUSCAS EN UNA NOVELA PARA JUZGARLA?
La novela siempre construye universos, y los personajes tienen que tener la dimensión humana. La clave es que en el conflicto existencial que toda novela presenta, atmósfera y personajes sean creíbles, asimilables por la experiencia humana. Y no importa que la narración vaya más allá de la chatura de la realidad, lo que importa es que sea creíble, que se sostenga como universo que tiene sus propias leyes para construir el sentido.
6.- ¿QUÉ ES MÁS IMPORTANTE PATA TI, LA INSPIRACIÓN/CREATIVIDAD O LA TÉCNICA Y EL ARTE DE ESCRIBIR?
Sin duda que es el trabajo, sustentado en la técnica. La inspiración era un recurso romántico, un ángel, como en la poesía de Rilke; pero en realidad la materia prima del producto literario es la lengua, y es con ella que se construyen los grandes monumentos que la literatura ha edificado con la palabra.
7.- ¿EXISTE UNA CRÍTICA LITERARIA DOMINICANA REALMENTE CRÍTICA?
No, ni realmente crítica ni nada, ya no hay ejercicio del criterio en nuestro país. Incluso los suplementos literarios han desaparecido, por lo tanto tampoco hay periodismo literario o cosa parecida. Este no es el lugar para discutir este vacío, pero esa es la realidad.
8.- ¿CUÁL ES EL ROL DEL POETA EN UNA SOCIEDAD SUBDESARROLLADA?
No lo sé, hemos desarmado aquella visión ancilar de los años sesenta, y es imposible asignarle un papel al poeta. La posmodernidad lo relativiza todo, aunque Richard Rorty sostiene que el mundo posmoderno lo que necesita son poetas y no filósofos. Yo, realmente no lo sé.
9.- ¿LE VES POSIBILIDADES A LOS ESCRITORES DOMINICANOS PARA INTERNACIONALIZARSE?
Sí, creo que sí. Ahora hemos logrado colocar algunos buenos textos en editoriales internacionales, pero el problema sigue siendo la propia sociedad dominicana. No hay un mercado nacional para el texto nuestro, y en el circuito de la circulación del mercado del mundo editorial, esto es imprescindible.
10.- TUS ALUMNOS DE AHORA, ¿ESTÁN MEJOR PREPARADOS ACADÉMICAMENTE QUE LOS DE HACE 20-30 AÑOS?
Me parece que ahora el nivel de información es mayor, pero en lo que respecta a la formación es algo deficiente. Esa es una de las grandes paradojas del mundo globalizado, incluso en los países desarrollados. Es un reto de la sociedad equilibrar el sistema educativo, que padece de una gran inequidad, pero eso incluye a todos los actores del sistema, incluyéndonos a nosotros, los maestros.
11.- ¿EN QUÉ MEDIDA TE HAN CAMBIADO TU VIDA COMO ESCRITOR EL INTERNET Y LA COMPUTADORA?
En mucho, no sólo en lo que respecta al manejo del instrumento como medio, sino en cuanto a las posibilidades de poner ideas en circulación. Yo vengo de la Galaxia de Gütemberg, y eso significa que la potencia de un medio como la computadora y el Internet, que integran todos los lenguajes, debió obligarme a variar muchos de mis métodos y hasta de mi pensamiento. Además, el mundo de hoy que llamamos “sociedad del conocimiento”, justamente porque estamos obligados a la formación continúa y a la renovación incesante de los saberes, nos coloca frente a la disyuntiva de cambiar o perecer, y eso es un imperativo categórico al cual cualquier intelectual verdadero tiene que sobreponerse.
Poeta, novelista, ensayista, catedrático, e investigador, Andrés L. Mateo, es un auténtico artífice de la palabra. Su presencia en el ámbito cultural dominicano abarca prácticamente tres décadas. Ha sido ganador en dos ocasiones del premio nacional como novelista y como ensayista, entre otros. Además, en el 2004 obtuvo el Premio Nacional de Literatura. Lleva publicados una decena de libros.
1.- ¿QUÉ ESTÁS LEYENDO ÚLTIMAMENTE?
Acostumbro a leer más de un libro a la vez, y en estos momentos leo un libro de ensayo y un libro de poesía. Leo las poesías completas de José Ángel Valente, un poeta español de gran valía; y he vuelto a Jean Paul Sartre, estoy releyendo su ensayo polémico “El existencialismo es un humanismo”, que había leído en la década de los años setenta del siglo pasado, pero que a raíz de una cita de ese texto en otro libro que leía decidí volver a leer, y no me arrepiento de haberlo retomado.
2.- SI TUVIERAS QUE SALVAR UN LIBRO DE TU BIBLIOTECA, ¿CUÁL SERÍA Y POR QUÉ?
Sin dudas sería “Don Quijote de la Mancha”, me parece un libro tan actual, tan apropiado para cualquier contingencia humana, y tan fundado en esa inigualable aventura de la lengua, que nadaría con él hasta el fín.
3.- ¿QUÉ IMPORTANCIA LE CONCEDES A TU FORMACIÓN EN LA ESCUELA PRIMARIA?
Mucha, porque esa etapa es el nicho de la sensibilidad humana. La viví en San Juan Bosco, tú la conoces porque habitábamos en la infancia el mismo barrio, y como la presencia de Trujillo era entonces un absoluto hegeliano, creo que me dediqué a soñar la realidad que me era negada. Quizás por eso hoy día soy escritor.
4.- SEGÚN TUS INVESTIGACIONES ACERCA DE LOS MITOS DOMINICANOS, ¿QUÉ PERSONAJE HISTÓRICO NUESTRO PUEDE CONSIDERARSE COMO EL AUTÉNTICO ICONO DOMINICANO?
Quizás Duarte, porque su aventura histórica parece tan frágil y es tan fuerte y fundacional; y porque aún su imagen atraviesa la incertidumbre. Es un ícono positivo, sin embargo. Pero los referentes icónicos de la historia dominicana, por desgracia, son negativos. Como Trujillo y Balaguer, por sólo citar dos referentes angustiosos de nuestra historia.
5.- ¿CUÁLES SON LAS CLAVES QUE BUSCAS EN UNA NOVELA PARA JUZGARLA?
La novela siempre construye universos, y los personajes tienen que tener la dimensión humana. La clave es que en el conflicto existencial que toda novela presenta, atmósfera y personajes sean creíbles, asimilables por la experiencia humana. Y no importa que la narración vaya más allá de la chatura de la realidad, lo que importa es que sea creíble, que se sostenga como universo que tiene sus propias leyes para construir el sentido.
6.- ¿QUÉ ES MÁS IMPORTANTE PATA TI, LA INSPIRACIÓN/CREATIVIDAD O LA TÉCNICA Y EL ARTE DE ESCRIBIR?
Sin duda que es el trabajo, sustentado en la técnica. La inspiración era un recurso romántico, un ángel, como en la poesía de Rilke; pero en realidad la materia prima del producto literario es la lengua, y es con ella que se construyen los grandes monumentos que la literatura ha edificado con la palabra.
7.- ¿EXISTE UNA CRÍTICA LITERARIA DOMINICANA REALMENTE CRÍTICA?
No, ni realmente crítica ni nada, ya no hay ejercicio del criterio en nuestro país. Incluso los suplementos literarios han desaparecido, por lo tanto tampoco hay periodismo literario o cosa parecida. Este no es el lugar para discutir este vacío, pero esa es la realidad.
8.- ¿CUÁL ES EL ROL DEL POETA EN UNA SOCIEDAD SUBDESARROLLADA?
No lo sé, hemos desarmado aquella visión ancilar de los años sesenta, y es imposible asignarle un papel al poeta. La posmodernidad lo relativiza todo, aunque Richard Rorty sostiene que el mundo posmoderno lo que necesita son poetas y no filósofos. Yo, realmente no lo sé.
9.- ¿LE VES POSIBILIDADES A LOS ESCRITORES DOMINICANOS PARA INTERNACIONALIZARSE?
Sí, creo que sí. Ahora hemos logrado colocar algunos buenos textos en editoriales internacionales, pero el problema sigue siendo la propia sociedad dominicana. No hay un mercado nacional para el texto nuestro, y en el circuito de la circulación del mercado del mundo editorial, esto es imprescindible.
10.- TUS ALUMNOS DE AHORA, ¿ESTÁN MEJOR PREPARADOS ACADÉMICAMENTE QUE LOS DE HACE 20-30 AÑOS?
Me parece que ahora el nivel de información es mayor, pero en lo que respecta a la formación es algo deficiente. Esa es una de las grandes paradojas del mundo globalizado, incluso en los países desarrollados. Es un reto de la sociedad equilibrar el sistema educativo, que padece de una gran inequidad, pero eso incluye a todos los actores del sistema, incluyéndonos a nosotros, los maestros.
11.- ¿EN QUÉ MEDIDA TE HAN CAMBIADO TU VIDA COMO ESCRITOR EL INTERNET Y LA COMPUTADORA?
En mucho, no sólo en lo que respecta al manejo del instrumento como medio, sino en cuanto a las posibilidades de poner ideas en circulación. Yo vengo de la Galaxia de Gütemberg, y eso significa que la potencia de un medio como la computadora y el Internet, que integran todos los lenguajes, debió obligarme a variar muchos de mis métodos y hasta de mi pensamiento. Además, el mundo de hoy que llamamos “sociedad del conocimiento”, justamente porque estamos obligados a la formación continúa y a la renovación incesante de los saberes, nos coloca frente a la disyuntiva de cambiar o perecer, y eso es un imperativo categórico al cual cualquier intelectual verdadero tiene que sobreponerse.
domingo, junio 17, 2007
sábado, junio 16, 2007
FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A DIÓGENES CÉSPEDES
FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A DIÓGENES CÉSPEDES:
El más reciente Premio Nacional de Literatura le fue otorgado al brillante intelectual
Diógenes Céspedes, por su meritoria labor de toda una vida. El profesor Céspedes es catedrático de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, y ha publicado una veintena de textos. Le abordamos a raíz de la concesión del premio:
1.- ¿CÓMO TE SIENTES A RAÍZ DE LA CONCESIÓN DE ESE PREMIO?
Muy bien.
2.- POR LO QUE HE VISTO EN LA PRENSA, ¿A QUÉ SE DEBE ESE CAMBIO APARENTE DE ORIENTACIÓN, EN CUANTO A TUS ANÁLISIS LINGÜÍSTICOS SE REFIERE?
Ningún cambio. Desde 1980, año de mi segundo regreso de Francia, he practicado el análisis de textos literarios a partir del método de la poética. Según este método, el ritmo es el valor más significante de un texto y tal ritmo es igual al sentido, o a los sentidos de esa obra. Con los conceptos de la poética, ese es su objetivo por descubrir en cada obra.
3.- ¿PIENSAS RECOGER ESOS ANÁLISIS EN UN LIBRO?
Ya están recogidos en los libros que he publicado desde 1983 hasta el día de hoy.
4.- ¿A QUE ATRIBUYES QUE EL SISTEMA EDUCATIVO DOMINICANO SEA TAN INEFICIENTE?
A su caída en 1954 y, posteriormente, a su politización después de la muerte de Trujillo.
5.- ¿TIENE SOLUCIÓN ESA INVOLUCIÓN CULTURAL Y ACADÉMICA NUESTRA?
Sólo una revolución como barrido social –término este último de Pedro Henríquez Ureña - en contra del patrimonialismo y el clientelismo se revela como una solución al problema que planteas.
6.- ¿PUEDE LA ACADEMIA DE LA LENGUA DOMINICANA HACER LO SUFICIENTE PARA ELEVAR EL NIVEL CULTURAL DE LA POBLACIÓN CON LOS RECURSOS DE QUE DISPONE?
No. Ni es ese su objetivo.
7.- COMO PROFESOR DE LA UASD, ¿ESTÁ ESA UNIVERSIDAD A LA ALTURA DE LAS CIRCUNSTANCIAS?
No está, por más esfuerzos que haga, pues ella se nutre de los bachilleres que el sistema educativo dominicano le suministra con su alta dosis de empirismo y memorización. Y peor aún, es esta Universidad, y las demás, la encargada de formar como maestros a esos bachilleres que el sistema educativo dominicana arroja a las universidades, los cuales apenas saben escribir y apenas tartamudean. Hay que oír a esa 90 por ciento de la población estudiantil vestida de bachiller, hacer una exposición en el aula o, en su defecto, presentar una práctica de puño y letra. No esas que pagan a las oficinas que redactan prácticas y tesis a los bachilleres uasdianos por paga. Los errores ortográficos y sintácticos son propiedad exclusiva de esos cerebros de la digitación.
8.- ¿HA MEJORADO LA UASD, EN EL TIEMPO QUE LLEVAS IMPARTIENDO DOCENCIA?
Yo he mejorado mi docencia. Sólo hay que preguntarle a mis estudiantes desde 1974 hasta hoy. No puedo hablar por la experiencia individual de cada profesor.
9.- COMO INVESTIGADOR, ¿CUÁL SERÁ EL FUTURO DEL LIBRO?
Sobre el futuro, nada puede decirse, porque no existe.
10.- EL INTERNET, ¿BENEFICIA O PERJUDICA A LOS ESTUDIANTES EN GENERAL?
Hasta ahora, por ser juvenil novedad, perjudica a los más ineptos y beneficia a los más capaces. A los tontos, les hace repetir, copiar, pegar e imitar; a los inteligentes, les vuelve más creativos.
El más reciente Premio Nacional de Literatura le fue otorgado al brillante intelectual
Diógenes Céspedes, por su meritoria labor de toda una vida. El profesor Céspedes es catedrático de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, y ha publicado una veintena de textos. Le abordamos a raíz de la concesión del premio:
1.- ¿CÓMO TE SIENTES A RAÍZ DE LA CONCESIÓN DE ESE PREMIO?
Muy bien.
2.- POR LO QUE HE VISTO EN LA PRENSA, ¿A QUÉ SE DEBE ESE CAMBIO APARENTE DE ORIENTACIÓN, EN CUANTO A TUS ANÁLISIS LINGÜÍSTICOS SE REFIERE?
Ningún cambio. Desde 1980, año de mi segundo regreso de Francia, he practicado el análisis de textos literarios a partir del método de la poética. Según este método, el ritmo es el valor más significante de un texto y tal ritmo es igual al sentido, o a los sentidos de esa obra. Con los conceptos de la poética, ese es su objetivo por descubrir en cada obra.
3.- ¿PIENSAS RECOGER ESOS ANÁLISIS EN UN LIBRO?
Ya están recogidos en los libros que he publicado desde 1983 hasta el día de hoy.
4.- ¿A QUE ATRIBUYES QUE EL SISTEMA EDUCATIVO DOMINICANO SEA TAN INEFICIENTE?
A su caída en 1954 y, posteriormente, a su politización después de la muerte de Trujillo.
5.- ¿TIENE SOLUCIÓN ESA INVOLUCIÓN CULTURAL Y ACADÉMICA NUESTRA?
Sólo una revolución como barrido social –término este último de Pedro Henríquez Ureña - en contra del patrimonialismo y el clientelismo se revela como una solución al problema que planteas.
6.- ¿PUEDE LA ACADEMIA DE LA LENGUA DOMINICANA HACER LO SUFICIENTE PARA ELEVAR EL NIVEL CULTURAL DE LA POBLACIÓN CON LOS RECURSOS DE QUE DISPONE?
No. Ni es ese su objetivo.
7.- COMO PROFESOR DE LA UASD, ¿ESTÁ ESA UNIVERSIDAD A LA ALTURA DE LAS CIRCUNSTANCIAS?
No está, por más esfuerzos que haga, pues ella se nutre de los bachilleres que el sistema educativo dominicano le suministra con su alta dosis de empirismo y memorización. Y peor aún, es esta Universidad, y las demás, la encargada de formar como maestros a esos bachilleres que el sistema educativo dominicana arroja a las universidades, los cuales apenas saben escribir y apenas tartamudean. Hay que oír a esa 90 por ciento de la población estudiantil vestida de bachiller, hacer una exposición en el aula o, en su defecto, presentar una práctica de puño y letra. No esas que pagan a las oficinas que redactan prácticas y tesis a los bachilleres uasdianos por paga. Los errores ortográficos y sintácticos son propiedad exclusiva de esos cerebros de la digitación.
8.- ¿HA MEJORADO LA UASD, EN EL TIEMPO QUE LLEVAS IMPARTIENDO DOCENCIA?
Yo he mejorado mi docencia. Sólo hay que preguntarle a mis estudiantes desde 1974 hasta hoy. No puedo hablar por la experiencia individual de cada profesor.
9.- COMO INVESTIGADOR, ¿CUÁL SERÁ EL FUTURO DEL LIBRO?
Sobre el futuro, nada puede decirse, porque no existe.
10.- EL INTERNET, ¿BENEFICIA O PERJUDICA A LOS ESTUDIANTES EN GENERAL?
Hasta ahora, por ser juvenil novedad, perjudica a los más ineptos y beneficia a los más capaces. A los tontos, les hace repetir, copiar, pegar e imitar; a los inteligentes, les vuelve más creativos.
domingo, junio 10, 2007
FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A ALEJANDRO PAULINO RAMOS SOBRE EL ORIGEN DE LA BACHATA
LA BACHATA ES UN GÉNERO MUSICAL QUE TIENE SUS RAÍCES EN EL CARIBE HISPANO, PERO QUE SÓLO IDENTIFICA AL PUEBLO DOMINICANO
Entrevista de Faustino Pérez al Profesor Alejandro Paulino Ramos,
Bronx, N.Y., 6 de junio del 2007
• Tengo entendido que recientemente presentaste una tesis de maestría, donde diste interesantes datos sobre la historia de la bachata.
Así es. En octubre del 2006, después de un largo proceso de investigación en bibliotecas, hemerotecas y archivos, pude presentar mi tesis de maestría a la que puse como título "La cultura del Caribe hispano en la bachata dominicana". Como entenderás, este fue un trabajo académico en donde traté de demostrar las raíces caribeñas de esta música que, sin olvidar sus raíces históricas y culturales, es tan dominicana y sólo los dominicanos la cantan, bailan y sienten con sabor especial, como algo que llevan muy adentro.
• ¿Y como se explica tu vinculación con ese género musical, de dónde te surgió el interés en abordar esa temática, que desde el punto de vista de los estudios históricos se considera como algo marginal?
Mira, desde muy pequeño reconocí que esa música existía aunque no la conocía como bachata. En mi casa, en la ciudad de San Francisco de Macorís donde mis padres eran comerciantes, tuve la oportunidad de ser el que casi siempre colocaba los discos de 78 y 45 rpm en un aparato monofónico, que llamábamos “picot” y al que había que cambiarle permanentemente las agujas de metal. En la pulpería que tenía mi padre en esa ciudad, casi todas las noches sus amigos jugaban dominó mientras consumían bebidas alcohólicas y por lo tanto la música no podía faltar. Uno de los contertulios, que luego me bautizó y por lo tanto fue mi padrino, me daba algunos centavos para que pusiera en el “picot” una canción llamada "Salomé" ("Salomé me está llamando…, es mentira, nunca ha sido mujer buena de humano corazón"). Esta es la que más recuerdo, aunque había una que narraba cómo un hijo mató a su padre porque le estaba pegando a su madre, creo que decía "Tomen escuela padres, no abandonen sus hijos y miren el ejemplo que yo acabo de dar, para que nunca pasen tragedias como esas, que el hijo está en la cárcel y en la tumba el papá". En esos años, la mayoría de las canciones mejicanas y caribeñas eran cantadas en República Dominicana como si fueran bachatas. Creo que esa moda persiste todavía. Después, con los años, yo escuchaba emisoras donde se ponía ese tipo de música y programas que eran muy populares, como "El 7 a 8 de Mejoral", y la "Hora de la Guarachita", que tengo que aclararte que no tiene nada que ver con la emisora que lleva el nombre de Radio Guarachita. Los programas donde se podía escuchar bachatas, a finales de los años cincuenta, eran de las emisoras Onda Musical y La Voz del Trópico. Pero mi interés en estudiar el género de la bachata surgió de la maestría en historia de la que te he hablado. La bachata es parte de la cultura dominicana y como tal podemos abordarla y estudiarla desde el punto de vista histórico y antropológico.
• Volviendo a la maestría que hiciste, a veces pensamos que en la República Dominicana la calidad de las maestrías depende mucho de los maestros y doctores que imparten cada una de las materias y módulos; cómo fue tu experiencia y ¿por qué dices que de ella surgió el interés en abordar el tema de la bachata?
Esa apreciación tuya tiene algo de cierto; para mí que la calidad de una maestría tiene que ver con la institución que la imparte, el programa que se desarrolle, la calidad de los profesores que imparten los cursos, y en especial el interés que uno pueda poner en esos estudios. Sé de personas que invierten una suma considerable de dinero, con el sólo propósito de obtener un título de maestría o doctorado. En mi caso, me interesaba el nivel académico, el conocimiento adquirido, y me sentí muy satisfecho pues tuve un selecto grupo de profesores, como los doctores Jaime de Jesús Domínguez, Roberto Cassá, Antinoe Fiallo Billini, Tahira Vargas, y José Serulle Ramia para sólo citar algunos de ellos. Con la profesora Tahira, antropóloga egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y de una Universidad Brasileña, retomé mi interés académico por el estudio cultural de la bachata. A la profesora Tahira le debo, no sé si ella lo sabe, mi interés por desentrañar las raíces de la bachata dominicana.
• Hace algunos años, más o menos a finales del siglo XX, se dio un debate en los medios de comunicación, discutiendo si la bachata era o no era un género musical,¿que tienes tú que plantear sobre esto? .
Yo recuerdo ese debate y participé en él; de hecho, Clodomiro Moquete me hizo una entrevista sobre el tema, que fue publicada en la revista Vetas, pero a mí no me interesó discutir si era o no era género, porque entendía de entrada y sin dudas, que sí lo era. Ese debate revivió en mí el interés por el tema y me encontré, en mis viajes al Centro Universitario de Barahona, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, con el profesor Jacobo Moquete, hermano de Clodomiro, y una de las glorias de la educación dominicana. Él publicó, también en Vetas, su punto de vista sobre la bachata. Don Jacobo y yo éramos compañeros de viajes, lo que nos permitió discutir el tema que se estaba debatiendo en la prensa y descubrimos que coincidíamos en nuestros planteamientos. Aunque muchos intelectuales dominicanos rechazaban la bachata, Jacobo y yo nos declaramos desde entonces en rebeldía, como "bachateros"; era una forma irónica de burlarnos de los que se ruborizan, se lamentan y hasta se enojan cuando escuchan o miran a una pareja bailando una bachata.
• ¿Y a qué se debe el rechazo de esos sectores, si la bachata es parte de la cultura musical de los dominicanos?
Para mi que esa actitud tiene relación con la misma historia de la bachata. La música de bachata como se la llamó por mucho tiempo, comenzó a formarse veinte y cinco años, -y quien sabe si mucho más - , antes de finalizar el siglo XIX, cuando también se perfilaba en el gusto de los dominicanos la música de merengue. Imagínate, que el merengue era rechazado en la alta sociedad y en núcleos importantes, especialmente de clase media, profesionales, estudiantes y adinerados de los centros urbanos más importantes. La popularidad del merengue, aunque perseguido, no pudo ser detenida pues la población campesina lo acogió como propio y ellos eran todavía hasta los años treinta del siglo XX, el 70 por ciento de la población dominicana; pero con la bachata esos sectores fueron más radicales y no se les permitió llegar ni a los barrios populares. Se legisló para que así fuera. En el caso de la capital de la República, se la arrinconó en los sectores más paupérrimos, como fue el caso del barrio Borojol, lugar donde nació la bachata en la capital, aunque ya en la región del Cibao, especialmente en Puerto Plata, se había ganado el corazón de sus pobladores más pobres y desde allí se expandió a todo el Cibao, y en la región Este y Sur, en los bateyes azucareros. Borojol, que era conocido a principio del siglo XX como El Galindito y para 1915 como La Barahona del Norte, fue en esos años la zona de tolerancia de la prostitución y como es lógico también se toleraba la bachata. Tal vez de esa situación marginal, se tomó el concepto que todavía se repite, de que la bachata era una música de prostitutas y de guardias. Eso tuvo su influencia para que aún hoy existan sectores que persisten y se niegan a aceptarla; pero son hipócritas, pues discretamente la bailan y la tararean, pero no les preguntes si a ellos les gusta pues hasta se burlarán de ti si lo haces.
• El término bachata, ¿significó lo mismo en Cuba que en Santo Domingo y Puerto Rico?
Así es. En Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo la bachata era una actividad social donde el pueblo se divertía al ritmo de canciones que eran interpretadas con instrumentos como las maracas, la guitarra, el bongó o timbales, los palitos, y cucharas, tocando sobre un cajón de madera, o como fuera, y donde cada quien participaba sin importar que "desafinara" o que no tuviera bonita voz. También se tomaban bebidas alcohólicas y se ingerían muchos alimentos, pero todo esto entre amigos, bajo la sombra de un árbol frondoso, o en una enramada y por qué no, también los hombres se divertían en cafés, cabarets y barras donde se practicaba la prostitución. Así siguió siendo en Cuba y Puerto Rico, una fiesta de pobres, de personas de "poca monta", pero en la República Dominicana ese tipo de fiesta se transformó con el tiempo y de la fiesta surgió el género musical.
• Pero si es un género como tú dices, ¿como se formó y cuáles aportes continentales y regionales incidieron para que esto sucediera?
Mira, la explicación del tema es larga, pues esta pregunta engloba una parte importante de la investigación que yo realicé. Pero te puedo decir que los dominicanos no conocían las fiestas de bachata. Bueno, tengo que aclarar que no conocían el vocablo, pues a lo que los cubanos y puertorriqueños llamaban bachatas, en Santo Domingo le decían fandango, que era un encuentro social de gente de pueblo y campo, con las mismas características de las fiestas populares de los cubanos y los pobladores de Puerto Rico. De esas fiestas de fandango surgieron convertidos en géneros musicales tanto el merengue como la bachata.
Yo llegué a la conclusión de que el merengue y la bachata fueron, en el último cuarto del siglo XIX, hermanos mellizos (no gemelos), y en la aparición de ambas músicas están presentes tanto los cubanos como los puertorriqueños; pero también en los géneros musicales de esos países, están presentes los dominicanos. Es que desde Santo Domingo fue de donde partió la colonización de esas islas durante el siglo XVI. De la isla de Santo Domingo emigró permanentemente una parte importante de su población y los recipientes de esas emigraciones fueron Cuba y Puerto Rico. Cuando una familia dominicana emigraba, lo hacía llevando sus hijos, hermanos, dinero y otros bienes, y en una maleta invisible, que nadie veía, llevaba discretamente acomodada su cultura, la que había aprendido y practicado en Santo Domingo y con ella influenciaba la cultura de los pueblos donde se ubicaban. Yo me atrevo a decir, que los dominicanos somos responsables de muchas de las costumbres y de la cultura y folklore de esos territorios caribeños hispanos. Qué quita entonces, que la música traída por los cubanos y puertorriqueños fuera parte de las que antes habían llevado los dominicanos durante más de tres siglos.
Como te explicaba antes, el merengue y la bachata se encontraban juntos en las fiestas de fandango y se bailaba y cantaba al son de los mismos instrumentos: el cuatro, el tiple, los tambores de diferentes tipos, maracas y panderos. El merengue no se tocaba con acordeón sino con bandurrias fabricadas en nuestro país con sonidos que trataban de imitar al de las guitarras españolas, pero como comprenderás resultaban estridentes, sin calidad sonora y las cuerdas al ser tocadas por manos inexpertas se podría decir que "chillaban"; eran guitarras ruidosas.
Esto acontecía en los años setenta del siglo XIX, cuando ya desde Cuba y Puerto Rico habían ingresado a nuestro país decenas de miles de inmigrantes a trabajar unos en la industria azucarera que estaba surgiendo y otros como emigrados políticos. Ese proceso migratorio tuvo que ver con las luchas de independencia de Cuba y el Grito de Lares de los boricuas, entre 1868 y 1878. Pero a mediados de los años setenta ingresó al país, desde Alemania, el famoso acordeón que terminó de definir el género musical del merengue. Con este nuevo instrumento el merengue se expandió por todo el país y se ganó el corazón de los dominicanos, especialmente de los campesinos.
Mientras el merengue perseguido se hacia fuerte en los campos dominicanos, la bachata también rechazada se ganaba el aprecio de la gente mas pobres de las principales ciudades, pero la bachata no se tocaba con acordeón, sino que se seguía tocando con los mismos instrumentos que antes se utilizaban en los fandangos. Los géneros "mellizos" se separaron, uno en el campo y otro en las zonas urbanas. Hubo que esperar décadas para su reencuentro. Es hoy cuando ya la bachata se está sintiendo a nivel nacional y como tu sabes muy bien, todavía no es aceptada del todo. Como puedes ver, la bachata es caribeña, se nutrió del merengue tocado con tiples, del bolero, la guaracha, el son, la ranchera mejicana y la música de los campesinos (jíbaros) puertorriqueños. Y en esto tuvo mucho que ver la aparición de la radio, la grabación de los discos y la presencia en el país de los más populares cantantes y orquestas de esos pueblos. Los Matamoros y Los Compadres, El Jibarito de Lares, El Gallito de Manatí son en parte responsables de la transformación sufrida por la bachata desde décadas anteriores a la muerte de Trujillo, en 1961.
• Por lo que he podido entender, ¿entonces tú quieres decir que existía bachata en otros países del continente y de la región?
Fiesta de bachata sí, género bachata no. Además yo no he dicho eso, lo que quise explicarte es que en la formación del género de la bachata fueron importantes los ritmos caribeños: primero los cubanos, segundo los puertorriqueños, tercero los mejicanos, el vallenato y otras músicas colombianas; pero ellos no tienen una música que se llame bachata, aunque he oído algunas grabaciones muy parecidas. Los únicos que tienen un género con ese nombre, con ese ritmo, somos los dominicanos, y no importa el nombre que en algún momento se le haya dado: "música de guardia", "música de amargue", "música de campesinos", "música de cueros", o bachata. Ella existe y ya no se puede evitar ni ocultar su presencia en la cultura dominicana.
• Para concluir este "conversatorio" sobre este tema tan apasionante, cuál ha sido para ti el aporte de Radio Guarachita y ¿quien tú crees que puede ser considerado como el padre de la bachata?
Radio Guarachita, que era propiedad del disquero Radhamés Aracena, surgió en "transmisión de prueba", en 1964, pero ya antes el son, la guaracha, la conga, la bachata y otros ritmos de moda tuvieron otros medios, otras emisoras, especialmente Onda Musical, La Voz del Trópico, Radio Guarachita y más tarde Radio Tricolor, Radio Tropical y Radio Popular, - no la de Rafael Corporán -, jugaron un rol importante en su popularización y en dar a conocer los músicos y cantantes del género. Pero es obvio que fue Radio Guarachita la que logró convertir en un hecho nacional la música de bachata y esto porque logró un vínculo importante entre los emigrantes campesinos que se fueron a vivir a las grandes ciudades y porque su programación era fundamentalmente a base del referido género. Radhamés Aracena se convirtió en el mecenas de los bachateros, aunque no de todos. Entre los más importantes de los bachateros no se puede dejar de mencionar a Inocencio Cruz, José Manuel Calderón, Rafelito Encarnación y Luis Segura, El Añoñaito. Sin lugar a dudas que en este grupo es que se encuentra el "padre de la bachata" dominicana.
Entrevista de Faustino Pérez al Profesor Alejandro Paulino Ramos,
Bronx, N.Y., 6 de junio del 2007
• Tengo entendido que recientemente presentaste una tesis de maestría, donde diste interesantes datos sobre la historia de la bachata.
Así es. En octubre del 2006, después de un largo proceso de investigación en bibliotecas, hemerotecas y archivos, pude presentar mi tesis de maestría a la que puse como título "La cultura del Caribe hispano en la bachata dominicana". Como entenderás, este fue un trabajo académico en donde traté de demostrar las raíces caribeñas de esta música que, sin olvidar sus raíces históricas y culturales, es tan dominicana y sólo los dominicanos la cantan, bailan y sienten con sabor especial, como algo que llevan muy adentro.
• ¿Y como se explica tu vinculación con ese género musical, de dónde te surgió el interés en abordar esa temática, que desde el punto de vista de los estudios históricos se considera como algo marginal?
Mira, desde muy pequeño reconocí que esa música existía aunque no la conocía como bachata. En mi casa, en la ciudad de San Francisco de Macorís donde mis padres eran comerciantes, tuve la oportunidad de ser el que casi siempre colocaba los discos de 78 y 45 rpm en un aparato monofónico, que llamábamos “picot” y al que había que cambiarle permanentemente las agujas de metal. En la pulpería que tenía mi padre en esa ciudad, casi todas las noches sus amigos jugaban dominó mientras consumían bebidas alcohólicas y por lo tanto la música no podía faltar. Uno de los contertulios, que luego me bautizó y por lo tanto fue mi padrino, me daba algunos centavos para que pusiera en el “picot” una canción llamada "Salomé" ("Salomé me está llamando…, es mentira, nunca ha sido mujer buena de humano corazón"). Esta es la que más recuerdo, aunque había una que narraba cómo un hijo mató a su padre porque le estaba pegando a su madre, creo que decía "Tomen escuela padres, no abandonen sus hijos y miren el ejemplo que yo acabo de dar, para que nunca pasen tragedias como esas, que el hijo está en la cárcel y en la tumba el papá". En esos años, la mayoría de las canciones mejicanas y caribeñas eran cantadas en República Dominicana como si fueran bachatas. Creo que esa moda persiste todavía. Después, con los años, yo escuchaba emisoras donde se ponía ese tipo de música y programas que eran muy populares, como "El 7 a 8 de Mejoral", y la "Hora de la Guarachita", que tengo que aclararte que no tiene nada que ver con la emisora que lleva el nombre de Radio Guarachita. Los programas donde se podía escuchar bachatas, a finales de los años cincuenta, eran de las emisoras Onda Musical y La Voz del Trópico. Pero mi interés en estudiar el género de la bachata surgió de la maestría en historia de la que te he hablado. La bachata es parte de la cultura dominicana y como tal podemos abordarla y estudiarla desde el punto de vista histórico y antropológico.
• Volviendo a la maestría que hiciste, a veces pensamos que en la República Dominicana la calidad de las maestrías depende mucho de los maestros y doctores que imparten cada una de las materias y módulos; cómo fue tu experiencia y ¿por qué dices que de ella surgió el interés en abordar el tema de la bachata?
Esa apreciación tuya tiene algo de cierto; para mí que la calidad de una maestría tiene que ver con la institución que la imparte, el programa que se desarrolle, la calidad de los profesores que imparten los cursos, y en especial el interés que uno pueda poner en esos estudios. Sé de personas que invierten una suma considerable de dinero, con el sólo propósito de obtener un título de maestría o doctorado. En mi caso, me interesaba el nivel académico, el conocimiento adquirido, y me sentí muy satisfecho pues tuve un selecto grupo de profesores, como los doctores Jaime de Jesús Domínguez, Roberto Cassá, Antinoe Fiallo Billini, Tahira Vargas, y José Serulle Ramia para sólo citar algunos de ellos. Con la profesora Tahira, antropóloga egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y de una Universidad Brasileña, retomé mi interés académico por el estudio cultural de la bachata. A la profesora Tahira le debo, no sé si ella lo sabe, mi interés por desentrañar las raíces de la bachata dominicana.
• Hace algunos años, más o menos a finales del siglo XX, se dio un debate en los medios de comunicación, discutiendo si la bachata era o no era un género musical,¿que tienes tú que plantear sobre esto? .
Yo recuerdo ese debate y participé en él; de hecho, Clodomiro Moquete me hizo una entrevista sobre el tema, que fue publicada en la revista Vetas, pero a mí no me interesó discutir si era o no era género, porque entendía de entrada y sin dudas, que sí lo era. Ese debate revivió en mí el interés por el tema y me encontré, en mis viajes al Centro Universitario de Barahona, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, con el profesor Jacobo Moquete, hermano de Clodomiro, y una de las glorias de la educación dominicana. Él publicó, también en Vetas, su punto de vista sobre la bachata. Don Jacobo y yo éramos compañeros de viajes, lo que nos permitió discutir el tema que se estaba debatiendo en la prensa y descubrimos que coincidíamos en nuestros planteamientos. Aunque muchos intelectuales dominicanos rechazaban la bachata, Jacobo y yo nos declaramos desde entonces en rebeldía, como "bachateros"; era una forma irónica de burlarnos de los que se ruborizan, se lamentan y hasta se enojan cuando escuchan o miran a una pareja bailando una bachata.
• ¿Y a qué se debe el rechazo de esos sectores, si la bachata es parte de la cultura musical de los dominicanos?
Para mi que esa actitud tiene relación con la misma historia de la bachata. La música de bachata como se la llamó por mucho tiempo, comenzó a formarse veinte y cinco años, -y quien sabe si mucho más - , antes de finalizar el siglo XIX, cuando también se perfilaba en el gusto de los dominicanos la música de merengue. Imagínate, que el merengue era rechazado en la alta sociedad y en núcleos importantes, especialmente de clase media, profesionales, estudiantes y adinerados de los centros urbanos más importantes. La popularidad del merengue, aunque perseguido, no pudo ser detenida pues la población campesina lo acogió como propio y ellos eran todavía hasta los años treinta del siglo XX, el 70 por ciento de la población dominicana; pero con la bachata esos sectores fueron más radicales y no se les permitió llegar ni a los barrios populares. Se legisló para que así fuera. En el caso de la capital de la República, se la arrinconó en los sectores más paupérrimos, como fue el caso del barrio Borojol, lugar donde nació la bachata en la capital, aunque ya en la región del Cibao, especialmente en Puerto Plata, se había ganado el corazón de sus pobladores más pobres y desde allí se expandió a todo el Cibao, y en la región Este y Sur, en los bateyes azucareros. Borojol, que era conocido a principio del siglo XX como El Galindito y para 1915 como La Barahona del Norte, fue en esos años la zona de tolerancia de la prostitución y como es lógico también se toleraba la bachata. Tal vez de esa situación marginal, se tomó el concepto que todavía se repite, de que la bachata era una música de prostitutas y de guardias. Eso tuvo su influencia para que aún hoy existan sectores que persisten y se niegan a aceptarla; pero son hipócritas, pues discretamente la bailan y la tararean, pero no les preguntes si a ellos les gusta pues hasta se burlarán de ti si lo haces.
• El término bachata, ¿significó lo mismo en Cuba que en Santo Domingo y Puerto Rico?
Así es. En Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo la bachata era una actividad social donde el pueblo se divertía al ritmo de canciones que eran interpretadas con instrumentos como las maracas, la guitarra, el bongó o timbales, los palitos, y cucharas, tocando sobre un cajón de madera, o como fuera, y donde cada quien participaba sin importar que "desafinara" o que no tuviera bonita voz. También se tomaban bebidas alcohólicas y se ingerían muchos alimentos, pero todo esto entre amigos, bajo la sombra de un árbol frondoso, o en una enramada y por qué no, también los hombres se divertían en cafés, cabarets y barras donde se practicaba la prostitución. Así siguió siendo en Cuba y Puerto Rico, una fiesta de pobres, de personas de "poca monta", pero en la República Dominicana ese tipo de fiesta se transformó con el tiempo y de la fiesta surgió el género musical.
• Pero si es un género como tú dices, ¿como se formó y cuáles aportes continentales y regionales incidieron para que esto sucediera?
Mira, la explicación del tema es larga, pues esta pregunta engloba una parte importante de la investigación que yo realicé. Pero te puedo decir que los dominicanos no conocían las fiestas de bachata. Bueno, tengo que aclarar que no conocían el vocablo, pues a lo que los cubanos y puertorriqueños llamaban bachatas, en Santo Domingo le decían fandango, que era un encuentro social de gente de pueblo y campo, con las mismas características de las fiestas populares de los cubanos y los pobladores de Puerto Rico. De esas fiestas de fandango surgieron convertidos en géneros musicales tanto el merengue como la bachata.
Yo llegué a la conclusión de que el merengue y la bachata fueron, en el último cuarto del siglo XIX, hermanos mellizos (no gemelos), y en la aparición de ambas músicas están presentes tanto los cubanos como los puertorriqueños; pero también en los géneros musicales de esos países, están presentes los dominicanos. Es que desde Santo Domingo fue de donde partió la colonización de esas islas durante el siglo XVI. De la isla de Santo Domingo emigró permanentemente una parte importante de su población y los recipientes de esas emigraciones fueron Cuba y Puerto Rico. Cuando una familia dominicana emigraba, lo hacía llevando sus hijos, hermanos, dinero y otros bienes, y en una maleta invisible, que nadie veía, llevaba discretamente acomodada su cultura, la que había aprendido y practicado en Santo Domingo y con ella influenciaba la cultura de los pueblos donde se ubicaban. Yo me atrevo a decir, que los dominicanos somos responsables de muchas de las costumbres y de la cultura y folklore de esos territorios caribeños hispanos. Qué quita entonces, que la música traída por los cubanos y puertorriqueños fuera parte de las que antes habían llevado los dominicanos durante más de tres siglos.
Como te explicaba antes, el merengue y la bachata se encontraban juntos en las fiestas de fandango y se bailaba y cantaba al son de los mismos instrumentos: el cuatro, el tiple, los tambores de diferentes tipos, maracas y panderos. El merengue no se tocaba con acordeón sino con bandurrias fabricadas en nuestro país con sonidos que trataban de imitar al de las guitarras españolas, pero como comprenderás resultaban estridentes, sin calidad sonora y las cuerdas al ser tocadas por manos inexpertas se podría decir que "chillaban"; eran guitarras ruidosas.
Esto acontecía en los años setenta del siglo XIX, cuando ya desde Cuba y Puerto Rico habían ingresado a nuestro país decenas de miles de inmigrantes a trabajar unos en la industria azucarera que estaba surgiendo y otros como emigrados políticos. Ese proceso migratorio tuvo que ver con las luchas de independencia de Cuba y el Grito de Lares de los boricuas, entre 1868 y 1878. Pero a mediados de los años setenta ingresó al país, desde Alemania, el famoso acordeón que terminó de definir el género musical del merengue. Con este nuevo instrumento el merengue se expandió por todo el país y se ganó el corazón de los dominicanos, especialmente de los campesinos.
Mientras el merengue perseguido se hacia fuerte en los campos dominicanos, la bachata también rechazada se ganaba el aprecio de la gente mas pobres de las principales ciudades, pero la bachata no se tocaba con acordeón, sino que se seguía tocando con los mismos instrumentos que antes se utilizaban en los fandangos. Los géneros "mellizos" se separaron, uno en el campo y otro en las zonas urbanas. Hubo que esperar décadas para su reencuentro. Es hoy cuando ya la bachata se está sintiendo a nivel nacional y como tu sabes muy bien, todavía no es aceptada del todo. Como puedes ver, la bachata es caribeña, se nutrió del merengue tocado con tiples, del bolero, la guaracha, el son, la ranchera mejicana y la música de los campesinos (jíbaros) puertorriqueños. Y en esto tuvo mucho que ver la aparición de la radio, la grabación de los discos y la presencia en el país de los más populares cantantes y orquestas de esos pueblos. Los Matamoros y Los Compadres, El Jibarito de Lares, El Gallito de Manatí son en parte responsables de la transformación sufrida por la bachata desde décadas anteriores a la muerte de Trujillo, en 1961.
• Por lo que he podido entender, ¿entonces tú quieres decir que existía bachata en otros países del continente y de la región?
Fiesta de bachata sí, género bachata no. Además yo no he dicho eso, lo que quise explicarte es que en la formación del género de la bachata fueron importantes los ritmos caribeños: primero los cubanos, segundo los puertorriqueños, tercero los mejicanos, el vallenato y otras músicas colombianas; pero ellos no tienen una música que se llame bachata, aunque he oído algunas grabaciones muy parecidas. Los únicos que tienen un género con ese nombre, con ese ritmo, somos los dominicanos, y no importa el nombre que en algún momento se le haya dado: "música de guardia", "música de amargue", "música de campesinos", "música de cueros", o bachata. Ella existe y ya no se puede evitar ni ocultar su presencia en la cultura dominicana.
• Para concluir este "conversatorio" sobre este tema tan apasionante, cuál ha sido para ti el aporte de Radio Guarachita y ¿quien tú crees que puede ser considerado como el padre de la bachata?
Radio Guarachita, que era propiedad del disquero Radhamés Aracena, surgió en "transmisión de prueba", en 1964, pero ya antes el son, la guaracha, la conga, la bachata y otros ritmos de moda tuvieron otros medios, otras emisoras, especialmente Onda Musical, La Voz del Trópico, Radio Guarachita y más tarde Radio Tricolor, Radio Tropical y Radio Popular, - no la de Rafael Corporán -, jugaron un rol importante en su popularización y en dar a conocer los músicos y cantantes del género. Pero es obvio que fue Radio Guarachita la que logró convertir en un hecho nacional la música de bachata y esto porque logró un vínculo importante entre los emigrantes campesinos que se fueron a vivir a las grandes ciudades y porque su programación era fundamentalmente a base del referido género. Radhamés Aracena se convirtió en el mecenas de los bachateros, aunque no de todos. Entre los más importantes de los bachateros no se puede dejar de mencionar a Inocencio Cruz, José Manuel Calderón, Rafelito Encarnación y Luis Segura, El Añoñaito. Sin lugar a dudas que en este grupo es que se encuentra el "padre de la bachata" dominicana.
miércoles, mayo 30, 2007
PAPOTE EL DE TONGUITA VIAJA A "SANCRI" PASANDO POR "KILÓMETRO"
PAPOTE EL DE TONGUITA VIAJA A “SANCRI” PASANDO POR “KILÓMETRO”
Por FAUSTINO PÉREZ
El tema de los nombres, de las denominaciones y de las identificaciones, es muy complejo entre los dominicanos, además, de ser extraordinariamente variopinto con todos sus bemoles.
Al afirmar esto no pretendo ser locuaz, ni tampoco tener mucha labia, ni mucho menos “dar muela”, en definitiva, ser un “muelú”. Por si las moscas, también, añadiré que no uso cadenas en el cuello, y por consiguiente no soy un “cadenú”, pero la verdad es que cuando uno se traslada de la “capi” (capital) a “Sancri” (San Cristóbal), pueden ocurrir muchas cosas en esos treinta kilómetros, sobre todo si se viaja vía “kilómetro” (Carretera Sánchez), y se vive por la “Charly” (Avenida Charles de Gaulle), en “Brooklyn” (del lado este del río Ozama, que divide la ciudad de Santo Domingo).
De Santo Domingo a San Cristóbal, existen dos rutas principales, como saben los lugareños, y la que tiene más demanda es precisamente la que pasa por “kilómetro”, que dicho sea de paso nadie sabe exactamente dónde están, ya que no existe ninguna señal que los identifique. En el trayecto vimos numerosas motocicletas conocidas como “motores”, y muchos de ellos andan “conchando”, es decir, llevando pasajeros, por las rutas del “motoconcho”. También, observamos varios vehículos destartalados, llamados “chatarras”, que por supuesto, pasan “misteriosamente” una revisión anual conocida como “la revista”, a base de “payola” (soborno).
Ya las “banderitas” o autobuses urbanos pintados con los colores de la bandera dominicana: rojo, azul y blanco, no se ven, y han aparecido otros llamados “onsa”, en lugar de pronunciar correctamente las siglas OMSA. Uno de los pasajeros llevaba una “tercia” de ron en el bolsillo trasero, la cual contiene un cuarto de litro, y que ahora llaman un “beeper”. El beeper no es más que un radiolocalizador o buscapersonas, ya prácticamente obsoleto debido a los teléfonos móviles, que no son más que los celulares, pero aún se le sigue llamando así a la botella de tamaño pequeño de esa bebida alcohólica.
En eso sonó un celular, y alcancé a escuchar una jerga que pude identificar como la de un “dominican-york” (residente dominicano en los EE UU), de esos que hablan “espanglish” (mezcla del español dominicano y del inglés estadounidense), y que nacieron en “sabana church”, o sea, en la población de Sabana Iglesia de aquí en el país, y luego emigraron. Los que se comunican con esa mixtura de idiomas, no tienen por qué saber que eso mismo le pasó al latín en sus buenos tiempos. El pasajero se identificó como Papote el de Tonguita, y poco a poco me fui enterando de la conversación sin pretenderlo siquiera, sencillamente, porque hablaba en voz alta.
Parece ser que Papote dejó un pequeño problema no resuelto en los “países” (los EE UU), y mencionó el “jonatena” (home attendant), y le preguntó a su interlocutor que si todavía tenía ese “yobito” (diminutivo de ”job”), y que si ya se estaba poniendo “suera” (sweater), y que cómo estaba la “boila” (boiler). Le dijo también que tenía que ir a la “marketa” (market), a comprar una “brum” (broom), para barrer la “yarda” (yard); y que tuviera cuidado de no tirar cosas por la “uindo” (window), porque el “super” (superintendent), se podía disgustar. Y si la llave estaba “liquiando” (licking), le podía dañar el “rufo” (roof), y la “furnitura” (furniture), o el “biuro” (buro), al “neibor” (neighbor) de abajo; que hiciera un “apoinmen” (appointment) con el “plomero” (plumber), porque no quería ningún “complein” (complaint), y que no se preocupara por los “bile” (bills). Le aconsejó que bajara al “beisman” (basement) para conversar con el “lanló” (landlord), del “bildin” (building), acerca del “gabech” (garbage); y que tuviera cuidado con la “ganga” (gang) de la “corne” (corner), que entran al “beisman” a “esnifiar” (sniff) y a “foquiá” (fuck), y le pueden hacer un “joló” (hold up), porque esos tipos no tienen ni una “cuora” (quarter).
Al final Papote le dijo que iba para una “beiqueri” (bakery) a comprar un “quei” (cake), y otras cositas para “lonchá” (lunch), para cantarle “japiberde” (happy birthday) a su “dota” (daughter); pero que no era un “pari” (party) grande, sino, familiar, y que iba a aprovechar para ir de “chopin” (shopping) otro día. Que en ese momento estaba pendiente del “sain” (sign) para no pasarse del “beiqueri”, porque le dijeron que estaba después de una “fensa” (fence) amarilla, y que la “voladora” (minibús) andaba “brisiá” (como la brisa, es decir, rápido).
Al final le mandó muchos saludos a Mello el del barrio, y a su compadre Macorís, dijo “bai” (bye), y le comentó: “yo te llamo pa’trá” (I’ll call you back) y “un tró” (truck) de besos para los “ki” (kids). Todo lo anterior salpicado con una muletilla oral: “¡shit man!”, la cual articulaba y repetía con mucho énfasis en el mejor estilo de Harlem.
El mote de Tonguita me trajo a la mente el hecho de que nosotros solemos identificar a las personas en función de otra, (Papote el de Tonguita, Chucho el de la flaca), o de su profesión, (Josué el mecánico), de su estatus social, (Malasaña el riquito, Yuniol el hijo de la viuda), o bien, de la población o barrio de origen, (Momongo el sancarleño), e inclusive, de un establecimiento, comercial o no, (Félix el de la ferretería)… Esta costumbre quizá tenga un origen andaluz o de las Islas Canarias, o si no, pregúntenle a El Niño de la Capea, o a Manitas de Plata.
Mucho más complicado resulta ser la identificación de las personas por el color de la piel, y solemos emplear decenas de eufemismos huyendo de la realidad. Como se sabe entre nosotros los dominicanos no quedan aborígenes, porque su población fue diezmada, y por ese motivo, fueron traídos esclavos del África para sustituir la mano de obra aborigen, que no soportaba los rigores del trabajo forzado, ni tampoco estaba inmunizada contra las enfermedades importadas. Normalmente al negro se le dice “moreno” o “prieto” aquí, nunca “negro”, para no ofender; y al que está mezclado como los mulatos y mestizos, son los que complican las denominaciones por las combinaciones posibles, y a esos se le llama “indios”, porque con el blanco o caucasiano europeo no hay confusión posible, al igual que sucede con el negro procedente en origen, en contra de su voluntad, del África subsahariana, y por lo tanto descendiente de aquellos esclavos.
En realidad las combinatorias raciales están bien estudiadas, y cada una tiene su denominación, empero, la gente no las conoce y por eso se inventan apelativos que pueden resultar hasta graciosos, tales como: indio-claro, indio-oscuro, indio-jabao, indio-café con leche, indio-melao, moreno-lavado, prieto retinto, prieto de ojos verdes, negro- azul marino, prieto-morao, moreno-morao, negrita-saltapatrá, blanquito con cara de prieto, blanquito-jabao, morenita tirando a indio…y así hasta el infinito. Algunos de estos apelativos, incluso, aparecen en los documentos de identidad.
Lo curioso resulta cuando dos negros se insultan, ya que lo primero que se dicen es: “maldito negro”. Sin embargo, cuando su mujer le dice cariñosamente “mi negro” al marido, no se ofende; de idéntica forma ocurre en los casos en que al padre se le llame “viejo”, ya que en ambos ejemplos son términos que expresan ternura y cariño.
Lo que sí es un insulto visual, es tener el pelo “malo” (rizado o encrespado), en contraposición al pelo “bueno” (lacio o liso), como si los cabellos tuviesen un comportamiento humano o fueran culpables de algo.
Otra particularidad dominicana en cuanto a nombres se refiere, consiste en convertir en la práctica al apodo o mote, en otro nombre intercalado con el original, como ejemplos tenemos: Luís-Lucho-Gómez, Enrique-Kico-Rivas, Rafael-Fellito-Pérez, José-Oché-Sánchez, Victor-Vitico-Rodríguez, Teófilo-Quique-Martínez, y así por el estilo.
En mi ruta por “kilómetro”, ya la “Feria” (Centro de los Héroes) había quedado atrás, lo mismo que el “Hospital Angelita” (Hospital Robert Read), y esas edificaciones tenían el mismo porte que “el Huacal” (Edificio de Oficinas Gubernamentales), o del “Huacalito”, más modernos éstos últimos, pero con “tributarios” (intermediarios), para atender a los incautos y a los analfabetos. También, pude contemplar algunos negocios de “turcos”, oriundos no de Turquía, sino de Siria, de El Líbano, o de la etnia palestina. No obstante, pensé que eso mismo se hace en la hermana república de Cuba, donde se les llama “gallegos” a los españoles; y en la mismísima España, nos conocen como “sudacas” a los latinoamericanos, a raíz del gran éxodo que hubo sobre todo del Cono Sur de Sudamérica, provocado por el ascenso al poder de las dictaduras durante la década de los años setenta.
Le dije al “picher” (“cobrador”, ya casi en desuso el término), que me avisara en “Sancri” dónde tenía que bajarme, y al hacerlo para mí no fue ninguna sorpresa el que la mayoría de las calles estuvieran sin rotular. Después de mucho preguntar llegué, pero entonces tenía el problema de encontrar la casa “número catorce amarilla”, al lado de la “javilla” (árbol con muchas espinas en el tronco). Esa residencia evidentemente era diferente de la “catorce con galería”, o de la “catorce de dos pisos” o de la “catorce que tiene una peluquería”. Este sistema es un atraso, pero tiene la ventaja de que obliga a uno a preguntar a los demás, y puede servir para hacer amistades al tener que iniciar la conversación. Esa forma no está prevista en el libro de “Cómo Ganar Amigos” de Dale Carnegie.
Perdido como estaba, y después de mucho sudar bajo el abrasante sol tropical, y de reflexionar mucho, y ponderar la situación, me juré a mí mismo que la próxima vez que me suba a una “guagua” (autobús), será en una “voladora” que hace el recorrido: “Dualte con Parí-Venezuela-Lo Mina-Mameye-Coco-Farallone-Cacata, donde lo sombre pican y la mujere matan”. (Traducción: Duarte con París-Venezuela-Los Mina-Mameyes-Coco-Farallones-Cacata, donde los hombres pican y las mujeres matan).
Por FAUSTINO PÉREZ
El tema de los nombres, de las denominaciones y de las identificaciones, es muy complejo entre los dominicanos, además, de ser extraordinariamente variopinto con todos sus bemoles.
Al afirmar esto no pretendo ser locuaz, ni tampoco tener mucha labia, ni mucho menos “dar muela”, en definitiva, ser un “muelú”. Por si las moscas, también, añadiré que no uso cadenas en el cuello, y por consiguiente no soy un “cadenú”, pero la verdad es que cuando uno se traslada de la “capi” (capital) a “Sancri” (San Cristóbal), pueden ocurrir muchas cosas en esos treinta kilómetros, sobre todo si se viaja vía “kilómetro” (Carretera Sánchez), y se vive por la “Charly” (Avenida Charles de Gaulle), en “Brooklyn” (del lado este del río Ozama, que divide la ciudad de Santo Domingo).
De Santo Domingo a San Cristóbal, existen dos rutas principales, como saben los lugareños, y la que tiene más demanda es precisamente la que pasa por “kilómetro”, que dicho sea de paso nadie sabe exactamente dónde están, ya que no existe ninguna señal que los identifique. En el trayecto vimos numerosas motocicletas conocidas como “motores”, y muchos de ellos andan “conchando”, es decir, llevando pasajeros, por las rutas del “motoconcho”. También, observamos varios vehículos destartalados, llamados “chatarras”, que por supuesto, pasan “misteriosamente” una revisión anual conocida como “la revista”, a base de “payola” (soborno).
Ya las “banderitas” o autobuses urbanos pintados con los colores de la bandera dominicana: rojo, azul y blanco, no se ven, y han aparecido otros llamados “onsa”, en lugar de pronunciar correctamente las siglas OMSA. Uno de los pasajeros llevaba una “tercia” de ron en el bolsillo trasero, la cual contiene un cuarto de litro, y que ahora llaman un “beeper”. El beeper no es más que un radiolocalizador o buscapersonas, ya prácticamente obsoleto debido a los teléfonos móviles, que no son más que los celulares, pero aún se le sigue llamando así a la botella de tamaño pequeño de esa bebida alcohólica.
En eso sonó un celular, y alcancé a escuchar una jerga que pude identificar como la de un “dominican-york” (residente dominicano en los EE UU), de esos que hablan “espanglish” (mezcla del español dominicano y del inglés estadounidense), y que nacieron en “sabana church”, o sea, en la población de Sabana Iglesia de aquí en el país, y luego emigraron. Los que se comunican con esa mixtura de idiomas, no tienen por qué saber que eso mismo le pasó al latín en sus buenos tiempos. El pasajero se identificó como Papote el de Tonguita, y poco a poco me fui enterando de la conversación sin pretenderlo siquiera, sencillamente, porque hablaba en voz alta.
Parece ser que Papote dejó un pequeño problema no resuelto en los “países” (los EE UU), y mencionó el “jonatena” (home attendant), y le preguntó a su interlocutor que si todavía tenía ese “yobito” (diminutivo de ”job”), y que si ya se estaba poniendo “suera” (sweater), y que cómo estaba la “boila” (boiler). Le dijo también que tenía que ir a la “marketa” (market), a comprar una “brum” (broom), para barrer la “yarda” (yard); y que tuviera cuidado de no tirar cosas por la “uindo” (window), porque el “super” (superintendent), se podía disgustar. Y si la llave estaba “liquiando” (licking), le podía dañar el “rufo” (roof), y la “furnitura” (furniture), o el “biuro” (buro), al “neibor” (neighbor) de abajo; que hiciera un “apoinmen” (appointment) con el “plomero” (plumber), porque no quería ningún “complein” (complaint), y que no se preocupara por los “bile” (bills). Le aconsejó que bajara al “beisman” (basement) para conversar con el “lanló” (landlord), del “bildin” (building), acerca del “gabech” (garbage); y que tuviera cuidado con la “ganga” (gang) de la “corne” (corner), que entran al “beisman” a “esnifiar” (sniff) y a “foquiá” (fuck), y le pueden hacer un “joló” (hold up), porque esos tipos no tienen ni una “cuora” (quarter).
Al final Papote le dijo que iba para una “beiqueri” (bakery) a comprar un “quei” (cake), y otras cositas para “lonchá” (lunch), para cantarle “japiberde” (happy birthday) a su “dota” (daughter); pero que no era un “pari” (party) grande, sino, familiar, y que iba a aprovechar para ir de “chopin” (shopping) otro día. Que en ese momento estaba pendiente del “sain” (sign) para no pasarse del “beiqueri”, porque le dijeron que estaba después de una “fensa” (fence) amarilla, y que la “voladora” (minibús) andaba “brisiá” (como la brisa, es decir, rápido).
Al final le mandó muchos saludos a Mello el del barrio, y a su compadre Macorís, dijo “bai” (bye), y le comentó: “yo te llamo pa’trá” (I’ll call you back) y “un tró” (truck) de besos para los “ki” (kids). Todo lo anterior salpicado con una muletilla oral: “¡shit man!”, la cual articulaba y repetía con mucho énfasis en el mejor estilo de Harlem.
El mote de Tonguita me trajo a la mente el hecho de que nosotros solemos identificar a las personas en función de otra, (Papote el de Tonguita, Chucho el de la flaca), o de su profesión, (Josué el mecánico), de su estatus social, (Malasaña el riquito, Yuniol el hijo de la viuda), o bien, de la población o barrio de origen, (Momongo el sancarleño), e inclusive, de un establecimiento, comercial o no, (Félix el de la ferretería)… Esta costumbre quizá tenga un origen andaluz o de las Islas Canarias, o si no, pregúntenle a El Niño de la Capea, o a Manitas de Plata.
Mucho más complicado resulta ser la identificación de las personas por el color de la piel, y solemos emplear decenas de eufemismos huyendo de la realidad. Como se sabe entre nosotros los dominicanos no quedan aborígenes, porque su población fue diezmada, y por ese motivo, fueron traídos esclavos del África para sustituir la mano de obra aborigen, que no soportaba los rigores del trabajo forzado, ni tampoco estaba inmunizada contra las enfermedades importadas. Normalmente al negro se le dice “moreno” o “prieto” aquí, nunca “negro”, para no ofender; y al que está mezclado como los mulatos y mestizos, son los que complican las denominaciones por las combinaciones posibles, y a esos se le llama “indios”, porque con el blanco o caucasiano europeo no hay confusión posible, al igual que sucede con el negro procedente en origen, en contra de su voluntad, del África subsahariana, y por lo tanto descendiente de aquellos esclavos.
En realidad las combinatorias raciales están bien estudiadas, y cada una tiene su denominación, empero, la gente no las conoce y por eso se inventan apelativos que pueden resultar hasta graciosos, tales como: indio-claro, indio-oscuro, indio-jabao, indio-café con leche, indio-melao, moreno-lavado, prieto retinto, prieto de ojos verdes, negro- azul marino, prieto-morao, moreno-morao, negrita-saltapatrá, blanquito con cara de prieto, blanquito-jabao, morenita tirando a indio…y así hasta el infinito. Algunos de estos apelativos, incluso, aparecen en los documentos de identidad.
Lo curioso resulta cuando dos negros se insultan, ya que lo primero que se dicen es: “maldito negro”. Sin embargo, cuando su mujer le dice cariñosamente “mi negro” al marido, no se ofende; de idéntica forma ocurre en los casos en que al padre se le llame “viejo”, ya que en ambos ejemplos son términos que expresan ternura y cariño.
Lo que sí es un insulto visual, es tener el pelo “malo” (rizado o encrespado), en contraposición al pelo “bueno” (lacio o liso), como si los cabellos tuviesen un comportamiento humano o fueran culpables de algo.
Otra particularidad dominicana en cuanto a nombres se refiere, consiste en convertir en la práctica al apodo o mote, en otro nombre intercalado con el original, como ejemplos tenemos: Luís-Lucho-Gómez, Enrique-Kico-Rivas, Rafael-Fellito-Pérez, José-Oché-Sánchez, Victor-Vitico-Rodríguez, Teófilo-Quique-Martínez, y así por el estilo.
En mi ruta por “kilómetro”, ya la “Feria” (Centro de los Héroes) había quedado atrás, lo mismo que el “Hospital Angelita” (Hospital Robert Read), y esas edificaciones tenían el mismo porte que “el Huacal” (Edificio de Oficinas Gubernamentales), o del “Huacalito”, más modernos éstos últimos, pero con “tributarios” (intermediarios), para atender a los incautos y a los analfabetos. También, pude contemplar algunos negocios de “turcos”, oriundos no de Turquía, sino de Siria, de El Líbano, o de la etnia palestina. No obstante, pensé que eso mismo se hace en la hermana república de Cuba, donde se les llama “gallegos” a los españoles; y en la mismísima España, nos conocen como “sudacas” a los latinoamericanos, a raíz del gran éxodo que hubo sobre todo del Cono Sur de Sudamérica, provocado por el ascenso al poder de las dictaduras durante la década de los años setenta.
Le dije al “picher” (“cobrador”, ya casi en desuso el término), que me avisara en “Sancri” dónde tenía que bajarme, y al hacerlo para mí no fue ninguna sorpresa el que la mayoría de las calles estuvieran sin rotular. Después de mucho preguntar llegué, pero entonces tenía el problema de encontrar la casa “número catorce amarilla”, al lado de la “javilla” (árbol con muchas espinas en el tronco). Esa residencia evidentemente era diferente de la “catorce con galería”, o de la “catorce de dos pisos” o de la “catorce que tiene una peluquería”. Este sistema es un atraso, pero tiene la ventaja de que obliga a uno a preguntar a los demás, y puede servir para hacer amistades al tener que iniciar la conversación. Esa forma no está prevista en el libro de “Cómo Ganar Amigos” de Dale Carnegie.
Perdido como estaba, y después de mucho sudar bajo el abrasante sol tropical, y de reflexionar mucho, y ponderar la situación, me juré a mí mismo que la próxima vez que me suba a una “guagua” (autobús), será en una “voladora” que hace el recorrido: “Dualte con Parí-Venezuela-Lo Mina-Mameye-Coco-Farallone-Cacata, donde lo sombre pican y la mujere matan”. (Traducción: Duarte con París-Venezuela-Los Mina-Mameyes-Coco-Farallones-Cacata, donde los hombres pican y las mujeres matan).
miércoles, mayo 23, 2007
"QUÍTATE TÚ PA' PONERME YO"
“QUÍTATE TÚ PA’ PONERME YO”
Por FAUSTINO PÉREZ
Cualquiera que escuche las estrofas de la canción “Quítate tu pa’ ponerme yo”, podría pensar que el compositor se inspiró en los dominicanos y su tratamiento del espacio. Yo estoy seguro que mucha gente se va a sorprender al leer este ensayo, porque hay malas prácticas que ya están tan y tan arraigadas, que se consideran como normales aquí, y en realidad no lo son, o no deberían de serlo.
De hecho, nosotros hacemos un uso atropellador y agresivo del espacio, con todas sus consecuencias, y eso nos perjudica la salud, y por ende, nos afecta los bolsillos, y encima, quedamos como maleducados y sin civismo, aparte, de que puede ser una práctica peligrosa porque más de uno ha sufrido por ello, incluyendo la muerte. Aunque la defensa del territorio sea una motivación básica en todo mamífero, aquí el tema adquiere unos matices increíbles. Cada vez que se le rompe la "burbuja de protección de la personalidad" a alguien, esa acción, como mínimo produce una tensión.
Los ejemplos abundan. Quizá la palma se la lleven los motoristas, quienes por un lado, en su desesperación enfermiza no acostumbran a respetar los semáforos, ni mucho menos los pasos de cebra; pero también se suben a las aceras y aceleran avasallando a los peatones. En esta última “especialidad”, es probable que los repartidores de los colmados, conocidos como “deliveries”, sean quienes más violen las leyes, y además, rebasan por donde les da la gana, y no respetan las calles de sentido único. Muchos choferes tampoco acostumbran a respetar los cruces peatonales ni las aceras, “porque ellos pagan impuestos”, sin importarles si las echan a perder, ni la vida de los viandantes.
Es raro el conductor que no tenga algo con qué defenderse, desde un arma blanca como puñales, machetes, punzones, cuchillos, navajas, etcétera; o de fuego, como revólveres, pistolas, escopetas y ametralladoras ligeras, hasta bates de béisbol, garrotes, cadenas, manoplas o cualquier cosa que sea contundente o que sirva para hacer daño. ¡Es una verdadera selva de asfalto!
Tampoco muchos motoristas y camioneros obedecen las señales de no circular por determinados lugares como los pasos a desnivel o por los túneles de la ciudad. Los “cocheros” andan sin ningún control con sus carruajes de tracción animal, y da asco el olor nauseabundo que provocan sus caballos justo enfrente de los hoteles de lujo, al evacuarse y orinarse en plena vía pública, en especial en el Malecón, y los dueños de los “coches” ni se dan por aludidos, dejando los excrementos en plena avenida.
Aquí es casi una costumbre cuando un conductor atropella a alguien, el alejarse de la escena del accidente los más rápido posible, si puede salirse con la suya, y sin importarle la vida de nadie. Esto significa que un porcentaje cuantificable de los conductores son asesinos prófugos, - aunque haya sido involuntaria su acción - , no en potencia, sino de hecho. En los casos en que hayan pocos testigos, en especial en una carretera, los lugareños presentes en el lugar suelen desvalijarlo todo, incluyendo las pertenencias personales de los muertos y heridos. Si se trata de un transporte de mercancías, y sufre un accidente, lo típico es que lo saqueen.
En los barrios periféricos los traficantes defienden a tiro limpio o a pedradas y botellazos, sus espacios, y sus “puntos de venta de droga”. Pero eso mismo sucede en México, en Colombia o en Venezuela, y en otros lugares. Los llamados “dueños del país”, es decir, quienes controlan “las rutas”, del transporte urbano, venden dichas “rutas”, para enriquecerse aún más en detrimento de las mayorías, y eso no debería de ser un privilegio privativo de ellos.
Las mujeres que conducen, aparte de tener que soportar el machismo agresivo de los conductores, ellas suelen trasladar todos sus caprichos culturales e inseguridades al volante, y por eso están tan mal vistas por sus homólogos del sexo contrario, aunque algunas conducen muy bien. Los hombres, a su vez, le imprimen toda su inmadurez a la acción de conducir. Se sabe de casos en que un vehículo ha rozado a otro, y esa acción ha provocado agresiones y muertes evitables e innecesarias. El colmo es que mucha gente da marcha atrás y apenas miran, sin importarles lo que hay detrás, y otro porcentaje apreciable, no sabe cómo hacerlo de forma correcta.
Hay que reconocer que en un “tal para cual”, los peatones tampoco tienen civismo al cruzar por donde no deben; es más, es raro que sepan cómo se debe de cruzar una calle. La mayoría se lanza por cualquier lugar, a cruzar como sea, y sin siquiera mirar los semáforos. Esto implica que los pasos de cebra están, aparentemente, para decorar las calles, porque ni los conductores los respetan, no los caminantes los usan. Si alguien se aventura a cruzar como debe ser, entonces, tiene que cederle el paso a los que andan motorizados, de lo contrario se juega la vida, y en teoría debería de ser lo contrario.
Hay que añadir, los perros callejeros que se multiplican sin control y que ocupan espacios en las ciudades, muchas veces de forma agresiva, ya que ni el Ayuntamiento, ni tampoco Salud Pública se dignan a tomar cartas en ese problema sanitario. Una vez hice un viaje a Santiago de los Caballeros, y por curiosidad me puse a contar los perros muertos por atropellos en la autopista de 160 kilómetros. Al final pude contabilizar más de veinte. En la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Primada del Nuevo Mundo, aparecen canes sarnosos hasta dentro de las aulas. Antes eso se controlaba, y en tiempos de la tiranía hasta se lavaban las calles de noche, pero hemos ido involucionando. Otras plagas son más difíciles de controlar como las ratas y los mosquitos, que son las que más afectan a la población.
Deberían de aprovecharse ciertas actividades como la llamada Feria del Libro, la cual abarca mucho más que eso, para enseñarles a los niños, aparte de cómo hojear un libro, el aprender a cruzar una calle, o a lavarse las manos después del desayuno escolar, o bien, a depositar la basura en las papeleras, y así por el estilo. Si los escolares son llevados a la Feria a corretear, a fastidiar, y a tomarse un día de asueto tanto ellos así como también su profesores, entonces, lo que están es perdiendo un tiempo que debería de ser aprovechado en actividades más útiles para los alumnos. Es importante que se les expliquen las actividades y lo que se exhibe en la Feria.
En la calle también se producen otras prácticas curiosas. Por ejemplo, algunos “cuidadores” de vehículos prácticamente “parcelan” las vías y las convierten en garajes privados nocturnos, naturalmente, “administrados” por ellos. Otros “cuidan” el auto y se muestran prestos para cobrar o pedir una propina, pero si ocurre algo, como podría ser un robo, no aparecen para dar la cara. En la playa de Boca Chica hay restaurantes y hoteles que también parcelan el agua del mar, pero lamentablemente, la privatización ilegal de las playas se da en todas nuestras costas.
Cada rato veo conductores que ocupan dos carriles de la calle al transitar, o conducen por el carril de la izquierda a baja velocidad, “porque así es como a ellos les gusta manejar”. Hay quienes aparcan en doble fila frecuentemente, o no respetan las líneas dobles del medio de la vía. Otros son más incívicos todavía, e intentan colarse por cualquier “hueco” en la calle, irrespetando los carriles, quizá pensando que andan sobre una bestia de carga. Debido a la falta de señales, a la apatía, a la desidia y a la poca educación, muchos conductores tampoco respetan las calles de un sólo sentido, e incluso, algunos de ellos provocan grandes tapones por no querer ceder. Los camioneros son los más salvajes y no respetan a los demás conductores, ni tampoco las indicaciones de tránsito, y no digamos nada del escándalo que arman con sus señales acústicas sin tener en consideración si hay hospitales o clínicas.
Los vehículos con alarmas, que tanto abundan, cuando suenan, el último en enterarse normalmente es el dueño, después de haber molestado a medio vecindario. Cada vez que ocurre un apagón, la calle El Conde tiene tanto ruido producido por las plantas eléctricas, que aquello parece una "sinfonía para ruido y orquesta".
En las aceras se encuentran negocios de todas clases, desde “frituras”, hasta bares, pasando por peluquerías, talleres de reparación de vehículos, ventas de frutas, de flores, de pollos, cachorros de perros, mascotas, dulces, cuadros, casetes y películas pirateados, antenas de TV, cargadores de celulares…y de todo aquello que se mueve en la economía informal. Y no digamos nada de los “espontáneos” que se sientan en la puerta de su casa, a tomar un trago o a conversar, o simplemente porque tienen calor. Lo bueno es que existe el criterio generalizado de que la acera pertenece a la casa, y por lo tanto, pueden hacer con ella lo que les venga en ganas. En realidad la acera es para los peatones, y pertenece al Ayuntamiento.
A propósito del cabildo, si el alcalde ordena talar los árboles, que sirven entre otras cosas, para bajar la temperatura en este país tropical, y sin dar una explicación convincente, está cometiendo una agresión por partida doble: contra la propia naturaleza, y contra los ciudadanos quienes pierden un espacio de sombra para compartir, o simplemente para estar descansando. Entonces, que no se extrañe por las quejas y por las protestas.
Otros munícipes son menos pasivos y ocupan la acera a todo lo ancho, o una plaza de aparcamiento en la calle, para jugar dominó, o más bien, “rominó”, porque juegan y beben un trago de ron o apuran una “fría” (cerveza).
Aquí cualquiera convierte cualquier acera en un perfecto “car wash”, es decir, en un lavadero de vehículos. Pero lo mismo hacen en los parques públicos: en el Eugenio María de Hostos, en la zona verde de la calle José Gabriel García esquina calle Pina, o en el mismísimo Parque Colón, en pleno centro histórico de la ciudad, declarada como Patrimonio Cultural de la Humanidad, los lavadores de autos ponen a ¡secar las alfombras en los bancos del parque!, y la Policía Turística ni se inmuta por eso. Yo no estoy propugnando que esas personas quienes se quieren ganar la vida honradamente, se dediquen a robar o a vender drogas, sino, que se organice esa actividad, sin perjudicar a los demás y al entorno.
Existe un hábito muy arraigado culturalmente el cual es una forma grosera de malemplear la tecnología, y consiste en escuchar la música a todo volumen por la ciudad y a cualquier hora. Esto implica que un energúmeno que tenga ganas de “escuchar” la música que a él le apetece, puede despertar a medio barrio, con el equipo de su vehículo, a las tantas de la madrugada, sin que nadie le diga nada. Eso puede pasar por toda la ciudad, no sólo por las zonas de tolerancia, como serían la Feria, el Malecón, la Avenida Lincoln, o la Avenida del Puerto… Lo mismo sucede con las fiestas privadas; y de los “colmadones”, ni hablar, porque organizan un escándalo a diario. Todas estas costumbres son impropias de gente civilizada, aunque se vean como normales, repito.
En la confluencia de las avenidas Duarte y París, el escándalo es tan grande y tan estridente, con tantos ritmos y músicas, y tantos reclamos publicitarios acústicos simultáneamente, que no me extraña que hayan muchas personas con síntomas de sordera. Y en Navidad los decibelios aumentan hasta límites increíbles.
El espacio callejero nuestro está tan dislocado, que en algunas calles cada inquilino o propietario le pone el número a su casa que más le guste; eso trae problemas para la ubicación espacial del lugar, a los visitantes, a los mensajeros y repartidores, a los carteros, a la ambulancia y a los bomberos, a la policía...pero tiene la ventaja de que reafirman su gusto. ¡Qué criterio!
En el trato personal, hay demasiada gente que al hablar con otra persona, aunque sea desconocida, tienen que tocarla físicamente, en el brazo del otro, o en la espalda si están de pie; o, en la mano, o bien, cerca de la rodilla si están sentados; incluso, algunos golpean con fuerza y hacen daño.
Hay otros que comen tocando directamente con las manos cualquier cosa en la calle o en una actividad social, aunque tengan servilletas disponibles, entonces, se dedican a dar “palmaditas” en el hombro a los amigos que se encuentran, aparentemente dándoles un saludo cordial y afectuoso; pero en realidad, lo que están es limpiándose las manos en la ropa del conocido. Esta práctica es bastante frecuente, pero mucha gente no se da cuenta de ello. Para colmo, al final de una boda, o de un cumpleaños, o de cualquier celebración, terminan "arrasando" con todo, incluyendo las flores, los adornos y los globos, y se los llevan sin pedir permiso.
Ya se ha convertido en una costumbre proverbial, que en los condominios, quienes viven en la primera planta tienden a ocupar ilegalmente los jardines del edificio, y los de las últimas plantas consideran que los tejados les pertenecen por derecho propio. La ocupación de las plazas de aparcamiento de los otros es algo cotidiano en esos ambientes, lo mismo que el bloquear la salida de los vehículos de los demás. Si uno se descuida se "enganchan", y hasta le roban la energía eléctrica, o el agua, que uno paga.
No nos referimos a quienes amplían su espacio construyendo en los tejados habitaciones o “enramadas”. En el área de la Avenida Mella y en toda la Zona Colonial, existe un barrio, encima de otro barrio, incluso, hay quienes disimulan y fabrican en la parte de atrás del techo del edificio para que no se vea desde la calle. Esto no es exclusivo de nuestra ciudad, ya que es un recurso aprovechable en los países con una alta densidad poblacional, y que no tengan disponibilidades económicas.
La ocupación de terrenos también es típica del subdesarrollo, cuando el ordenamiento jurídico es muy frágil; y además, hay gente aprovechada, a quienes les gusta pescar en río revuelto. Aquí ocupan áreas verdes, terrenos privados, tierras cultivables, terrenos del Estado, espacios debajo de los puentes, las márgenes de los ríos, parques nacionales…inclusive, al Jardín Zoológico de Santo Domingo, le tienen ocupado un área estimable, y hace años que existe un barrio marginado dentro de él, y los sucesivos directivos del zoo, no han sabido cómo lidiar con la situación. El colmo es que sacan muertos de los nichos de los cementerios, sin permiso de nadie, para vender los espacios o para enterrar a un fallecido sin recursos.
Es lógico que los niños que están muy vivos quieran jugar, pero de ahí a delimitar una “cancha” en cualquier lugar, incluyendo lugares peligrosos, sin tomar en consideración a nadie, trae consigo las consiguientes molestias y perjuicios.
En la prensa nacional se ha escrito poco acerca de los cavernícolas del Malecón, o sea, de los que viven en cuevas. Cada vez que son desalojados aparecen otros nuevos. Esos “homeless”, o gente sin techo, sobreviven como mejor pueden, ocupando esos espacios, y ocupan el estamento más bajo de la pirámide social.
El Banco Central tuvo que amenazar con no admitir los billetes de banco garabateados, por los deterioros ocasionados, ya que hasta hace pocos años, mucha gente tenía la mala costumbre de escribirles consignas políticas, grafitis, números telefónicos, dibujos, caricaturas, listas de la compra, o cualquier otra cosa; aparte de la mugre y restos de todo orden que tenían. Conclusión, ya no tienen nada escrito, pero la mugre persiste.
Los propios dominicanos nos provocamos innecesariamente más estrés de la cuenta, por vivir en la incivilidad. Observen un semáforo cuando no hay energía eléctrica, y notarán que nadie quiere ceder el paso, y al final todos pierden tiempo por esa conducta tan obcecada. Una vez yo pude ver a una pareja de nórdicos muertos de la risa, una tarde en que el semáforo estaba averiado, en la esquina formada por las avenidas Bolívar y Tiradentes, porque ningún vehículo quería dejar pasar al otro.
Los ruidos innecesarios son también otra fuente de tensiones, y no digamos nada de ciertas músicas estridentes. Hay choferes, empleados de colmadones, o vendedores de casetes y discos compactos, que soportan una “música”, que más bien parecen ruidos rítmicos, y eso durante horas y a todo volumen. Otro capítulo aparte merecen los “jevos”, con sus “musicarros” o “musiyipetas” (autos o vehículos todoterreno con equipos de música potentes) que al pasar por delante de las casas hacen vibrar las puertas. Al final ellos terminan medio-sordos, por mas blindados que tengan los tímpanos. También se produce muchísimo ruido innecesario durante las interminables campañas políticas…
No digamos nada de la costumbre tan dominicana de hablar en voz alta, o bien, de comunicarse oralmente como si estuvieran peleándose, con mucha dramatización. Esos son hábitos del campo, donde a veces la gente rural tiene que salvar grandes distancias para comunicarse a viva voz. Si a eso le sumamos la humedad reinante del trópico que magnifica los sonidos, tenemos un panorama francamente negativo. Yo presencié el caso de un señor en una parada del “subway” elevado en Queens, N. Y., que hablaba por su teléfono móvil en un extremo del andén, y su voz se escuchaba en el otro extremo. Naturalmente, era dominicano.
En otros países piden disculpas por el menor roce, y aquí avasallan, pisotean a uno, incluso, golpean o empujan por las calles, y no reparan en ello. Aquellos desaprensivos que tiran basura a las calles merecerían una multa, como mínimo; la mayoría de los que acuden a los parques, al levantarse del banco deja ahí mismo su basura, teniendo dónde depositarla; lo mismo que los que escupen y se suenan las narices en plena vía pública, en el cine, en el aula o en cualquier lugar. Esa gente constituye un peligro sanitario permanente, porque la mucosidad cuando se seca, es respirada por alguien y así se propaga la gripe, la tuberculosis, o lo que sea.
En los transportes públicos se producen muchas situaciones engorrosas, por culpa del mal uso del espacio. Aunque haya poco sitio, hay pasajeros que pretenden ir con las piernas abiertas “descansando” su pierna sobre la otra persona, o con el brazo hacia atrás encima del espaldar del asiento, como si estuvieran en la sala de su casa; o bien, se tiran encima literalmente de quien está ya dentro al montarse. De la misma manera, cuando llevan paquetes no reparan en el otro que está al lado. En los autobuses hay pasajeros que monopolizan una ventanilla, sin considerar a los demás, y así sucesivamente. En los ascensores los que van a entrar no dejan salir a los que quieren hacerlo, y los que salen deberían de tener preferencia, por lógica.
En esta ciudad hay pocos mingitorios públicos, y no es raro ver a taxistas o choferes escudados tras las puertas de sus vehículos haciendo sus necesidades. De noche hasta las mujeres hacen lo mismo en cualquier calle secundaria.
Entre algunos sujetos sin escrúpulos y sin ética, se ha puesto de moda el piropear en la calle a mujeres que andan acompañadas por hombres, que pueden ser esposos, novios, conocidos, o simple amigos, y esa es una forma grosera de no respetar el territorio de los demás. Esto ya ha provocado muertes violentas.
Es tanta la tensión y el estrés que produce una vida tan atropellante y agresiva, por culpa de nosotros mismos, que no es de extrañar la gran cantidad de personas que padece de presión alta en la República Dominicana, y que cada día hayan más y más jóvenes sufriendo ataques cardíacos, según atestiguan los cardiólogos. Parece ser que la emoción, la excitación y el vivir en el caos, - y de intentar “pescar en río revuelto” - por no decir, en un gigantesco arrabal, son más importantes aquí que la salud y los buenos modales...o es que acaso nos encaminamos hacia una reedición de un "viejo oeste" al estilo dominicano.
Por FAUSTINO PÉREZ
Cualquiera que escuche las estrofas de la canción “Quítate tu pa’ ponerme yo”, podría pensar que el compositor se inspiró en los dominicanos y su tratamiento del espacio. Yo estoy seguro que mucha gente se va a sorprender al leer este ensayo, porque hay malas prácticas que ya están tan y tan arraigadas, que se consideran como normales aquí, y en realidad no lo son, o no deberían de serlo.
De hecho, nosotros hacemos un uso atropellador y agresivo del espacio, con todas sus consecuencias, y eso nos perjudica la salud, y por ende, nos afecta los bolsillos, y encima, quedamos como maleducados y sin civismo, aparte, de que puede ser una práctica peligrosa porque más de uno ha sufrido por ello, incluyendo la muerte. Aunque la defensa del territorio sea una motivación básica en todo mamífero, aquí el tema adquiere unos matices increíbles. Cada vez que se le rompe la "burbuja de protección de la personalidad" a alguien, esa acción, como mínimo produce una tensión.
Los ejemplos abundan. Quizá la palma se la lleven los motoristas, quienes por un lado, en su desesperación enfermiza no acostumbran a respetar los semáforos, ni mucho menos los pasos de cebra; pero también se suben a las aceras y aceleran avasallando a los peatones. En esta última “especialidad”, es probable que los repartidores de los colmados, conocidos como “deliveries”, sean quienes más violen las leyes, y además, rebasan por donde les da la gana, y no respetan las calles de sentido único. Muchos choferes tampoco acostumbran a respetar los cruces peatonales ni las aceras, “porque ellos pagan impuestos”, sin importarles si las echan a perder, ni la vida de los viandantes.
Es raro el conductor que no tenga algo con qué defenderse, desde un arma blanca como puñales, machetes, punzones, cuchillos, navajas, etcétera; o de fuego, como revólveres, pistolas, escopetas y ametralladoras ligeras, hasta bates de béisbol, garrotes, cadenas, manoplas o cualquier cosa que sea contundente o que sirva para hacer daño. ¡Es una verdadera selva de asfalto!
Tampoco muchos motoristas y camioneros obedecen las señales de no circular por determinados lugares como los pasos a desnivel o por los túneles de la ciudad. Los “cocheros” andan sin ningún control con sus carruajes de tracción animal, y da asco el olor nauseabundo que provocan sus caballos justo enfrente de los hoteles de lujo, al evacuarse y orinarse en plena vía pública, en especial en el Malecón, y los dueños de los “coches” ni se dan por aludidos, dejando los excrementos en plena avenida.
Aquí es casi una costumbre cuando un conductor atropella a alguien, el alejarse de la escena del accidente los más rápido posible, si puede salirse con la suya, y sin importarle la vida de nadie. Esto significa que un porcentaje cuantificable de los conductores son asesinos prófugos, - aunque haya sido involuntaria su acción - , no en potencia, sino de hecho. En los casos en que hayan pocos testigos, en especial en una carretera, los lugareños presentes en el lugar suelen desvalijarlo todo, incluyendo las pertenencias personales de los muertos y heridos. Si se trata de un transporte de mercancías, y sufre un accidente, lo típico es que lo saqueen.
En los barrios periféricos los traficantes defienden a tiro limpio o a pedradas y botellazos, sus espacios, y sus “puntos de venta de droga”. Pero eso mismo sucede en México, en Colombia o en Venezuela, y en otros lugares. Los llamados “dueños del país”, es decir, quienes controlan “las rutas”, del transporte urbano, venden dichas “rutas”, para enriquecerse aún más en detrimento de las mayorías, y eso no debería de ser un privilegio privativo de ellos.
Las mujeres que conducen, aparte de tener que soportar el machismo agresivo de los conductores, ellas suelen trasladar todos sus caprichos culturales e inseguridades al volante, y por eso están tan mal vistas por sus homólogos del sexo contrario, aunque algunas conducen muy bien. Los hombres, a su vez, le imprimen toda su inmadurez a la acción de conducir. Se sabe de casos en que un vehículo ha rozado a otro, y esa acción ha provocado agresiones y muertes evitables e innecesarias. El colmo es que mucha gente da marcha atrás y apenas miran, sin importarles lo que hay detrás, y otro porcentaje apreciable, no sabe cómo hacerlo de forma correcta.
Hay que reconocer que en un “tal para cual”, los peatones tampoco tienen civismo al cruzar por donde no deben; es más, es raro que sepan cómo se debe de cruzar una calle. La mayoría se lanza por cualquier lugar, a cruzar como sea, y sin siquiera mirar los semáforos. Esto implica que los pasos de cebra están, aparentemente, para decorar las calles, porque ni los conductores los respetan, no los caminantes los usan. Si alguien se aventura a cruzar como debe ser, entonces, tiene que cederle el paso a los que andan motorizados, de lo contrario se juega la vida, y en teoría debería de ser lo contrario.
Hay que añadir, los perros callejeros que se multiplican sin control y que ocupan espacios en las ciudades, muchas veces de forma agresiva, ya que ni el Ayuntamiento, ni tampoco Salud Pública se dignan a tomar cartas en ese problema sanitario. Una vez hice un viaje a Santiago de los Caballeros, y por curiosidad me puse a contar los perros muertos por atropellos en la autopista de 160 kilómetros. Al final pude contabilizar más de veinte. En la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Primada del Nuevo Mundo, aparecen canes sarnosos hasta dentro de las aulas. Antes eso se controlaba, y en tiempos de la tiranía hasta se lavaban las calles de noche, pero hemos ido involucionando. Otras plagas son más difíciles de controlar como las ratas y los mosquitos, que son las que más afectan a la población.
Deberían de aprovecharse ciertas actividades como la llamada Feria del Libro, la cual abarca mucho más que eso, para enseñarles a los niños, aparte de cómo hojear un libro, el aprender a cruzar una calle, o a lavarse las manos después del desayuno escolar, o bien, a depositar la basura en las papeleras, y así por el estilo. Si los escolares son llevados a la Feria a corretear, a fastidiar, y a tomarse un día de asueto tanto ellos así como también su profesores, entonces, lo que están es perdiendo un tiempo que debería de ser aprovechado en actividades más útiles para los alumnos. Es importante que se les expliquen las actividades y lo que se exhibe en la Feria.
En la calle también se producen otras prácticas curiosas. Por ejemplo, algunos “cuidadores” de vehículos prácticamente “parcelan” las vías y las convierten en garajes privados nocturnos, naturalmente, “administrados” por ellos. Otros “cuidan” el auto y se muestran prestos para cobrar o pedir una propina, pero si ocurre algo, como podría ser un robo, no aparecen para dar la cara. En la playa de Boca Chica hay restaurantes y hoteles que también parcelan el agua del mar, pero lamentablemente, la privatización ilegal de las playas se da en todas nuestras costas.
Cada rato veo conductores que ocupan dos carriles de la calle al transitar, o conducen por el carril de la izquierda a baja velocidad, “porque así es como a ellos les gusta manejar”. Hay quienes aparcan en doble fila frecuentemente, o no respetan las líneas dobles del medio de la vía. Otros son más incívicos todavía, e intentan colarse por cualquier “hueco” en la calle, irrespetando los carriles, quizá pensando que andan sobre una bestia de carga. Debido a la falta de señales, a la apatía, a la desidia y a la poca educación, muchos conductores tampoco respetan las calles de un sólo sentido, e incluso, algunos de ellos provocan grandes tapones por no querer ceder. Los camioneros son los más salvajes y no respetan a los demás conductores, ni tampoco las indicaciones de tránsito, y no digamos nada del escándalo que arman con sus señales acústicas sin tener en consideración si hay hospitales o clínicas.
Los vehículos con alarmas, que tanto abundan, cuando suenan, el último en enterarse normalmente es el dueño, después de haber molestado a medio vecindario. Cada vez que ocurre un apagón, la calle El Conde tiene tanto ruido producido por las plantas eléctricas, que aquello parece una "sinfonía para ruido y orquesta".
En las aceras se encuentran negocios de todas clases, desde “frituras”, hasta bares, pasando por peluquerías, talleres de reparación de vehículos, ventas de frutas, de flores, de pollos, cachorros de perros, mascotas, dulces, cuadros, casetes y películas pirateados, antenas de TV, cargadores de celulares…y de todo aquello que se mueve en la economía informal. Y no digamos nada de los “espontáneos” que se sientan en la puerta de su casa, a tomar un trago o a conversar, o simplemente porque tienen calor. Lo bueno es que existe el criterio generalizado de que la acera pertenece a la casa, y por lo tanto, pueden hacer con ella lo que les venga en ganas. En realidad la acera es para los peatones, y pertenece al Ayuntamiento.
A propósito del cabildo, si el alcalde ordena talar los árboles, que sirven entre otras cosas, para bajar la temperatura en este país tropical, y sin dar una explicación convincente, está cometiendo una agresión por partida doble: contra la propia naturaleza, y contra los ciudadanos quienes pierden un espacio de sombra para compartir, o simplemente para estar descansando. Entonces, que no se extrañe por las quejas y por las protestas.
Otros munícipes son menos pasivos y ocupan la acera a todo lo ancho, o una plaza de aparcamiento en la calle, para jugar dominó, o más bien, “rominó”, porque juegan y beben un trago de ron o apuran una “fría” (cerveza).
Aquí cualquiera convierte cualquier acera en un perfecto “car wash”, es decir, en un lavadero de vehículos. Pero lo mismo hacen en los parques públicos: en el Eugenio María de Hostos, en la zona verde de la calle José Gabriel García esquina calle Pina, o en el mismísimo Parque Colón, en pleno centro histórico de la ciudad, declarada como Patrimonio Cultural de la Humanidad, los lavadores de autos ponen a ¡secar las alfombras en los bancos del parque!, y la Policía Turística ni se inmuta por eso. Yo no estoy propugnando que esas personas quienes se quieren ganar la vida honradamente, se dediquen a robar o a vender drogas, sino, que se organice esa actividad, sin perjudicar a los demás y al entorno.
Existe un hábito muy arraigado culturalmente el cual es una forma grosera de malemplear la tecnología, y consiste en escuchar la música a todo volumen por la ciudad y a cualquier hora. Esto implica que un energúmeno que tenga ganas de “escuchar” la música que a él le apetece, puede despertar a medio barrio, con el equipo de su vehículo, a las tantas de la madrugada, sin que nadie le diga nada. Eso puede pasar por toda la ciudad, no sólo por las zonas de tolerancia, como serían la Feria, el Malecón, la Avenida Lincoln, o la Avenida del Puerto… Lo mismo sucede con las fiestas privadas; y de los “colmadones”, ni hablar, porque organizan un escándalo a diario. Todas estas costumbres son impropias de gente civilizada, aunque se vean como normales, repito.
En la confluencia de las avenidas Duarte y París, el escándalo es tan grande y tan estridente, con tantos ritmos y músicas, y tantos reclamos publicitarios acústicos simultáneamente, que no me extraña que hayan muchas personas con síntomas de sordera. Y en Navidad los decibelios aumentan hasta límites increíbles.
El espacio callejero nuestro está tan dislocado, que en algunas calles cada inquilino o propietario le pone el número a su casa que más le guste; eso trae problemas para la ubicación espacial del lugar, a los visitantes, a los mensajeros y repartidores, a los carteros, a la ambulancia y a los bomberos, a la policía...pero tiene la ventaja de que reafirman su gusto. ¡Qué criterio!
En el trato personal, hay demasiada gente que al hablar con otra persona, aunque sea desconocida, tienen que tocarla físicamente, en el brazo del otro, o en la espalda si están de pie; o, en la mano, o bien, cerca de la rodilla si están sentados; incluso, algunos golpean con fuerza y hacen daño.
Hay otros que comen tocando directamente con las manos cualquier cosa en la calle o en una actividad social, aunque tengan servilletas disponibles, entonces, se dedican a dar “palmaditas” en el hombro a los amigos que se encuentran, aparentemente dándoles un saludo cordial y afectuoso; pero en realidad, lo que están es limpiándose las manos en la ropa del conocido. Esta práctica es bastante frecuente, pero mucha gente no se da cuenta de ello. Para colmo, al final de una boda, o de un cumpleaños, o de cualquier celebración, terminan "arrasando" con todo, incluyendo las flores, los adornos y los globos, y se los llevan sin pedir permiso.
Ya se ha convertido en una costumbre proverbial, que en los condominios, quienes viven en la primera planta tienden a ocupar ilegalmente los jardines del edificio, y los de las últimas plantas consideran que los tejados les pertenecen por derecho propio. La ocupación de las plazas de aparcamiento de los otros es algo cotidiano en esos ambientes, lo mismo que el bloquear la salida de los vehículos de los demás. Si uno se descuida se "enganchan", y hasta le roban la energía eléctrica, o el agua, que uno paga.
No nos referimos a quienes amplían su espacio construyendo en los tejados habitaciones o “enramadas”. En el área de la Avenida Mella y en toda la Zona Colonial, existe un barrio, encima de otro barrio, incluso, hay quienes disimulan y fabrican en la parte de atrás del techo del edificio para que no se vea desde la calle. Esto no es exclusivo de nuestra ciudad, ya que es un recurso aprovechable en los países con una alta densidad poblacional, y que no tengan disponibilidades económicas.
La ocupación de terrenos también es típica del subdesarrollo, cuando el ordenamiento jurídico es muy frágil; y además, hay gente aprovechada, a quienes les gusta pescar en río revuelto. Aquí ocupan áreas verdes, terrenos privados, tierras cultivables, terrenos del Estado, espacios debajo de los puentes, las márgenes de los ríos, parques nacionales…inclusive, al Jardín Zoológico de Santo Domingo, le tienen ocupado un área estimable, y hace años que existe un barrio marginado dentro de él, y los sucesivos directivos del zoo, no han sabido cómo lidiar con la situación. El colmo es que sacan muertos de los nichos de los cementerios, sin permiso de nadie, para vender los espacios o para enterrar a un fallecido sin recursos.
Es lógico que los niños que están muy vivos quieran jugar, pero de ahí a delimitar una “cancha” en cualquier lugar, incluyendo lugares peligrosos, sin tomar en consideración a nadie, trae consigo las consiguientes molestias y perjuicios.
En la prensa nacional se ha escrito poco acerca de los cavernícolas del Malecón, o sea, de los que viven en cuevas. Cada vez que son desalojados aparecen otros nuevos. Esos “homeless”, o gente sin techo, sobreviven como mejor pueden, ocupando esos espacios, y ocupan el estamento más bajo de la pirámide social.
El Banco Central tuvo que amenazar con no admitir los billetes de banco garabateados, por los deterioros ocasionados, ya que hasta hace pocos años, mucha gente tenía la mala costumbre de escribirles consignas políticas, grafitis, números telefónicos, dibujos, caricaturas, listas de la compra, o cualquier otra cosa; aparte de la mugre y restos de todo orden que tenían. Conclusión, ya no tienen nada escrito, pero la mugre persiste.
Los propios dominicanos nos provocamos innecesariamente más estrés de la cuenta, por vivir en la incivilidad. Observen un semáforo cuando no hay energía eléctrica, y notarán que nadie quiere ceder el paso, y al final todos pierden tiempo por esa conducta tan obcecada. Una vez yo pude ver a una pareja de nórdicos muertos de la risa, una tarde en que el semáforo estaba averiado, en la esquina formada por las avenidas Bolívar y Tiradentes, porque ningún vehículo quería dejar pasar al otro.
Los ruidos innecesarios son también otra fuente de tensiones, y no digamos nada de ciertas músicas estridentes. Hay choferes, empleados de colmadones, o vendedores de casetes y discos compactos, que soportan una “música”, que más bien parecen ruidos rítmicos, y eso durante horas y a todo volumen. Otro capítulo aparte merecen los “jevos”, con sus “musicarros” o “musiyipetas” (autos o vehículos todoterreno con equipos de música potentes) que al pasar por delante de las casas hacen vibrar las puertas. Al final ellos terminan medio-sordos, por mas blindados que tengan los tímpanos. También se produce muchísimo ruido innecesario durante las interminables campañas políticas…
No digamos nada de la costumbre tan dominicana de hablar en voz alta, o bien, de comunicarse oralmente como si estuvieran peleándose, con mucha dramatización. Esos son hábitos del campo, donde a veces la gente rural tiene que salvar grandes distancias para comunicarse a viva voz. Si a eso le sumamos la humedad reinante del trópico que magnifica los sonidos, tenemos un panorama francamente negativo. Yo presencié el caso de un señor en una parada del “subway” elevado en Queens, N. Y., que hablaba por su teléfono móvil en un extremo del andén, y su voz se escuchaba en el otro extremo. Naturalmente, era dominicano.
En otros países piden disculpas por el menor roce, y aquí avasallan, pisotean a uno, incluso, golpean o empujan por las calles, y no reparan en ello. Aquellos desaprensivos que tiran basura a las calles merecerían una multa, como mínimo; la mayoría de los que acuden a los parques, al levantarse del banco deja ahí mismo su basura, teniendo dónde depositarla; lo mismo que los que escupen y se suenan las narices en plena vía pública, en el cine, en el aula o en cualquier lugar. Esa gente constituye un peligro sanitario permanente, porque la mucosidad cuando se seca, es respirada por alguien y así se propaga la gripe, la tuberculosis, o lo que sea.
En los transportes públicos se producen muchas situaciones engorrosas, por culpa del mal uso del espacio. Aunque haya poco sitio, hay pasajeros que pretenden ir con las piernas abiertas “descansando” su pierna sobre la otra persona, o con el brazo hacia atrás encima del espaldar del asiento, como si estuvieran en la sala de su casa; o bien, se tiran encima literalmente de quien está ya dentro al montarse. De la misma manera, cuando llevan paquetes no reparan en el otro que está al lado. En los autobuses hay pasajeros que monopolizan una ventanilla, sin considerar a los demás, y así sucesivamente. En los ascensores los que van a entrar no dejan salir a los que quieren hacerlo, y los que salen deberían de tener preferencia, por lógica.
En esta ciudad hay pocos mingitorios públicos, y no es raro ver a taxistas o choferes escudados tras las puertas de sus vehículos haciendo sus necesidades. De noche hasta las mujeres hacen lo mismo en cualquier calle secundaria.
Entre algunos sujetos sin escrúpulos y sin ética, se ha puesto de moda el piropear en la calle a mujeres que andan acompañadas por hombres, que pueden ser esposos, novios, conocidos, o simple amigos, y esa es una forma grosera de no respetar el territorio de los demás. Esto ya ha provocado muertes violentas.
Es tanta la tensión y el estrés que produce una vida tan atropellante y agresiva, por culpa de nosotros mismos, que no es de extrañar la gran cantidad de personas que padece de presión alta en la República Dominicana, y que cada día hayan más y más jóvenes sufriendo ataques cardíacos, según atestiguan los cardiólogos. Parece ser que la emoción, la excitación y el vivir en el caos, - y de intentar “pescar en río revuelto” - por no decir, en un gigantesco arrabal, son más importantes aquí que la salud y los buenos modales...o es que acaso nos encaminamos hacia una reedición de un "viejo oeste" al estilo dominicano.
jueves, mayo 17, 2007
CUANDO A SIR WINSTON LO LLAMABAN "LA CHUCHI"
CUANDO A SIR WINSTON LO LLAMABAN “LA CHUCHI”
Por FAUSTINO PÉREZ
Lo más probable es que el político inglés Winston Churchill no supiera dónde quedaba esta media isla adulona, aunque alguien podría argumentar que a él le daba lo mismo, y mucho menos le importaba que le pusieran su nombre a una de las más importantes avenidas de la ciudad de Santo Domingo. De todas formas nunca pudo imaginarse que a esa vía la llamarían “la chuchi”.
Hay que admitir que para cualquier hispano-hablante, el pronunciar ese apellido correctamente no es fácil, ya que la “u” no suena como en castellano, al tener un porcentaje de la letra “e”, y ese sonido no tiene ningún equivalente en nuestra lengua. Empero, eso sucede en todos los países al tener que adoptar palabras foráneas. Sin ir más lejos, en la mismísima España los hinchas del fútbol dicen “orsa”, en lugar de “offside”; y aquí los niños conocen como “tain” o “tany” al vocablo “time”, que se emplea tanto en los deportes, para pedir una pausa en el juego, ya que ellos al no cerrar la boca cuando intentan pronunciar la “m”, se queda en la letra “n”.
De todas formas los dominicanos tenemos una marcada tenencia a cambiarle el nombre a las personas y a todas las cosas; en el primer caso podría tener su explicación por si acaso algún día tuviesen problemas con la policía, es decir, que ya nos condicionan a ser delincuentes, porque sin haber hecho nada malo ya estamos con suspicacias y nos están preparando. También se sabe de gente que pretende evitar los posibles maleficios de la brujería: por ejemplo, si la persona se llama Pedro, pero le apodan Papuchi, teóricamente al hacerle la brujería, recaería sobre Papuchi, quien es un personaje aparentemente ficticio; porque él realmente tiene como nombre Pedro. Pero esta no es más que una práctica inocente, para intentar engañar a los seres malignos, y se puede perfectamente deducir y dar por descontado, que si ellos tienen tanto poder como para hacer el mal, por lógica, tienen que “saber” que Papuchi en realidad es Pedro.
Se sabe que la denominación correcta de algo/alguien es el primer paso para su diferenciación y para establecer su identidad; por otro lado, el nombre funciona como un símbolo, porque puede estar en el lugar de la persona o cosa. Es decir, que cuando se menciona a Pedro, aunque él no esté en persona, el calificativo lo representa; lo mismo sucede con una bandera la cual sustituye a la patria.
Pero ¿cómo se justifica que la mayoría de nosotros diga “Valverde, Mao”?, ya que lo correcto sería Mao, Valverde, puesto que la población es Mao y la provincia es Valverde.
¿Por qué motivo pedimos un “medio pollo”, en lugar de decir “un café”?, cuando vamos a una cafetería. En la Universidad Autónoma de Santo Domingo, le han puesto a un edificio viejo la clave de Nueva Unidad, y nadie se sorprende por esa denominación tan descabellada. En este ejemplo hay una explicación, ya que todo sucedió porque el rector de turno quiso llamarle Ciencias Jurídicas a una edificación nueva, entonces, hizo una permutación de nombres, porque el viejo antes era Ciencias Jurídicas. Pero da la casualidad de que nuevo no significa viejo, y en una universidad debería de saberse eso.
Anteriormente el Padre de la Patria se llamaba: Ramón Matías Mella. Sin embargo, ahora se ha puesto de moda decir: Matías Ramón Mella, y al final uno se queda perplejo, y no sabe cuál era el nombre auténtico.
La práctica de los nombres extraños para nuestra cultura, ha complicado las cosas. Aquí todavía no se llega a los extremos que se manifiestan en el Ecuador, en Sudamérica, pero vamos por ese camino. Las telenovelas, tambien conocidas como “culebrones”, la misma historia, los acontecimientos noticiosos, las marcas registradas y todo lo que aparece escrito…, influyen en los apelativos de los recién nacidos, pero lo bueno es que después, cuando son muy raros, sus familiares y relacionados no saben ni pronunciarlos, ni mucho menos escribirlos correctamente. Naturalmente que esa tendencia propicia la aparición de apodos. Así tenemos que a Heidi, le dicen Jedi, a Wolfgang, lo llaman Kalí, a Madeinusa, se lo acortaron y la conocen como Made; a Jislaine, la apodaron Yili, y así por el estilo.
La simplificación muchas veces surge por la dificultad como ya vimos, y en parte se justifica con nombres como: Tiznaria, Braudelina, Casiomara, Jacalahuila, Sastokovitch, Heisbisnettyana, Clecensiotara, entre otros. Hay casos aún más desconcertantes como un hombre llamado Pamela, o bien, otro que se llama Yaquilandia; también están las mujeres que responden a los apelativos de Lesbia o Lesbiana, o los varones que tienen como nombre de pila Froilán, que suena parecido a “señorita” en alemán.
Por otro lado existe una tendencia muy arraigada y antigua, considerada como algo normal entre nosotros, que consiste en llamarle a la persona por su equivalente en inglés, así tenemos que Roberto se convierte e Robert, Francisco se transmuta en Frank, Juan es Johnny, y así por el estilo. Precisamente yo recuerdo el caso de un joven que conocí en un campo de Puerto Plata, que se llamaba “Juan Johnny”, y él desconocía que Johnny significaba Juanito.
Esta vieja moda de imitar los nombres del imperio del norte, llega más lejos aún, y la Policía Nacional no se queda atrás con su equipo de intervención rápida conocido como SWAT. Yo quisiera saber por curiosidad cuántos efectivos del cuerpo policial saben lo que esas siglas significan, y si saben escribirlas sin abreviarlas: Special Weapons And Tactics. También, ocurre lo mismo con las ambulancias que ponen Ambulance. En parte se podría comprender en los vehículos de la policía turística cuando dicen: Police.
Algo similar sucede con los autobuses de trasporte público importados de segunda mano, que son reciclados, pero no les quitan sus letreros originales en inglés, con lo cual cometen una ridiculez, tales como: SCHOOL BUS, o, YIELD RIGHT OF WAY, etcétera.
Otro problema diferente son aquellos padres más originales, e incluso excéntricos, que nombran a sus hijos con una especie de acrónimo, combinando sílabas de palabras disímiles, y en ese tenor tenemos a la chica llamada “Pridosa”, porque era la “primogénita”, y de ahí tomaron la sílaba “pri”, y nació en “domingo”, y por eso la sílaba “do”, aquí en “Santo Domingo”, de donde sacaron la sílaba “sa”; lo mismo sucedió con el joven Ravio, hijo de “Rafael” y “Violeta”; o con la hija de María y Joaquín, a quien bautizaron con el nombre be Marijoa.
Hay veces que la persona no puede remediar la combinación extraña, en especial en sus apellidos. Una vez yo sufrí una caída y tuve un desgarramiento en el codo, y cuando me llevaron a la clínica me remitieron, para sorpresa mía, a un traumatólogo muy conocido y competente a quien llamaban el “doctor librito”. Nunca me imaginé que sus verdaderos apellidos eran: Lee Brito, de padre chino y madre dominicana. O aquel compañero de estudios, en el mismo caso de apellidos curiosos que el médico, que se apellidaba: Marco Cuadrado.
Otro problema surge con las faltas ortográficas, al ir a declarar el nacimiento de un hijo ante un funcionario chapucero, descuidado y semianalfabeto quien testifica que el niño se llama Henrry, en vez de Henry; o la niña lleva por nombre Elisabet, en lugar de Elizabeth.
Existe una variante que consiste en las personas que “creen” que su nombre se escribe de una determinada manera, y luego cuando tienen que sacar su acta de nacimiento siendo adultos, se llevan la gran sorpresa cuando se percatan de que realmente su nombre de pila no era Ailsa, sino Airsa; o Paola, en lugar de Paula.
Hay dominicanos que se sienten con la libertad de cambiarle el nombre al otro, lo cual es una falta de respeto, y así Paulina se convierte en Paula, y Celeste en Celestina, siendo nombres diferentes. Lo que es peor aún, hay individuos que responden a cualquier nombre. Ustedes puede hacer la prueba en un autobús, y le pueden llamar Pedro, Juan o Yovany al cobrador, que comoquiera atiende, y en realidad, a él le da lo mismo con tal de que uno pague; y a algunos hasta les gusta que nadie sepa su verdadero nombre.
Hay apelativos que no son exclusivos de un género específico, en especial aquellos terminados en la consonante “s”, como por ejemplo: Dionis, Odalis, Oriolis, Yaneris…
Otro problema diferente y que puede producir una confusión involuntaria, - o voluntaria a veces - , son aquellos nombres de gente conocida, principalmente en los medios, como Zoila, o Myrna, o Freddy, que hasta que no se dice el apellido, no se sabe de quién se está hablando.
Con los nombres acaece algo muy curioso, y es que la gente tiende, aunque no se dé cuenta, a atribuirles determinadas cualidades a las personas que los llevan, incluyendo características físicas, aún sin conocerlas. Por ejemplo, si a uno le dicen que una mujer se llama Patricia, no piensa igual que si le informan que la conocen como Bartolina. No es lo mismo llamarse Diana, que Hermelinda. Cada nombre produce unas evocaciones diferentes. Lo mismo sucede con los hombres. Piensen en Jaime y en Arquíloco, por poner dos ejemplos.
Cuando los padres les ponen a sus hijos sus mismos nombres pueden provocar una crisis de identidad involuntaria en ellos, y el primer problema que se plantea es cómo diferenciarlos. De ahí surgen muchos apodos al llamar Tinita a la hija de Argentina, o Tomasito al vástago de Tomás.
En España a María Luisa la conocen como Marisa, pero aquí hemos sacado numerosas combinaciones: Marisa, Maritsa, Maritza…
En cuanto a los apelativos de las cosas, en el país al igual que en otros, empleamos eufemismos, porque cuando estamos en un lugar público y preguntamos por el baño, nadie está pensando en bañarse precisamente. Entonces por qué no decimos “evacuatorio”, o “mingitorio”. Yo pienso que mucha gente no entendería esa pregunta. Existe, de hecho, otro término más sutil como podría ser el de “excusado”. En ese mismo orden de ideas, hace ya un cierto tiempo se puso de moda decir “empleomanía”, por querer significar “plantilla” o “el personal”, o bien, “la nómina”. Sin embargo, empleomanía quiere decir: “afán con que se codicia un empleo público”, que no es lo mismo.
Los verbos que se inventan o que son adaptados en este país no se quedan atrás, como podrían ser: “letrinizar” (construir letrinas), “afueriar” (dejar afuera), “ninguniar” (menospreciar), “narigonear” (conducir o llevar a alguien a pesar de su voluntad), “mariconiar” (comportarse como gay), y así por el estilo.
Igualmente, están las “adaptaciones” del inglés norteamericano, que se han convertido en barbarismos imprecisos, como por ejemplo: “friquiao”, “juquiao”, “ta jevi”, “ta cul”, “janguiao”…, que para algunas personas, son verdaderas muletillas orales. Pero eso mismo hacen en la vecina isla de Puerto Rico, cuando dicen: “brown”, en vez de “marrón”.
Hay adjetivos con el mismo origen que tienen un amplio uso, y quizá uno de los preferidos sea “jevi”, (heavy), como ya se dijo; pero existe otro más popular aún, y es: “full”, (“lleno”, o, “completo”, en inglés). Aquí decimos: "plan ful", "plan semi-ful", “ful de tó”, “cama ful”, “un litro ful”, “ful color”, “’toi ful”, “coronel ful”, “seguro ful”, "planta eléctrica ful", "ascensor ful"…; en parte rivaliza con “powers”: “se compró un carro con "tó' lo pauer”, en vez de decir “con todos los accesorios”. Por otro lado, al vehículo todoterreno aquí le llamamos “yipeta”, parodiando la antigua marca de “jeep”; de yipeta han sacado “yipetica”, para el modelo pequeño, y “yipetón”, para los de gran tamaño. Lo que conducen las yipetas son “yipetuses”, y cuando son funcionarios y adoptan una determinada actitud ante los demás, entonces, viven en la “yipetocracia”, con su "yipetomanía".
Para leer esto yo les recomiendo un buen “aire”, o un “aire acondicionado”, que equivale a un “acondicionador de aire”; y siguiendo con la tónica del surrealismo dominicano, que se tomen un rico “jugo de pera-piña”, preparado nada más y nada menos que a base de arroz, cáscara de piña, pero sin nada de pera.
Por FAUSTINO PÉREZ
Lo más probable es que el político inglés Winston Churchill no supiera dónde quedaba esta media isla adulona, aunque alguien podría argumentar que a él le daba lo mismo, y mucho menos le importaba que le pusieran su nombre a una de las más importantes avenidas de la ciudad de Santo Domingo. De todas formas nunca pudo imaginarse que a esa vía la llamarían “la chuchi”.
Hay que admitir que para cualquier hispano-hablante, el pronunciar ese apellido correctamente no es fácil, ya que la “u” no suena como en castellano, al tener un porcentaje de la letra “e”, y ese sonido no tiene ningún equivalente en nuestra lengua. Empero, eso sucede en todos los países al tener que adoptar palabras foráneas. Sin ir más lejos, en la mismísima España los hinchas del fútbol dicen “orsa”, en lugar de “offside”; y aquí los niños conocen como “tain” o “tany” al vocablo “time”, que se emplea tanto en los deportes, para pedir una pausa en el juego, ya que ellos al no cerrar la boca cuando intentan pronunciar la “m”, se queda en la letra “n”.
De todas formas los dominicanos tenemos una marcada tenencia a cambiarle el nombre a las personas y a todas las cosas; en el primer caso podría tener su explicación por si acaso algún día tuviesen problemas con la policía, es decir, que ya nos condicionan a ser delincuentes, porque sin haber hecho nada malo ya estamos con suspicacias y nos están preparando. También se sabe de gente que pretende evitar los posibles maleficios de la brujería: por ejemplo, si la persona se llama Pedro, pero le apodan Papuchi, teóricamente al hacerle la brujería, recaería sobre Papuchi, quien es un personaje aparentemente ficticio; porque él realmente tiene como nombre Pedro. Pero esta no es más que una práctica inocente, para intentar engañar a los seres malignos, y se puede perfectamente deducir y dar por descontado, que si ellos tienen tanto poder como para hacer el mal, por lógica, tienen que “saber” que Papuchi en realidad es Pedro.
Se sabe que la denominación correcta de algo/alguien es el primer paso para su diferenciación y para establecer su identidad; por otro lado, el nombre funciona como un símbolo, porque puede estar en el lugar de la persona o cosa. Es decir, que cuando se menciona a Pedro, aunque él no esté en persona, el calificativo lo representa; lo mismo sucede con una bandera la cual sustituye a la patria.
Pero ¿cómo se justifica que la mayoría de nosotros diga “Valverde, Mao”?, ya que lo correcto sería Mao, Valverde, puesto que la población es Mao y la provincia es Valverde.
¿Por qué motivo pedimos un “medio pollo”, en lugar de decir “un café”?, cuando vamos a una cafetería. En la Universidad Autónoma de Santo Domingo, le han puesto a un edificio viejo la clave de Nueva Unidad, y nadie se sorprende por esa denominación tan descabellada. En este ejemplo hay una explicación, ya que todo sucedió porque el rector de turno quiso llamarle Ciencias Jurídicas a una edificación nueva, entonces, hizo una permutación de nombres, porque el viejo antes era Ciencias Jurídicas. Pero da la casualidad de que nuevo no significa viejo, y en una universidad debería de saberse eso.
Anteriormente el Padre de la Patria se llamaba: Ramón Matías Mella. Sin embargo, ahora se ha puesto de moda decir: Matías Ramón Mella, y al final uno se queda perplejo, y no sabe cuál era el nombre auténtico.
La práctica de los nombres extraños para nuestra cultura, ha complicado las cosas. Aquí todavía no se llega a los extremos que se manifiestan en el Ecuador, en Sudamérica, pero vamos por ese camino. Las telenovelas, tambien conocidas como “culebrones”, la misma historia, los acontecimientos noticiosos, las marcas registradas y todo lo que aparece escrito…, influyen en los apelativos de los recién nacidos, pero lo bueno es que después, cuando son muy raros, sus familiares y relacionados no saben ni pronunciarlos, ni mucho menos escribirlos correctamente. Naturalmente que esa tendencia propicia la aparición de apodos. Así tenemos que a Heidi, le dicen Jedi, a Wolfgang, lo llaman Kalí, a Madeinusa, se lo acortaron y la conocen como Made; a Jislaine, la apodaron Yili, y así por el estilo.
La simplificación muchas veces surge por la dificultad como ya vimos, y en parte se justifica con nombres como: Tiznaria, Braudelina, Casiomara, Jacalahuila, Sastokovitch, Heisbisnettyana, Clecensiotara, entre otros. Hay casos aún más desconcertantes como un hombre llamado Pamela, o bien, otro que se llama Yaquilandia; también están las mujeres que responden a los apelativos de Lesbia o Lesbiana, o los varones que tienen como nombre de pila Froilán, que suena parecido a “señorita” en alemán.
Por otro lado existe una tendencia muy arraigada y antigua, considerada como algo normal entre nosotros, que consiste en llamarle a la persona por su equivalente en inglés, así tenemos que Roberto se convierte e Robert, Francisco se transmuta en Frank, Juan es Johnny, y así por el estilo. Precisamente yo recuerdo el caso de un joven que conocí en un campo de Puerto Plata, que se llamaba “Juan Johnny”, y él desconocía que Johnny significaba Juanito.
Esta vieja moda de imitar los nombres del imperio del norte, llega más lejos aún, y la Policía Nacional no se queda atrás con su equipo de intervención rápida conocido como SWAT. Yo quisiera saber por curiosidad cuántos efectivos del cuerpo policial saben lo que esas siglas significan, y si saben escribirlas sin abreviarlas: Special Weapons And Tactics. También, ocurre lo mismo con las ambulancias que ponen Ambulance. En parte se podría comprender en los vehículos de la policía turística cuando dicen: Police.
Algo similar sucede con los autobuses de trasporte público importados de segunda mano, que son reciclados, pero no les quitan sus letreros originales en inglés, con lo cual cometen una ridiculez, tales como: SCHOOL BUS, o, YIELD RIGHT OF WAY, etcétera.
Otro problema diferente son aquellos padres más originales, e incluso excéntricos, que nombran a sus hijos con una especie de acrónimo, combinando sílabas de palabras disímiles, y en ese tenor tenemos a la chica llamada “Pridosa”, porque era la “primogénita”, y de ahí tomaron la sílaba “pri”, y nació en “domingo”, y por eso la sílaba “do”, aquí en “Santo Domingo”, de donde sacaron la sílaba “sa”; lo mismo sucedió con el joven Ravio, hijo de “Rafael” y “Violeta”; o con la hija de María y Joaquín, a quien bautizaron con el nombre be Marijoa.
Hay veces que la persona no puede remediar la combinación extraña, en especial en sus apellidos. Una vez yo sufrí una caída y tuve un desgarramiento en el codo, y cuando me llevaron a la clínica me remitieron, para sorpresa mía, a un traumatólogo muy conocido y competente a quien llamaban el “doctor librito”. Nunca me imaginé que sus verdaderos apellidos eran: Lee Brito, de padre chino y madre dominicana. O aquel compañero de estudios, en el mismo caso de apellidos curiosos que el médico, que se apellidaba: Marco Cuadrado.
Otro problema surge con las faltas ortográficas, al ir a declarar el nacimiento de un hijo ante un funcionario chapucero, descuidado y semianalfabeto quien testifica que el niño se llama Henrry, en vez de Henry; o la niña lleva por nombre Elisabet, en lugar de Elizabeth.
Existe una variante que consiste en las personas que “creen” que su nombre se escribe de una determinada manera, y luego cuando tienen que sacar su acta de nacimiento siendo adultos, se llevan la gran sorpresa cuando se percatan de que realmente su nombre de pila no era Ailsa, sino Airsa; o Paola, en lugar de Paula.
Hay dominicanos que se sienten con la libertad de cambiarle el nombre al otro, lo cual es una falta de respeto, y así Paulina se convierte en Paula, y Celeste en Celestina, siendo nombres diferentes. Lo que es peor aún, hay individuos que responden a cualquier nombre. Ustedes puede hacer la prueba en un autobús, y le pueden llamar Pedro, Juan o Yovany al cobrador, que comoquiera atiende, y en realidad, a él le da lo mismo con tal de que uno pague; y a algunos hasta les gusta que nadie sepa su verdadero nombre.
Hay apelativos que no son exclusivos de un género específico, en especial aquellos terminados en la consonante “s”, como por ejemplo: Dionis, Odalis, Oriolis, Yaneris…
Otro problema diferente y que puede producir una confusión involuntaria, - o voluntaria a veces - , son aquellos nombres de gente conocida, principalmente en los medios, como Zoila, o Myrna, o Freddy, que hasta que no se dice el apellido, no se sabe de quién se está hablando.
Con los nombres acaece algo muy curioso, y es que la gente tiende, aunque no se dé cuenta, a atribuirles determinadas cualidades a las personas que los llevan, incluyendo características físicas, aún sin conocerlas. Por ejemplo, si a uno le dicen que una mujer se llama Patricia, no piensa igual que si le informan que la conocen como Bartolina. No es lo mismo llamarse Diana, que Hermelinda. Cada nombre produce unas evocaciones diferentes. Lo mismo sucede con los hombres. Piensen en Jaime y en Arquíloco, por poner dos ejemplos.
Cuando los padres les ponen a sus hijos sus mismos nombres pueden provocar una crisis de identidad involuntaria en ellos, y el primer problema que se plantea es cómo diferenciarlos. De ahí surgen muchos apodos al llamar Tinita a la hija de Argentina, o Tomasito al vástago de Tomás.
En España a María Luisa la conocen como Marisa, pero aquí hemos sacado numerosas combinaciones: Marisa, Maritsa, Maritza…
En cuanto a los apelativos de las cosas, en el país al igual que en otros, empleamos eufemismos, porque cuando estamos en un lugar público y preguntamos por el baño, nadie está pensando en bañarse precisamente. Entonces por qué no decimos “evacuatorio”, o “mingitorio”. Yo pienso que mucha gente no entendería esa pregunta. Existe, de hecho, otro término más sutil como podría ser el de “excusado”. En ese mismo orden de ideas, hace ya un cierto tiempo se puso de moda decir “empleomanía”, por querer significar “plantilla” o “el personal”, o bien, “la nómina”. Sin embargo, empleomanía quiere decir: “afán con que se codicia un empleo público”, que no es lo mismo.
Los verbos que se inventan o que son adaptados en este país no se quedan atrás, como podrían ser: “letrinizar” (construir letrinas), “afueriar” (dejar afuera), “ninguniar” (menospreciar), “narigonear” (conducir o llevar a alguien a pesar de su voluntad), “mariconiar” (comportarse como gay), y así por el estilo.
Igualmente, están las “adaptaciones” del inglés norteamericano, que se han convertido en barbarismos imprecisos, como por ejemplo: “friquiao”, “juquiao”, “ta jevi”, “ta cul”, “janguiao”…, que para algunas personas, son verdaderas muletillas orales. Pero eso mismo hacen en la vecina isla de Puerto Rico, cuando dicen: “brown”, en vez de “marrón”.
Hay adjetivos con el mismo origen que tienen un amplio uso, y quizá uno de los preferidos sea “jevi”, (heavy), como ya se dijo; pero existe otro más popular aún, y es: “full”, (“lleno”, o, “completo”, en inglés). Aquí decimos: "plan ful", "plan semi-ful", “ful de tó”, “cama ful”, “un litro ful”, “ful color”, “’toi ful”, “coronel ful”, “seguro ful”, "planta eléctrica ful", "ascensor ful"…; en parte rivaliza con “powers”: “se compró un carro con "tó' lo pauer”, en vez de decir “con todos los accesorios”. Por otro lado, al vehículo todoterreno aquí le llamamos “yipeta”, parodiando la antigua marca de “jeep”; de yipeta han sacado “yipetica”, para el modelo pequeño, y “yipetón”, para los de gran tamaño. Lo que conducen las yipetas son “yipetuses”, y cuando son funcionarios y adoptan una determinada actitud ante los demás, entonces, viven en la “yipetocracia”, con su "yipetomanía".
Para leer esto yo les recomiendo un buen “aire”, o un “aire acondicionado”, que equivale a un “acondicionador de aire”; y siguiendo con la tónica del surrealismo dominicano, que se tomen un rico “jugo de pera-piña”, preparado nada más y nada menos que a base de arroz, cáscara de piña, pero sin nada de pera.
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