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jueves, agosto 30, 2007

ADRIÁN JAVIER PRESENTA EL LIBRO "MABÍ EN LAS VENAS" DE FAUSTINO PÉREZ

FAUSTINO PÉREZ O EL LIBRO QUE SE LE PARECE

Por ADRIÁN JAVIER

“Los extremos me tocan”
André Gide

“El fin justifica los miedos”
Mafalda



Hay quienes piensan que quienes escriben, sólo lo hacen para “explicarse el mundo”; o quizás, para que los amigos “lo quieran más”, como es el caso auto confesado del Nóbel colombiano Gabriel García Márquez.

Otros opinan que el acto de la escritura creativa, entraña un arraigado sentimiento de ausencias, frustraciones y pesares inconfesados, aún no asumidos.

Los hay también, quienes consideran el oficio de la escritura con el fin predeterminado de su posterior publicación; como aberración intelectual, desenfado espiritual, atrevimiento social, y/o la más patética de las petulancias personales.

No dejan tampoco de aparecer quienes afirman, que el reverso idiosincrásico de los escribidores de toda laya, tema, ciencia y lugares del mundo; responde a una personalidad en permanente, fluida y renovada perplejidad; por la atención curiosa y pendenciera que prestan al ánima de las cosas, y a las acciones del hombre.

Hambrienta siempre de verdaderas primicias, provenidas de toda fuente y soporte; si algo caracteriza a este último rango referido -el de la personalidad en permanente y renovada perplejidad-, es la avidez de conocimiento con que se nos presenta –en todo medio-, su ser de extremos y consecuencias; regularmente explorador apasionado en un mundo de alma virtual, superpuesto por razones insólitas, muchas veces de inédita complexión alegórica; carentes de simples envolturas cartesianas –esta última, vía expedita y preferida para la divagación intelectual, invertebrada y fácil-, mas sí pletórica de símbolos subterráneos, referencias metafóricas sublimadas, signos emblemáticos subyacentes, como de manifestaciones icónicas aun sin clasificar, expresiones en clave revuelta, traspuestas en códigos invisibles, por inadvertidos, y sobre todo, aun ausentes de la catalogación serial común.

Estos modos diversos de ponderación, acerca de los procesos creativos que impulsan o signan el espíritu de algunos, para intentar a diario volcar las terribles interrogantes o las pequeñas y maleables certezas de la colectividad, en el acto de pura rebelión interna que supone la escritura; responden a una azarosa y sintomática veleidad, de la que es victima – sin siquiera saberlo, intuirlo ni sospecharlo-, la propia masa procreante que le sirve de proyección y plataforma, convirtiéndola en esa fuerza avasalladora e inconsecuente, que sufre el lujo de mostrar indiferencia frente a aquellos que practican un decir, soñando un hacer en libertad, que habría de volverse –se piensa erróneamente que “de forma natural”-, reflejo irrefutable de su entorno, filtro licuante de sus pesadillas y conquistas, fidedigna transparencia de sus anhelos y derrotas, cuando no, primoroso encause de sus esperanzas, o en el mejor de los casos, cual médium conector del arte con la sociedad; testimoniante de las transformaciones infinitas ocurridas en el corazón del hombre común, cuando su esencia primaria es confrontada con el poder de la belleza.

Muchos son los casos en que la literatura funge como remedo de la historia. En que el arte verdadero dice más y revela mejor al hombre y su tiempo, que los aburridos folios académicos, o los pretendidos “exhaustivos” enfoques de científicos, sociólogos, catedráticos, investigadores, encuestadores, periodistas, politólogos, lingüistas o alicaídos “profesionales de la conducta humana”.

Y este es el caso -permítanme aseverarlo con satisfacción mal disimulada- del undécimo y más interesante libro de Faustino Pérez, titulado con gracia y donaire conceptual: “Mabí en las venas” (Editorial Búho, 2007. 295 Pp.,).

Siendo la última delación editorial de un artista polivalente, no es de extrañar que “Mabí en la venas”, sea en el interior de la amplia bibliografía de su autor, el libro que más se le parece. Veamos sus encuentros y disonancias…

El autor es catedrático universitario, poeta onomatopéyico, fotógrafo del maravilloso cuerpo femenino, analista embebido frente al mar en el atardecer, estudioso de las ingles del día en las palabras y del atardecer en su agonía y sus canciones; como el poeta español, Rafael Alberti, el autor de “Mabí en las venas”, es prologuista de cal y canto, y por supuesto, albacea de la noche andada en su primogenitura.

Además; crítico de las artes visuales, voyerista meritorio e irreconocido de la Zona Colonial, antiguo teórico del Parque Colón, guardián asalariado del campanario de la catedral, Economista sin ningún ejercicio, pero graduado con honores en el exterior, hemerotecógrafo a hurtadillas, cultivador clandestino del arte digital conceptual, profesor de inglés a medio tiempo, articulista virtual, a destajo y semejanza, místico, cínico, irónico y ensayista de espada contra la pared; prohijador de estudios pioneros sobre la comunicación dominicana no-verbal, memoriólogo, desmemorioólogo, lacónico consumado y nihilista por encantamiento y desacato; estudioso entusiasta de la semiótica de los cómics, bibliotecólogo, sociólogo ad vitam e in tempore, humorista de la más fina estampa, coleccionista de ostras, corolas, cabezas de caballos de madera, caracoles y luciérnagas mudas, así como de pedazos de arrecifes, vidrios miniformes de vasos de colores y muñecas infantiles de plástico y mansedumbre; espectador y filibustero, bolerista de buen talante y tertulión; amigo y escultor, y en fin… primer capataz de una horda histriónica de comensales, rezagados por un poema impronunciable, pero anochecido en sus requiebros y andadura silábica, que él ha sabido
bautizar como “picaderófilos”, aportando un dominicanismo más a la barahúnda dialectal de los Caribes, más precisamente; al caos querido de este fragmento inolvidable de los trópicos.

La obra es un compendio de asombros. La estructuran ensayos didácticos sobre las artes visuales, la literatura, la sociología, la cultura popular y la tecnología. Así como puntillosas reflexiones docentes, sobre el discurrir mass mediático de personalidades del espectáculo; una prosa imbuida por el éxtasis que producen los avances de la ciencia y la diaria progresión de la comunicación digital en la vida de los mass media, nacidos en el desequilibrio romántico del siglo pasado.

Esto es, “Mabí en las venas” se nos presenta como una loable y curiosa circumnavegación alrededor de los media; aquilata sus mensajes y reseña características inexploradas de sus protagonistas.

Visto y revisto, tras un enfoque sosegado y pormenorizado de los tópicos recurrentes que conforman los movimientos y las manifestaciones de las culturas marginales, y marginadas, por la llamada cultura establecida; “Mabí en las venas” abarca además, los diferentes medios expresivos: la televisión, los periódicos, la radio, el Internet, la publicidad, y un largo, informativo y divertidísimo etcétera, etcétera.

Se detiene con detalle minucioso y objetivo, en sus elocuentes y particulares modos de operar alternativos: los signos gramaticales, las representaciones emblemáticas de las leyendas urbanas, los letreros populares, el graffitti, los símbolos mercadológicos, la polivalencia del lenguaje gestual, las multivocidad de las expresiones sincréticas, los valores fundantes y multifuncionales del lenguaje cinematográfico, el origen de acrónimos devenidos dominicanismos, el erotismo gestual en la mujer dominicana, así como el constante surgimiento de novedosos productos y elementos gráficos; frutos insoslayables de los procesos de avances en la comunicación y la electrónica; los cuales habrán de robustecer, multiplicar y minar los empobrecedores lenguarajes actuales, los antiguos enigmas dilucidados y refrendados por McLuhan, y los
misteriosos saberes escondidos al interior del inconsciente promedio, que cada segundo ve revolucionarse su integridad fractal, copando el urgente y ya irremplazable espacio virtual que lo conforma.

De “Mabí en las venas”, podríamos decir casi lo mismo que se expresa en la introducción de la web site del “Atlas Español de la Cultura Popular”, refiriéndose al estudio que le sirve de justificación y pretexto a su razón de ser en el espacio: “El estudio abarca los diferentes medios expresivos, interrelacionando tanto los continentes como los contenidos, tanto las temáticas como los creadores, y agrupa a los textos teóricos e historiadores. Se aproxima a las mitologías de los personajes reales y a la visión que los media comunicantes deslizaron desde la cultura popular, en torno a los Adivinanceros, Animación, Aventuras, Calendarios, Canción, Cartelismo, Ciencia-Ficción, Cine genérico, Consultorio radiofónico, Crimen, Cromos, Cuentos, Estampas religiosas, Fanzinismo, Folletín, Fotomontaje, Fotonovela, Historieta, Humor gráfico, Ilustración, Juegos, Juguetería, Literatura Infantil y Juvenil, Narrativa Fantástica, Narrativa Rosa, Oeste, Postalismo, Prensa Rosa, Prensa de sucesos, Radio, Recortables, Refraneros, Teatro callejero, Televisión, Terror, Video (…) la investigación adopta el formato taxonómico y de diccionario, y en la ordenación de sus entradas se atiende, con especial dedicación, a las voces de enlace y réplica para una mejor y más férrea navegación. Lo aquí aproximado es un ejemplo mínimo de la totalidad (…). Acaso permita entender la complejidad de la investigación, de su sistematización, de las categorías, del enfoque teórico, de las denominaciones, de los apoyos gráficos, así como de los géneros, mediante una secuencia de materiales seleccionados con la intención de que sirvan de apoyo para conocer, saber, aproximar y concretar cómo y quiénes han protagonizado este sendero histórico”.

Podríamos decir casi lo mismo, es cierto, pero preferimos hablar de las páginas de “Mabí en la venas”, con las palabras que utiliza su propio autor, refiriéndose a la supuesta “mudez de las paredes”, en un texto de antología faustiniana, titulado “Graffiti nuestro de cada día”: nos “hablan” a los ojos, nos dicen cosas, nos comunican experiencias, nos advierten de
los peligros, nos señalan los caminos, nos notifican, nos anuncian e informan de todo aquello que se puede expresar con la escritura, que no es poca cosa.

Faustino Pérez hoy pone a circular el libro que más se le parece. No lo digo yo, lo entreverá él en un texto testimonial que sirve de prólogo a “Mabí en las venas”, titulado: “Testimonio como escritor y como artista”. Le cito: Desde que me inicié en el arte y en la escritura, me he guiado por el principio de que “el estilo es el hombre”, en el sentido de que el ser humano en general, y el artista y el escritor en particular, al expresarse en cualquier manifestación de la vida, lo hacen a su manera, es decir, con su sello personal. El único requisito consiste en dominar la técnica y/o la destreza. Siempre con la intención de trascender, aunque muchos no se den cuenta den cuenta de esto, y por más que el instinto de supervivencia pretenda imponerse (…) Empero, aquel que tenga la predisposición y aptitud para algo, sólo le queda aprender y mejorar su técnica, con la intención de intentar sobresalir.

Por esta evidenciada identificación de autor y obra, no nos sorprende la referencia al libro de Sigmund Freud, titulado “La Psicopatología de la Vida Cotidiana”, publicado en el 1901, y referido por Faustino Pérez como libro que le marcara tras su lectura en la década de los ’70.

Considerándolo como “un punto de inflexión” en su evolución profesional; el Faustin hace una aseveración que nos alienta a seguir adelante en la lectura de “Mabí en las venas”. Esta aparece contenida en el texto titulado: “Mi libro favorito: de la mano del doctor del cigarro”: para mí la importancia de un libro estriba en su capacidad de “iluminarnos”, y simultáneamente de abrirnos “caminos” por donde transitar, intelectualmente hablando. Un libro que impacte a uno, hasta convertirse en favorito, ha de tener mucha “personalidad”, por decirlo de alguna manera (…) yo fui llevado de la mano de Freud, al “mundo” de lo meta-comunicado;
aprendí a no dar por descontado las apariencias y a buscarle otros significados a lo cotidiano. ¡Toda una revelación en esa coyuntura de mi existencia!”, dice el Faustin. Y qué bueno para nosotros sus lectores que fue así. Evidentemente, “Mabí en las venas” es el botón que mejor nos muestra las esencias aprehendidas tras las lecciones del Padre del Psicoanálisis.

Se trata de un libro hablador y conceptuoso. Divertido, revelador, interactivo y vislumbrante. Diseñado por un escriba que intentó tallar a su medida un espejo de palabras que habrían de reflejar la imposible memoria de su desemejanza. Lo intentó seriamente y lo logró sin duda alguna. Lo hizo a su imagen y talento. Lo escribió tal como lo imaginó: bajo la égida del cuadrante del insomnio. “Mabí en las venas” es libro escrito al socaire de la sensibilidad y el embeleso. Sus páginas están fermentadas con la expresa intención de hacer pensar en nuevas preguntas para un mundo desalmado, y sin respuestas satisfactorias ante lo inasible.

martes, agosto 21, 2007

EL ESCRITOR FAUSTINO PÉREZ CIRCULARÁ SU MÁS RECIENTE LIBRO:

MABÍ EN LAS VENAS, EN EL MUSEO DEL HOMBRE DOMINICANO





El Museo del Hombre Dominicano tiene el placer de invitar a la puesta en circulación del libro del maestro, catedrático universitario, artista y escritor FAUSTINO PÉREZ, titulado: MABÍ EN LAS VENAS. El texto será presentado y ponderado por el profesor y antropólogo Carlos Hernández Soto, director del Museo del Hombre Dominicano; por el ensayista, lingüista y poeta Manuel García Cartagena y por el publicista y poeta Adrián Javier, en un acto que se llevará a cabo el miércoles 29 de agosto a las 7:30 p.m., en el Salón de Actividades del Museo ubicado en la tercera planta.

MABÍ EN LAS VENAS, undécimo libro del autor, es una “radiografía” de la sociedad dominicana actual, tal como la percibe el profesor PÉREZ; y así desfilan en sus 295 páginas temas estereotipados acerca de la comunicación social y de la cultura popular, tales como: la fotografía, la televisión, el Internet, los grandes museos del mundo; cómo lo dominicanos tratamos los nombres, el tiempo y el espacio; el palomo, el tíguere, el matatán, los jevitos, la chica-bíper y la chica-avión; el sanky panky, los letreros y graffitis, la “cuerda”, el erotismo gestual en las dominicanas, el lenguaje de los anillos, el chisme, el colmadón, el machismo, los viajes en yola, los paquitos, el figureo, las leyendas dominicanas, y así sucesivamente. Todos estos tópicos fueron publicados en su momento en Diario Digital (diariodigitalrd.com), y en el blog del autor (www.faustinoperez.blogspot.com).

El licenciado FAUSTINO PÉREZ, estudió en el país, en los Estados Unidos, y en España, donde se graduó de economista en la Universidad Complutense de Madrid. Igualmente, se desempeñó como profesor de inglés técnico durante siete años en esa misma Institución Académica. También estudió otras especialidades en Europa. Ha realizado estudios semióticos acerca de los cómics, y además, ha publicado trabajos pioneros sobre la comunicación no verbal dominicana, incluyendo sobre la fotografía, y en relación a la publicidad, y así sucesivamente. El profesor PÉREZ, asimismo, ha incursionado en la ficción literaria, con sus libros de cuentos, y en la foto artística, en la que ha sido premiado. En la actualidad enseña fotoperiodismo, fotografía, semiótica, periodismo iconográfico de entretenimiento, y redacción de textos publicitarios, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo desde el 1987, tanto en la Escuela de Comunicación Social, así como también en la Facultad de Artes.

FAUSTINO PÉREZ aparece reseñado en importantes publicaciones, tales como el libro de Personalidades Dominicanas de Molina Morillo, en las enciclopedias de escritores y en las de artistas nacionales de Cándido Gerón, en el Diccionario Dominicano de Cultura y Folklore de Alejandro Paulino y A. Castro, y es el único dominicano que aparece en el Atlas Español de Cultura Popular, entre otros libros.

El libro: MABÍ EN LAS VENAS, undecima obra del maestro, catedrático universitario, artista y escritor FAUSTINO PÉREZ, será puesto en circulación en un acto a celebrarse el miércoles 29 de agosto a las 7:30 p.m., en el Salón de Actividades en la tercera planta del Museo del Hombre Dominicano, ubicado en la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte, Ave. Pedro Henríquez Ureña, Gazcue, Santo Domingo.(Para ver las portadas de los libros del autor entre a : librosdefaustinoperez.blogspot.com)

domingo, agosto 12, 2007

RENÉ RODRÍGUEZ SORIANO

FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A RENÉ RODRÍGUEZ SORIANO


Mientras René está de vacaciones y redescubre a su país, - que es el nuestro - , para matarse la nostalgia de su partida; le planteamos esta entrevista porque estábamos seguros de que a pesar de la distancia ni había jubilado al poeta ni tampoco el publicista creativo que hay en él, ni mucho menos al comunicador.
Nacido en Constanza en el 1950 a 1200 metros sobre el nivel del mar, y ganador del Premio de Casa de Teatro de Cuentos y el Premio Nacional en el mismo renglón, se licenció en Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo; sin embargo, se desempeñó como publicista y como docente. De repente dijo que se marchaba del país, recogió sus pertenencias, y se marchó. En René Rodriguesoriano, como él firma, se percibe ese “saudade”, esa bonhomía, y esa introspección de la gente nacida en las alturas, todo ello vertido en sus textos. Les dejamos con René quien suele dialogar con Manolo, su Sócrates de Constanza. F. P.

—Como diría un poeta, “te marchaste sin decir adiós”, ¿qué tal te ha ido en el extranjero?, ¿valió la pena?

—Ya lo he dicho alguna vez, no me fui. Salí a buscar unas ramitas de mejorana para mamá que espera una tisana en la mañana fría de Constanza. Desde acá, tal vez en lo más alto de la Loma del Maco, oteo el horizonte, veo a los perros del atardecer corriendo sobre el pasto, espantando las cabras; y leo.

—¿Te consideras un poeta secuestrado por la publicidad o un publicista metido a poeta?

—Ni lo uno ni lo otro, soy un ambidextro observador de patos, chicas con perros, y grandes lagartos en los bien cuidados parques floridanos.

—¿Qué hace un poeta y escritor metido a internauta y activista del Internet? Cuéntanos algunas de tus experiencias en la red. ¿Qué ventajas tiene ese medio? ¿Cómo nace tu página?

—No utilizo la ventana para ver; veo a través de ella. No soy activista ni siquiera de la protección de las orugas de Paso Bajito, mucho menos del Internet. Utilizo el vehículo para llegar a mis lectores, para volar. Desde finales del siglo pasado, con la pequeña ayuda de un millón de amigos, comencé a utilizar esta herramienta y me han crecido alas, simplemente encuentro cosas que normalmente nunca busqué, construyo puentes. Creo que por eso nació mi página, la encontré una mañana en algún banco del Women’s Park, mirando a los patos bañarse en los espejos del lago. Después, podría contar cientos de historias: el nacimiento de mediaisla, de poeMartes, de proSábado y, tal vez, lo más importante, la consolidación y el fortalecimiento de los lazos con el millón de amigos.

—¿Nos contarías un poco sobre esas ventanas?

—Claro que sí, pero como Jack, iré por partes. Primero fue la Web http://www.rodriguesoriano.net/ donde, además de ofrecer una panorámica de mi mundo literario, comencé a darle cuerpo a un pequeño proyecto de difusión de las letras dominicanas a través de mi cuaderno azulito, hoy por hoy una ventana donde diariamente cientos de lectores entran en contacto con autores esenciales de la poesía y la narrativa breve nuestras. Luego habría de nacer mediaIsla http://espanol.groups.yahoo.com/group/mediaIsla/ un listado que, hoy por hoy, se ha convertido en una lujosa biblioteca virtual que sirve información, y temas de reflexión y análisis a cientos y cientos de lectores y amigos, que la nutren con sus valiosos aportes. Ésta ventana-biblioteca ha generado, a su vez, un par de nuevos islotes para la prosa y la poesía. Los interesados pueden visitarlos en http://www.mediaislapoemartes.blogspot.com/ y http://www.mediaislaprosabado.blogspot.com/ Cada uno de estos blogs, además de servir de soporte para la publicación de los habitantes de mediaisla, aporta en cada actualización una vía de contacto directo mediante una amplia selección de enlaces con la obra de un poeta y un narrador clásico o contemporáneo. El blog de poesía se actualiza el último martes de cada mes, y el de narrativa, el último sábado. La recepción que han tenido estas propuestas, ha provocado que alrededor de la comunidad haya nacido, en cierto modo, una pequeña organización de colaboradores localizados en distintos puntos del planeta. Desde algún lugar de la Patagonia hasta cualquier pueblito perdido de la China o de Alberta, en Australia, y más allá, tal vez, se extiendan los dominios de mediaIsla y, mes tras mes, sus comités de lectura, en los géneros de relatos y poesía, seleccionan y elaboran el boletín que se genera con los textos que producen los pobladores de la comunidad que algún día, tal vez, terminará declarándose, en beneficio de las letras y el pensamiento de la humanidad, como nación independiente, quién sabe.

—¿Sobre qué estás escribiendo en la actualidad?

—Hago literatura y periodismo. En la actualidad estoy involucrado el proyecto http://www.contrapuntos.net/ Algo así como un periódico en el que convergen voces que normalmente, aunque tienen algo que decir y saben cómo decirlo, no cuentan con los medios ni las teclas para cruzar los cerrados filtros de los medios del establisment. Publico artículos en periódicos y revistas en soporte de papel y la Internet, y cuento cosas. Por el momento, quiero reconstruir un interesante capítulo de la historia de Constanza, la neblina y los gallos del amanecer. Pero sería extemporáneo hablar sobre ello, están a ras, al germinar, los tallos de los lirios.

—¿Qué libros has publicado y cuáles tienes inéditos?

—Unos cuantos, casi nunca puedo recordarlos todos. Te los citaré de memoria. El primero fue Raíces con dos comienzos y un final, publicado en el año 1977 en la colección Mínima de Taller y después reeditado por editorial Gente en 1981. En el 1979, publiqué Textos destetados a destiempo con sabor de tiempo y de canción, y en el 1983 dentro de los aprestos y la algarabía del colectivo de escritores …y punto!, publicamos Canciones rosa para una niña gris metal. Libro emblemático en mi trayectoria, 24 años después de una tirada de 500 ejemplares, todavía me encuentro en la calle con jovencitos que me saludan y me hablan de un libro que, en la actualidad es objeto de una litis con una importante institución universitaria venezolana que, además de piratear el libro cometió la torpeza de venderlo a través del Internet; pero esa es historia aparte, continúo. En el 1986, publico Muestra Gratis y Todos los juegos el juego. Luego vendrían No les guardo rencor, papá (1989); Su nombre, Julia (1991); La radio y otros boleros (1996); El diablo sabe por diablo (1998); Queda la música (2003), y Salvo el insomnio (2005). También es bueno resaltar los proyectos a cuatro manos y a toda complicidad con un tal Ramón Tejada Holguín [(Probablemente es virgen, todavía (1993); Y así llegaste tú…(1994), y Blasfemia angelical (1995)], y con Salvo el insomnio (2002) en comanditas con el nombrado Plinio Chahín. Ah, también recuerdo que en el 2001 y en el 2002, la desaparecida editorial virtual Libroline me publicó Tizne de nubes y Nave sorda. Si hay algo más, no lo recuerdo.

—Tú sueles emplear fotos antiguas en tus libros y en tu página web, ¿te ves a ti mismo como un escritor nostálgico?

—Casi nunca me veo, miro a través del espejo otros reflejos. Las fotos sólo son soportes, ventanas para mirar a través de ellas; jamás con ellas.

—¿Tienes alguna musa recurrente?

—Sí, la isla, sus manglares, y sus locos. Eso sí, sin sacarles jamás el jab de izquierda en las quijadas a sus torpes y mañosos funcionarios y amanuenses.

—¿Quiénes son tus autores favoritos?, es decir, a los que lees frecuentemente.

—A Manolo, a Viveza y casi todos los locos de mi pueblo. De vez en cuando vuelvo a Borges, a Elizondo y a García Ponce.

—De los autores dominicanos, ¿cuáles consideras los mejores?

—Después de Manolo, y algunos de los que ya están en mi cuaderno azulito, considero excelentes a los que, sin pensar en el partido o las lisonjas como trampolín, no se apandillan cada cuatro años para medrar en los mustios predios del baldío nacional.

—¿Cómo percibes a tu país desde el extranjero?, y ¿cómo crees que los extranjeros nos perciben?

—A veces percibo que lo perciben como una bachata de quinta. Me gustaría que lo percibieran como aquel merengue que nos invitara a bailar el tan mal ponderado Franklin Mieses Burgos.

—¿Sirven para algo los premios literarios?

—Sí, para sumar reses en los corrales de los mecenas.

—¿Deseas añadir algo más?

—Que organicemos una gira hacia algún planeta deshabitado, y les paguemos un pasaje sin retorno a todos los congresistas, los funcionarios, y los eternos aspirantes a indignatarios presidenciales de este país que todos ellos se ufanan en convertir en sosa isla artificial.

miércoles, julio 11, 2007

FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A MANUEL GARCÍA CARTAGENA

FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A MANUEL GARCÍA-CARTAGENA

De G. C. Manuel, -el pseudónimo de sus inicios como poeta-, a Manuel García Cartagena, el brillante profesor universitario de letras y de francés, crítico literario, traductor, poeta, ensayista, novelista, y editor de textos didácticos para la Editorial Santillana, hay un largo trecho que pasa por un doctorado en Francia, múltiples vivencias y reconocimientos, incluyendo dos premios Siboney, que han coadyuvado a desarrollar aún más el gran talento de este escritor dominicano nacido en el 1961; es decir, que se trata de una autor auténticamente post-Era trujillista, quien ha completado su metamorfosis de poeta a novelista. En esta entrevista hace galas de su proverbial ironía, -el “arma” preferida de los intelectuales, como se sabe-, y de sus conocimientos enciclopédicos, como podrán apreciar. F. P.

1.- Supe que vas a publicar otra novela. ¿De qué trata?

Se titula Bacá y, como su título no lo indica, es una novela acerca de la inseguridad social dominicana. Su personaje principal carece de nombre, y además, “muere” al principio del primer capítulo. A lo largo de las cien páginas siguientes, le ocurren cosas que parecen “de novela” (qué raro, ¿no?). El trasfondo sobre el cual se articula la trama del relato es la supuesta instalación, hacia el año 2044, en República Dominicana, de una compañía transnacional de seguros que vendría a “solucionar” uno de los mayores problemas que padecemos los dominicanos y las dominicanas: la indiferencia estatal ante los abusos y exacciones que comete ese nuevo "combo" de fariseos que es nuestra clase médica dominicana. Sin embargo, y a pesar del tema, nadie debe pensar que se trata de una novela “comprometida”: en realidad se trata de una historia de terror.

2.- ¿En qué género te sientes más a gusto?

Me alegra que formules esta pregunta de una manera que me permite expresar mi opinión personal sin necesidad de apelar a una conceptualización del término “género” a la que muchos de tus lectores y muchas de tus lectoras podrían considerar “pedante”. A manera de respuesta, me limitaré a decirte que, cuando escribo para mí, es decir, cuando no me valgo de la escritura para ganarme la vida, nunca me digo: “Voy a escribir un poema” o “Voy a escribir un cuento” o “Voy a escribir una novela”. Desde que era muy joven, me acostumbré a asignarle al acto de escribir la misma intransitividad que presentan otros verbos como “correr”, “volar”, “soñar”, etc. En otras palabras: escribo, y ya está. No me “siento a gusto” escribiendo. La mayoría de las veces, podría decir que me sucede todo lo contrario, pues suelo escribir cuando me encuentro en estados de ánimo que me inhabilitan terriblemente para el contacto verbal con el resto de mis contemporáneos.

3.- ¿Cuál es tu compromiso con la sociedad como escritor?

Sinceramente, no creo haberme formulado nunca esa pregunta, y espero no tener nunca necesidad de responderla seriamente, pues, como autor nacido en un país que se burla a diario de sus escritores, no creo que podría decir nada que valga la pena a ese respecto.

4.- ¿Sientes que tienes alguna misión en la vida como escritor?

Fíjate, no me gustan las generalizaciones, pero considero que la mayoría de las personas que pretenden saber cuál es su “misión” en la vida suelen ser víctimas de una concepción política o religiosa del mundo, a partir de la cual, se empeñan en hacer que otras personas consideren sus hechos y palabras como provistos de un sentido “especial”. Mi actitud, cuando me topo con alguno o alguna de esos “misioneros” o “misioneras” disfrazados de escritores es invariablemente la misma: les doy la espalda y miro para otra parte.

5.- Si tuvieras que salvar un libro de tu biblioteca, ¿cuál sería y por qué?

Después de haber sobrevivido a tres divorcios y a muchas, muchas mudanzas, he terminado haciéndome de los libros una idea parecida a la que me hago de las mujeres que, en algún momento, han aceptado (o se han sentido de alguna manera obligadas a) compartir conmigo una parte de sus vidas: son “figurantes”, metáforas de un decir y un hacer que complementan —y al mismo tiempo se oponen a— esa suma de “figuraciones” que soy. Los libros entran y salen de mi vida con la misma facilidad que las mujeres. Los leo, sí, y a las mujeres también, pero no sé decir cuál de todos o a cuál de todas salvaría (¿salvarlas de qué, a propósito?)

6.- ¿Por qué no nos cuentas alguna de tus experiencias en Francia? O ¿qué significó para ti el haber estudiado en esa nación europea? ¿Te consideras un poeta surrealista, o de qué escuela serías?

Hice mi doctorado de letras francesas modernas en la Universidad de Tours, Francia, sobre diez novelas de cinco autores pertenecientes al entorno surrealista: André Breton, Louis Aragon, René Crevel, Julien Gracq y André Pieyre de Mandiargues. Sobre este último autor, había preparado anteriormente mi tesina de D.E.A. en la misma universidad. Aparte de eso, durante casi toda mi juventud, leí poesía y prosa surrealista (hablo, leo y escribo en francés desde la edad de quince años). Paradójicamente, sin embargo, me sentía más atraído por Francia antes de vivir allí que después de haber permanecido casi nueve años en ese país. Eso no quiere decir, por supuesto, que desestimo la importancia que ha tenido en mi formación mi prolongado contacto con la cultura francesa a lo largo de los años, sino, sencillamente, que en el proceso de construcción de mi identidad psicológica e intelectual he logrado atravesar varios “espejos”, no solamente el francés.
Algo parecido me sucede con el surrealismo. Del deslumbramiento que me produjo en mi adolescencia el descubrimiento de la poesía de autores como André Breton, Paul Éluard y el martiniqueño Aimé Césaire, lecturas que alternaba con la de los autores del llamado “boom” de la novela hispanoamericana, sólo conservo, en la actualidad, cierto gusto por los juegos de palabras y por ciertas asociaciones de sentidos más o menos “libres”.
Lamento mucho, sin embargo, que, en la República Dominicana, como en muchos otros países de habla hispana, el conocimiento que la mayoría de las personas, incluyendo a numerosos poetas escritores de mi generación, tienen acerca del Surrealismo, parezca reducirse al reconocimiento de los distintos “automatismos” propios del “método” surrealista de escritura. Primero vinieron los poetas sorprendidos, como Freddy Gatón Arce, con su extenso poema titulado Vlía, Aida Cartagena Portalatín, con su poemario Del sueño al mundo, e incluso Franklin Mieses Burgos, en varios de sus poemas. En todos ellos, el surrealismo se reduce al nivel de una simple “estrategia de escritura”, lo cual se comprende, dadas las condiciones sociales y políticas en que esos autores tuvieron que elaborar sus obras respectivas. Luego, sin embargo, en los años 1980, en un momento en que se suponía que la sociedad dominicana debía desperezarse de la modorra que había acumulado durante los treinta años de la dictadura trujillista más los doce años de la dictadura balaguerista, vinieron poetas como Dionisio de Jesús, Plinio Chahín, José Mármol, Médar Serrata, César Augusto Zapata, José Alejandro Peña y León Félix Batista, con quienes se amplía, ciertamente, el abanico de las técnicas de escritura incorporadas a la producción del poema. Ninguno de ellos, sin embargo, pareció comprender que el verdadero valor de esas “técnicas” era el de propiciar una serie de “transferencias” desde el fondo común del inconsciente al plano de la expresión verbal. En otras palabras, se les olvidó conectar el “decir” con el “vivir”, siendo en sus poemas más evidente otra conexión no menos importante entre el “leer” y el “escribir” la cual es el origen de la llamada “poética del pensar”.
Estoy consciente de lo absurdo que resulta pretender que semejante conexión entre el “decir” y el “vivir” pueda prosperar un día en un país como la República Dominicana, donde el oficio de escritor es mayoritariamente abordado desde el plano de la marginalidad socioeconómica y cultural. Por todo lo anterior, te respondo: no soy, nunca fui, nunca quise ser un “poeta surrealista”, pero sí confieso haber asumido, entre los años 1983-1986, posiciones, estrategias y actitudes que me acercaron peligrosamente a esa fusión entre el “decir” y el “vivir” de la que te hablaba más arriba.

7.- Dinos algo de tus autores favoritos.

Si comienzo, no termino, así que mejor comienzo por el final, sólo para ver a dónde llego. Y ya que, como decía Eliot (quien, casualmente, es uno de mis poetas favoritos): «In my beginning is my end», reconozco haberle tomado en mi infancia un cariño excesivo a autores como Julio Verne, Oscar Wilde y Gabriel García Márquez. Posteriormente, en mi postadolescencia universitaria (en la Universidad Autónoma de Santo Domingo), se me solía ver con uno o varios libros de Hermann Hesse, Jean-Paul Sartre, Albert Camus y Aimé Césaire. En esos años, la lectura de Rayuela y de los cuentos de Julio Cortázar me produjo una gran excitación intelectual que sólo cedería cuando, una vez en Francia, me sumergí en la investigación universitaria

8.- A tu entender, ¿quiénes son los tres mejores novelistas dominicanos?

Tengo un profundo respeto por la obra de Marcio Veloz Maggiolo, a quien considero como uno de los pocos escritores dominicanos realmente versátiles, esto es, capaz de trasladarse con verdadera ventaja de la escritura planificada de un soneto a la composición sin medidas propia de la prosa de ideas o de ficción. Algo parecido puedo decir acerca de Pedro Vergés, de quien lamento, sin embargo, como la mayoría de sus lectores, no conocer la otra parte de su producción, esto es, la que nos reserva para cuando finalmente se decida a publicarla. El tercero no es necesariamente el último: quizás sería el primero, si todavía estuviera entre nosotros: Manuel Rueda, el escritor más completo y más definido entre todos nuestros autores del siglo XX. Debo aclarar, sin embargo, que si no menciono en este grupo a mis amigos José Antonio Bobadilla y Fernando Valerio Holguín, escritores activos, excelentes y prolíficos, no es por miedo a que me acusen de “canchanchanista”, (“amiguista”), sino porque temo que también tendría que mencionar a dos escritoras amigas a quienes admiro y respeto mucho: Emilia Pereyra y Ángela Hernández, o sea, que, como si se tratara de una nueva versión corregida y aumentada de Los tres mosqueteros, los tres novelistas que me pediste se convertirían en siete, más o menos.

9.- ¿Cuáles son tus libros publicados?, y ¿cuáles están inéditos?

Aparte del libro de cuentos que titulé Historias que no cuentan, el cual apareció en 2003, mis libros publicados ya están todos agotados. Mi primer libro apareció en 1980: Mar abierto. Fue un regalo de mi papá cuando cumplí diecinueve años de edad. De vez en cuando sonrío al leer lo que escriben todavía algunas personas acerca de mi novela Aquiles Vargas, fantasma (premio Siboney de novela de 1986, fecha de la última convocatoria a este premio), y hasta me gustaría sacar una nueva edición corregida y aumentada de esa novela en la que no se note demasiado que la escribí a los veintidós años. Mi poema “apocalíptico” titulado Palabra (premio Siboney de 1984), apareció publicado en 1985, año en que también aparecieron mis poemarios Poemas malos y Los habitantes.
De mis libros inéditos nunca hablo, pero sí te diré que tengo lista una novela, un libro de cuentos, tres libros de ensayos cortos, un ensayo largo sobre André Bretón que, en realidad es mi traducción de un capítulo de mi tesis de doctorado y varios libros de poemas, muchos de los cuales pueden leerse en mi blog (imaginon.blogsource.com). Tengo también muchas otras cosas escritas en francés a las que considero menos interesantes.

10. Ese lugar ficticio tuyo llamado Almueje, ¿es tu Macondo personal?

Tal parece que, después de Cien años de soledad, estuviera vedado a los escritores construir espacios utópicos donde, como Robinsones en sus islas, fuese posible intentar la proeza que logró el inmortal colombiano Gabriel García Márquez, quien, dicho sea de paso, se inspiró como es sabido en los modelos narrativos de William Faulkner para concebir su Macondo.
No sé qué sentido tiene para ti la expresión “Macondo personal”, pero me acuerdo perfectamente de que el texto de mi novela Almueje fue para mí una especie de refugio, una burbuja de palabras que construí desde mediados de la década de 1980 hasta después de su publicación en setenta y cinco ejemplares multicopiados en impresora láser por el organismo que entonces se llamaba Consejo Presidencial de Cultura, en 1999. Digo que la seguí construyendo después de esa publicación porque, a decir verdad, posteriormente la edité y le hice “adelgazar” unas ciento sesenta páginas. Los numerosos imperativos a los que he tenido que enfrentarme luego de mi regreso a mi país hicieron reventar aquella “burbuja”, pero la novela está ahí, como todos los cadáveres, tendida ante el mundo, sobre el mundo, desde el mundo, esperando unos ojos que le devuelvan, un día, una vida que ya nunca será la de aquel que la escribió.

martes, junio 26, 2007

FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A ADRIÁN JAVIER

FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A ADRIÁN JAVIER


Santo Domingo, 23 de junio 2007

Poeta del sol y de las sombras, poeta de la carne, nacido en el 1967, ganador del Premio Nacional de Poesía y del Premio de Casa de Teatro, enfant terrible de la literatura dominicana, Adrián Javier nos muestra algunas de sus múltiples facetas en esta entrevista, en un tiempo sacado a su profesión de publicista y de creativo. F. P.

“La verdadera aventura del hombre es el olvido”: Adrián Javier

F. P.: ¿QUÉ ESTÁS LEYENDO ÚLTIMAMENTE?

A. J. : -Como ha sido mi costumbre desde hace años, y debido a una especie de “desorden sentimental”, tengo lecturas múltiples (asesinatos aviesos que acomete mi espíritu travieso, teniendo el ojo avizor como única arma). Actualmente releo el “Ecce Homo” de Friedrich Nietzsche, “Mortal y Rosa” del escritor español Francisco Umbral, y acorde con la última moda, la edición de la Real Academia “del libro de García Márquez” –como dice su cuate Plinio Apuleyo Mendoza-, ya que trae nuevos estudios, cuyos tópicos, por supuesto compararé con los referidos por el estudio (1971) de Mario Vargas Llosa, titulado “García Márquez: Historia de un Deicidio”. ¡Claro que hablo de “100 Años de Soledad”!, libro que saliera a la luz pública, pocos días después de mi nacimiento.

¿EN QUÉ MEDIO TE SIENTES MÁS A GUSTO: EN LA POESÍA, QUIZÁ EN EL ENSAYO, O BIEN, COMO PUBLICISTA?

-El “medio” es la palabra. Y tras ella me desnudo y hago el amor como si la guerra que la entretiene, tuviera el techo forrado de papel y de cristal, y esta no fuera su cuerpo herido ni su espíritu, si no el calor y el alma de la noche andada, que la doblega y desparrama de memoria, hasta el infinito. Es la palabra la culpable. El medio, el mensaje, el texto, el papel, el mundo y el instante. La palabra es el universo. El cuerpo, el alma. La palabra es la herida y el delito. El rumbo y el sendero. El ser perplejo y el acoso. Emblema y oruga. Alegoría y nostalgia. Humanidad y sacrificio. Estilo y decantamiento. Ferocidad y melancolía. Cuando escribo soy. Y cuando borro me deshago. ¿Me borro al escribir que “cuando escribo soy”?, ¿o me escribo cuando digo que al borrar me deshago? No lo sé. La palabra anda en el poema, corre en el ensayo y come alpiste montada en Altazor en un mercado isleño troglodita. Puede darse el lujo de ser ajena a la intemperie que la ronda. Pero no. Asiste al mendigo y al fugitivo; al místico y al cantor del mismo modo que al ser perplejo y al mísero. Es fortuna y es quebranto, la palabra. Y toma de la esencia el molde que la procura. Me urge su esplendor. ¡Persigo su gracia!

¿TE CONSIDERAS UN POETA ERÓTICO?

-Me considero solo un hombre, como si esto fuera poco. Como si el padecimiento que esto implica fuera pequeño. Me considero un hombre aterido a la perplejidad del capricho de un cuerpo ardiendo, henchido por la humedad que ha de hacerlo inolvidable y sagrado. ¿Soy un poeta? No lo sé bien. ¿Soy un poeta erótico? ¡¿Qué sé yo?! Pero de lo que sí estoy seguro, ¡segurísimo!, es que soy un hombre condenado. Un hombre débil y condenado, pero por la belleza, por supuesto. Alelado y sumiso. Dado al abandono y a cada segundo; sobre todo cuando su anatomía es enfrentada a la eternidad inaplazable de una piel mejor; hechizada a la luz del poniente. Lo dije el jueves en la noche: “Una mujer desnuda es un mar sin sombras, que diluyendo azares, revela lo inaudito”.

¿QUÉ LIBROS TUYOS ESTÁS PREPARANDO EN LA ACTUALIDAD?

-Tengo 7 años que no publico, pero escribo siempre. Estos son mis libros inéditos: Caballo de Bar (Poesía), “Tocar un cuerpo” (Poesía), “La piel enemiga” (Memorias), “Escritura y Secreto” (Ensayo sobre los procesos de Creación Literaria), “La Joven Lengua” (Recopilación de artículos), “Todo de mí menos yo” (Espejos, Aforismos y Aventuras de la perplejidad), “Cuadrante de Insomnio: Diálogo con Antonio Fernández Spencer” (Entrevistas), “El Libro Feroz” (Aforismos), “Islario” (Aforismos), “El Tren Líquido” (Poesía), “Mala Carne” (Teatro), “Eres linda y hechicera” (Novela), “Reloj del 13” (Antología de jóvenes poetas dominicanos 1990-2007), “La Barca Encendida” (Antología Personal), “Ardid de la Rosa” (Antología Personal), “La Rodilla Menor” (Antología Erótica de la Generación de los 80), “Cuerpo de Viaje” (Memoria de Viajes) y “Antonio Fernández Spencer: El mago de las formas” (Ensayo), junto a la 2da. Edición, corregida, aumentada y actualizada, del “Directorio Electrónico Interactivo de Periodistas, Artistas y Escritores Dominicanos”. ¿Qué por qué no los publico? ¡Faltan cuarto…. para la seis!

¿QUÉ HAN SIGNIFICADO PARA TI LOS PREMIOS LITERARIOS RECIBIDOS?

-Más amigos, más enemigos, más posibilidades, más obstáculos, más desacreditadores, más delatores, más lectores…. (¿?), ¡Hummm!, Más presencia, más ausencia, la llamada inolvidable de Andrés L. Mateo, la voz “madrugante” de Enriquillo Sánchez, la noche con el cuerpo más amado del mundo, la repetición de esa noche, delicias de cinemascope, viajes y truenos, laboreo y purgatorio, relaciones peligrosas y un respiro. Todos los libros de Freddy Gatón Arce, el abrazo monumental de Lupo Hernández Rueda, la tristeza honda por haber coincidido con la muerte de mi maestro, Antonio Fernández Spencer, y el develamiento de un secreto paterno: después de tanta lucha a favor de la poesía y en detrimento de ella y sus oficiantes, padre e hijo por fin se encuentran sin saberlo; una vez, en el auto, descubrí que mi padre guardaba para mostrárselo a sus amigos, con mucho orgullo, un recorte de un editorial de don Rafael Herrera, dando cuenta de la concesión del Premio Nacional de Poesía, en mi nombre estampado un subrayado en azul. Puedo decir más, pero debo tomar agua…

¿REALMENTE SE CONCEDE EL PREMIO LITERARIO AL MEJOR?

-Sólo he sido Jurado de Premiación una vez, y fue en el 1990 como jurado de Casa de Teatro, conjuntamente con Ramón Francisco y Manuel Rueda, los dos grandes lamentablemente ya fallecidos. Esa vez se impuso mi criterio, creo que fue, realmente por pura cortesía, puesto que todos llevamos una lista de seis finalistas para elegir el agraciado que devino luego en desgraciado y fantoche de feria. Propuse al glotón y qué bueno; ganó la gula. Siempre gana la gula, aunque sea el futuro el que al final obtenga el infame deterioro. Pero pensándolo bien, creo que en estos concursos se impone el gusto más que un razonado criterio. Aunque algunos dirán que a ese criterio no lo permea el gusto, o al revés, pero lo cierto es que todo concurso es una competencia de gustos y disgustos. El gusto pre-califica. El disgusto, discrimina. Si me gusta tu partido me gusta tu libro. Si me disgusta tu persona, no me gusta tu libro. Esa parece la cuestión de hoy. ¿Y que pasa con los que formamos el partido de los hombres solos, sin militancia? ¡Bájense que están tirando!

¿TIENES ALGUNA MUSA TODAVÍA?

-Oye que sí. Tengo dos. Pero precisan se las mantenga en secreto. Una pinta y la otra baila. Una llora y abraza y la otra canta y ruega que la dejen ver tranquila Discovery Kids.
¿QUIÉNES SON PARA TI LOS TRES MEJORES POETAS DOMINICANOS YA FALLECIDOS? -Franklin Mieses Burgos, Manuel Del Cabral y Antonio Fernández Spencer

¿QUÉ OPINIÓN TE MERECEN LOS POETAS DOMINICANOS DE TU GENERACIÓN Y DE LA POSTERIOR?

-No hay posterior. No hay “Generación posterior”. Pongámonos en el asunto. A una Generación la decanta su sensibilidad. Su sensibilidad estética y su hipersensibilidad lingüística. Lo que le acosa y le perturba. Lo que le “insomnia” y fascina. Una Generación perpetra su identidad a fuego limpio, sin importar las capillas de pseudo intelectuales amelcochados y consagrados por el auto y mutuo-bombo. Una “Generación” se deshace y se rehace, partiendo de su búsqueda particular, al interior de los enmarañamientos conceptuales de algunos monstruos estatuidos por el caos y la ausencia de una critica objetiva, alejada de la discriminación, la confabulación y el prejuicio. Todavía arde el fuego decidor de la Generación de los 80’. ¿Qué hay después de José Mármol, Dionisio de Jesús, Médar Serrata, Ángela Hernández, Pastor de Moya, Aurora Arias, César Augusto Zapata, Manuel García Cartagena, Juan Manuel Sepúlveda, Sally Rodríguez, Plinio Chahín, José Alejandro Peña, Martha Rivera, Alejandro Santana y muchos, muchos, muchos otros?, ¿Qué? ¡Ay ombe! Los chicos de los 90, ¿qué serían sin los morfo-linguistas de los 80? ¡Nada! Son rémoras en desalojo buscando refugio seguro en lo mejor de la última generación de escritores dominicanos. (“Oídlo bien, y habrá sangre de nuevo en el país, y habrá sangre de nuevo en el país”, dice Pedro Mir).

¿DE QUÉ FUENTES TE NUTRES PARA TUS CREACIONES?

-De la vida y de la muerte. De la agonía y su símbolo. De la tristeza y sus emblemas caminantes. De la nostalgia y sus secretos. De una muchacha que amanece derrotada y anochece triunfal. De una mujer mejor, desnuda de suplicios y lloros infecundos. De la lengua de mi madre, atada al bar de mi memoria desfalleciente. De “la pura tibieza líquida…” (José Mármol). De la palabra y sus acentos invisibles. De la imagen y el viento que la desdobla. De la solidaridad, que como dice García Márquez, es lo contrario de la soledad. De todo lo vivido y lo pensando. De todo lo sentido y olvidado. De los pianos que cuelgan y los relojes que desaparecen. De esa palabra que se agolpa, brutal, en la punta de la lengua.

¿RECONOCES EN TI LA INFLUENCIA DE ALGÚN OTRO POETA?

-De todos los que he leído u oído y rumorado: Poe, Pound, Eliot, Apollinaire, Vallejo, Del Cabral, Spencer, Mallarmé, Neruda, Del Cabral, Mieses Burgos, García Márquez (más poeta que muchos de la lista), y así, así, hasta el infinito que mi ojo apunta.

¿QUÉ ES MÁS IMPORTANTE PARA TI: LA INSPIRACIÓN O EL OFICIO Y LA TÉCNICA?

Para mí, escribir no es un oficio. Es una forma de ver y sentir el mundo. Escribir entraña un acto de dolorosa prestidigitación. Uno escribe sin miedo a desdecirse, porque confía con plenitud en la multivocidad de sus sombras esplendentes; preñadas de olvidos, paisajes, nostalgias, nombres, pesares, emblemas, recuerdos, amores, símbolos, angustias, pasiones, alegorías… Escribir es dibujarse uno. Marcar en blanco y negro el ritmo tempestuoso del destino de su vida y de su lengua. Prender en su interior el asombro con el mundo nos adoba desde el útero. Cifrar el vacío campeado por la metáfora espejeante y salvadora del perplejo. Escribir es fuga del espíritu sitiado. Flor del despeñadero interior. Ardid de lo eterno, que el rocío ha dispuesto enfrentado al azar, sobre la inocente desmemoria del adoctrinado. Moridero de la realidad y la ilusión, donde el otro –sin saberlo- redescubre lo atroz y divino de su poderosa fantasmática. Así las cosas… Escribir es pensarse uno; borrarse, decirse, desdecirse, contradecirse, señalarse, ocultarse, rebelarse, descubrirse, perderse, leerse uno… Uno escribe “árbol”, y de inmediato le nacen hojas en los ojos, paisajes en las manos, nubes en las glándulas, estambres en los poros, aguaceros tórridos en la mirada… Uno lee “árbol”, y le crece el color verde en la pupila sur; le chorrean raíces profundas en el aire –llegado del oeste- que cubre de canela las pestañas, le cantarutean mirlos traviesos, sabichosos -y antes mudos- en los hombros, o de súbito, la hija pequeña le anuncia el dibujo irreprochable del paraíso en una hoja inolvidable. Escribir es sorprenderse con lo escrito y leerse en los ojos de los otros. Lo demás lo teje el porvenir... Escribir es hilar. Leer es cocer. Todo suscrito al ámbito del misterio. Al reino babélico del enigma. Escribir es la vida invisible de una posibilidad. En un recodo de la lengua procrea el oficio sus acentos; pero “lo escrito”, patentiza sus estrategias en la propia vida del paria que le sirve de soporte. Escribir es catapulta, abismo, embeleso y temblor del impropio que atrofia su semejanza esculpiendo a tajos sus temores; solo aquejado de mundo. Atado al único pedazo de cielo que no le es ajeno: su máquina de rodar y soñar. Justificado a duras penas tan sólo por la belleza y su a veces risible e innegociable fe en el porvenir.

¿CUÁL ES TU COMPROMISO COMO ESCRITOR?

-Mi compromiso está con el olvido. No con el recuerdo. Creo que en el olvido está la verdadera aventura del hombre. Ya lo había planteado en un ensayo publicado, titulado “Los mendigos memoriosos”. El hombre es, esa “nave del olvido” referida. Somos nautas al vacío. Enajenados por la memoria, el hombre pone su mayor empeño en olvidar, no como se cree, en recordar. Somos animales de la nada, no de la memoria como se nos ha querido hacer pensar. Adoro “el recuerdo” de la infancia, los días de vacaciones en el campo, el pálpito insustituible de los primeros amores, pero el sentimiento mayor y más profundo lo produce esa sensación de haber perdido la inocencia. Ese olvido de nosotros “cuando entonces”… Ese pequeño y gran pecado de crecer cada día, olvidando lo real y maravilloso que fue la vida y no será jamás. Porque se ha dicho que “todo tiempo pasado fue mejor”, es que el recuerdo gana terreno y prestigio como huella del hombre y sus requiebros; pero en la más precaria de sus orfandades, el hombre sabe que en un recodo del olvido habita su gracia. La aventura verdadera del hombre es el olvido. Para un escritor, el verdadero compromiso es con la lengua, como significativa representación de su especie y entorno. Lo demás es farándula, pose y militancia política. Ebriedad de los sentidos o canción enamorada del impropio.

¿CUÁL DEBE DE SER EL ROL DE UN POETA EN UNA SOCIEDAD COMO LA NUESTRA?

-Realmente no lo sé. Y te confieso que no me importa. Pero si me apuntas con un arma o me amenazas con secuestrar a una de mis hijas si no te doy respuesta, te diría que el rol más digno es el de ser rebelde. Estar contra lo establecido, contra todo lo “dado por hecho”, ya en el terreno de los procesos creativos como en su desenvolvimiento social. Ser crítico de lo que se dice y de lo que se calla. Administrador del olvido y el recuerdo. Coleccionista de las imágenes que habrán de decirnos y desdecirnos. No tengo idea de la importancia de esta pregunta y mucho menos de la necesidad de sus respuestas. Decía Antonio Fernández Spencer: “¿Qué es un poeta sino unos pasos?” Quizás, pues, ese debe ser el rol del poeta en una sociedad como la nuestra: Dar el primer paso. No ceder jamás un ápice. Ser un fundador. Un rebelde con causas infinitas. Un anarquista consagrado a remover las ánimas de las cosas y los hombres. Me ronda una cascabel y digo las palabras prohibidas en bajo tono. Ha muerto sin permiso Enriquillo Sánchez y todo queda olvidado debajo de sus folios insurrectos.

¿CREES TÚ EN LA TECNOLOGÍA AL SERVICIO DE LA CULTURA?

Sí. Y creo en la cultura al servicio de la tecnología. Todo es un festín. ¡Todo en un festín! El olvido y la palabra. La imagen y el poema. Discovery Channel y “Sin mundo ya y herido por el cielo”, las Torres Gemelas y el libro terrible por la muerte del hijo de Paco Umbral. Vamos a pie hacia el infinito. Nos cantamos a capella el deterioro. Somos nautas y vacío emparejados. Te invito a mi blog trotamundos.

¿CUÁLES LIBROS HAS PUBLICADO?

-Los publicados son menos que los inéditos, como debe de ser. Estos son, sin orden de aparición ni “dobles” para las escenas de riesgo. Claro, si el recuerdo no me traiciona: “Escribir en Femenino”, “Idioma de las Furias, “El Mar que andamos”, “Erótica de lo Invisible”, “El Oscuro Rito de la Luz”, “Mateo Mórrison: Del Verso a la Fragua”, “Día Interior”, “Directorio Electrónico Interactivo de Periodistas, Artistas y Escritores Dominicanos”, “Bolero del Esquizo”, “La Silla del Gato”, “Fracción Vital”, y así, quizás haya “recordado mal” uno que otro. O uno que otro se haya escondido en un recodo afable de la verdadera aventura del hombre.

viernes, junio 22, 2007

FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A ANDRÉS L. MATEO

FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A ANDRÉS L. MATEO

Poeta, novelista, ensayista, catedrático, e investigador, Andrés L. Mateo, es un auténtico artífice de la palabra. Su presencia en el ámbito cultural dominicano abarca prácticamente tres décadas. Ha sido ganador en dos ocasiones del premio nacional como novelista y como ensayista, entre otros. Además, en el 2004 obtuvo el Premio Nacional de Literatura. Lleva publicados una decena de libros.

1.- ¿QUÉ ESTÁS LEYENDO ÚLTIMAMENTE?

Acostumbro a leer más de un libro a la vez, y en estos momentos leo un libro de ensayo y un libro de poesía. Leo las poesías completas de José Ángel Valente, un poeta español de gran valía; y he vuelto a Jean Paul Sartre, estoy releyendo su ensayo polémico “El existencialismo es un humanismo”, que había leído en la década de los años setenta del siglo pasado, pero que a raíz de una cita de ese texto en otro libro que leía decidí volver a leer, y no me arrepiento de haberlo retomado.

2.- SI TUVIERAS QUE SALVAR UN LIBRO DE TU BIBLIOTECA, ¿CUÁL SERÍA Y POR QUÉ?

Sin dudas sería “Don Quijote de la Mancha”, me parece un libro tan actual, tan apropiado para cualquier contingencia humana, y tan fundado en esa inigualable aventura de la lengua, que nadaría con él hasta el fín.

3.- ¿QUÉ IMPORTANCIA LE CONCEDES A TU FORMACIÓN EN LA ESCUELA PRIMARIA?

Mucha, porque esa etapa es el nicho de la sensibilidad humana. La viví en San Juan Bosco, tú la conoces porque habitábamos en la infancia el mismo barrio, y como la presencia de Trujillo era entonces un absoluto hegeliano, creo que me dediqué a soñar la realidad que me era negada. Quizás por eso hoy día soy escritor.

4.- SEGÚN TUS INVESTIGACIONES ACERCA DE LOS MITOS DOMINICANOS, ¿QUÉ PERSONAJE HISTÓRICO NUESTRO PUEDE CONSIDERARSE COMO EL AUTÉNTICO ICONO DOMINICANO?

Quizás Duarte, porque su aventura histórica parece tan frágil y es tan fuerte y fundacional; y porque aún su imagen atraviesa la incertidumbre. Es un ícono positivo, sin embargo. Pero los referentes icónicos de la historia dominicana, por desgracia, son negativos. Como Trujillo y Balaguer, por sólo citar dos referentes angustiosos de nuestra historia.

5.- ¿CUÁLES SON LAS CLAVES QUE BUSCAS EN UNA NOVELA PARA JUZGARLA?

La novela siempre construye universos, y los personajes tienen que tener la dimensión humana. La clave es que en el conflicto existencial que toda novela presenta, atmósfera y personajes sean creíbles, asimilables por la experiencia humana. Y no importa que la narración vaya más allá de la chatura de la realidad, lo que importa es que sea creíble, que se sostenga como universo que tiene sus propias leyes para construir el sentido.

6.- ¿QUÉ ES MÁS IMPORTANTE PATA TI, LA INSPIRACIÓN/CREATIVIDAD O LA TÉCNICA Y EL ARTE DE ESCRIBIR?

Sin duda que es el trabajo, sustentado en la técnica. La inspiración era un recurso romántico, un ángel, como en la poesía de Rilke; pero en realidad la materia prima del producto literario es la lengua, y es con ella que se construyen los grandes monumentos que la literatura ha edificado con la palabra.

7.- ¿EXISTE UNA CRÍTICA LITERARIA DOMINICANA REALMENTE CRÍTICA?

No, ni realmente crítica ni nada, ya no hay ejercicio del criterio en nuestro país. Incluso los suplementos literarios han desaparecido, por lo tanto tampoco hay periodismo literario o cosa parecida. Este no es el lugar para discutir este vacío, pero esa es la realidad.

8.- ¿CUÁL ES EL ROL DEL POETA EN UNA SOCIEDAD SUBDESARROLLADA?

No lo sé, hemos desarmado aquella visión ancilar de los años sesenta, y es imposible asignarle un papel al poeta. La posmodernidad lo relativiza todo, aunque Richard Rorty sostiene que el mundo posmoderno lo que necesita son poetas y no filósofos. Yo, realmente no lo sé.

9.- ¿LE VES POSIBILIDADES A LOS ESCRITORES DOMINICANOS PARA INTERNACIONALIZARSE?

Sí, creo que sí. Ahora hemos logrado colocar algunos buenos textos en editoriales internacionales, pero el problema sigue siendo la propia sociedad dominicana. No hay un mercado nacional para el texto nuestro, y en el circuito de la circulación del mercado del mundo editorial, esto es imprescindible.

10.- TUS ALUMNOS DE AHORA, ¿ESTÁN MEJOR PREPARADOS ACADÉMICAMENTE QUE LOS DE HACE 20-30 AÑOS?

Me parece que ahora el nivel de información es mayor, pero en lo que respecta a la formación es algo deficiente. Esa es una de las grandes paradojas del mundo globalizado, incluso en los países desarrollados. Es un reto de la sociedad equilibrar el sistema educativo, que padece de una gran inequidad, pero eso incluye a todos los actores del sistema, incluyéndonos a nosotros, los maestros.

11.- ¿EN QUÉ MEDIDA TE HAN CAMBIADO TU VIDA COMO ESCRITOR EL INTERNET Y LA COMPUTADORA?

En mucho, no sólo en lo que respecta al manejo del instrumento como medio, sino en cuanto a las posibilidades de poner ideas en circulación. Yo vengo de la Galaxia de Gütemberg, y eso significa que la potencia de un medio como la computadora y el Internet, que integran todos los lenguajes, debió obligarme a variar muchos de mis métodos y hasta de mi pensamiento. Además, el mundo de hoy que llamamos “sociedad del conocimiento”, justamente porque estamos obligados a la formación continúa y a la renovación incesante de los saberes, nos coloca frente a la disyuntiva de cambiar o perecer, y eso es un imperativo categórico al cual cualquier intelectual verdadero tiene que sobreponerse.

sábado, junio 16, 2007

FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A DIÓGENES CÉSPEDES

FAUSTINO PÉREZ ENTREVISTA A DIÓGENES CÉSPEDES:


El más reciente Premio Nacional de Literatura le fue otorgado al brillante intelectual
Diógenes Céspedes, por su meritoria labor de toda una vida. El profesor Céspedes es catedrático de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, y ha publicado una veintena de textos. Le abordamos a raíz de la concesión del premio:

1.- ¿CÓMO TE SIENTES A RAÍZ DE LA CONCESIÓN DE ESE PREMIO?

Muy bien.

2.- POR LO QUE HE VISTO EN LA PRENSA, ¿A QUÉ SE DEBE ESE CAMBIO APARENTE DE ORIENTACIÓN, EN CUANTO A TUS ANÁLISIS LINGÜÍSTICOS SE REFIERE?

Ningún cambio. Desde 1980, año de mi segundo regreso de Francia, he practicado el análisis de textos literarios a partir del método de la poética. Según este método, el ritmo es el valor más significante de un texto y tal ritmo es igual al sentido, o a los sentidos de esa obra. Con los conceptos de la poética, ese es su objetivo por descubrir en cada obra.

3.- ¿PIENSAS RECOGER ESOS ANÁLISIS EN UN LIBRO?

Ya están recogidos en los libros que he publicado desde 1983 hasta el día de hoy.

4.- ¿A QUE ATRIBUYES QUE EL SISTEMA EDUCATIVO DOMINICANO SEA TAN INEFICIENTE?

A su caída en 1954 y, posteriormente, a su politización después de la muerte de Trujillo.

5.- ¿TIENE SOLUCIÓN ESA INVOLUCIÓN CULTURAL Y ACADÉMICA NUESTRA?

Sólo una revolución como barrido social –término este último de Pedro Henríquez Ureña - en contra del patrimonialismo y el clientelismo se revela como una solución al problema que planteas.

6.- ¿PUEDE LA ACADEMIA DE LA LENGUA DOMINICANA HACER LO SUFICIENTE PARA ELEVAR EL NIVEL CULTURAL DE LA POBLACIÓN CON LOS RECURSOS DE QUE DISPONE?

No. Ni es ese su objetivo.

7.- COMO PROFESOR DE LA UASD, ¿ESTÁ ESA UNIVERSIDAD A LA ALTURA DE LAS CIRCUNSTANCIAS?

No está, por más esfuerzos que haga, pues ella se nutre de los bachilleres que el sistema educativo dominicano le suministra con su alta dosis de empirismo y memorización. Y peor aún, es esta Universidad, y las demás, la encargada de formar como maestros a esos bachilleres que el sistema educativo dominicana arroja a las universidades, los cuales apenas saben escribir y apenas tartamudean. Hay que oír a esa 90 por ciento de la población estudiantil vestida de bachiller, hacer una exposición en el aula o, en su defecto, presentar una práctica de puño y letra. No esas que pagan a las oficinas que redactan prácticas y tesis a los bachilleres uasdianos por paga. Los errores ortográficos y sintácticos son propiedad exclusiva de esos cerebros de la digitación.

8.- ¿HA MEJORADO LA UASD, EN EL TIEMPO QUE LLEVAS IMPARTIENDO DOCENCIA?

Yo he mejorado mi docencia. Sólo hay que preguntarle a mis estudiantes desde 1974 hasta hoy. No puedo hablar por la experiencia individual de cada profesor.

9.- COMO INVESTIGADOR, ¿CUÁL SERÁ EL FUTURO DEL LIBRO?

Sobre el futuro, nada puede decirse, porque no existe.

10.- EL INTERNET, ¿BENEFICIA O PERJUDICA A LOS ESTUDIANTES EN GENERAL?

Hasta ahora, por ser juvenil novedad, perjudica a los más ineptos y beneficia a los más capaces. A los tontos, les hace repetir, copiar, pegar e imitar; a los inteligentes, les vuelve más creativos.