LA TELEVISIÓN NUNCA HA SIDO UNA “CAJA BOBA”
Por FAUSTINO PÉREZ
Yo siempre he dicho que la televisión es la “ventana” de las nuevas tecnologías, independientemente del sistema televisivo que sea, porque se convierte en un interfaz entre el usuario y el aparato o equipo de que se trate; bien sea un televisor normal, o de una computadora, de un equipo de sonografía, o de unos juegos electrónicos, etcétera.
Existen cuatro sistemas básicos de televisores en el mercado: el de tubo de rayos catódicos (CRT, por sus siglas en inglés), el de cristal líquido (LCD), el de proyección frontal o trasera, y el de plasma, que se emplea principalmente para los equipos de pantalla gigante.
Este resumen se basa en miles de horas pasadas por quien firma estas líneas, monitoreando canales de televisión en 17 países diferentes, (República Dominicana, Colombia, Perú, Argentina, Venezuela, Brasil, México, EEUU, España, Alemania, Italia, Holanda, Reino Unido, Francia, Portugal, Puerto Rico, y Japón), y está enriquecido con las conclusiones de numerosos autores.
Es preciso aclarar que hay cuatro métodos principales de transmisión: el broadcasting, o transmisión por el aire o “éter”, - como se decía antes- , y que se recibe por medio de una antena; la televisión por cable; y la transmisión directa desde el satélite hasta el aparato receptor, el cual recibe la señal por mediación de una parábola. Hay otro sistema que viene a ser un subtipo, y es una combinación de la satelital y la del cable.
Conviene saber que igualmente hay diferencias entre los sistemas del mundo, es decir, que los estándares son diferentes, para salvaguardar los propios intereses de fabricación y de comercialización. Es más, este es un tema muy politizado, por los mismos intereses nacionales y por el prestigio que eso acarrea. Por ejemplo, la televisión norteamericana tiene 525 líneas de píxels en la pantalla y la europea cuenta con 625; la estadounidense presenta 30 imágenes por segundo, y la de Europa 25, y así por el estilo. Probablemente el país que mejor emplea el medio televisivo sea el Reino Unido, o por lo menos, tiene fama de ello.
En cuanto a personalidades se refiere, se le atribuye a Hitler en Alemania, el haber optimizado mejor el medio radial, para aglutinar a sus conciudadanos; y a Kennedy, en los EEUU, el haber sido el político que mejor empleó el recurso de la televisión como mass media.
En todo caso, y con cualquier sistema, los píxels (acrónimo de “picture elements”) de la pantalla, es decir, los puntos, ejercen un efecto mesmerizante o hipnótico sobre el televidente, por las pulsaciones que emite. Si se graba a cámara lenta el “ruido blanco” de la pantalla, también conocido como “scratch”, se podrán comprobar los latidos o pulsaciones que proyecta; por ese motivo, si a los niños no se les educa para mirar la tele a una cierta distancia, terminan viéndola a un palmo de la pantalla, con los efectos negativos que esa práctica acarrea, ya que acaban con miopía al cabo de pocos años.
Por su lado, a los adultos esas vibraciones pulsantes les pueden producir somnolencia, o bien, el efecto contrario de insomnio, dependiendo de la persona. En cualquier caso su influencia es notoria.
Es tal el poder que tiene la pantalla sobre nosotros que la gente cree más, o por lo menos considera como más importante y relevante, lo que contempla en el televisor que en la realidad. En un curso-taller sobre los efectos de la televisión, al que asistí hace mucho tiempo con el director de la Videoteca de Berlín, hicimos, - entre otros muchos -, un experimento inquietante: Sin decir nada o advertir nada, se presentó un sujeto hablando en la pantalla en una grabación; y al lado del monitor, estaba el mismo sujeto en persona, con la misma ropa, diciendo y haciendo lo mismo, y todo simultáneamente. Él repetía todo lo que salía en la tele. El público,- que éramos nosotros los cursillistas - , sin darnos cuenta, atendíamos más a la pantalla, que al actor que estaba allí en carne y hueso.
No es de extrañar pues, que algunos suicidas en países con mayor cobertura televisiva que el nuestro, dónde las cámaras de televisión, a veces, llegan antes que la policía, o los bomberos, al lugar de los hechos, esperan que lleguen los camarógrafos, antes de lanzarse al vacío desde el puente de turno.
Es más, ¡la televisión es hasta racista!, pero a la inversa, ya que favorece a las personas de piel negra. El primero en advertir ese fenómeno fue McLuhan, profesor de literatura de origen canadiense, y como comunicólogo, el más citado y más polémico, quien puso de moda la frase de “la aldea global”, en la década de 1960, y que se ha impuesto como expresión desde entonces. Él estaba en el lugar preciso, en el momento preciso, con la preparación precisa, y con las teorías precisas, y de ahí su gran influencia y repercusiones.
En un artículo de su autoría, titulado: La televisión: un abismo entre dos generaciones, McLuhan decía que con la televisión a color la imagen del negro, “con su fuerte línea sobresaliente” provocaba que la” imagen pictórica del blanco, de luz y sombra, parezca débil e insignificante”.
La televisión ha sido, sin lugar a dudas, uno de los grandes inventos del siglo XX, y en los cuatro últimos años se ha impuesto la pantalla plana, por encima del tubo de rayos catódicos. Sin embargo, como quiera que sea, la televisión es un medio audio-verbo-icónico-cinético. Lo de audio se comprende porque tiene sonidos, incluyendo ruidos, música, y voces. En cuanto a lo de verbo, debido a que posee textos escritos o leídos, que también se solapa con las voces. Es un medio icónico, ya que aparecen principalmente imágenes realistas, es decir, con figuraciones, de personas, animales y cosas; aparte de las simbólicas; y en mucha menor medida, imágenes abstractas, o sea, sin figuraciones, y así por el estilo.
Igualmente, es un medio con cinetismo, porque normalmente las imágenes tienen un movimiento aparente, aunque también pueden permanecer estáticas, en apariencia.
Esa ilusión de movilidad se basa en tres propiedades básicas de la visión humana: Por un lado está la llamada “persistencia retiniana”, o sea, que si al ojo humano se le presentan una sucesión de imágenes, cada una de ellas “permanece” en la retina unas fracciones de segundo, y por ese motivo, tenderá a sentir la sensación de que se están moviendo; y segundo, al “efecto PHI”, ya que si, por ejemplo, se encienden una luces en secuencia, la persona está propensa a creer que es la luz la que se mueve, y en realidad, son luces diferentes, pero que se encienden secuenciadas, es decir, una después de la otra. Y en tercer lugar, al efecto que produce la distancia, en el punto o píxel, cuando se contempla. Esto implica que al observar el punto a lo lejos, mientras más alejado esté quien examina el punto, más tienden a combinarse en la retina, los diferentes colores. Esto significa que si hay muchos puntos amarillos, entremezclados con puntos rojos, al mirarlos desde lejos, se verán de color naranja. Por ese motivo se ha dicho que la verdadera pantalla del televisor, es el propio cerebro humano, que es precisamente el que tiene que configurar todos los puntos que aparecen en la pantalla y reconocer las imágenes, si se tenía la experiencia previa con ellas.
En esto precisamente se basa la técnica del puntillismo en pintura, la cual es una derivación del llamado impresionismo. El máximo representante de la escuela puntillista, es precisamente un pintor francés llamado Seurat.
Pero lo bueno de la televisión son los efectos curiosos que provoca, además, de su poder semi-hipnótico y de sus efectos de punteado. Supongamos que un televidente mira el programa de Freddy Beras Goico todas las noches, o el de Nuria Piera los sábados; llega un momento en que sin pensárselo dos veces, esa persona se cree realmente que Freddy y Nuria son amigos de él; sin embargo, la realidad es que ni Freddy ni tampoco Nuria, lo han visto a él en sus respectivas vidas. No es un asunto de mala fe, sino, que el televidente escucha los comentarios y las opiniones, así como detalles de las vidas privadas, que proporcionan esos mismos personajes televisivos; y como Freddy y Nuria son importantes en los medios, y por consiguiente, son relevantes socialmente, el televidente tiende a recordar todos los detalles, se retroalimenta con ellos, y los actualiza permanentemente. A lo anterior hay que sumarle el efecto semi-hipnótico que mencionamos anteriormente, y que en muchos casos la tele se mira en la intimidad de la habitación.
Eso provoca que si ese televidente se encuentra algún día con Freddy o con Nuria, en persona, está propenso a saludarlos con mucho entusiasmo, como si los conociera de toda la vida y fueran sus amigos íntimos; y a todo esto, repito, ni Freddy ni Nuria lo habían visto a él en toda su existencia.
Todo el mundo conoce televidentes que saben con “certeza” “las vidas y milagros” de los personajes de la televisión; incluso, se enteran hasta de detalles íntimos y chismes de sus vidas privadas, reales o ficticios: “que a fulanita le regalaron una yipeta (vehículo todoterreno)”, o que la otra “le es infiel al marido con…”, o que zutano “tiene cáncer y se está muriendo”, “que…se va del canal X para el Y”, “que mengano es gay y lo encontraron con…”, y así en ese tenor. Este tipo de información gusta tanto, que hay programas y articulistas que viven de esa clase de comentarios.
Debido a los intereses involucrados, tanto económicos así como también sociales, e incluso políticos, temas similares del mundo reciben tratamientos marcadamente diferentes. Todo el mundo recuerda el caso del “balserito” cubano Elián, a quien se le dio una cobertura inusual, llegando hasta la transmisión en vivo del avión en que su padre lo fue a recoger a los EEUU. Fue un auténtico “reality show”. Lamentablemente, a otros niños en la misma situación, no se les ha dado ni por asomo una atención parecida.
Es tal el poder de la televisión que no se permite mostrar los soldados estadounidenses muertos de la Guerra de Irak, para evitar el efecto de las imágenes de los caídos en la de Vietnam. Esas instantáneas impactaron y lograron movilizar, como nunca antes, a la sociedad norteamericana, en las décadas del 60 y del 70; y de ahí se aprendió la lección.
Existe un detalle importante en cuanto a la televisión como medio se refiere, aunque parezca una perogrullada, y es que el televidente sólo reconoce a quien conoce; o sea, a quien está ya posicionado. Claro está que si no lo conoce, no está en capacidad de saber de quién se trata, eso es evidente. Esto implica que los figurantes ocasionales tienen un largo trecho por recorrer, antes de poder ser reconocidos como figuras.
El mundo es tan variado que para un camarógrafo resulta comparativamente fácil, encontrar evidencias icónicas para “demostrar”, o apoyar lo que sea. Por ejemplo, supongamos que se quiere reforzar la idea de que la ciudad de Santo Domingo, es una ciudad limpia; entonces, basta con grabar en un hotel de lujo del Malecón. Si por el contrario, se desea señalar que la capital tiene mucha basura, sólo hay que ir a un barrio periférico. Esto implica que se puede resaltar lo bello y agradable, o lo feo y desagradable. Todo depende de la intención del reportaje, de la ideología de los responsables del trabajo, de sus intenciones políticas, o de su psicología, etcétera.
Otra variante de lo anterior, resulta cuando el medio televisivo se hace cómplice de burdas mentiras con tal de entretener a su audiencia, como es el caso de los supuestos avistamientos de OVNIS, de los reportajes acerca del Chupacabras, o de el monstruo del Lago Ness, o bien, de Big Foot, y así por el estilo. En esta categoría se incluyen los informes acerca de las diferentes conspiraciones para asesinar políticos, o para envenenar estrellas de cine…
A la audiencia le suele ocurrir que confunden el rol del personaje, o del actor de la telenovela de turno, con lo que sucede en la vida real; así si usted se encuentra con el “malo” que le fue infiel a la protagonista de turno, o que le dio la paliza en la tele, no vayan a pensar mal de él. Son todas exigencias del guión.
También hay presentadores o entrevistadores, que ríen a mandíbula batiente, o lloran desconsoladamente, y se trata de carcajadas o de lágrimas totalmente falsas, o sea, de profesionales; porque ellos saben que eso “vende” y le gusta a la audiencia, según el tema.
A pesar de que el medio televisivo, es también otro “reality constructor”, carece de ciertas variables importantes, empezando por el tamaño de la imagen en un televisor típico de 21 pulgadas. Tampoco produce sensaciones olfativas que se correspondan con la realidad; sí tiene su olor, pero no tiene nada que ver con el entorno real. La sensación táctil del aparato, no se parece en absoluto a la verdadera; ni mucho menos la temperatura del televisor, o la imagen “pixelada” de la pantalla. A menos que uno grabe, la televisión no es interactiva como el Internet; en la tele uno recibe lo que le ofrecen, y se elige un canal a partir de ahí; en cambio en el Internet, el navegante es quien decide lo que quiere hacer o buscar, otro problema distinto es que encuentre o logre hacer lo que desea. Y así sucesivamente.
A propósito de dimensiones, el televisor promedio no es capaz de mostrar con cierto grado de fidelidad, aquellos espacios del mundo, que por su tamaño, precisarían de otro medio. Nos referimos a lugares como la Avenida 9 de Julio de Buenos Aires, con sus 450 pies de ancho; las pirámides de Egipto, o las de Teotihuacan, en México; la Plaza de la Concordia de París; la Plaza Roja de Moscú; la entrada del puerto de Sydney, en Australia; o la misma desembocadura del río Amazonas, en Brasil, y así por el estilo. La televisión es incapaz de hacerle justicia a esos atractivos turísticos de grandes dimensiones.
Lo que sí puede hacer la televisión es “enlatar” el tiempo y el espacio, a base de las grabaciones; lo que significa que se pueden manipular esas variables, y jugar con el ahora-después, y con el aquí-allá, combinando las trasmisiones en vivo (lo que ocurre en ese mismo momento), con las emisiones en directo (lo que se grabó en vivo anteriormente). Por ejemplo, si se está entrevistando a una persona en vivo, con la entrevista es posible intercalar otras imágenes en directo de temas relacionados; o bien, presentar, entremezclando, grabaciones en directo de lo que hizo esa persona en otro momento y en diferente sitio o espacio.
Otro efecto curioso, consiste en la repercusión que tiene la tele en las apreciaciones de las distancias físicas. Si un extranjero que nunca ha venido al país observa un reportaje repetidas veces de la ciudad de Santo Domingo, en el que aparece el Palacio Nacional y a continuación sale el Faro a Colón, tenderá a creerse sin apenas darse cuenta, de que el Palacio y el Faro están muy cerca el uno del otro.
Otra engañifa del medio televisivo ocurre debido a la edición de las imágenes que producen “saltos narrativos”, lo cual se conoce técnicamente como el efecto de elipsis. Pongamos el caso de que una persona nunca ha visto en su vida una corrida de toros, o haya asistido a un partido de béisbol, y nadie le hubiese contado nada. Entonces, al ver las imágenes del reportaje televisivo, tenderá a pensar que en el toreo, todos son pases y capotazos elegantes, y concesión de orejas a los diestros, por las buenas faenas; y en el caso del deporte de la pelota, estará propenso a creer que sólo se trata de jugadas espectaculares y de batear de hit o conectar cuandrangulares. Estos efectos se producen, porque en los reportajes, prácticamente, sólo se resalta lo mejor y lo más destacable, de la corrida en el primer caso, y del pasatiempo beisbolero en el segundo.
De lo que no cabe ninguna duda es que la televisión, y en especial la del sistema de cable y la satelital, son instrumentos ancilares de la llamada globalización; y ese rol que le ha tocado a ese medio por sus características, al igual que al Internet, ha convertido en personalidades de alcance e influencia mundial, a muchos presentadores de noticias, a ciertos reporteros y a algunos anfitriones de programas; ya que a cualquier sitio que uno vaya se encuentra con los mismos rostros, siempre y cuando estén conectados a las redes internacionales.
Por esos motivos, a la “estrella” del noticiario de los canales estadounidenses le llaman “anchorman”, es decir “el hombre ancla”. Este detalle expresa la sensación de continuidad, y de seguridad psicológica que produce una cara conocida y “amiga” en la teleaudiencia. Esta impresión positiva se nota aún más, cuando uno viaja y se encuentra fuera de su tierra.
Esa misma difusión tan rápida de noticias, con CNN como pionera, ha provocado que mucha gente tenga el pálpito de que “el mundo se está acabando”; y lo que sucede es que se está mucho mejor informado, o desinformado, de lo que ocurre a nivel universal. El hecho es que hace 50 años, las personas se enteraban de pocos acontecimientos mundiales, y ahora es prácticamente en vivo la posibilidad de sintonía.
¿Pero qué sucede?, que nosotros los que estamos en la periferia del imperio no podemos dar nuestra versión de los hechos, o les enviamos muy poca información a los desarrollados; por el contrario, ellos nos inundan con sus noticias, prejuicios, problemas, modas, etcétera, ya que los periféricos no somos dueños de los satélites, ni tampoco de las grandes cadenas de televisión.
Eso provoca que estemos mejor informados de una tormenta de nieve en los estados norteños, que de una inundación en nuestro propio “patio trasero”.
Si queremos estar al día con la información, y comparamos la televisión con su sensación de movimiento, con una imagen fotográfica fija, comprobaremos que ambas tienen sus ventajas y sus limitaciones; ya que si lo que se desea es comprobar qué líder político tiene el mal de Parkinson, es mucho mejor la tele, para apreciar los temblores; en cambio, si se quiere analizar en qué preciso instante se disparó un arma homicida, es más práctica la imagen estática.
La televisión influye en nuestras vidas permanentemente, y mucha veces sin apenas percatarnos, y ahora con su maridaje con la computadora, su influencia, aunque compartida, es y será mayor.
De todas formas y en cualquier circunstancia, Pierre Bourdieu decía que: “ser, es ser visto en la televisión”, ya lo saben para la próxima entrevista…Y aquellos que decían que la tele era una “caja boba”, demostraron que los bobos eran ellos, y no la televisión.
sábado, marzo 17, 2007
lunes, marzo 12, 2007
LEYENDAS DOMINICANAS: DE LA CIGUAPA AL “MUELÚ”
Por FAUSTINO PÉREZ
Este es un pueblo que tiende a mitificar, o por lo menos, a convertir en leyenda ciertos personajes reales o ficticios. Uno desconoce si la causa es la miseria, con todas las necesidades que trae aparejadas, incluyendo el analfabetismo, o el abrasante sol tropical que deshidrata al mejor dotado; o quizá, se deba a las intoxicaciones etílicas que cuentan con tantos “simpatizantes”, y que hacen delirar a más de uno.
El hecho es que sucede, aunque sólo sea por razones culturales, o por el desempleo con sus secuelas de vagancia, o lo más probable es que se trate de una combinación de factores.
Es preciso resaltar que en cuestiones de mitos y leyendas, lo que para alguien es digno de admiración, con su componente de hechizo y de misterio; a otro lo deja frío, o en el peor de los casos, nunca ha oído hablar acerca del tema. Por ese motivo es prácticamente imposible coincidir con los demás, acerca de qué personajes son leyendas y cuáles no. También está el asunto de las “hazañas” de cada mitificado, ya que las versiones acerca de ellas pueden diferir muchísimo.
La cuestión se complica cuando interviene la política, ya que el personaje objeto de la mitificación puede perder vigencia rápidamente, si el partido o grupo político que promueve el mito o leyenda pierde las elecciones, o se le reduce el poder de alguna manera. Esto sucede esencialmente con los mitos basados en personalidades que han existido, por razones obvias. En otras palabras, los mitos se inflan y, de la misma manera, se desinflan.
Entre los mitos ficticios rurales y permanentes nuestros, sobresale sin lugar a dudas, el de la ciguapa. Yo he escuchado en boca de algunos campesinos las circunstancias en que la vieron o escucharon sus hipidos; incluso, uno me aseguró que un compadre suyo había tenido enjaulada a una de ellas. En la misma conversación me comentó con lujo de detalles, cómo caminaba la ciguapa, al tener los pies volteados hacia atrás, porque así “cuando iba parecía que venía”, por las huellas que dejaba. A mi amigo, por lo visto le sorprendió también la manera de alimentarse con las comidas que le proporcionaban, y los sonidos guturales que emitía para intentar comunicarse con los demás. Claro está, que todas estas anécdotas eran inventadas por la mente calenturienta de él.
Sin embargo, esa es una de las tantas versiones que existen acerca del aspecto físico de la ciguapa. Otros se la imaginan desnuda, bella y esbelta con el cabello negro y largo hasta la cintura, o de mayor longitud, cubriéndole su desnudez; de piel de color cobrizo, y de buena estatura, con un “canto” cautivante que paraliza e hipnotiza a los campesinos; en cambio, en el otro extremo, hay quienes la perciben como enclenque, enjuta, arrugada y pequeña, con las costillas a flor de piel, y de color oscuro. En fin, que hay ciguapas para todos los gustos, incluyendo aquella que apenas se deja ver porque huye rápidamente, y los campesinos que afirman haberla “visto”, siempre dicen que la avistaron de espaldas. En todo caso, en lo único que siempre coinciden es en el fenómeno de los pies volteados.
Todavía hay personas en este país que les hace ofrendas a los indios, en lugares apartados de nuestra geografía, como cuevas, riachuelos, etc., y verdaderamente creen en ellos. Hay versiones más poéticas que afirman que “las indias surgen de las aguas en las noches de plenilunio, a destrenzar sus largas cabelleras con peines de oro”. Otras serían prácticamente ninfómanas porque salen a buscar hombres, que curiosean por los lugares donde habitan las indígenas, y se los llevan a las cavernas, para no saberse nada más de ellos. Es muy probable que este sea un deseo subconsciente de los campesinos. Lo curioso es que los mencionados “indios” hace siglos que fueron diezmados en esta isla, y no queda ninguno visible, aunque sí persisten sus huellas genéticas.
La imaginación popular llega tan lejos que hay gente que ha llegado a avistar al “chupacabras”, perteneciente a otras culturas. Esto significa que la capacidad de mitificación no es exclusiva de este país. En el anterior ejemplo, se trata de una especie de animal, no de un personaje, que se alimenta de las sangre de otras criaturas, y provoca daños y destrozos colaterales.
No obstante, aquí tenemos “el bacá”, que es también un animal de esos que están en los alrededores de las casas, como un lagarto, un perro, un toro, un gallo, etcétera, que simboliza o representa la buena suerte que tiene alguien, de quien se dice que “tiene un bacá”. Esta creencia se manifiesta principalmente en el sur de nuestro país, y está vinculada con el sincretismo, con el vudú, con la ambición humana y su afán de tener éxito en la vida, con el estatus, con el poder político, con la religión, y así por el estilo.
No es de extrañar, que siendo la región sureña una de las más empobrecidas del país, existan personas que crean en el bacá; incluso, se afirma que los que tienen bacá “venden su alma al diablo”, a cambio de poder escalar, socialmente hablando; o son capaces de hacer “ofrendas humanas” y de “vender gente”, con tal de lograr sus propósitos. Es todo un submundo muy complejo donde intervienen las fuerzas sociales.
Otro personaje de la mitología dominicana es el “galipote”, es decir, de hombres que pueden convertirse en animales, a cambio de poderes mágicos, o bien, transfieren su consciencia a un animal. Otra versión del galipote, afirma que puede transmutarse en objetos inanimados, como una piedra.
Según la creencia, los galipotes poseen una fuerza descomunal, y a la vez son crueles y violentos. Cuentan los entendidos que a los galipotes les encanta hacer maldades a los demás, y en los llamados “lugares de galipotes”, los viajeros se valen de amuletos y conjuros para atravesarlos.
Cuando el galipote se convierte en un perro, se le denomina “lugaru”. En los casos en que el galipote camine dando zancadas de gran altura, o vuele convertido en ave nocturna, se le conoce como “zángano”. Este ser a veces tiene tendencias pedofílicas, y dicen que les chupa la sangre a los niños como un vampiro.
Al galipote sólo lo detiene la rama de un árbol llamado entre los compueblanos, como “palo de cruz”, pero, tiene que ser cortada durante un Viernes Santo.
Existen más personajes mitológicos dominicanos, como los “biembienes” o “vienvienes”, cuyas hazañas agigantadas por la leyenda, los sitúan en las montañas de la zona más al sur de la isla nuestra. Originalmente eran esclavos cimarrones, o sea, alzados de sus amos. Se les considera como seres salvajes, quienes viven desnudos, y se comunican por medio de gruñidos, como el hombre del paleolítico. Se les considera mal parecidos, pequeños de estatura, y de aspecto desagradable, deforme y sucio.
Se dice, además, que los biembienes llegan a ser antropófagos y que son excelentes trepadores de los árboles. Por otro lado, existe la creencia de que de noche se aproximan a los pueblos para robar alimentos en las fincas cercanas. Cuando alguien se acerca a su territorio tienen reacciones muy ruidosas, violentas y primitivas.
En el sur también, a los niños malcriados los asustan con un personaje ficticio llamado “el hombre guabino”. Sin embargo, sólo sirve para amedrentar a los infantes con el fin de que escarmienten.
Otros “personajes” mitificados son los “barones” o “varones” de los cementerios (la ortografía no está bien definida), que también pueden ser del sexo femenino, y en ese caso sería: baronesa; ya que se trata de la primera persona que es enterrada en un camposanto. Así, por obra y gracia de las creencias populares, se convierten en mitos, a quienes hay que rezarles, pedirles favores y curaciones, y también, llevarles ofrendas. Estos ya pertenecen a la categoría de mitos en base a personas que vivieron, al igual que el siguiente caso:
Liborio, otro personaje de los más carismáticos, también conocido como Oliborio Mateo, convertido en líder mesiánico por sus seguidores. Liborio murió en el 1922, peleando en una escaramuza en las lomas del sur, cerca del poblado de Bánica, después de más de dos décadas de persecuciones, y su cadáver fue expuesto en el parque principal del pueblo de San Juan. También fueron eliminados físicamente otros “reencarnados” suyos con posterioridad, provenientes del círculo íntimo, como le ocurrió al llamado Plinio.
Oliborio también tuvo que enfrentarse en su momento, a las tropas de ocupación norteamericanas que llegaron en el 1916, por no acatar la orden de desarme general de la población dictada por los ocupantes; sin embargo, pudo sobrevivir la persecución.
Hoy Liborio es un personaje de culto, mitificado hasta en canciones, poemas y piezas teatrales, y aún tiene sus seguidores que aún creen en sus poderes divinos. Hay quienes lo consideran como un Cristo reencarnado, quien prometió volver después de muerto, al igual que el de Nazaret.
Después deL fallecimiento de Trujillo, el “liborismo” tuvo un repunte importante, que culminó en el 1962, con la llamada matanza de los Mellizos de Palma Sola, y aún está vigente ese movimiento de masas, a pesar de la represión.
Desiderio Arias, igualmente, ha sido alabado hasta en la música popular, pero parece ser que no tiene “madera” de buena calidad para convertirse en leyenda; o a lo mejor le faltaron “poderes” para curar enfermos y aliviar penas. Quizá, fue mitificado por razones políticas, al haber sido perseguido y eliminado por las tropas de Trujillo, a pesar de que colaboró para el ascenso el poder del tirano, pero más tarde se arrepintió. Después de abatirlo a tiros en el 1930, le cortaron la cabeza y se la llevaron a Trujillo, quien hacía pocos meses había llegado al poder.
En el mismo caso y de la misma época, se encuentra Enrique Blanco, otro personaje controversial, mitificado por razones políticas.
Corría el año 1974 cuando fue asesinada en Yamasá, la líder Florinda Soriano Muñoz, conocida como Mamá Tingó. Ella se ha convertido en un símbolo de la lucha por la tierra y por los derechos de los campesinos, al defender a su comunidad empobrecida con vehemencia y oponerse a los desalojos; a pesar de que era una mujer iletrada y con algunos años a cuestas cuando murió, tenía otras cualidades que compensaban con creces sus limitaciones. Al ser una militante de la Liga Agraria Cristiana, y por su poder de arrastre, se convirtió en una víctima de la represión, porque los terratenientes y políticos que eran los propietarios de las tierras, la tenían en la mirilla. Florinda compartía el criterio de que “la tierra es de quien la trabaja”. Hoy es toda una leyenda. Hay quienes le atribuyen al fallecido ex Presidente Balaguer, la responsabilidad de su asesinato
Siguiendo con la tendencia de mitificar a aquellos sujetos que se sublevan o desafían el orden establecido, y que transgreden las normas; también estuvo a punto de convertirse en una leyenda, otro personaje que operaba en el sur del país, y que en estos momentos está hecho prisionero acusado de cometer varios crímenes y otros delitos. En su momento fue catapultado a la fama por los medios de comunicación, que magnificaban sus “hazañas”, - y su capacidad de dejar en ridículo ante la mal llamada opinión pública, a las autoridades - , atribuyéndole una dotes casi increíbles, y prácticamente milagrosas, porque “aparecía” y “desaparecía” del pueblo sureño con una facilidad pasmosa. Nos estamos refiriendo al Blá o Vlá, también conocido como Blas, quien con su rostro de inocente criatura, mantuvo en jaque a las fuerzas del orden público durante un tiempo, y demostró sus habilidades para burlarse de ellas.
En nuestra cultura existe un “personaje” concebido genéricamente, a quien le llaman el “muelú”. Esta denominación proviene de las frases idiomáticas dominicanas, o si se quiere, de los vulgarismos: “dar muela”, o “dar cotorra”, o bien, de manera más formal como “tener labia”. Lo de “muela” se comprende porque el “arma” preferida del muelú es el habla. Lo de “cotorra” también se entiende porque al ser un ave parlanchina se asocia con la locuacidad. Y en cuanto a “labia”, el mismo diccionario de la Real Academia define ese término como: “verbosidad persuasiva y gracia en el habla”, coloquialmente hablando.
No cabe ninguna duda de que existen muchas variantes del muelú, empero, en líneas generales él les dice a los demás, aquello que el muelú de turno piensa que el/la interlocutor/a quiere escuchar. Naturalmente, que lo hace para lograr algún tipo de ventaja, y/o para timar; y además, para dar en el blanco precisa tener mucha psicología práctica. Por otro lado, se aprovecha de las carencias materiales y necesidades psíquicas de sus “víctimas”, para lograr sus propósitos.
El muelú habla mucho, ya que sabe que el oído del otro es su aliado, en el sentido de que él aprovecha el don de la palabra para contar sus historias, para decir sus mentiras, o verdades a medias, para sus exageraciones, para halagar hipócritamente…; siempre con la intención de convencer, de persuadir, de engañar o de embaucar al otro.
Este personaje, como término genérico, tiene una habilidad fuera de lo corriente para seducir a base de su labia, y además, posee mucha más habilidad para dar excusas si es atrapado en su engaño, porque en todo caso se las ingenia para no quedar mal, o por lo menos lo intenta. Permanentemente se imagina algún ardid para engañar, y en ese sentido, al igual que para sus mitomanías productivas, es muy creativo. Exagera o se inventa lo que tiene o posee, con el fin de impactar e impresionar, y de potenciar su poder de convencimiento; y si no puede inventárselo, ni lo menciona, para no perder puntos. No le sobra el tener un cierto carisma o atractivo, o el vestir con algo de elegancia, o de contar con un timbre de voz agradable.
Empero, el auténtico muelú viviente, quien se ha ganado ese apelativo por la prensa, y que encarna todas las virtudes y defectos del personaje genérico, es precisamente Radhamés Durán, conocido nacionalmente precisamente como el “muelú”. Sus estafas a mujeres se cuentan por decenas, al igual que las acusaciones de bigamia, robos a mano armada, usurpación de funciones, y amenazas de muerte, entre otras imputaciones.
Es un sujeto que ha estado preso en innumerables ocasiones y que tiene incontables fichas en la policía. Sus víctimas favoritas son mujeres a quienes él les ve potencial de ser engañadas, tanto solteras, así como también divorciadas o viudas, porque poseen algunos recursos y tienen la autoestima baja. A base de “dar muela”, y del halago interesado, se ha convertido en un paradigma.
Ahora ha reaparecido en Constanza, su pueblo natal, como un auténtico camaleón, con unos motes nuevos, convertido en un próspero empresario, filántropo, y en activista social, aprovechándose de las necesidades de la gente pobre. Así reparte raciones alimenticias, hace donaciones, concede créditos, ayuda a las embarazadas, organiza rifas benéficas, hace reparticiones de medicamentos…; y encima, ahora tiene hasta programas de radio y de televisión, y donó motocicletas a la Policía Municipal y dinero en efectivo a los clubes locales.
Se ha “rebautizado” o resemantizado y se hace llamar “el Bacá”, “Papá Bacá”, “Bacá Móvil” o “Bacá del Pueblo” , es un activista político, y las gentes del pueblo lo adoran, lo defienden y hacen protestas a su favor. Las autoridades de la población se maravillan y se preguntan, de dónde ha obtenido tantos recursos para organizar oficinas de ayuda, conocidas como “comandos”, con activistas a tiempo completo trabajando en ellas, y de todo el dinero del que hace ostentación. Aunque dicen que los envidiosos lo han vinculado con el narcotráfico, y afirman, igualmente, que uno de los partidos grandes del país lo apoya.
Cuando han pretendido detenerlo, los agentes no se han atrevido a esposarlo, porque ellos saben que el Muelú es capaz de cualquier cosa, y de llegar a cualquier cargo, aparte de las ayudas que los mismos agentes y sus familias han recibido de él.
El Muelú de otros tiempos ahora se presenta como un hombre cambiado, los años dirán hasta dónde llegará, porque en definitiva, comparado con otros políticos él es un santurrón. Mientras tanto, en lo que nosotros meditamos acerca de quién tiene cualidades para ser una leyenda, o no; me permito sugerirle a cualquier institución que se interese, que organice el otorgamiento del premio al Muelú del Año.
Por FAUSTINO PÉREZ
Este es un pueblo que tiende a mitificar, o por lo menos, a convertir en leyenda ciertos personajes reales o ficticios. Uno desconoce si la causa es la miseria, con todas las necesidades que trae aparejadas, incluyendo el analfabetismo, o el abrasante sol tropical que deshidrata al mejor dotado; o quizá, se deba a las intoxicaciones etílicas que cuentan con tantos “simpatizantes”, y que hacen delirar a más de uno.
El hecho es que sucede, aunque sólo sea por razones culturales, o por el desempleo con sus secuelas de vagancia, o lo más probable es que se trate de una combinación de factores.
Es preciso resaltar que en cuestiones de mitos y leyendas, lo que para alguien es digno de admiración, con su componente de hechizo y de misterio; a otro lo deja frío, o en el peor de los casos, nunca ha oído hablar acerca del tema. Por ese motivo es prácticamente imposible coincidir con los demás, acerca de qué personajes son leyendas y cuáles no. También está el asunto de las “hazañas” de cada mitificado, ya que las versiones acerca de ellas pueden diferir muchísimo.
La cuestión se complica cuando interviene la política, ya que el personaje objeto de la mitificación puede perder vigencia rápidamente, si el partido o grupo político que promueve el mito o leyenda pierde las elecciones, o se le reduce el poder de alguna manera. Esto sucede esencialmente con los mitos basados en personalidades que han existido, por razones obvias. En otras palabras, los mitos se inflan y, de la misma manera, se desinflan.
Entre los mitos ficticios rurales y permanentes nuestros, sobresale sin lugar a dudas, el de la ciguapa. Yo he escuchado en boca de algunos campesinos las circunstancias en que la vieron o escucharon sus hipidos; incluso, uno me aseguró que un compadre suyo había tenido enjaulada a una de ellas. En la misma conversación me comentó con lujo de detalles, cómo caminaba la ciguapa, al tener los pies volteados hacia atrás, porque así “cuando iba parecía que venía”, por las huellas que dejaba. A mi amigo, por lo visto le sorprendió también la manera de alimentarse con las comidas que le proporcionaban, y los sonidos guturales que emitía para intentar comunicarse con los demás. Claro está, que todas estas anécdotas eran inventadas por la mente calenturienta de él.
Sin embargo, esa es una de las tantas versiones que existen acerca del aspecto físico de la ciguapa. Otros se la imaginan desnuda, bella y esbelta con el cabello negro y largo hasta la cintura, o de mayor longitud, cubriéndole su desnudez; de piel de color cobrizo, y de buena estatura, con un “canto” cautivante que paraliza e hipnotiza a los campesinos; en cambio, en el otro extremo, hay quienes la perciben como enclenque, enjuta, arrugada y pequeña, con las costillas a flor de piel, y de color oscuro. En fin, que hay ciguapas para todos los gustos, incluyendo aquella que apenas se deja ver porque huye rápidamente, y los campesinos que afirman haberla “visto”, siempre dicen que la avistaron de espaldas. En todo caso, en lo único que siempre coinciden es en el fenómeno de los pies volteados.
Todavía hay personas en este país que les hace ofrendas a los indios, en lugares apartados de nuestra geografía, como cuevas, riachuelos, etc., y verdaderamente creen en ellos. Hay versiones más poéticas que afirman que “las indias surgen de las aguas en las noches de plenilunio, a destrenzar sus largas cabelleras con peines de oro”. Otras serían prácticamente ninfómanas porque salen a buscar hombres, que curiosean por los lugares donde habitan las indígenas, y se los llevan a las cavernas, para no saberse nada más de ellos. Es muy probable que este sea un deseo subconsciente de los campesinos. Lo curioso es que los mencionados “indios” hace siglos que fueron diezmados en esta isla, y no queda ninguno visible, aunque sí persisten sus huellas genéticas.
La imaginación popular llega tan lejos que hay gente que ha llegado a avistar al “chupacabras”, perteneciente a otras culturas. Esto significa que la capacidad de mitificación no es exclusiva de este país. En el anterior ejemplo, se trata de una especie de animal, no de un personaje, que se alimenta de las sangre de otras criaturas, y provoca daños y destrozos colaterales.
No obstante, aquí tenemos “el bacá”, que es también un animal de esos que están en los alrededores de las casas, como un lagarto, un perro, un toro, un gallo, etcétera, que simboliza o representa la buena suerte que tiene alguien, de quien se dice que “tiene un bacá”. Esta creencia se manifiesta principalmente en el sur de nuestro país, y está vinculada con el sincretismo, con el vudú, con la ambición humana y su afán de tener éxito en la vida, con el estatus, con el poder político, con la religión, y así por el estilo.
No es de extrañar, que siendo la región sureña una de las más empobrecidas del país, existan personas que crean en el bacá; incluso, se afirma que los que tienen bacá “venden su alma al diablo”, a cambio de poder escalar, socialmente hablando; o son capaces de hacer “ofrendas humanas” y de “vender gente”, con tal de lograr sus propósitos. Es todo un submundo muy complejo donde intervienen las fuerzas sociales.
Otro personaje de la mitología dominicana es el “galipote”, es decir, de hombres que pueden convertirse en animales, a cambio de poderes mágicos, o bien, transfieren su consciencia a un animal. Otra versión del galipote, afirma que puede transmutarse en objetos inanimados, como una piedra.
Según la creencia, los galipotes poseen una fuerza descomunal, y a la vez son crueles y violentos. Cuentan los entendidos que a los galipotes les encanta hacer maldades a los demás, y en los llamados “lugares de galipotes”, los viajeros se valen de amuletos y conjuros para atravesarlos.
Cuando el galipote se convierte en un perro, se le denomina “lugaru”. En los casos en que el galipote camine dando zancadas de gran altura, o vuele convertido en ave nocturna, se le conoce como “zángano”. Este ser a veces tiene tendencias pedofílicas, y dicen que les chupa la sangre a los niños como un vampiro.
Al galipote sólo lo detiene la rama de un árbol llamado entre los compueblanos, como “palo de cruz”, pero, tiene que ser cortada durante un Viernes Santo.
Existen más personajes mitológicos dominicanos, como los “biembienes” o “vienvienes”, cuyas hazañas agigantadas por la leyenda, los sitúan en las montañas de la zona más al sur de la isla nuestra. Originalmente eran esclavos cimarrones, o sea, alzados de sus amos. Se les considera como seres salvajes, quienes viven desnudos, y se comunican por medio de gruñidos, como el hombre del paleolítico. Se les considera mal parecidos, pequeños de estatura, y de aspecto desagradable, deforme y sucio.
Se dice, además, que los biembienes llegan a ser antropófagos y que son excelentes trepadores de los árboles. Por otro lado, existe la creencia de que de noche se aproximan a los pueblos para robar alimentos en las fincas cercanas. Cuando alguien se acerca a su territorio tienen reacciones muy ruidosas, violentas y primitivas.
En el sur también, a los niños malcriados los asustan con un personaje ficticio llamado “el hombre guabino”. Sin embargo, sólo sirve para amedrentar a los infantes con el fin de que escarmienten.
Otros “personajes” mitificados son los “barones” o “varones” de los cementerios (la ortografía no está bien definida), que también pueden ser del sexo femenino, y en ese caso sería: baronesa; ya que se trata de la primera persona que es enterrada en un camposanto. Así, por obra y gracia de las creencias populares, se convierten en mitos, a quienes hay que rezarles, pedirles favores y curaciones, y también, llevarles ofrendas. Estos ya pertenecen a la categoría de mitos en base a personas que vivieron, al igual que el siguiente caso:
Liborio, otro personaje de los más carismáticos, también conocido como Oliborio Mateo, convertido en líder mesiánico por sus seguidores. Liborio murió en el 1922, peleando en una escaramuza en las lomas del sur, cerca del poblado de Bánica, después de más de dos décadas de persecuciones, y su cadáver fue expuesto en el parque principal del pueblo de San Juan. También fueron eliminados físicamente otros “reencarnados” suyos con posterioridad, provenientes del círculo íntimo, como le ocurrió al llamado Plinio.
Oliborio también tuvo que enfrentarse en su momento, a las tropas de ocupación norteamericanas que llegaron en el 1916, por no acatar la orden de desarme general de la población dictada por los ocupantes; sin embargo, pudo sobrevivir la persecución.
Hoy Liborio es un personaje de culto, mitificado hasta en canciones, poemas y piezas teatrales, y aún tiene sus seguidores que aún creen en sus poderes divinos. Hay quienes lo consideran como un Cristo reencarnado, quien prometió volver después de muerto, al igual que el de Nazaret.
Después deL fallecimiento de Trujillo, el “liborismo” tuvo un repunte importante, que culminó en el 1962, con la llamada matanza de los Mellizos de Palma Sola, y aún está vigente ese movimiento de masas, a pesar de la represión.
Desiderio Arias, igualmente, ha sido alabado hasta en la música popular, pero parece ser que no tiene “madera” de buena calidad para convertirse en leyenda; o a lo mejor le faltaron “poderes” para curar enfermos y aliviar penas. Quizá, fue mitificado por razones políticas, al haber sido perseguido y eliminado por las tropas de Trujillo, a pesar de que colaboró para el ascenso el poder del tirano, pero más tarde se arrepintió. Después de abatirlo a tiros en el 1930, le cortaron la cabeza y se la llevaron a Trujillo, quien hacía pocos meses había llegado al poder.
En el mismo caso y de la misma época, se encuentra Enrique Blanco, otro personaje controversial, mitificado por razones políticas.
Corría el año 1974 cuando fue asesinada en Yamasá, la líder Florinda Soriano Muñoz, conocida como Mamá Tingó. Ella se ha convertido en un símbolo de la lucha por la tierra y por los derechos de los campesinos, al defender a su comunidad empobrecida con vehemencia y oponerse a los desalojos; a pesar de que era una mujer iletrada y con algunos años a cuestas cuando murió, tenía otras cualidades que compensaban con creces sus limitaciones. Al ser una militante de la Liga Agraria Cristiana, y por su poder de arrastre, se convirtió en una víctima de la represión, porque los terratenientes y políticos que eran los propietarios de las tierras, la tenían en la mirilla. Florinda compartía el criterio de que “la tierra es de quien la trabaja”. Hoy es toda una leyenda. Hay quienes le atribuyen al fallecido ex Presidente Balaguer, la responsabilidad de su asesinato
Siguiendo con la tendencia de mitificar a aquellos sujetos que se sublevan o desafían el orden establecido, y que transgreden las normas; también estuvo a punto de convertirse en una leyenda, otro personaje que operaba en el sur del país, y que en estos momentos está hecho prisionero acusado de cometer varios crímenes y otros delitos. En su momento fue catapultado a la fama por los medios de comunicación, que magnificaban sus “hazañas”, - y su capacidad de dejar en ridículo ante la mal llamada opinión pública, a las autoridades - , atribuyéndole una dotes casi increíbles, y prácticamente milagrosas, porque “aparecía” y “desaparecía” del pueblo sureño con una facilidad pasmosa. Nos estamos refiriendo al Blá o Vlá, también conocido como Blas, quien con su rostro de inocente criatura, mantuvo en jaque a las fuerzas del orden público durante un tiempo, y demostró sus habilidades para burlarse de ellas.
En nuestra cultura existe un “personaje” concebido genéricamente, a quien le llaman el “muelú”. Esta denominación proviene de las frases idiomáticas dominicanas, o si se quiere, de los vulgarismos: “dar muela”, o “dar cotorra”, o bien, de manera más formal como “tener labia”. Lo de “muela” se comprende porque el “arma” preferida del muelú es el habla. Lo de “cotorra” también se entiende porque al ser un ave parlanchina se asocia con la locuacidad. Y en cuanto a “labia”, el mismo diccionario de la Real Academia define ese término como: “verbosidad persuasiva y gracia en el habla”, coloquialmente hablando.
No cabe ninguna duda de que existen muchas variantes del muelú, empero, en líneas generales él les dice a los demás, aquello que el muelú de turno piensa que el/la interlocutor/a quiere escuchar. Naturalmente, que lo hace para lograr algún tipo de ventaja, y/o para timar; y además, para dar en el blanco precisa tener mucha psicología práctica. Por otro lado, se aprovecha de las carencias materiales y necesidades psíquicas de sus “víctimas”, para lograr sus propósitos.
El muelú habla mucho, ya que sabe que el oído del otro es su aliado, en el sentido de que él aprovecha el don de la palabra para contar sus historias, para decir sus mentiras, o verdades a medias, para sus exageraciones, para halagar hipócritamente…; siempre con la intención de convencer, de persuadir, de engañar o de embaucar al otro.
Este personaje, como término genérico, tiene una habilidad fuera de lo corriente para seducir a base de su labia, y además, posee mucha más habilidad para dar excusas si es atrapado en su engaño, porque en todo caso se las ingenia para no quedar mal, o por lo menos lo intenta. Permanentemente se imagina algún ardid para engañar, y en ese sentido, al igual que para sus mitomanías productivas, es muy creativo. Exagera o se inventa lo que tiene o posee, con el fin de impactar e impresionar, y de potenciar su poder de convencimiento; y si no puede inventárselo, ni lo menciona, para no perder puntos. No le sobra el tener un cierto carisma o atractivo, o el vestir con algo de elegancia, o de contar con un timbre de voz agradable.
Empero, el auténtico muelú viviente, quien se ha ganado ese apelativo por la prensa, y que encarna todas las virtudes y defectos del personaje genérico, es precisamente Radhamés Durán, conocido nacionalmente precisamente como el “muelú”. Sus estafas a mujeres se cuentan por decenas, al igual que las acusaciones de bigamia, robos a mano armada, usurpación de funciones, y amenazas de muerte, entre otras imputaciones.
Es un sujeto que ha estado preso en innumerables ocasiones y que tiene incontables fichas en la policía. Sus víctimas favoritas son mujeres a quienes él les ve potencial de ser engañadas, tanto solteras, así como también divorciadas o viudas, porque poseen algunos recursos y tienen la autoestima baja. A base de “dar muela”, y del halago interesado, se ha convertido en un paradigma.
Ahora ha reaparecido en Constanza, su pueblo natal, como un auténtico camaleón, con unos motes nuevos, convertido en un próspero empresario, filántropo, y en activista social, aprovechándose de las necesidades de la gente pobre. Así reparte raciones alimenticias, hace donaciones, concede créditos, ayuda a las embarazadas, organiza rifas benéficas, hace reparticiones de medicamentos…; y encima, ahora tiene hasta programas de radio y de televisión, y donó motocicletas a la Policía Municipal y dinero en efectivo a los clubes locales.
Se ha “rebautizado” o resemantizado y se hace llamar “el Bacá”, “Papá Bacá”, “Bacá Móvil” o “Bacá del Pueblo” , es un activista político, y las gentes del pueblo lo adoran, lo defienden y hacen protestas a su favor. Las autoridades de la población se maravillan y se preguntan, de dónde ha obtenido tantos recursos para organizar oficinas de ayuda, conocidas como “comandos”, con activistas a tiempo completo trabajando en ellas, y de todo el dinero del que hace ostentación. Aunque dicen que los envidiosos lo han vinculado con el narcotráfico, y afirman, igualmente, que uno de los partidos grandes del país lo apoya.
Cuando han pretendido detenerlo, los agentes no se han atrevido a esposarlo, porque ellos saben que el Muelú es capaz de cualquier cosa, y de llegar a cualquier cargo, aparte de las ayudas que los mismos agentes y sus familias han recibido de él.
El Muelú de otros tiempos ahora se presenta como un hombre cambiado, los años dirán hasta dónde llegará, porque en definitiva, comparado con otros políticos él es un santurrón. Mientras tanto, en lo que nosotros meditamos acerca de quién tiene cualidades para ser una leyenda, o no; me permito sugerirle a cualquier institución que se interese, que organice el otorgamiento del premio al Muelú del Año.
domingo, marzo 04, 2007

CARNAVAL DE SANTO DOMINGO 4 MARZO 2007, (foto: FAUSTINO PÉREZ)
(MÁS IMÁGENES EN "CULTURA POPULAR DOMINICANA")
sábado, marzo 03, 2007
EL INTERNET HA CAMBIADO NUESTRAS VIDAS
Por FAUSTINO PÉREZ
Lo único que le recrimino al Internet es que no se haya inventado antes, o es que a lo mejor yo estoy entonando un mea culpa, por lo mucho que navego. Es tanto lo que nos ha cambiado nuestras vidas que hasta el propio idioma nuestro ha sido afectado.
Antes nadie decía “navego” para referirse al Internet, aunque sólo fuese porque no existía; ahora se ha convertido en un verbo de uso cotidiano, y no únicamente para referirse a la mar. El mismo sustantivo “red”, ha adquirido nuevas connotaciones, que anteriormente no poseía. Así ha ocurrido con todo.
Esta es únicamente una visión muy superficial del tema, ya que como se comprenderá es imposible abarcarlo todo, ni siquiera es posible aproximarse. Inevitablemente hay que dejar fuera muchísimos sitios interesantes.
Para leer los periódicos matutinos, antes había que ir a comprarlos en la esquina o a un vendedor callejero, o suscribirse al mismo diario, o bien, que un motorista que presta ese servicio, se los trajera a uno. Ahora los veo en el Internet, y no únicamente los de este país; puedo elegir cualquiera del mundo, y en el idioma que me convenga. Es posible saltar de un continente a otro, sin ningún problema. Anteriormente era inconcebible leer El Clarín de Buenos Aires, y luego pasar al Le Monde, de París, o al New York Times de esa ciudad; y de ahí saltar a un matutino japonés en su edición en inglés, o a uno de la India…Para los diarios locales entro a un portal llamado: livio.com, desde donde puedo acceder a todos los nacionales, y muchos extranjeros. Inclusive, hay otro portal que le posibilita al usuario consultar centenares de portadas de periódicos del mundo entero. Si deseo noticias dominicanas acaecidas en el país y de los dominicanos que viven fuera, hay dos sitios donde se pueden escribir cosas y mostrar imágenes que no son presentables aquí, y en un lenguaje coloquial, tengo a: remolacha.net, y a :ramonanibal.blogspot.com. Por la mañana cuando me levanto, tengo la opción de conectarme con una emisora en línea, o bien de escuchar la propia música que tengo grabada en el ordenador, que a su vez bajé de otros sitios que le permiten a uno buscar y bajar las melodías de su preferencia gratuitamente. También cuento con la posibilidad de ver en: imvite.com/, centenares de canales de televisión, tenga o no tenga, tarjeta de vídeo.
Si quiero saber la hora exacta, tengo a mi disposición un lugar que me da el horario oficial del mundo entero; y a la vez me permite conocer muchas más cosas de los diferentes países. Para eso precisamente está: http://wwp.greenwichmeantime.com/
En otros tiempos, cuando se salía a la calle teníamos que mirar las nubes, porque el servicio meteorológico nuestro nunca ha sido muy confiable, aparte de los cambios climáticos bruscos que se suceden en el trópico. Ahora veo las imágenes del satélite en movimiento, y en diferentes versiones: normal, infrarroja, vapor de agua, imágenes resaltadas, etc.; basta con entrar a: noaa.gov/
La gente que escribe tiene disponibles muchas herramientas tales como diccionarios en: http://www.rae.es/ , traductores, enciclopedias gratuitas para buscar datos como en: wikipedia.org/, conjugadores verbales, sin contar los correctores de palabras de los programas de la propia computadora. Aún recuerdo cuando yo y mis amigos colaborábamos con los suplementos culturales de los periódicos, en la década de los 80. Había que llevar personalmente los textos escritos a máquina, y las ilustraciones. Luego teníamos que regresar al medio de comunicación a corregir los textos después de haber sido compuestos; mandábamos a reescribir lo que tenía erratas, una vez detectadas, y pegábamos físicamente las correcciones, a lo que estaba diagramado. Una vez el componedor se había marchado, y nos vimos obligados a poner los acentos con un bolígrafo, ¡Qué tiempos aquellos!
Ahora con los diarios digitales, o digitalizados, se mandan los textos y las imágenes por el Internet, y en pocos minutos pueden estar disponibles para ser vistos en el mundo entero. No obstante, la gran revolución que ha modificado los hábitos de leer los periódicos, ha sido la interactividad. Ahora cualquier lector le puede enmendar la plana al escritor, o bien, en el otro extremo, publicar el disparate que se le ocurra, aunque no tenga nada que ver con el texto. Hay veces que uno se queda perplejo, y se hace muchas preguntas…
En otro nivel, los diarios ofrecen “ruedas de prensa” y entrevistas en línea, a una hora preestablecida, en las que cualquiera puede hacer preguntas a personalidades conocidas. Los multi-media han facilitado mucho la presentación de noticias importantes, desde el ahorcamiento de Sadam Husein, hasta el desfile en la alfombra roja en la noche de la entrega de los premios Oscar. Por igual se presentan reportajes, como la vida cotidiana de los gauchos en las pampas de la Argentina, una boda en Pakistán, el Carnaval de Río de Janeiro, o los pandilleros de Centroamérica; el hambre en África, o los expedicionarios a la Antártica.
Existen dos sitios que han tenido un éxito inesperado, uno para subir, guardar y compartir fotos conocido como: flickr.com; y el otro para los vídeos: youtube.com; ya esos sitios se han convertido en empresas rentabilísimas.
Para viajar, el Internet es valiosísimo, ya que aparte del pronóstico del tiempo entrando por ejemplo a: weather.yahoo.com/, como ya comentamos; es posible obtener mucha información útil de los aeropuertos y sus terminales; de los vuelos, en: amadeus.net, para poder elegir el que le conviene a uno, y no a la agencia de viajes o a la línea aérea; de los transportes de los aeroparques hasta las ciudades; para reservar hoteles; para saber a cómo está el cambio de divisas. Cabe la posibilidad de ver los planos de las ciudades y de los metros; la historia del país que se va a visitar; las páginas blancas y amarillas de las redes de teléfonos. Hay una página para saber los nombres de los ministros de cada país, y de los primeros mandatarios; y otra para las banderas. Los lugares de interés de cada ciudad, incluyendo los parques y monumentos, también se pueden consultar en línea; los restaurantes, cines, teatros, etc. Uno puede hacer reservas de boletos, o comprar tickets aéreos, al igual que, entradas para espectáculos.
Los estudiantes hacen sus tareas consultado: rincondelvago.com/, o monografias.com/; si estudian medicina, pueden incluso ver el cuerpo humano cortado en rodajas con animación en: madsci.org/~lynn/VH/
Es posible consultar los catálogos de la biblioteca más grande del mundo: http://rsl.ru/, que tiene 42 millones de volúmenes, en Moscú; o bien, a la del Congreso de Washington en: catalog.loc.gov/cgi-bin/Pwebrecon.cgi?DB=local&PAGE=First, con más de 30 millones. Y así con miles de bibliotecas del mundo.
Da vergüenza reconocerlo, pero lo que más va a trascender del Internet será la pornografía, la cual es la “golosina” visual número uno del medio, hasta tal punto, que les ha hecho variar sus hábitos a centenares de millones de personas, incluyendo, por supuesto, a los millones de adictos a ella; sencillamente, por el simple hecho de que las imágenes pornográficas, en distintas presentaciones, son las más bajadas y grabadas. Existen centenares de sub-especialidades en la industria porno, con millones de páginas; e incluso, las autoridades de diferentes países han tenido que controlarla, porque ya era demasiado, principalmente a los pederastas.
Hace 50 años, sin ir más lejos, un sujeto promedio, no veía más de una docena de mujeres desnudas de cerca, como mucho, y en toda su vida; sin contar las que contemplaba a hurtadillas, en el río del pueblo bañándose. Pero ahora, cualquier hijo de vecino, puede ver en fotos y vídeos, centenares de cuerpos sin ropa, al día.
Mucho más peligrosas que la porno, eran las páginas que enseñaban cómo fabricar bombas atómicas rudimentarias y otros artefactos explosivos, pero esos sitios han sido retirados de la red. Aún quedan algunos subidos de tono que, por ejemplo, enseñan cómo cometer atentados, y otros de artes marciales.
Todo el espectro político y religioso del mundo se da cita en el Internet, desde demócratas hasta separatistas, pasando por revolucionarios y neo-nazis; grupos guerrilleros, ácratas, cristianos, musulmanes, ateos, y creyentes en la cienciología, o en el mismo diablo; budistas, sionistas, el KKK, maoístas, y así por el estilo. Las células de guerrilla urbana intercambian mensajes en clave, para coordinar sus ataques, y los que difunden mensajes y proclamas políticas, tienen su espacio.
En el Internet se dan cita todos los maleantes del universo, que usurpan “personalidades”, que roban números de tarjetas de crédito, los estafadores que están al acecho de cualquier oportunidad, los pederastas buscando niños o sus imágenes, los que fingen pertenecer a otro sexo, los que pescan en río revuelto, aquellos que se divierten o sacan beneficios enviando virus, troyanos, coartadas, programas espía, etc.
Empero, por suerte se encuentra toda la bondad del mundo, para equilibrar la balanza; como los ecologistas, grupos de oración, de ayuda al África, de la lucha contra el SIDA, los miles de científicos que buscan ayudar con sus descubrimientos a la humanidad, los que promueven causas nobles, entre otros.
El llamado chateo ha hecho que millones de personas puedan intercambiar mensajes, o que centenares de miles se hayan conocido en persona, incluyendo los que han encontrado pareja. El chateo también ha provocado muchos divorcios y separaciones, discusiones y peleas conyugales. Por otro lado, se han cometido numerosos delitos, a base del engaño y la simulación. El Internet ha provocado un cambio tremendo en las comunicaciones, y ha hecho que las empresas de telefonía hayan tenido que variar sus políticas. Ahora mismo yo sé si un amigo mío en España, o una amiga en Italia, tienen la computadora encendida. Toda esa comunicabilidad coadyuva al progreso de una manera impensable antes, ya que es algo fundamental y básico.
Los amantes de la música gratuita han librado verdaderas batallas, por defender sus privilegios, en detrimento de los beneficios de las casas disqueras y de los propios artistas. Aún no se ha llegado a un punto de equilibrio, que deje satisfechos a todos.
Con los blogs, se ha dado un gran salto en cuanto a poner la información en manos de los interesados se refiere. Los grandes servidores se dieron cuenta de que había un inmenso caudal de datos en los blogs, y han incorporado sus contenidos a los buscadores; porque, no nos olvidemos que ellos viven de la información. Las cosas que la gente busca en el Internet son inverosímiles, y tan variadas como la vida misma, y de ahí la tremenda importancia de los blogs para satisfacer la demanda informativa.
Eso no significa que no haya mucha “chatarra” informativa en los blogs, pero cada cual busca, y puede encontrar lo que le interesa; y existe información para todos los niveles, y para todos los gustos. Siempre han existido las categorías, y lo que no le apetece a uno, puede ser una revelación para el otro.
Las cotizaciones de las bolsas de valores de los diferentes países, así como también las fluctuaciones de las divisas, se reflejan al instante en el Internet.
Hay una página que permite escuchar diferentes toques de tambores africanos, y otra que posibilita oír el canto de numerosas especies de aves. Si se desea escuchar y ver, no hay nada mejor que la página más cara del Internet: http://www.2advanced.com/
Si yo quiero saber como está el tiempo en New York, existe una página llamada: earthcam.com, que me muestra imágenes en vivo de Times Square, tomadas con una pequeña cámara de televisión; otra presenta el Picadilly Circus de Londres, y así hay miles diseminadas por todo el mundo; desde la Plaza Roja de Moscú, hasta los edificios de Osaka, pasando por los canales de Venecia, o la Tour Eiffel de París, o bien, una puesta de sol en la pirámides de Egipto, en: pyramidcam.com/.
Los museos grandes del mundo tienen sitios muy bien diseñados, como la del Metropolitan Museum de New York, o la del Museo de Antropología de Ciudad de México; igualmente, la del Museo del Cairo, o la del Louvre de París. El Museo Hermitage de San Petersburgo, permite ver todas las salas en una presentación de 360 grados, y así por el estilo, en: hermitage.ru/
En el Internet existen miles de páginas de tutorías en línea, que enseñan desde idiomas, hasta cómo utilizar los diferentes programas. Hay una que hace demostraciones de cómo preparar arreglos florales del tipo ikebana.
Es posible bajar miles y miles de películas en línea, o consultar las biografías y las bibliografías de los cineastas famosos. Hay páginas de las cantantes de moda como Shakira, o Madonna; pero también se pueden ver imágenes de las estrellas tanto de Hollywood, así como de Bollywood, en la India, de donde proceden las actrices más bellas del mundo. Si entra a: bollywood4u.com/, podrá comprobarlo.
Poco a poco se han ido incrementando los libros digitales, y no se ha progresado más por los problemas de los derechos de autor, pero se está avanzando en ese sentido. Ya el Archivo de Sevilla tiene a disposición de los internautas, miles de documentos históricos.
En el portal de la NASA, cualquiera puede “conducir” un vehículo lunar en la superficie del satélite; también tiene a su disposición miles de imágenes relativas a la conquista espacial: http://www.nasa.gov/ .Igualmente hay disponibles textos e imágenes del mundo, y de la naturaleza en particular, en el sitio de National Geographic: news.nationalgeographic.com/
El Internet es además un mercado gigantesco para comprar y vender de todo. Uno de los sitios más conocidos es: ebay.com/. También se realizan subastas ahí.
En el Internet hay de todo, desde sitios acerca de la vaginoplastia, hasta las páginas y los blogs de los amigos, pasando por los fractales en movimiento, hasta un recuento pormenorizado de los terremotos del mundo que se suceden a diario en: earthquake.usgs.gov/regional/neic/
Otro capítulo importante son los juegos en línea. Los hay para todos los gustos, desde juegos de cartas hasta el ajedrez. También, están las apuestas, preferidas por los ludópatas discretos. Es posible jugar el billar, y otros muchos juegos de salón, o sea, que hay muchas opciones a la hora de entretenerse.
Lo que sí es muy cierto es que el Internet está para quedarse; incluso voy más allá, y creo que el mundo ya no puede vivir y estar sin el Internet, porque la dependencia que se ha creado es tan grande, y los intereses que se aprovechan de ese medio son tan poderosos; que se ha hecho imprescindible; o mejor dicho, lo han convertido en algo imprescindible, en parte de nuestras vidas. Si se desconecta el Internet, se desconecta el mundo.
Por FAUSTINO PÉREZ
Lo único que le recrimino al Internet es que no se haya inventado antes, o es que a lo mejor yo estoy entonando un mea culpa, por lo mucho que navego. Es tanto lo que nos ha cambiado nuestras vidas que hasta el propio idioma nuestro ha sido afectado.
Antes nadie decía “navego” para referirse al Internet, aunque sólo fuese porque no existía; ahora se ha convertido en un verbo de uso cotidiano, y no únicamente para referirse a la mar. El mismo sustantivo “red”, ha adquirido nuevas connotaciones, que anteriormente no poseía. Así ha ocurrido con todo.
Esta es únicamente una visión muy superficial del tema, ya que como se comprenderá es imposible abarcarlo todo, ni siquiera es posible aproximarse. Inevitablemente hay que dejar fuera muchísimos sitios interesantes.
Para leer los periódicos matutinos, antes había que ir a comprarlos en la esquina o a un vendedor callejero, o suscribirse al mismo diario, o bien, que un motorista que presta ese servicio, se los trajera a uno. Ahora los veo en el Internet, y no únicamente los de este país; puedo elegir cualquiera del mundo, y en el idioma que me convenga. Es posible saltar de un continente a otro, sin ningún problema. Anteriormente era inconcebible leer El Clarín de Buenos Aires, y luego pasar al Le Monde, de París, o al New York Times de esa ciudad; y de ahí saltar a un matutino japonés en su edición en inglés, o a uno de la India…Para los diarios locales entro a un portal llamado: livio.com, desde donde puedo acceder a todos los nacionales, y muchos extranjeros. Inclusive, hay otro portal que le posibilita al usuario consultar centenares de portadas de periódicos del mundo entero. Si deseo noticias dominicanas acaecidas en el país y de los dominicanos que viven fuera, hay dos sitios donde se pueden escribir cosas y mostrar imágenes que no son presentables aquí, y en un lenguaje coloquial, tengo a: remolacha.net, y a :ramonanibal.blogspot.com. Por la mañana cuando me levanto, tengo la opción de conectarme con una emisora en línea, o bien de escuchar la propia música que tengo grabada en el ordenador, que a su vez bajé de otros sitios que le permiten a uno buscar y bajar las melodías de su preferencia gratuitamente. También cuento con la posibilidad de ver en: imvite.com/, centenares de canales de televisión, tenga o no tenga, tarjeta de vídeo.
Si quiero saber la hora exacta, tengo a mi disposición un lugar que me da el horario oficial del mundo entero; y a la vez me permite conocer muchas más cosas de los diferentes países. Para eso precisamente está: http://wwp.greenwichmeantime.com/
En otros tiempos, cuando se salía a la calle teníamos que mirar las nubes, porque el servicio meteorológico nuestro nunca ha sido muy confiable, aparte de los cambios climáticos bruscos que se suceden en el trópico. Ahora veo las imágenes del satélite en movimiento, y en diferentes versiones: normal, infrarroja, vapor de agua, imágenes resaltadas, etc.; basta con entrar a: noaa.gov/
La gente que escribe tiene disponibles muchas herramientas tales como diccionarios en: http://www.rae.es/ , traductores, enciclopedias gratuitas para buscar datos como en: wikipedia.org/, conjugadores verbales, sin contar los correctores de palabras de los programas de la propia computadora. Aún recuerdo cuando yo y mis amigos colaborábamos con los suplementos culturales de los periódicos, en la década de los 80. Había que llevar personalmente los textos escritos a máquina, y las ilustraciones. Luego teníamos que regresar al medio de comunicación a corregir los textos después de haber sido compuestos; mandábamos a reescribir lo que tenía erratas, una vez detectadas, y pegábamos físicamente las correcciones, a lo que estaba diagramado. Una vez el componedor se había marchado, y nos vimos obligados a poner los acentos con un bolígrafo, ¡Qué tiempos aquellos!
Ahora con los diarios digitales, o digitalizados, se mandan los textos y las imágenes por el Internet, y en pocos minutos pueden estar disponibles para ser vistos en el mundo entero. No obstante, la gran revolución que ha modificado los hábitos de leer los periódicos, ha sido la interactividad. Ahora cualquier lector le puede enmendar la plana al escritor, o bien, en el otro extremo, publicar el disparate que se le ocurra, aunque no tenga nada que ver con el texto. Hay veces que uno se queda perplejo, y se hace muchas preguntas…
En otro nivel, los diarios ofrecen “ruedas de prensa” y entrevistas en línea, a una hora preestablecida, en las que cualquiera puede hacer preguntas a personalidades conocidas. Los multi-media han facilitado mucho la presentación de noticias importantes, desde el ahorcamiento de Sadam Husein, hasta el desfile en la alfombra roja en la noche de la entrega de los premios Oscar. Por igual se presentan reportajes, como la vida cotidiana de los gauchos en las pampas de la Argentina, una boda en Pakistán, el Carnaval de Río de Janeiro, o los pandilleros de Centroamérica; el hambre en África, o los expedicionarios a la Antártica.
Existen dos sitios que han tenido un éxito inesperado, uno para subir, guardar y compartir fotos conocido como: flickr.com; y el otro para los vídeos: youtube.com; ya esos sitios se han convertido en empresas rentabilísimas.
Para viajar, el Internet es valiosísimo, ya que aparte del pronóstico del tiempo entrando por ejemplo a: weather.yahoo.com/, como ya comentamos; es posible obtener mucha información útil de los aeropuertos y sus terminales; de los vuelos, en: amadeus.net, para poder elegir el que le conviene a uno, y no a la agencia de viajes o a la línea aérea; de los transportes de los aeroparques hasta las ciudades; para reservar hoteles; para saber a cómo está el cambio de divisas. Cabe la posibilidad de ver los planos de las ciudades y de los metros; la historia del país que se va a visitar; las páginas blancas y amarillas de las redes de teléfonos. Hay una página para saber los nombres de los ministros de cada país, y de los primeros mandatarios; y otra para las banderas. Los lugares de interés de cada ciudad, incluyendo los parques y monumentos, también se pueden consultar en línea; los restaurantes, cines, teatros, etc. Uno puede hacer reservas de boletos, o comprar tickets aéreos, al igual que, entradas para espectáculos.
Los estudiantes hacen sus tareas consultado: rincondelvago.com/, o monografias.com/; si estudian medicina, pueden incluso ver el cuerpo humano cortado en rodajas con animación en: madsci.org/~lynn/VH/
Es posible consultar los catálogos de la biblioteca más grande del mundo: http://rsl.ru/, que tiene 42 millones de volúmenes, en Moscú; o bien, a la del Congreso de Washington en: catalog.loc.gov/cgi-bin/Pwebrecon.cgi?DB=local&PAGE=First, con más de 30 millones. Y así con miles de bibliotecas del mundo.
Da vergüenza reconocerlo, pero lo que más va a trascender del Internet será la pornografía, la cual es la “golosina” visual número uno del medio, hasta tal punto, que les ha hecho variar sus hábitos a centenares de millones de personas, incluyendo, por supuesto, a los millones de adictos a ella; sencillamente, por el simple hecho de que las imágenes pornográficas, en distintas presentaciones, son las más bajadas y grabadas. Existen centenares de sub-especialidades en la industria porno, con millones de páginas; e incluso, las autoridades de diferentes países han tenido que controlarla, porque ya era demasiado, principalmente a los pederastas.
Hace 50 años, sin ir más lejos, un sujeto promedio, no veía más de una docena de mujeres desnudas de cerca, como mucho, y en toda su vida; sin contar las que contemplaba a hurtadillas, en el río del pueblo bañándose. Pero ahora, cualquier hijo de vecino, puede ver en fotos y vídeos, centenares de cuerpos sin ropa, al día.
Mucho más peligrosas que la porno, eran las páginas que enseñaban cómo fabricar bombas atómicas rudimentarias y otros artefactos explosivos, pero esos sitios han sido retirados de la red. Aún quedan algunos subidos de tono que, por ejemplo, enseñan cómo cometer atentados, y otros de artes marciales.
Todo el espectro político y religioso del mundo se da cita en el Internet, desde demócratas hasta separatistas, pasando por revolucionarios y neo-nazis; grupos guerrilleros, ácratas, cristianos, musulmanes, ateos, y creyentes en la cienciología, o en el mismo diablo; budistas, sionistas, el KKK, maoístas, y así por el estilo. Las células de guerrilla urbana intercambian mensajes en clave, para coordinar sus ataques, y los que difunden mensajes y proclamas políticas, tienen su espacio.
En el Internet se dan cita todos los maleantes del universo, que usurpan “personalidades”, que roban números de tarjetas de crédito, los estafadores que están al acecho de cualquier oportunidad, los pederastas buscando niños o sus imágenes, los que fingen pertenecer a otro sexo, los que pescan en río revuelto, aquellos que se divierten o sacan beneficios enviando virus, troyanos, coartadas, programas espía, etc.
Empero, por suerte se encuentra toda la bondad del mundo, para equilibrar la balanza; como los ecologistas, grupos de oración, de ayuda al África, de la lucha contra el SIDA, los miles de científicos que buscan ayudar con sus descubrimientos a la humanidad, los que promueven causas nobles, entre otros.
El llamado chateo ha hecho que millones de personas puedan intercambiar mensajes, o que centenares de miles se hayan conocido en persona, incluyendo los que han encontrado pareja. El chateo también ha provocado muchos divorcios y separaciones, discusiones y peleas conyugales. Por otro lado, se han cometido numerosos delitos, a base del engaño y la simulación. El Internet ha provocado un cambio tremendo en las comunicaciones, y ha hecho que las empresas de telefonía hayan tenido que variar sus políticas. Ahora mismo yo sé si un amigo mío en España, o una amiga en Italia, tienen la computadora encendida. Toda esa comunicabilidad coadyuva al progreso de una manera impensable antes, ya que es algo fundamental y básico.
Los amantes de la música gratuita han librado verdaderas batallas, por defender sus privilegios, en detrimento de los beneficios de las casas disqueras y de los propios artistas. Aún no se ha llegado a un punto de equilibrio, que deje satisfechos a todos.
Con los blogs, se ha dado un gran salto en cuanto a poner la información en manos de los interesados se refiere. Los grandes servidores se dieron cuenta de que había un inmenso caudal de datos en los blogs, y han incorporado sus contenidos a los buscadores; porque, no nos olvidemos que ellos viven de la información. Las cosas que la gente busca en el Internet son inverosímiles, y tan variadas como la vida misma, y de ahí la tremenda importancia de los blogs para satisfacer la demanda informativa.
Eso no significa que no haya mucha “chatarra” informativa en los blogs, pero cada cual busca, y puede encontrar lo que le interesa; y existe información para todos los niveles, y para todos los gustos. Siempre han existido las categorías, y lo que no le apetece a uno, puede ser una revelación para el otro.
Las cotizaciones de las bolsas de valores de los diferentes países, así como también las fluctuaciones de las divisas, se reflejan al instante en el Internet.
Hay una página que permite escuchar diferentes toques de tambores africanos, y otra que posibilita oír el canto de numerosas especies de aves. Si se desea escuchar y ver, no hay nada mejor que la página más cara del Internet: http://www.2advanced.com/
Si yo quiero saber como está el tiempo en New York, existe una página llamada: earthcam.com, que me muestra imágenes en vivo de Times Square, tomadas con una pequeña cámara de televisión; otra presenta el Picadilly Circus de Londres, y así hay miles diseminadas por todo el mundo; desde la Plaza Roja de Moscú, hasta los edificios de Osaka, pasando por los canales de Venecia, o la Tour Eiffel de París, o bien, una puesta de sol en la pirámides de Egipto, en: pyramidcam.com/.
Los museos grandes del mundo tienen sitios muy bien diseñados, como la del Metropolitan Museum de New York, o la del Museo de Antropología de Ciudad de México; igualmente, la del Museo del Cairo, o la del Louvre de París. El Museo Hermitage de San Petersburgo, permite ver todas las salas en una presentación de 360 grados, y así por el estilo, en: hermitage.ru/
En el Internet existen miles de páginas de tutorías en línea, que enseñan desde idiomas, hasta cómo utilizar los diferentes programas. Hay una que hace demostraciones de cómo preparar arreglos florales del tipo ikebana.
Es posible bajar miles y miles de películas en línea, o consultar las biografías y las bibliografías de los cineastas famosos. Hay páginas de las cantantes de moda como Shakira, o Madonna; pero también se pueden ver imágenes de las estrellas tanto de Hollywood, así como de Bollywood, en la India, de donde proceden las actrices más bellas del mundo. Si entra a: bollywood4u.com/, podrá comprobarlo.
Poco a poco se han ido incrementando los libros digitales, y no se ha progresado más por los problemas de los derechos de autor, pero se está avanzando en ese sentido. Ya el Archivo de Sevilla tiene a disposición de los internautas, miles de documentos históricos.
En el portal de la NASA, cualquiera puede “conducir” un vehículo lunar en la superficie del satélite; también tiene a su disposición miles de imágenes relativas a la conquista espacial: http://www.nasa.gov/ .Igualmente hay disponibles textos e imágenes del mundo, y de la naturaleza en particular, en el sitio de National Geographic: news.nationalgeographic.com/
El Internet es además un mercado gigantesco para comprar y vender de todo. Uno de los sitios más conocidos es: ebay.com/. También se realizan subastas ahí.
En el Internet hay de todo, desde sitios acerca de la vaginoplastia, hasta las páginas y los blogs de los amigos, pasando por los fractales en movimiento, hasta un recuento pormenorizado de los terremotos del mundo que se suceden a diario en: earthquake.usgs.gov/regional/neic/
Otro capítulo importante son los juegos en línea. Los hay para todos los gustos, desde juegos de cartas hasta el ajedrez. También, están las apuestas, preferidas por los ludópatas discretos. Es posible jugar el billar, y otros muchos juegos de salón, o sea, que hay muchas opciones a la hora de entretenerse.
Lo que sí es muy cierto es que el Internet está para quedarse; incluso voy más allá, y creo que el mundo ya no puede vivir y estar sin el Internet, porque la dependencia que se ha creado es tan grande, y los intereses que se aprovechan de ese medio son tan poderosos; que se ha hecho imprescindible; o mejor dicho, lo han convertido en algo imprescindible, en parte de nuestras vidas. Si se desconecta el Internet, se desconecta el mundo.
viernes, marzo 02, 2007
RÉQUIEM POR LA CHICA-BÍPER
Por FAUSTINO PÉREZ
La “chica-bíper” que tanto dio de qué hablar en la década pasada, ha pasado a mejor vida, en cuanto a sus hábitos se refiere, víctima de los adelantos tecnológicos. Parece mentira que la tecnología haya repercutido de esa manera en la profesión más antigua del mundo ¡Quién lo diría!
El famoso “bíper”, - denominación dominicanizada del término en inglés “beeper”-, ese aparato conocido en otras latitudes como radio-localizador o busca-personas, y coloquialmente como el “busca”, ha sido desplazado por el teléfono móvil o celular.
El verbo en inglés “to beep”, significa: emitir una señal sonora o acústica; entonces, “beeper” es el aparato que emite esa señal, al tener el sufijo “er”. Naturalmente, que ese verbo proviene de una onomatopeya, ya que aquella época ciertos aparatos emitían el sonido: “bip” “bip”, que en inglés se escribe “beep” “beep”.
Al abaratarse los costes del teléfono inalámbrico personal, en esa medida fue desapareciendo el bíper, y consecuentemente al mismo ritmo fue cambiando el estilo de vida, de una modalidad sexual importantísima, o mejor dicho, ineludible en la sociedad.
Las repercusiones sociales de ese cambio, no han sido estimadas por las empresas de telefonía. En lo que más ha repercutido el cambio ha sido en el tiempo de demora, ya que antes cuando el cliente o el “amigo” llamaba por el bíper, la joven tenía que buscar la forma de comunicarse con él, casi siempre desde un teléfono fijo, a menos que tuviese un “código” preestablecido con quien llamaba.
Ahora con el celular existe una inmediatez, aunque, como se sabe, ella puede no contestar la llamada, o bien, tener apagado el aparato. Pero se supone que si ella se gana la vida o sobrevive gracias al celular, lo más probable es que esté atenta a la llamada y conteste.
La modernidad y los avances tecnológicos se han aliado a la ex chica-bíper, ya que antes con el bíper ella solamente podía recibir la señal sonora de que alguien quería comunicarse con ella, o bien, le llegaba un mensaje escrito; en cambio, ahora con el celular se han incrementado las posibilidades.
Como se conoce, el celular permite recibir llamadas, o bien mensajes escritos, -al igual que el bíper-; pero ahora el teléfono móvil le posibilita personalizar el timbre, de tal forma que al cliente que le ruega mucho sus favores sexuales, ella le pone al timbre el sonido del llanto de niño; o al dominante, le asigna una marcha militar; al que la hace sufrir, nada más y nada menos, le tiene una bachata; y cuando el que le proporciona muchos regalos llama, suena el Aleluya de Handel...Eso no se podía hacer antes.
No digamos nada del archivo de fotos; ahí ella tiene imágenes para entretener a sus hombres favoritos, desde pornografía hasta paisajes, sin olvidar las imágenes de ella misma en poses sugestivas, y de otras fotos que la protagonista misma toma. Por otro lado, la interesada graba todos los teléfonos y direcciones que le importan, y si es una joven organizada, puede llevar hasta una agenda. También tiene películas cortas, vídeos, y algo de música.
Si se le olvida la fecha, para eso cuenta con un calendario, y si quiere saber a cuanto ascienden sus deudas, o calcular el importe de los regalos de los que ella se ha antojado, para eso está la calculadora.
En caso de que se aburra mientras espera, o en sus ratos de ocio, para eso cuenta con juegos de todo tipo. Si está agotada, tiene a su disposición el “llamado abreviado” con un número de orden; e inclusive, puede hablar sin tocar el aparato. De la misma manera, el celular es activable con la voz.
Para las que están muy involucradas con la computadora, es posible recibir e-mails y faxes, y si no quiere contestar en un momento determinado, tiene la opción de desviar las llamadas, para que le dejen grabado el mensaje. De la misma manera, puede poner el teléfono móvil en “vibrador”, para que nadie se entere de que la están llamando.
Para que no se le pase la hora o se le haga muy tarde en una cita, ahora tiene el despertador del móvil, con el correspondiente reloj para saber la hora en todo momento. En caso de que lo desee, puede chatear, y así sucesivamente.
Curiosamente, si bien la chica-bíper ha sido sustituida por la “chica-del-celular”, a esta última nadie la llama así. Quizá porque antes esa tecnología llamaba más la atención. La chica-biper nuestra era la equivalente a la “call-girl” estadounidense, y son más bien discretas, invitadas a los mejores lugares, y cobran por sus servicios, incluyendo el de acompañante.
Por esos motivos se ven obligadas a vestir con sus galas preferidas.
En el otro extremo del espectro sexual tenemos a la chica-avión; y aunque ese dominicanismo está algo anticuado, el hecho es que aún ningún otro ha logrado superarlo. Se la llama así, porque como se dice coloquialmente “aterriza en todas las camas”, o si se quiere, en “todas las pistas”.
La chica-avión posee sus variantes: el/la “avioncito”, la avioneta, y el “avionazo”. Se dice que una joven es un “avioncito”, cuando tiene esa inclinación poco acentuada; es una manera de decir, que “no lo es tanto”, o una forma algo “cariñosa”, o menos insultante. Es despectiva, pero menos, dependiendo del tono. En los casos en que se afirme que es una avioneta, se trata de una mujer que no da la talla para ser un avión, o también podría ser una principiante, inexperta o tímida. En cambio, cuando se dice que es un “avionazo”, ya no hay disimulos, porque se trata de una auténtica representante de la clase, de un prototipo de mujer, y equivaldría al superlativo. Es un verdadero estigma social. Hay hombres que para expresar que es un “avionazo”, dicen: “esa es un jet”.
Pero, ¿cómo es la chica-avión? Normalmente es una joven proveniente de una familia inestable, casquivana por más señas, con poca educación formal, que por razones de tener una libido exacerbada, y/o por sus afán de disfrutar de la vida y de sobresalir, y/o por tener una baja autoestima disimulada, y/o por no disponer de recursos económicos, y/o por no querer trabajar, y/o por no gustarle estudiar y capacitarse, etc., se dedica a una vida licenciosa y caótica.
En sus casa suelen ser descuidadas, y tienden a levantarse tarde, porque también se acuestan tarde.
Lo típico es que la chica-avión se haya criado en un barrio populoso, con muchas precariedades e incertidumbres, con lo cual queda traumatizada y marcada para toda su vida. En ese entorno aprende el arte del chisme, y de insultar para eliminar la competencia y con el fin de defenderse.
Para lograr sus objetivos, ella se viste de forma llamativa con uñas postizas largas y con muchos adornos “fatales”, del tipo punk; le gustan los anillos, los adornos corporales, incluyendo los tatuajes y los piercings en la lengua, en las orejas, en el ombligo, en el clítoris, etc.; y las llamadas “extensiones” de cabello. Si no tiene dinero para el tinte del pelo acude a colorantes caseros o improvisados. Le encantan los perfumes de olores exagerados y de mal gusto.
Usa poca ropa interior, o muy provocativa como los “cola-less”, lo mismo que le gusta mostrar el ombligo, y hacer alardes con sus pechos con sus escotes provocativos, principalmente cuando tiene mucha “pechonalidad”, siguiendo el criterio de que “lo que no se exhibe no se vende”. Los pantalones siempre los prefiere muy ajustados, sean jeans o de otro tipo.
Si tiene poca ropa, no le molesta pedirla prestada a sus familiares, o las pocas amigas íntimas llamadas “compinches”. También hacen intercambios de vestimentas. Algunas llegan a usar ropa de esa que llegan al país en “pacas”, donadas desde el extranjero, y que se venden, por arte de magia, a bajos precios, en las calles y avenidas más populosas.
Tiene varios “novios”, o “mari-novios”, (así llamados porque son prácticamente sus maridos), también conocidos como “amigos”, y pocas veces identificados como “amantes”; y si tiene suerte y habilidad, cuenta con un extranjero o un dominicano-ausente, que le manda divisas para tenerla “asegurada” cuando regrese el próximo verano, o que le ha prometido casarse o llevársela para los EEUU, o para Europa. Por otro lado están los “agarres”, que son los sujetos de confianza a quienes ella acude cuando está aburrida, o quiere darle celos a alguien, etc. Con frecuencia se asocia con gays, para tener compañía para el chisme, y para enterarse de todo lo que sucede.
La combinación ideal para ella consiste en conseguir dinero de los hombres casados, de los viejos con dinero, o extranjeros solos, y disfrutarlo con los “tígueres”, y sobre todo con sus “chulos” o favoritos.
Esta joven es una experta en las artes de la supervivencia, de la simulación y de la apariencia. A todos los que le interesa les da sexo, o les promete y luego no cumple, a todos les saca beneficios y de ellos recibe placer o algún tipo de ventaja. Es muy audaz, e intenta sobrevivir, disfrutar, y conseguir “regalos”, incluyendo dinero, de sus relacionados. Si fue violada cuando era una jovencita por un familiar o amigo de la familia, tal como ocurre frecuentemente; entonces, no es raro que tenga algún resentimiento escondido o latente.
Conoce al menos de nombre, casi todas las discotecas de la capital, en especial las de su sector, y le encanta la popularidad barrial, y no es raro que tenga algunas cicatrices en su cuerpo, provocadas por los pleitos y altercados en los lugares que frecuenta, más las marcas de sus años infantiles. Cuando son muy inestables emocionalmente, y conflictivas, resultan muy problemáticas. Otro lugar preferido son los “colmadones” de barrio.
Después del fiestón prefiere comer “frituras”, “picapollos” o “chimichurris” (tipo de hamburguesa dominicana) con “wasacaca” (una especie de salsa), de esos que se venden hasta altas horas de la noche.
Le encantan las bachatas, el reguetón, “el perreo”, la salsa, el nuevo “mambo”, y todos los ritmos de moda, llegando a saberse de memoria las letras de las canciones. Culturalmente existe la tendencia a “amargarse” con las letras de algunas canciones”, o sea, cuando se identifican con la canción. Algunas “aviones” son adictas a las telenovelas, y otras a los juegos como el dominó. Hay “aviones” que nunca dejan de apostar en la “loto”, por si acaso.
No es raro verla en la cola de una moto, o fumando y bebiendo con amigos en la calle. Por esa inclinación hacia el alcohol, las llaman las “come-vidrios”, en alusión a la botella. Es raro verla en un vehículo todo-terreno de lujo, conocidos como “yipetas”, entre nosotros.
Ella también le da uso al celular, pero para recibir y contar chismes; y además, este artefacto es muy importante para la joven, ya que le sirve para ubicar a los hombres que le interesan. De esa manera, ella mientras tanto, se puede ir con uno de sus tantos novios o amigos a otro lugar, y no será atrapada “in fraganti”. La chica- avión no sabe lo que es la fidelidad, y le gusta vivir la vida al momento, sin pensar en el mañana. Incluso, en la misma discoteca, se compromete con varios, y les ofrece lo que no les va a dar; mientras tanto, se eleva su autoestima a costa de los hombres.
Si ella baila en un club, puede exhibirse mejor, y conseguir más clientes y propinas. Algunas llegan a ser bisexuales, menos por gusto que por necesidad.
Hay pariguayos que creen realmente que tienen una “novia”, o que conquistaron o se “levantaron” una “jeva”, y no se percatan de que son “instrumentos” utilizables, y luego, desechables.
A la chica-avión le gusta comer chicle,- como a las prostitutas profesionales que practican la felación -, con lo cual se calma el estrés y le “da buen aliento”. Este es un ardid que favorece la promiscuidad, y le disimula el olor de las bebidas alcohólicas, del cigarrillo y de las drogas, y otras cosas más.
Otro detalle curioso son los motes, apodos y apelativos, conque son conocidas: “la Beba”, “la Mamota”, “la Dura”, “la Tremenda”, “la Sombrilla” (porque se abre en todos los sitios), “la Batidora”, “la China”, “Onatrate”, (en alusión al servicio público de autobuses)..., que vienen a ser como sus “nombres de batalla” para divertirse y gozar al máximo. Muchas veces, nadie sabe su verdadero nombre, y ella misma no lo dice.
Pero comoquiera, su ninfomanía verdadera, o aparente, sale a relucir, siempre dispuestas para la juerga, conocida también en otras latitudes como un bonche, y entre nosotros como un “can”.
Como secuela de su vida licenciosa, de provocación y de libertinaje que llevan, no es raro que salgan embarazadas, y como el bebé es un estorbo, lo típico es que lo desatiendan, o buscan a alguien que lo cuide, como una tía, o su misma madre. Y así se reproduce el ciclo del cual ella es una secuela. Otro problema diferente, es saber quién es el padre de la criatura, porque en la orgía ella no se fijaba con quién lo hacía. Eso ocurre precisamente cuando se “practica el sexo como quien come”, y cuando se tiene poca educación sexual.
Cuando empieza a madurar y a resentirse de la competencia de las más jóvenes, siempre está en trámites para emigrar, o bien, se conquista un extranjero de esos que hombres maduros que vienen aquí en busca del “amor”, - o por lo menos, alguien que les haga compañía -, que no consiguen en sus lugares de origen. De esa manera se le puede facilitar el viajar, o por lo menos tiene alguien que la mantenga, y no le pregunta por lo que hizo, en sus años juveniles.
Así nos despedimos de la chica-avión deseándole suerte en su nueva vida en el extranjero; o si se queda aquí que diga como una que yo conozco, a la pregunté si se había casado ya, con el novio con quien yo la vi, me contestó rápidamente: “Oh, y qué hago yo con los otros tres”.
Por FAUSTINO PÉREZ
La “chica-bíper” que tanto dio de qué hablar en la década pasada, ha pasado a mejor vida, en cuanto a sus hábitos se refiere, víctima de los adelantos tecnológicos. Parece mentira que la tecnología haya repercutido de esa manera en la profesión más antigua del mundo ¡Quién lo diría!
El famoso “bíper”, - denominación dominicanizada del término en inglés “beeper”-, ese aparato conocido en otras latitudes como radio-localizador o busca-personas, y coloquialmente como el “busca”, ha sido desplazado por el teléfono móvil o celular.
El verbo en inglés “to beep”, significa: emitir una señal sonora o acústica; entonces, “beeper” es el aparato que emite esa señal, al tener el sufijo “er”. Naturalmente, que ese verbo proviene de una onomatopeya, ya que aquella época ciertos aparatos emitían el sonido: “bip” “bip”, que en inglés se escribe “beep” “beep”.
Al abaratarse los costes del teléfono inalámbrico personal, en esa medida fue desapareciendo el bíper, y consecuentemente al mismo ritmo fue cambiando el estilo de vida, de una modalidad sexual importantísima, o mejor dicho, ineludible en la sociedad.
Las repercusiones sociales de ese cambio, no han sido estimadas por las empresas de telefonía. En lo que más ha repercutido el cambio ha sido en el tiempo de demora, ya que antes cuando el cliente o el “amigo” llamaba por el bíper, la joven tenía que buscar la forma de comunicarse con él, casi siempre desde un teléfono fijo, a menos que tuviese un “código” preestablecido con quien llamaba.
Ahora con el celular existe una inmediatez, aunque, como se sabe, ella puede no contestar la llamada, o bien, tener apagado el aparato. Pero se supone que si ella se gana la vida o sobrevive gracias al celular, lo más probable es que esté atenta a la llamada y conteste.
La modernidad y los avances tecnológicos se han aliado a la ex chica-bíper, ya que antes con el bíper ella solamente podía recibir la señal sonora de que alguien quería comunicarse con ella, o bien, le llegaba un mensaje escrito; en cambio, ahora con el celular se han incrementado las posibilidades.
Como se conoce, el celular permite recibir llamadas, o bien mensajes escritos, -al igual que el bíper-; pero ahora el teléfono móvil le posibilita personalizar el timbre, de tal forma que al cliente que le ruega mucho sus favores sexuales, ella le pone al timbre el sonido del llanto de niño; o al dominante, le asigna una marcha militar; al que la hace sufrir, nada más y nada menos, le tiene una bachata; y cuando el que le proporciona muchos regalos llama, suena el Aleluya de Handel...Eso no se podía hacer antes.
No digamos nada del archivo de fotos; ahí ella tiene imágenes para entretener a sus hombres favoritos, desde pornografía hasta paisajes, sin olvidar las imágenes de ella misma en poses sugestivas, y de otras fotos que la protagonista misma toma. Por otro lado, la interesada graba todos los teléfonos y direcciones que le importan, y si es una joven organizada, puede llevar hasta una agenda. También tiene películas cortas, vídeos, y algo de música.
Si se le olvida la fecha, para eso cuenta con un calendario, y si quiere saber a cuanto ascienden sus deudas, o calcular el importe de los regalos de los que ella se ha antojado, para eso está la calculadora.
En caso de que se aburra mientras espera, o en sus ratos de ocio, para eso cuenta con juegos de todo tipo. Si está agotada, tiene a su disposición el “llamado abreviado” con un número de orden; e inclusive, puede hablar sin tocar el aparato. De la misma manera, el celular es activable con la voz.
Para las que están muy involucradas con la computadora, es posible recibir e-mails y faxes, y si no quiere contestar en un momento determinado, tiene la opción de desviar las llamadas, para que le dejen grabado el mensaje. De la misma manera, puede poner el teléfono móvil en “vibrador”, para que nadie se entere de que la están llamando.
Para que no se le pase la hora o se le haga muy tarde en una cita, ahora tiene el despertador del móvil, con el correspondiente reloj para saber la hora en todo momento. En caso de que lo desee, puede chatear, y así sucesivamente.
Curiosamente, si bien la chica-bíper ha sido sustituida por la “chica-del-celular”, a esta última nadie la llama así. Quizá porque antes esa tecnología llamaba más la atención. La chica-biper nuestra era la equivalente a la “call-girl” estadounidense, y son más bien discretas, invitadas a los mejores lugares, y cobran por sus servicios, incluyendo el de acompañante.
Por esos motivos se ven obligadas a vestir con sus galas preferidas.
En el otro extremo del espectro sexual tenemos a la chica-avión; y aunque ese dominicanismo está algo anticuado, el hecho es que aún ningún otro ha logrado superarlo. Se la llama así, porque como se dice coloquialmente “aterriza en todas las camas”, o si se quiere, en “todas las pistas”.
La chica-avión posee sus variantes: el/la “avioncito”, la avioneta, y el “avionazo”. Se dice que una joven es un “avioncito”, cuando tiene esa inclinación poco acentuada; es una manera de decir, que “no lo es tanto”, o una forma algo “cariñosa”, o menos insultante. Es despectiva, pero menos, dependiendo del tono. En los casos en que se afirme que es una avioneta, se trata de una mujer que no da la talla para ser un avión, o también podría ser una principiante, inexperta o tímida. En cambio, cuando se dice que es un “avionazo”, ya no hay disimulos, porque se trata de una auténtica representante de la clase, de un prototipo de mujer, y equivaldría al superlativo. Es un verdadero estigma social. Hay hombres que para expresar que es un “avionazo”, dicen: “esa es un jet”.
Pero, ¿cómo es la chica-avión? Normalmente es una joven proveniente de una familia inestable, casquivana por más señas, con poca educación formal, que por razones de tener una libido exacerbada, y/o por sus afán de disfrutar de la vida y de sobresalir, y/o por tener una baja autoestima disimulada, y/o por no disponer de recursos económicos, y/o por no querer trabajar, y/o por no gustarle estudiar y capacitarse, etc., se dedica a una vida licenciosa y caótica.
En sus casa suelen ser descuidadas, y tienden a levantarse tarde, porque también se acuestan tarde.
Lo típico es que la chica-avión se haya criado en un barrio populoso, con muchas precariedades e incertidumbres, con lo cual queda traumatizada y marcada para toda su vida. En ese entorno aprende el arte del chisme, y de insultar para eliminar la competencia y con el fin de defenderse.
Para lograr sus objetivos, ella se viste de forma llamativa con uñas postizas largas y con muchos adornos “fatales”, del tipo punk; le gustan los anillos, los adornos corporales, incluyendo los tatuajes y los piercings en la lengua, en las orejas, en el ombligo, en el clítoris, etc.; y las llamadas “extensiones” de cabello. Si no tiene dinero para el tinte del pelo acude a colorantes caseros o improvisados. Le encantan los perfumes de olores exagerados y de mal gusto.
Usa poca ropa interior, o muy provocativa como los “cola-less”, lo mismo que le gusta mostrar el ombligo, y hacer alardes con sus pechos con sus escotes provocativos, principalmente cuando tiene mucha “pechonalidad”, siguiendo el criterio de que “lo que no se exhibe no se vende”. Los pantalones siempre los prefiere muy ajustados, sean jeans o de otro tipo.
Si tiene poca ropa, no le molesta pedirla prestada a sus familiares, o las pocas amigas íntimas llamadas “compinches”. También hacen intercambios de vestimentas. Algunas llegan a usar ropa de esa que llegan al país en “pacas”, donadas desde el extranjero, y que se venden, por arte de magia, a bajos precios, en las calles y avenidas más populosas.
Tiene varios “novios”, o “mari-novios”, (así llamados porque son prácticamente sus maridos), también conocidos como “amigos”, y pocas veces identificados como “amantes”; y si tiene suerte y habilidad, cuenta con un extranjero o un dominicano-ausente, que le manda divisas para tenerla “asegurada” cuando regrese el próximo verano, o que le ha prometido casarse o llevársela para los EEUU, o para Europa. Por otro lado están los “agarres”, que son los sujetos de confianza a quienes ella acude cuando está aburrida, o quiere darle celos a alguien, etc. Con frecuencia se asocia con gays, para tener compañía para el chisme, y para enterarse de todo lo que sucede.
La combinación ideal para ella consiste en conseguir dinero de los hombres casados, de los viejos con dinero, o extranjeros solos, y disfrutarlo con los “tígueres”, y sobre todo con sus “chulos” o favoritos.
Esta joven es una experta en las artes de la supervivencia, de la simulación y de la apariencia. A todos los que le interesa les da sexo, o les promete y luego no cumple, a todos les saca beneficios y de ellos recibe placer o algún tipo de ventaja. Es muy audaz, e intenta sobrevivir, disfrutar, y conseguir “regalos”, incluyendo dinero, de sus relacionados. Si fue violada cuando era una jovencita por un familiar o amigo de la familia, tal como ocurre frecuentemente; entonces, no es raro que tenga algún resentimiento escondido o latente.
Conoce al menos de nombre, casi todas las discotecas de la capital, en especial las de su sector, y le encanta la popularidad barrial, y no es raro que tenga algunas cicatrices en su cuerpo, provocadas por los pleitos y altercados en los lugares que frecuenta, más las marcas de sus años infantiles. Cuando son muy inestables emocionalmente, y conflictivas, resultan muy problemáticas. Otro lugar preferido son los “colmadones” de barrio.
Después del fiestón prefiere comer “frituras”, “picapollos” o “chimichurris” (tipo de hamburguesa dominicana) con “wasacaca” (una especie de salsa), de esos que se venden hasta altas horas de la noche.
Le encantan las bachatas, el reguetón, “el perreo”, la salsa, el nuevo “mambo”, y todos los ritmos de moda, llegando a saberse de memoria las letras de las canciones. Culturalmente existe la tendencia a “amargarse” con las letras de algunas canciones”, o sea, cuando se identifican con la canción. Algunas “aviones” son adictas a las telenovelas, y otras a los juegos como el dominó. Hay “aviones” que nunca dejan de apostar en la “loto”, por si acaso.
No es raro verla en la cola de una moto, o fumando y bebiendo con amigos en la calle. Por esa inclinación hacia el alcohol, las llaman las “come-vidrios”, en alusión a la botella. Es raro verla en un vehículo todo-terreno de lujo, conocidos como “yipetas”, entre nosotros.
Ella también le da uso al celular, pero para recibir y contar chismes; y además, este artefacto es muy importante para la joven, ya que le sirve para ubicar a los hombres que le interesan. De esa manera, ella mientras tanto, se puede ir con uno de sus tantos novios o amigos a otro lugar, y no será atrapada “in fraganti”. La chica- avión no sabe lo que es la fidelidad, y le gusta vivir la vida al momento, sin pensar en el mañana. Incluso, en la misma discoteca, se compromete con varios, y les ofrece lo que no les va a dar; mientras tanto, se eleva su autoestima a costa de los hombres.
Si ella baila en un club, puede exhibirse mejor, y conseguir más clientes y propinas. Algunas llegan a ser bisexuales, menos por gusto que por necesidad.
Hay pariguayos que creen realmente que tienen una “novia”, o que conquistaron o se “levantaron” una “jeva”, y no se percatan de que son “instrumentos” utilizables, y luego, desechables.
A la chica-avión le gusta comer chicle,- como a las prostitutas profesionales que practican la felación -, con lo cual se calma el estrés y le “da buen aliento”. Este es un ardid que favorece la promiscuidad, y le disimula el olor de las bebidas alcohólicas, del cigarrillo y de las drogas, y otras cosas más.
Otro detalle curioso son los motes, apodos y apelativos, conque son conocidas: “la Beba”, “la Mamota”, “la Dura”, “la Tremenda”, “la Sombrilla” (porque se abre en todos los sitios), “la Batidora”, “la China”, “Onatrate”, (en alusión al servicio público de autobuses)..., que vienen a ser como sus “nombres de batalla” para divertirse y gozar al máximo. Muchas veces, nadie sabe su verdadero nombre, y ella misma no lo dice.
Pero comoquiera, su ninfomanía verdadera, o aparente, sale a relucir, siempre dispuestas para la juerga, conocida también en otras latitudes como un bonche, y entre nosotros como un “can”.
Como secuela de su vida licenciosa, de provocación y de libertinaje que llevan, no es raro que salgan embarazadas, y como el bebé es un estorbo, lo típico es que lo desatiendan, o buscan a alguien que lo cuide, como una tía, o su misma madre. Y así se reproduce el ciclo del cual ella es una secuela. Otro problema diferente, es saber quién es el padre de la criatura, porque en la orgía ella no se fijaba con quién lo hacía. Eso ocurre precisamente cuando se “practica el sexo como quien come”, y cuando se tiene poca educación sexual.
Cuando empieza a madurar y a resentirse de la competencia de las más jóvenes, siempre está en trámites para emigrar, o bien, se conquista un extranjero de esos que hombres maduros que vienen aquí en busca del “amor”, - o por lo menos, alguien que les haga compañía -, que no consiguen en sus lugares de origen. De esa manera se le puede facilitar el viajar, o por lo menos tiene alguien que la mantenga, y no le pregunta por lo que hizo, en sus años juveniles.
Así nos despedimos de la chica-avión deseándole suerte en su nueva vida en el extranjero; o si se queda aquí que diga como una que yo conozco, a la pregunté si se había casado ya, con el novio con quien yo la vi, me contestó rápidamente: “Oh, y qué hago yo con los otros tres”.
domingo, febrero 18, 2007
EL LENGUAJE DE LAS MANOS Y EL LENGUAJE DE LOS ANILLOS DE FAUSTINO PÉREZ
Por FAUSTINO PÉREZ
Las manos han sido históricamente las ejecutoras de todo lo bueno y de todo lo malo que realiza el hombre, desde regalar un caramelo a un niño, hasta lanzar una bomba atómica, accionando una palanca o conectando un dispositivo. Por esos motivos, en una ocasión, yo las llamé las “herramientas” todo-terreno.
En otro orden de ideas, desde la vertiente comunicacional, las manos aportan mucha información a los interlocutores, y en nuestra cultura, compiten con la cara, por ser este un país de gesteros, en contraposición a los pueblos nórdicos donde apenas se gesticula.
Las manos son tan importantes, que incluso, una de las funciones más importantes de los robots, consiste en tener manos articuladas que puedan sujetar o asir cosas. Con la diferencia de que el robot no se enferma, pero sí se avería.
Cuando un bebé nace, unas manos lo reciben al mundo, lo bañan, lo pesan, lo miden, lo visten, lo miman, lo cargan...; y cuando fallece alguien, unas manos cargan el ataúd, cavan la tierra o manejan el tractor, lo entierran, y le colocan las flores, entre otros rituales. Si se creman los restos, también intervienen las manos para poner en marcha el horno crematorio.
Existen dos maneras básicas de sujetar con las manos: el agarre de precisión, como podría ser la manera como el médico usa el bisturí, o el alumno emplea el lápiz; y el agarre de fuerza, que se manifiesta, por ejemplo, al tomar un garrote.
Las manos son partes muy complejas, que van desde la muñeca hasta la punta de los dedos, ya que además de los músculos, tendones y huesos, cuentan con venas, arterias, y nervios. Cada dedo tiene tres falanges, salvo el pulgar que posee dos. Ese dedo es el más importante porque sirve para sujetar, oponiéndolo a cualquiera de los demás dedos. Ese es el motivo por el cual, las compañías aseguradoras otorgan una compensación mayor por ese dedo, en caso de pérdida o lesión. Por otro lado, el pulgar ocupa un área en el cerebro humano, más grande que las de los otros cuatro combinados.
Los dedos de las manos son capaces de “sentir”, o sea, de recibir una impresión táctil, y además experimentan el frío o el calor, y la presión. Igualmente, “sufren”, porque son capaces de tener sensaciones de dolor.
El cuerpo humano con su “envoltura” de piel tiene un sentido muy curioso, llamado el sentido proprioceptor, y consiste, en que si un sujeto cierra los ojos, y alguien le toca cualquier parte de su cuerpo, esa persona sabe exactamente qué fue lo que le tocaron, sin haber visto nada. Este sentido le indica al interesado, dónde están sus partes del cuerpo, en relación con las demás. Por supuesto, que esta particularidad se manifiesta, por igual, en los dedos y en las manos; y por ese motivo la persona conoce también si un dedo está flexionado o no, y sabe precisamente cuál de ellos, sin ver nada.
Un médico (o un experto) es capaz de inferir mucha información útil de las manos de un paciente, por el color, las callosidades, la forma, los temblores si los tuviese, la temperatura, la condición de la piel, los hongos incluyendo los de las uñas, los sudores, las verrugas, las manchas, las cicatrices, y así por el estilo. En nuestra cultura, muchas veces se interpreta una mano sudorosa como la de una persona celosa.
Cuando aparecen una manchitas blancas en las uñas, de las que mucha gente da la explicación en el sentido de que esa persona va a recibir un “regalo”, en nuestra cultura; en realidad, lo que indican es que existe una carencia de cinc, en el organismo del sujeto.
Otra especialidad diferente es la interpretación de la forma cómo la persona le da la mano a otra, lo cual alcanza muchos matices. Entre las más relevantes tenemos: El apretón “rompehuesos” realizado con fuerza, que lo mismo es posible que signifique firmeza, o por lo menos fortaleza física; pero, que también cabe la posibilidad de que sea un mecanismo de compensación debido a una falta de carácter, o bien, un afán desmedido por impresionar e impactar al otro. Además, influye el tamaño de la mano de quien aprieta.
En el otro extremo está el saludo “blando”, es decir, de la gente que da la mano “sin vida”. Es típico de una persona poco expresiva, poco entusiasta, o con desinterés. También, puede indicar debilidad física y/o psíquica; y en peor de los casos, tratarse de alguien que tenga mucha sangre fría y que sea calculadora; inclusive, llegar a significar hasta crueldad y sadismo.
Hay gente que da la mano, y le tuerce la muñeca al otro, lo cual es una clara muestra de sus intenciones, ya que de lo que se trata es de manipular al otro.
Otros en cambio, sólo agarran la punta de los dedos del interlocutor, lo cual tiene muchas variantes. Entre ellas tenemos el saludo diplomático al estilo francés, el apretón del tímido, el del desconfiado, etc. Algunos se hacen los simpáticos de esa manera.
Hay quienes dan la mano empleando ambas, de tal forma que convierten el saludo en una especie de “sandwich”, con la mano del otro en medio; esta modalidad la emplean mucho los que intentan congraciare con el saludado, incluyendo los que pretenden halagar o adular. Otra variación consiste en sujetar el antebrazo del interlocutor con la mano izquierda, en tanto se da la mano derecha. Esta manera implica una forma de persuadir o de convencer, o por lo menos, de hacerle partícipe de sus ideas.
Existen personas que dan la mano con rapidez, es decir, que aprietan y sueltan con mucha velocidad; esto significa premura, urgencia, prisas, y también, se hace para parecer original y de alguna manera impactar.
Por supuesto que si un hombre le rasca palma de la mano a una mujer con su índice, al saludarla, ella por lo menos le soltará rápidamente la de él; y cabe la posibilidad de que se ofenda, o se muestre sorprendida, como mínimo.
Se ha especulado acerca del origen del apretón de manos, en el sentido de que los caballeros daban la mano en la edad media, para hacerle saber al contrincante de que no llevaban ninguna arma. De todas formas, en nuestra cultura, el apretón debe de ser moderado, con la mano completa, y sin intentar doblegarle la mano al saludado, para que parezca sincero.
Las manos sirven para todas las necesidades básicas del ser humano, aparte del saludo: para construir la vivienda, para la confección de su vestimenta, para cocinar, para acariciar durante el sexo, para pasar las páginas de un libro y estudiar, para tomar medicamentos y atender los enfermos...y hasta los vicios dependen de ellas, como el sujetar un vaso con una bebida alcohólica, inyectarse una droga o fumarse un cigarrillo. Son muchos los ejemplos de contrastes.
Las manos sujetan el bastón del anciano o del invidente, pero, de la misma forma enseñan a un bebé a caminar. Los pedigüeños las usan para pedir colocándola en posición cóncava hacia arriba, de forma receptiva, y los padres la colocan en la cabeza de su vástago con la palma hacia abajo, de manera protectora. Los científicos agarran la probeta con las manos, pero los soldados lanzan granadas de mano con ellas.
Lo mismo las emplean quienes hacen obras de caridad, y los hábiles carteristas, también. Se le puede salvar la vida a alguien que se esté ahogando, o bien, sirven para apretar el gatillo del arma homicida. Los trapecistas de un circo se sujetan con ellas del trapecio para no caer con violencia al vacío, y los paracaidistas, se lanzan a ese mismo vacío y se aferran al paracaídas para caer con suavidad.
En la música, sus intérpretes dependen de ellas para lograr los sonidos, lo mismo que los deportistas en sus distintas especialidades; aunque hayan deportes como el fútbol, en que está prohibido su empleo, pero se usan con el fin de mantener el equilibrio o para el saque del balón.
En los bailes de ciertos países las manos son fundamentales, como el flamenco de España, o las danzas de la India o de Tailandia.
En ciertas culturas, como en Marruecos o en la misma India, las mujeres se decoran las manos con henna, que es un colorante de origen vegetal. En occidente, algunas divas del celuloide se han hecho famosas por sus escenas usando guantes, como Marilyn o la Marlene.
Nuestro idioma tiene numerosas frases idiomáticas que hacen referencia de las manos: arriba las manos, a mano armada, de primera mano, hecho a mano, echar una mano, está muy a la mano, mi mano derecha, una mano de plátanos, mano de pintura, pedir la mano, mano de obra, mano de ping-pong, doblar a mano derecha, y así por el estilo.
No nos olvidemos que con las manos se escribe o se teclea, lo cual para algunos ha significado el lograr la trascendencia, o sea, el perdurar en el tiempo y el espacio.
Donde hay más variedad es en la Sagrada Biblia, ya que contiene miles de referencias relacionadas con las manos. Desde Poncio Pilatos quien se lavó las manos, o cuando Moisés golpeó la roca para que saliese agua.
Las manos sirven para descargar el estrés, como cuando los pasajeros aplauden si han tenido un feliz aterrizaje, o se masturban en otro escenario; o bien, haciendo gestos, invitan lo mismo a bailar en una discoteca, que a fornicar. Son sociables cuando se usan para saludar quitándose la gorra, o piadosas al orar. Resultan hacendosas cuando una mujer borda un mantel, maternales en los casos en que le den el biberón a un infante, y halagan al aplaudir a un artista.
Los dedos de las manos tienen su manera de expresar cómo es la persona, por medio de los anillos, asumiendo que lo use dónde le plazca, en lugar de ponérselo dónde le sirva.
Partiendo del simbolismo de los dedos hemos elaborado EL LENGUAJE DE LOS ANILLOS DE FAUSTINO PÉREZ. Es un lenguaje que expresa a grandes rasgos cómo es su personalidad,
es decir, que ese detalle viene a ser como un resumen visual de su idiosincrasia o manera de ser. Ustedes lo podrán comprobar en el trato con la gente. Haciendo la salvedad de que este criterio es independiente de cualquier uso que la persona le pueda y/o quiera dar a sus dedos, con fines prácticos.La moda actual de ponerse un anillo en cada dedo la impuso Ringo Starr, del conjunto musical The Beatles, en la década de los años 60. El tocaba la batería, y con ese detalle, destacaba el movimiento de sus manos al tocar. Esto no implica que en otras épocas no se hiciera eso de ponerse muchos anillos.
Quienes usan anillos en todos los dedos, no quieren vincularse sentimentalmente de forma permanente con nadie. Es decir, que les gusta el flirteo, o el cambiar de pareja constantemente.
Tanto la cara, así como también las manos, que son las partes del cuerpo que ahora nos conciernen, están sometidas a los llamados impulsos cruzados del cuerpo. Esto significa que el hemisferio cerebral izquierdo controla el lado derecho del cuerpo, y viceversa, el hemisferio del cerebro que está a la derecha, rige el costado izquierdo. Sin embargo, en cada hemisferio cerebral tenemos zonas especializadas, para las distintas capacidades. Por esas razones, el lado derecho del cuerpo, se considera como el lado de la razón, el cálculo, el lenguaje y la premeditación, etc., y está regido por el lado izquierdo del cerebro. En cambio, el opuesto, controlado por el hemisferio cerebral derecho, es el lado de la intuición, de las corazonadas, de la imaginación, de los sentimientos, etc.
Hechas estas aclaraciones, aplicables a cada mano, tenemos que el dedo pulgar es el “dedo-juez”. En la época de los romanos, se hacía una señal con el pulgar hacia arriba o hacia abajo, para decidir la suerte de los gladiadores en el coliseo. Modernamente, los pilotos de aviones de caza, lo emplean para indicar que todo está correcto. Este dedo es el preferido para tomar las huellas digitales, por ser el más importante como se dijo, y así por el estilo. Si el hombre o la mujer se pone el anillo en ese dedo, significa que desea reafirmar su personalidad, o sea, que lo hace para recalcar su ego. Ciertas universitarias han puesto de moda el añillo en el pulgar, e inclusive, esa práctica ha sido adoptada por las lesbianas y por los gays, quienes también quieren reafirmarse, por lo visto, en sus preferencias sexuales. No es extraño que surja esa moda entre las universitarias, quienes se dan perfectamente cuenta, de que cada día adquieren una mayor cuota de poder social, porque los varones dominicanos cada vez estudian menos. Eso implica que el machismo tiene sus días contados, o a lo mejor quién sabe, todo está por verse.
El dedo índice probablemente sea el origen de la señal de la flecha; y en otro orden de ideas, ya lo emplean los infantes para señalar, sin previo aprendizaje. Es el dedo que indica, señala, y acusa. Cuando el anillo está en ese dedo, se trata de una persona dominante, que quiere imponerse, de forma intuitiva, si es en la mano izquierda; o de manera calculada, si se trata de la mano derecha, como ya dijimos.
En cambio, el anillo en el dedo mayor, al ser el dedo del equilibrio por estar a mitad de camino de los demás dedos, expresa que se trata de una personalidad que busca su equilibrio emocional, es decir, un balance en su estado anímico.
El dedo anular, por su parte, es el dedo del vínculo, es el que se considera como normal y perteneciente al anillo, y de ahí su nombre; ya que en ese se coloca el anillo del compromiso matrimonial, de la boda, de la graduación, etc. Las mujeres se sienten muy identificadas con sus vinculaciones, y por eso no es de extrañar que se utilice el dedo anular de la mano izquierda, que es el lado de los sentimientos. Los hombres también lo usan en este dedo para esos mismos fines.
El meñique, por su lado, es el más pequeño de los dedos, y viene a ser el consentido entre todos y el “niño” mimado. Por esas razones el anillo en el meñique implica una personalidad caprichosa, y quizá veleidosa, que se antoja de cualquier cosa y le gusta que lo/la complazcan. Por otro lado, implica independencia, o el estar acostumbrado a hacer lo que le da la real gana.
Quizá, las manos alcanzan un simbolismo máximo y sublime en la Capilla Sixtina del Museo del Vaticano, en la escena del mural del techo, en la que Dios casi toca el dedo de Adán, con el índice de la mano derecha. Esta imagen ha sido reproducida incontables veces, e inclusive, aprovechada por la publicidad. El genial Miguel Angel no se equivocó.
Por FAUSTINO PÉREZ
Las manos han sido históricamente las ejecutoras de todo lo bueno y de todo lo malo que realiza el hombre, desde regalar un caramelo a un niño, hasta lanzar una bomba atómica, accionando una palanca o conectando un dispositivo. Por esos motivos, en una ocasión, yo las llamé las “herramientas” todo-terreno.
En otro orden de ideas, desde la vertiente comunicacional, las manos aportan mucha información a los interlocutores, y en nuestra cultura, compiten con la cara, por ser este un país de gesteros, en contraposición a los pueblos nórdicos donde apenas se gesticula.
Las manos son tan importantes, que incluso, una de las funciones más importantes de los robots, consiste en tener manos articuladas que puedan sujetar o asir cosas. Con la diferencia de que el robot no se enferma, pero sí se avería.
Cuando un bebé nace, unas manos lo reciben al mundo, lo bañan, lo pesan, lo miden, lo visten, lo miman, lo cargan...; y cuando fallece alguien, unas manos cargan el ataúd, cavan la tierra o manejan el tractor, lo entierran, y le colocan las flores, entre otros rituales. Si se creman los restos, también intervienen las manos para poner en marcha el horno crematorio.
Existen dos maneras básicas de sujetar con las manos: el agarre de precisión, como podría ser la manera como el médico usa el bisturí, o el alumno emplea el lápiz; y el agarre de fuerza, que se manifiesta, por ejemplo, al tomar un garrote.
Las manos son partes muy complejas, que van desde la muñeca hasta la punta de los dedos, ya que además de los músculos, tendones y huesos, cuentan con venas, arterias, y nervios. Cada dedo tiene tres falanges, salvo el pulgar que posee dos. Ese dedo es el más importante porque sirve para sujetar, oponiéndolo a cualquiera de los demás dedos. Ese es el motivo por el cual, las compañías aseguradoras otorgan una compensación mayor por ese dedo, en caso de pérdida o lesión. Por otro lado, el pulgar ocupa un área en el cerebro humano, más grande que las de los otros cuatro combinados.
Los dedos de las manos son capaces de “sentir”, o sea, de recibir una impresión táctil, y además experimentan el frío o el calor, y la presión. Igualmente, “sufren”, porque son capaces de tener sensaciones de dolor.
El cuerpo humano con su “envoltura” de piel tiene un sentido muy curioso, llamado el sentido proprioceptor, y consiste, en que si un sujeto cierra los ojos, y alguien le toca cualquier parte de su cuerpo, esa persona sabe exactamente qué fue lo que le tocaron, sin haber visto nada. Este sentido le indica al interesado, dónde están sus partes del cuerpo, en relación con las demás. Por supuesto, que esta particularidad se manifiesta, por igual, en los dedos y en las manos; y por ese motivo la persona conoce también si un dedo está flexionado o no, y sabe precisamente cuál de ellos, sin ver nada.
Un médico (o un experto) es capaz de inferir mucha información útil de las manos de un paciente, por el color, las callosidades, la forma, los temblores si los tuviese, la temperatura, la condición de la piel, los hongos incluyendo los de las uñas, los sudores, las verrugas, las manchas, las cicatrices, y así por el estilo. En nuestra cultura, muchas veces se interpreta una mano sudorosa como la de una persona celosa.
Cuando aparecen una manchitas blancas en las uñas, de las que mucha gente da la explicación en el sentido de que esa persona va a recibir un “regalo”, en nuestra cultura; en realidad, lo que indican es que existe una carencia de cinc, en el organismo del sujeto.
Otra especialidad diferente es la interpretación de la forma cómo la persona le da la mano a otra, lo cual alcanza muchos matices. Entre las más relevantes tenemos: El apretón “rompehuesos” realizado con fuerza, que lo mismo es posible que signifique firmeza, o por lo menos fortaleza física; pero, que también cabe la posibilidad de que sea un mecanismo de compensación debido a una falta de carácter, o bien, un afán desmedido por impresionar e impactar al otro. Además, influye el tamaño de la mano de quien aprieta.
En el otro extremo está el saludo “blando”, es decir, de la gente que da la mano “sin vida”. Es típico de una persona poco expresiva, poco entusiasta, o con desinterés. También, puede indicar debilidad física y/o psíquica; y en peor de los casos, tratarse de alguien que tenga mucha sangre fría y que sea calculadora; inclusive, llegar a significar hasta crueldad y sadismo.
Hay gente que da la mano, y le tuerce la muñeca al otro, lo cual es una clara muestra de sus intenciones, ya que de lo que se trata es de manipular al otro.
Otros en cambio, sólo agarran la punta de los dedos del interlocutor, lo cual tiene muchas variantes. Entre ellas tenemos el saludo diplomático al estilo francés, el apretón del tímido, el del desconfiado, etc. Algunos se hacen los simpáticos de esa manera.
Hay quienes dan la mano empleando ambas, de tal forma que convierten el saludo en una especie de “sandwich”, con la mano del otro en medio; esta modalidad la emplean mucho los que intentan congraciare con el saludado, incluyendo los que pretenden halagar o adular. Otra variación consiste en sujetar el antebrazo del interlocutor con la mano izquierda, en tanto se da la mano derecha. Esta manera implica una forma de persuadir o de convencer, o por lo menos, de hacerle partícipe de sus ideas.
Existen personas que dan la mano con rapidez, es decir, que aprietan y sueltan con mucha velocidad; esto significa premura, urgencia, prisas, y también, se hace para parecer original y de alguna manera impactar.
Por supuesto que si un hombre le rasca palma de la mano a una mujer con su índice, al saludarla, ella por lo menos le soltará rápidamente la de él; y cabe la posibilidad de que se ofenda, o se muestre sorprendida, como mínimo.
Se ha especulado acerca del origen del apretón de manos, en el sentido de que los caballeros daban la mano en la edad media, para hacerle saber al contrincante de que no llevaban ninguna arma. De todas formas, en nuestra cultura, el apretón debe de ser moderado, con la mano completa, y sin intentar doblegarle la mano al saludado, para que parezca sincero.
Las manos sirven para todas las necesidades básicas del ser humano, aparte del saludo: para construir la vivienda, para la confección de su vestimenta, para cocinar, para acariciar durante el sexo, para pasar las páginas de un libro y estudiar, para tomar medicamentos y atender los enfermos...y hasta los vicios dependen de ellas, como el sujetar un vaso con una bebida alcohólica, inyectarse una droga o fumarse un cigarrillo. Son muchos los ejemplos de contrastes.
Las manos sujetan el bastón del anciano o del invidente, pero, de la misma forma enseñan a un bebé a caminar. Los pedigüeños las usan para pedir colocándola en posición cóncava hacia arriba, de forma receptiva, y los padres la colocan en la cabeza de su vástago con la palma hacia abajo, de manera protectora. Los científicos agarran la probeta con las manos, pero los soldados lanzan granadas de mano con ellas.
Lo mismo las emplean quienes hacen obras de caridad, y los hábiles carteristas, también. Se le puede salvar la vida a alguien que se esté ahogando, o bien, sirven para apretar el gatillo del arma homicida. Los trapecistas de un circo se sujetan con ellas del trapecio para no caer con violencia al vacío, y los paracaidistas, se lanzan a ese mismo vacío y se aferran al paracaídas para caer con suavidad.
En la música, sus intérpretes dependen de ellas para lograr los sonidos, lo mismo que los deportistas en sus distintas especialidades; aunque hayan deportes como el fútbol, en que está prohibido su empleo, pero se usan con el fin de mantener el equilibrio o para el saque del balón.
En los bailes de ciertos países las manos son fundamentales, como el flamenco de España, o las danzas de la India o de Tailandia.
En ciertas culturas, como en Marruecos o en la misma India, las mujeres se decoran las manos con henna, que es un colorante de origen vegetal. En occidente, algunas divas del celuloide se han hecho famosas por sus escenas usando guantes, como Marilyn o la Marlene.
Nuestro idioma tiene numerosas frases idiomáticas que hacen referencia de las manos: arriba las manos, a mano armada, de primera mano, hecho a mano, echar una mano, está muy a la mano, mi mano derecha, una mano de plátanos, mano de pintura, pedir la mano, mano de obra, mano de ping-pong, doblar a mano derecha, y así por el estilo.
No nos olvidemos que con las manos se escribe o se teclea, lo cual para algunos ha significado el lograr la trascendencia, o sea, el perdurar en el tiempo y el espacio.
Donde hay más variedad es en la Sagrada Biblia, ya que contiene miles de referencias relacionadas con las manos. Desde Poncio Pilatos quien se lavó las manos, o cuando Moisés golpeó la roca para que saliese agua.
Las manos sirven para descargar el estrés, como cuando los pasajeros aplauden si han tenido un feliz aterrizaje, o se masturban en otro escenario; o bien, haciendo gestos, invitan lo mismo a bailar en una discoteca, que a fornicar. Son sociables cuando se usan para saludar quitándose la gorra, o piadosas al orar. Resultan hacendosas cuando una mujer borda un mantel, maternales en los casos en que le den el biberón a un infante, y halagan al aplaudir a un artista.
Los dedos de las manos tienen su manera de expresar cómo es la persona, por medio de los anillos, asumiendo que lo use dónde le plazca, en lugar de ponérselo dónde le sirva.
Partiendo del simbolismo de los dedos hemos elaborado EL LENGUAJE DE LOS ANILLOS DE FAUSTINO PÉREZ. Es un lenguaje que expresa a grandes rasgos cómo es su personalidad,
es decir, que ese detalle viene a ser como un resumen visual de su idiosincrasia o manera de ser. Ustedes lo podrán comprobar en el trato con la gente. Haciendo la salvedad de que este criterio es independiente de cualquier uso que la persona le pueda y/o quiera dar a sus dedos, con fines prácticos.La moda actual de ponerse un anillo en cada dedo la impuso Ringo Starr, del conjunto musical The Beatles, en la década de los años 60. El tocaba la batería, y con ese detalle, destacaba el movimiento de sus manos al tocar. Esto no implica que en otras épocas no se hiciera eso de ponerse muchos anillos.
Quienes usan anillos en todos los dedos, no quieren vincularse sentimentalmente de forma permanente con nadie. Es decir, que les gusta el flirteo, o el cambiar de pareja constantemente.
Tanto la cara, así como también las manos, que son las partes del cuerpo que ahora nos conciernen, están sometidas a los llamados impulsos cruzados del cuerpo. Esto significa que el hemisferio cerebral izquierdo controla el lado derecho del cuerpo, y viceversa, el hemisferio del cerebro que está a la derecha, rige el costado izquierdo. Sin embargo, en cada hemisferio cerebral tenemos zonas especializadas, para las distintas capacidades. Por esas razones, el lado derecho del cuerpo, se considera como el lado de la razón, el cálculo, el lenguaje y la premeditación, etc., y está regido por el lado izquierdo del cerebro. En cambio, el opuesto, controlado por el hemisferio cerebral derecho, es el lado de la intuición, de las corazonadas, de la imaginación, de los sentimientos, etc.
Hechas estas aclaraciones, aplicables a cada mano, tenemos que el dedo pulgar es el “dedo-juez”. En la época de los romanos, se hacía una señal con el pulgar hacia arriba o hacia abajo, para decidir la suerte de los gladiadores en el coliseo. Modernamente, los pilotos de aviones de caza, lo emplean para indicar que todo está correcto. Este dedo es el preferido para tomar las huellas digitales, por ser el más importante como se dijo, y así por el estilo. Si el hombre o la mujer se pone el anillo en ese dedo, significa que desea reafirmar su personalidad, o sea, que lo hace para recalcar su ego. Ciertas universitarias han puesto de moda el añillo en el pulgar, e inclusive, esa práctica ha sido adoptada por las lesbianas y por los gays, quienes también quieren reafirmarse, por lo visto, en sus preferencias sexuales. No es extraño que surja esa moda entre las universitarias, quienes se dan perfectamente cuenta, de que cada día adquieren una mayor cuota de poder social, porque los varones dominicanos cada vez estudian menos. Eso implica que el machismo tiene sus días contados, o a lo mejor quién sabe, todo está por verse.
El dedo índice probablemente sea el origen de la señal de la flecha; y en otro orden de ideas, ya lo emplean los infantes para señalar, sin previo aprendizaje. Es el dedo que indica, señala, y acusa. Cuando el anillo está en ese dedo, se trata de una persona dominante, que quiere imponerse, de forma intuitiva, si es en la mano izquierda; o de manera calculada, si se trata de la mano derecha, como ya dijimos.
En cambio, el anillo en el dedo mayor, al ser el dedo del equilibrio por estar a mitad de camino de los demás dedos, expresa que se trata de una personalidad que busca su equilibrio emocional, es decir, un balance en su estado anímico.
El dedo anular, por su parte, es el dedo del vínculo, es el que se considera como normal y perteneciente al anillo, y de ahí su nombre; ya que en ese se coloca el anillo del compromiso matrimonial, de la boda, de la graduación, etc. Las mujeres se sienten muy identificadas con sus vinculaciones, y por eso no es de extrañar que se utilice el dedo anular de la mano izquierda, que es el lado de los sentimientos. Los hombres también lo usan en este dedo para esos mismos fines.
El meñique, por su lado, es el más pequeño de los dedos, y viene a ser el consentido entre todos y el “niño” mimado. Por esas razones el anillo en el meñique implica una personalidad caprichosa, y quizá veleidosa, que se antoja de cualquier cosa y le gusta que lo/la complazcan. Por otro lado, implica independencia, o el estar acostumbrado a hacer lo que le da la real gana.
Quizá, las manos alcanzan un simbolismo máximo y sublime en la Capilla Sixtina del Museo del Vaticano, en la escena del mural del techo, en la que Dios casi toca el dedo de Adán, con el índice de la mano derecha. Esta imagen ha sido reproducida incontables veces, e inclusive, aprovechada por la publicidad. El genial Miguel Angel no se equivocó.
sábado, febrero 10, 2007
IMPRESIONES DE UNA VISITA A LA CIUDAD DE TOKYO (y 3ra. PARTE)
Por FAUSTINO PÉREZ
Los japoneses sienten y tienen una relación muy especial con el agua y con las piedras, aparte de su amor por los peces, las aves, y las flores como el crisantemo. Al lado del templo budista Kannon, que visitábamos, tienen el correspondiente jardín, pero no me gustó, por tener el colorido muy apagado y gris.
Luego fuimos hacia los autobuses, nos pasearon por Nakamise , un sector con mucho movimiento comercial, de ahí cruzamos por Kappabashi, donde están los principales proveedores de efectos para restaurantes, y pasamos, además, cerca del Parque Ueno. Cuando llegamos al hotel ya era de noche.
De ahí fuimos a cenar comida rápida americana en la Chuo-Dori, y regresamos al hotel ya cansados. Al día siguiente, salimos después de la hora pico, hacia el Parque Ueno, al Museo Nacional de Ciencias, donde vimos una proyección en 3-D con gafas polarizadas acerca de las momias de Egipto. Esta proyección se realiza con seis proyectores y proviene del Museo Británico. Aquello era impresionante, porque las momias se veían en el aire justo al frente de nosotros. Este sistema de proyección ha mejorado sustancialmente, ya que antes las gafas tenían dos colores: el rojo y el verde; y ahora son polarizadas. Los efectos son muy similares a los que se logran por el sistema I-max, en 3-D, con gafas también.
Este museo es de tamaño modesto pero con una museografía fabulosa y muy moderna, con todos los adelantos de la tecnología. Incluso cuenta con una sala para que los niños hagan experimentos de física. Tiene una planta dedicada a los vertebrados y otra a la vida marina. También tenían una exposición dedicada a los adelantos tecnológicos, con un robot dotado de una capacidad de movimientos increíble. Es un museo excelentemente montado.
De ahí intentamos visitar otros dos museos: El Museo Nacional de Tokyo, y El Museo Nacional de Arte Occidental, de los varios que están en el parque, también; pero estaban cerrados por razones de mantenimiento. Ante el fracaso decidimos caminar por el parque que tiene menos de kilómetro y medio de ancho, y pasamos frente al zoológico, pero no entramos. Cerca de un un templo budista que se encuentra dentro del perímetro del parque, nos dirigió la palabra un japonés que hablaba buen inglés. Al final resultó que era poeta y escritor, y quería que le comprara unos haikus o poemas breves japoneses. ¡Imagínese nosotros que venimos de un país donde sobran poetas! Y sucedió lo que estaba previsto en el guión, que no le compré nada.
Vimos otro personaje de los llamados indigentes o inadaptados sociales, o sea, de los “pobres por elección”, que estaba tomando el sol. Parecía sacado de la película El Imperio de los Sentidos del gran director de cine japonés Nagisa Oshima, le tomé una foto, y me miró como aquel que hace un favor.
En otro lugar había un grupo de pobres, detrás de un furgón. Yo supongo que estarían recibiendo ayuda. No muy lejos contemplamos un cartel de alguien buscado por la policía. Era una especie de retrato-hablado con su cara, por supuesto, y un texto. En Tokyo se ven muy pocos agentes del cuerpo policial; y cuando aparecen, cualquiera podría confundirlos con estudiantes universitarios bonachones, si no fuera por el uniforme.
Pero la gran sorpresa del parque sería otra cosa. Yo había leído en el plano que ponía “pond”, en inglés, y lo traduje por “estanque”, o “lago artificial”. Pero mi asombro fue mayúsculo cuando llegamos a una marisma artificial llena de yerbas altas, para atraer las aves acuáticas migratorias. Ahí habían miles de patos de varias especies, gansos, gaviotas, etcétera; más todas las demás que se añaden en la orilla, como las palomas, los gorriones y los cuervos. Ya habíamos observado en un recodo apartado del parque, a una decena de fotógrafos, sentados y de pie, con una temperatura de dos grados centígrados sobre cero, y con teleobjetivos de esos que cuestan ocho mil dólares cada uno, más o menos, esperando pacientemente a que unos pajarillos se posaran o se acercaran a ciertos arbustos. Eso es lo que se llama amor por la naturaleza.
Sin embargo, en otros escenarios los japoneses siguen cazando ballenas inmisericordemente en los mares del mundo, sin atender las razones de los ecologistas, lo cual contrasta con su comportamiento ante las aves. He ahí una contradicción.
Al día siguiente volvimos a Akihabara, y ya entramos directamente del metro a la tienda sin salir a la calle; lo que demuestra un avance, o sea que estábamos mejorando en nuestro sentido de la orientación. Salimos a almorzar al mediodía después de la hora pico, y ocurrió algo insólito por estas latitudes. Como yo me sentía espléndido, se me ocurrió dejar una buena propina, en un restaurante de carnes que estaba en el subsuelo, ya que el filete estaba riquísimo; y para mi sorpresa, el camarero vino corriendo detrás de mí para devolverme la propina en los escalones.
De regreso al hotel, y por la noche cena al estilo americano y el clásico paseo por Ginza. Cabe destacar un accidente de tránsito del cual fuimos testigos, porque un conductor estaba dando marcha atrás, para salir de un aparcamiento y chocó contra un poste. Como había un herido, la policía llamó la ambulancia y yo estuve cronometrando a la ambulancia, que tardó ocho minutos en llegar.
Por la mañana después del ajetreo matutino, nos dirijimos a Ikebukuru, a la famosa tienda Bic Camera. Después de dar algunas vueltas por las cercanías, entramos a una de las sucursales, ya que al menos son tres en ese sector. La Bic tiene ocho plantas repletas de todos los productos que se puedan imaginar, y los extranjeros pueden consumir sin pagar impuestos, desde un reloj rolex clásico por algo más de cuatro mil dólares, hasta calzados de playa de la marca Nike. Aparte de las secciones de bicicletas, relojes de pared, computadoras, equipos de música, cámaras, libros técnicos, programas y otros tipos de software, piezas de ordenador para uno mismo ensamblarlos, y un largo etcétera.
También vimos a un político que estaba hablando en una tarima muy alta, a un lado de la avenida, cerca de las tiendas.
Por la noche fuimos a una librería cercana al hotel a comprar mangas o cómics japoneses. La dependienta me sacó un plano plastificado de la tienda, para indicarme en qué tramos se encontraban, y así pude hallarlos con mucha facilidad. Eso mismo me habían hecho en el aeropuerto cuando pregunté en “Información” por la oficina de turismo, siempre le sacan al cliente o al interesado, un plano.
El lunes decidimos darnos una vuelta por el Palacio Imperial, que se encuentra aproximadamente en el centro del Tokyo central. Como no habían carteles, tuvimos que preguntar, y atravesar varias galerías comerciales subterráneas muy bien decoradas; y al final llegamos al recinto amurallado rodeado de un foso, al mejor estilo medieval, con varios puentes. La anchura del foso varía, pero en algunos lugares tiene como veinte metros, y el muro tiene como diez de alto, y según dicen, como cinco de ancho. En el agua vimos las típicas carpas de colores, en un agua verdosa por la clorofila, y también pudimos divisar un cisne. En ese recinto, el emperador puede pasearse con su consorte y no se ven desde la acera, ya que la muralla es más alta que una persona, y desde la calle sólo se divisan los techos, y algo más, de las edificaciones al estilo japonés. Es decir, que en todo ese espacio privilegiado de 250 acres únicamente viven dos personas permanentemente.
Claro está, que tiene su seguridad y sus guardianes, principalmente en los puentes, pero esos no habitan ahí. En esa área pueden verse, además, muchos deportistas, incluyendo ejecutivos y funcionarios de los ministerios de los alrededores, trotando o caminando alrededor del Palacio por las aceras. Al seguir avanzando, llegamos a los Jardines del Este, -pasando por el Museo Nacional de Arte Moderno -, que vienen a ser como una prolongación del espacio imperial, pero abiertos al público. Vimos unos carteles de esos que no se ven aquí , donde ponía en japonés y en inglés, que los perros no se podían dejar sueltos, y que los dueños tenían la obligación de recoger los excrementos de sus animales. Yo sencillamente sonreí, pensando en lo que pasaría si colocaran unos avisos como esos en nuestros parques.
Lo que sí estaba avisado era la gran final del campeonato de sumo, del Torneo de Año Nuevo y me interesaba verla por la televisión. Con la asistencia de sus majestades se declaró campeón a Yokozuma Asashoryu, quien resultó casi invicto y recibió una decena de trofeos de gran tamaño. El sumo es un tipo de lucha en la que no existe límite de peso, en la cual se trata de derribar, o de sacar fuera del anillo al contrincante, a base de manotazos, empujones, tirones, zancadillas, etc. Empero, para mí lo más interesante del sumo, son los rituales y la “coreografía” que hacen todos los luchadores antes de los combates, estimulados por los aplausos. Esas “moles” humanas de más de 300 libras (150 kilos) moviéndose es digno de verse.
Naturalmente, que en un campeón convergen la inteligencia y sus reflejos, para poder aprovecharse de una coyuntura determinada; la fuerza bruta, que le sirve con el fin de ser capaz de levantar a su adversario; la agilidad, para evadir y para actuar; y el centro de gravedad, ya que si el luchador es demasiado alto, puede ser derribado con mayor facilidad, comparativamente hablando. El sumo es probablemente el deporte nacional por excelencia.
Es increíble como un pueblo que ama la espiritualidad en la piedras y en la naturaleza, y que va a los jardines a meditar, sea tan amante de un deporte como el sumo. He ahí otra contradicción.
Cambiando los canales del aparato televisivo, me tropecé con un canal pornográfico, y para mi sorpresa, ellos censuran los órganos sexuales de los actores, y lo que hacen es que difuminan los genitales. Yo sabía de la fijación que tienen los japoneses por las colegialas y que se manifiesta en los mangas, pero el llegar a esos extremos demuestra, que con respecto al sexo, los japoneses tienen un problema no resuelto. Lo que no pueden hacer es censurar los miles y miles de páginas pornográficas del Internet.
Otro detalle curioso para mí, es que los locutores de noticias hacen el saludo-reverencia al principio y al final de su intervención. Haciendo el zapping, con el mando a distancia, pude ver ciertos efectos especiales novedosos para mí.
Cuando amaneció, la única preocupación era tener las maletas listas, porque el check out era a las doce del mediodía; y como siempre sucede, la ropa cabía a duras penas. Bajamos a las once y media, repartiendo “arigatós” por todos lados, nos cruzaron gentilmente las maletas al otro lado de la calle para tomar el taxi, y llegamos a la Tokyo Station justo a tiempo para tomar el bus de la una. Esta vez el taxista no se perdió, pero nos cobró más que el otro, porque el de la llegada nos había cobrado la tarifa mínima, ante su perplejidad.
Pasamos por debajo de los numerosos puentes de trenes y autopistas, y antes de llegar al aeropuerto, nos hicieron un chequeo rápido de los pasaportes en el mismo transporte.
Nos bajamos en la última parada, del Aeropuerto Internacional Narita. Por suerte el área de salida es mucho más elegante y confortable que la de llegada. Me dio tiempo de pasear un rato y de llegar hasta un observatorio de vuelos, y de tomar fotos en las dos fuentes-jardines, como de diez metros de ancho cada una. También aproveché para navegar por el Internet un poco, para comprar algo en las tiendas, y para cambiar los yenes que me quedaban, por dólares. En los bancos de cambio tienen unas canastillas para devolver y para recibir el dinero. Todo el menudo que me sobró me lo reembolsaron, no hicieron como en otros países que se quedan con ese sobrante. Cuando fui a tirar un papel me di cuenta de que la basura la dividen en cinco categorías: papel y cartones, plásticos, latas, biodegradables y basura mixta.
Yo estaba deseoso de subir al avión para lo que iba a ser el vuelo más largo de mi vida: más de catorce horas volando en un avión, ya que se tarda más en volver que en ir, a lo que hay que sumarle la hora y pico de espera antes del despegue. Con tanto tiempo metido en un jet, el aparato se convierte en un “laboratorio” de psicología y en una “fábrica” de olores.
En el avión hay gente que se pone nerviosa, otros tienen miedo, o se emborrachan, o bien toman pastillas para dormir. Los que tienen el vicio del cigarrillo, los que tienen incontinencia de orina, o los que vomitan, lo pasan muy mal; pero por suerte la mayoría se comporta bien. No estamos hablando de los casos extremos como los epilépticos, los ataques al corazón, o las mujeres que dan a luz anticipadamente. En los vuelos largos llega un momento en que los pasajeros tienen “barra libre” como en un resort, y de esa manera se levantan a estirar las piernas, y el personal de abordo trabaja menos. También están los niños intranquilos o hiperactivos y los llorones, o chillones.
Por otro lado, los olores provenientes de los mismos pasajeros, de los excusados y de los alimentos, se entremezclan, y se producen estímulos olfativos extraños.
Ya por fin empezamos a divisar las luces sobre Francia, y al aterrizar el piloto por poco pierde el control del aparato, suerte que al final pudo controlarlo. No se sabe si fue por impericia, o por un golpe de viento, o bien, por el cansancio acumulado.
El hecho es que ya estábamos en París, después del susto, y el personal del aeropuerto haciendo galas de la típica grosería francesa, que se nota más cuando uno viene de Japón, nos sometió a otra revisión; no sé para qué, porque ya la habían hecho en Tokyo. En eso, los zapatos míos de suela fina dispararon el detector y me los hicieron quitar, sin embargo, a los bolígrafos que llevaba no les hicieron ni caso. Las revisiones en los aeropuertos varían y sirven más como mecanismo psicológico que efectivo, porque la seguridad absoluta es imposible, e inclusive, indeseable por lo engorrosa que resulta. Además, se han convertido en una manera de reafirmar la soberanía.
En Air France, por ejemplo, la línea aérea de Francia, -en la que volamos -, el país de la lógica cartesiana, revisan a los pasajeros, no permiten que uno lleve ningún efecto u objeto cortante o punzante. Tampoco, se puede cargar pasta de dientes o cualquier sustancia tipo gel o líquida, o peligrosa, etc. Hasta ahí todo va bien. Sin embargo, lo qué ocurre en la práctica, ¡es que ellos mismos les proporcionan a los pasajeros los efectos y objetos peligrosos, con los cuales se puede hacer cualquier cosa! O acaso no se puede agredir a alguien con una botellita de vidrio de vino, o con los cubiertos metálicos de las comidas, o con el cable del auricular, las bolsas de plástico, las cortinas, los cordones de atar los zapatos, los bolígrafos, las latas de bebidas, y el mismísimo pañuelito en el cuello del uniforme de las azafatas. Y estos son sólo algunos de los muchos ejemplos.
A los karatecas y a otros expertos en artes marciales habría que cortarles las manos, y aún así son peligrosos, y además, ¿no hay gente que se traga droga o la introduce en otros orificios del cuerpo? Si a los pasajeros no los revisan por rayos x, ¿quién impide lo que puedan transportar en su propio cuerpo?
Luego pasamos en autobús a otra terminal y ahí me entretuve observando a los pasajeros en lo que llegaba la hora, sentado cómodamente en un sillón reclinable. Allí estaba la típica chica internética que no puede ver una máquina de Internet sin querer introducirle una moneda; el anciano que se inventó un tipo de gimnasia y se pasó más de una hora en eso. El rabino judío quien “convirtió” una pared, en una sucursal del Muro de las Lamentaciones de Jerusalén; y el grupo de mozalbetes de Indonesia que se echaron agua en la cabeza y se lavaron las caras en el lavamanos del W.C., y dejaron un inmenso charco...
Llegó la hora de abordar, y después de ocho horas y media llegamos sanos y salvos, y como veníamos de París, no nos revisaron las maletas. Esta línea aérea, no tiene azafatas de origen dominicano, en los vuelos Santo Domingo-París, ni tampoco hablan español; en cambio, en los vuelos París-Tokyo casi la mitad de las aeromozas era de origen japonés, y se habla ese idioma conjuntamente con el francés.
Después de un viaje como este comprendo mejor a aquellas familias de japoneses, que fueron engañadas en la década de los años 50 del siglo pasado, a quienes les prometieron tierras fértiles en la República Dominicana, y lo que recibieron fueron tierras, pero cercanas al mar, y no aptas para el cultivo por su salinidad. Ahora ellos esperan su compensación del gobierno japonés.
Como se sabe, cada pueblo tiene su idiosincrasia y eso hay que respetarlo; de todas maneras, el comprender a los japoneses es muy sencillo para un dominicano, ya que únicamente hay que invertir todo lo que ocurre aquí. Si allá viven en el orden, aquí tenemos el caos; si allá se practica la honradez, aquí quieren engañar al prójimo; si allá aman la limpieza, aquí disfrutamos con la basura; si allá tienen silencio, aquí soportamos todos los ruidos; si allá se potencia la inteligencia, aquí lo queremos resolver todo con el sexo y el disfrute de la vida; si allá gozan de una coherencia como nación, aquí nos estamos desintegrando; si allá procuran hacer las cosas bien hechas, aquí hemos convertido la chapuza en una norma...
Yo comprendo que si existe un Yin también tiene que existir un Yang. El consuelo que me queda es que yo espero que si ellos vienen aquí, a lo mejor este caos les sirva como terapia, tal como me ocurrió a mí al ir allá.
Lo malo de toda esta ecuación, es que a nosotros nos ha tocado ser el Yang, y ese Yang, precisamente, cada día está peor.
Ir al Japón significa recibir una lección práctica de cómo deben de ser las cosas en una nación organizada y civilizada.
Por FAUSTINO PÉREZ
Los japoneses sienten y tienen una relación muy especial con el agua y con las piedras, aparte de su amor por los peces, las aves, y las flores como el crisantemo. Al lado del templo budista Kannon, que visitábamos, tienen el correspondiente jardín, pero no me gustó, por tener el colorido muy apagado y gris.
Luego fuimos hacia los autobuses, nos pasearon por Nakamise , un sector con mucho movimiento comercial, de ahí cruzamos por Kappabashi, donde están los principales proveedores de efectos para restaurantes, y pasamos, además, cerca del Parque Ueno. Cuando llegamos al hotel ya era de noche.
De ahí fuimos a cenar comida rápida americana en la Chuo-Dori, y regresamos al hotel ya cansados. Al día siguiente, salimos después de la hora pico, hacia el Parque Ueno, al Museo Nacional de Ciencias, donde vimos una proyección en 3-D con gafas polarizadas acerca de las momias de Egipto. Esta proyección se realiza con seis proyectores y proviene del Museo Británico. Aquello era impresionante, porque las momias se veían en el aire justo al frente de nosotros. Este sistema de proyección ha mejorado sustancialmente, ya que antes las gafas tenían dos colores: el rojo y el verde; y ahora son polarizadas. Los efectos son muy similares a los que se logran por el sistema I-max, en 3-D, con gafas también.
Este museo es de tamaño modesto pero con una museografía fabulosa y muy moderna, con todos los adelantos de la tecnología. Incluso cuenta con una sala para que los niños hagan experimentos de física. Tiene una planta dedicada a los vertebrados y otra a la vida marina. También tenían una exposición dedicada a los adelantos tecnológicos, con un robot dotado de una capacidad de movimientos increíble. Es un museo excelentemente montado.
De ahí intentamos visitar otros dos museos: El Museo Nacional de Tokyo, y El Museo Nacional de Arte Occidental, de los varios que están en el parque, también; pero estaban cerrados por razones de mantenimiento. Ante el fracaso decidimos caminar por el parque que tiene menos de kilómetro y medio de ancho, y pasamos frente al zoológico, pero no entramos. Cerca de un un templo budista que se encuentra dentro del perímetro del parque, nos dirigió la palabra un japonés que hablaba buen inglés. Al final resultó que era poeta y escritor, y quería que le comprara unos haikus o poemas breves japoneses. ¡Imagínese nosotros que venimos de un país donde sobran poetas! Y sucedió lo que estaba previsto en el guión, que no le compré nada.
Vimos otro personaje de los llamados indigentes o inadaptados sociales, o sea, de los “pobres por elección”, que estaba tomando el sol. Parecía sacado de la película El Imperio de los Sentidos del gran director de cine japonés Nagisa Oshima, le tomé una foto, y me miró como aquel que hace un favor.
En otro lugar había un grupo de pobres, detrás de un furgón. Yo supongo que estarían recibiendo ayuda. No muy lejos contemplamos un cartel de alguien buscado por la policía. Era una especie de retrato-hablado con su cara, por supuesto, y un texto. En Tokyo se ven muy pocos agentes del cuerpo policial; y cuando aparecen, cualquiera podría confundirlos con estudiantes universitarios bonachones, si no fuera por el uniforme.
Pero la gran sorpresa del parque sería otra cosa. Yo había leído en el plano que ponía “pond”, en inglés, y lo traduje por “estanque”, o “lago artificial”. Pero mi asombro fue mayúsculo cuando llegamos a una marisma artificial llena de yerbas altas, para atraer las aves acuáticas migratorias. Ahí habían miles de patos de varias especies, gansos, gaviotas, etcétera; más todas las demás que se añaden en la orilla, como las palomas, los gorriones y los cuervos. Ya habíamos observado en un recodo apartado del parque, a una decena de fotógrafos, sentados y de pie, con una temperatura de dos grados centígrados sobre cero, y con teleobjetivos de esos que cuestan ocho mil dólares cada uno, más o menos, esperando pacientemente a que unos pajarillos se posaran o se acercaran a ciertos arbustos. Eso es lo que se llama amor por la naturaleza.
Sin embargo, en otros escenarios los japoneses siguen cazando ballenas inmisericordemente en los mares del mundo, sin atender las razones de los ecologistas, lo cual contrasta con su comportamiento ante las aves. He ahí una contradicción.
Al día siguiente volvimos a Akihabara, y ya entramos directamente del metro a la tienda sin salir a la calle; lo que demuestra un avance, o sea que estábamos mejorando en nuestro sentido de la orientación. Salimos a almorzar al mediodía después de la hora pico, y ocurrió algo insólito por estas latitudes. Como yo me sentía espléndido, se me ocurrió dejar una buena propina, en un restaurante de carnes que estaba en el subsuelo, ya que el filete estaba riquísimo; y para mi sorpresa, el camarero vino corriendo detrás de mí para devolverme la propina en los escalones.
De regreso al hotel, y por la noche cena al estilo americano y el clásico paseo por Ginza. Cabe destacar un accidente de tránsito del cual fuimos testigos, porque un conductor estaba dando marcha atrás, para salir de un aparcamiento y chocó contra un poste. Como había un herido, la policía llamó la ambulancia y yo estuve cronometrando a la ambulancia, que tardó ocho minutos en llegar.
Por la mañana después del ajetreo matutino, nos dirijimos a Ikebukuru, a la famosa tienda Bic Camera. Después de dar algunas vueltas por las cercanías, entramos a una de las sucursales, ya que al menos son tres en ese sector. La Bic tiene ocho plantas repletas de todos los productos que se puedan imaginar, y los extranjeros pueden consumir sin pagar impuestos, desde un reloj rolex clásico por algo más de cuatro mil dólares, hasta calzados de playa de la marca Nike. Aparte de las secciones de bicicletas, relojes de pared, computadoras, equipos de música, cámaras, libros técnicos, programas y otros tipos de software, piezas de ordenador para uno mismo ensamblarlos, y un largo etcétera.
También vimos a un político que estaba hablando en una tarima muy alta, a un lado de la avenida, cerca de las tiendas.
Por la noche fuimos a una librería cercana al hotel a comprar mangas o cómics japoneses. La dependienta me sacó un plano plastificado de la tienda, para indicarme en qué tramos se encontraban, y así pude hallarlos con mucha facilidad. Eso mismo me habían hecho en el aeropuerto cuando pregunté en “Información” por la oficina de turismo, siempre le sacan al cliente o al interesado, un plano.
El lunes decidimos darnos una vuelta por el Palacio Imperial, que se encuentra aproximadamente en el centro del Tokyo central. Como no habían carteles, tuvimos que preguntar, y atravesar varias galerías comerciales subterráneas muy bien decoradas; y al final llegamos al recinto amurallado rodeado de un foso, al mejor estilo medieval, con varios puentes. La anchura del foso varía, pero en algunos lugares tiene como veinte metros, y el muro tiene como diez de alto, y según dicen, como cinco de ancho. En el agua vimos las típicas carpas de colores, en un agua verdosa por la clorofila, y también pudimos divisar un cisne. En ese recinto, el emperador puede pasearse con su consorte y no se ven desde la acera, ya que la muralla es más alta que una persona, y desde la calle sólo se divisan los techos, y algo más, de las edificaciones al estilo japonés. Es decir, que en todo ese espacio privilegiado de 250 acres únicamente viven dos personas permanentemente.
Claro está, que tiene su seguridad y sus guardianes, principalmente en los puentes, pero esos no habitan ahí. En esa área pueden verse, además, muchos deportistas, incluyendo ejecutivos y funcionarios de los ministerios de los alrededores, trotando o caminando alrededor del Palacio por las aceras. Al seguir avanzando, llegamos a los Jardines del Este, -pasando por el Museo Nacional de Arte Moderno -, que vienen a ser como una prolongación del espacio imperial, pero abiertos al público. Vimos unos carteles de esos que no se ven aquí , donde ponía en japonés y en inglés, que los perros no se podían dejar sueltos, y que los dueños tenían la obligación de recoger los excrementos de sus animales. Yo sencillamente sonreí, pensando en lo que pasaría si colocaran unos avisos como esos en nuestros parques.
Lo que sí estaba avisado era la gran final del campeonato de sumo, del Torneo de Año Nuevo y me interesaba verla por la televisión. Con la asistencia de sus majestades se declaró campeón a Yokozuma Asashoryu, quien resultó casi invicto y recibió una decena de trofeos de gran tamaño. El sumo es un tipo de lucha en la que no existe límite de peso, en la cual se trata de derribar, o de sacar fuera del anillo al contrincante, a base de manotazos, empujones, tirones, zancadillas, etc. Empero, para mí lo más interesante del sumo, son los rituales y la “coreografía” que hacen todos los luchadores antes de los combates, estimulados por los aplausos. Esas “moles” humanas de más de 300 libras (150 kilos) moviéndose es digno de verse.
Naturalmente, que en un campeón convergen la inteligencia y sus reflejos, para poder aprovecharse de una coyuntura determinada; la fuerza bruta, que le sirve con el fin de ser capaz de levantar a su adversario; la agilidad, para evadir y para actuar; y el centro de gravedad, ya que si el luchador es demasiado alto, puede ser derribado con mayor facilidad, comparativamente hablando. El sumo es probablemente el deporte nacional por excelencia.
Es increíble como un pueblo que ama la espiritualidad en la piedras y en la naturaleza, y que va a los jardines a meditar, sea tan amante de un deporte como el sumo. He ahí otra contradicción.
Cambiando los canales del aparato televisivo, me tropecé con un canal pornográfico, y para mi sorpresa, ellos censuran los órganos sexuales de los actores, y lo que hacen es que difuminan los genitales. Yo sabía de la fijación que tienen los japoneses por las colegialas y que se manifiesta en los mangas, pero el llegar a esos extremos demuestra, que con respecto al sexo, los japoneses tienen un problema no resuelto. Lo que no pueden hacer es censurar los miles y miles de páginas pornográficas del Internet.
Otro detalle curioso para mí, es que los locutores de noticias hacen el saludo-reverencia al principio y al final de su intervención. Haciendo el zapping, con el mando a distancia, pude ver ciertos efectos especiales novedosos para mí.
Cuando amaneció, la única preocupación era tener las maletas listas, porque el check out era a las doce del mediodía; y como siempre sucede, la ropa cabía a duras penas. Bajamos a las once y media, repartiendo “arigatós” por todos lados, nos cruzaron gentilmente las maletas al otro lado de la calle para tomar el taxi, y llegamos a la Tokyo Station justo a tiempo para tomar el bus de la una. Esta vez el taxista no se perdió, pero nos cobró más que el otro, porque el de la llegada nos había cobrado la tarifa mínima, ante su perplejidad.
Pasamos por debajo de los numerosos puentes de trenes y autopistas, y antes de llegar al aeropuerto, nos hicieron un chequeo rápido de los pasaportes en el mismo transporte.
Nos bajamos en la última parada, del Aeropuerto Internacional Narita. Por suerte el área de salida es mucho más elegante y confortable que la de llegada. Me dio tiempo de pasear un rato y de llegar hasta un observatorio de vuelos, y de tomar fotos en las dos fuentes-jardines, como de diez metros de ancho cada una. También aproveché para navegar por el Internet un poco, para comprar algo en las tiendas, y para cambiar los yenes que me quedaban, por dólares. En los bancos de cambio tienen unas canastillas para devolver y para recibir el dinero. Todo el menudo que me sobró me lo reembolsaron, no hicieron como en otros países que se quedan con ese sobrante. Cuando fui a tirar un papel me di cuenta de que la basura la dividen en cinco categorías: papel y cartones, plásticos, latas, biodegradables y basura mixta.
Yo estaba deseoso de subir al avión para lo que iba a ser el vuelo más largo de mi vida: más de catorce horas volando en un avión, ya que se tarda más en volver que en ir, a lo que hay que sumarle la hora y pico de espera antes del despegue. Con tanto tiempo metido en un jet, el aparato se convierte en un “laboratorio” de psicología y en una “fábrica” de olores.
En el avión hay gente que se pone nerviosa, otros tienen miedo, o se emborrachan, o bien toman pastillas para dormir. Los que tienen el vicio del cigarrillo, los que tienen incontinencia de orina, o los que vomitan, lo pasan muy mal; pero por suerte la mayoría se comporta bien. No estamos hablando de los casos extremos como los epilépticos, los ataques al corazón, o las mujeres que dan a luz anticipadamente. En los vuelos largos llega un momento en que los pasajeros tienen “barra libre” como en un resort, y de esa manera se levantan a estirar las piernas, y el personal de abordo trabaja menos. También están los niños intranquilos o hiperactivos y los llorones, o chillones.
Por otro lado, los olores provenientes de los mismos pasajeros, de los excusados y de los alimentos, se entremezclan, y se producen estímulos olfativos extraños.
Ya por fin empezamos a divisar las luces sobre Francia, y al aterrizar el piloto por poco pierde el control del aparato, suerte que al final pudo controlarlo. No se sabe si fue por impericia, o por un golpe de viento, o bien, por el cansancio acumulado.
El hecho es que ya estábamos en París, después del susto, y el personal del aeropuerto haciendo galas de la típica grosería francesa, que se nota más cuando uno viene de Japón, nos sometió a otra revisión; no sé para qué, porque ya la habían hecho en Tokyo. En eso, los zapatos míos de suela fina dispararon el detector y me los hicieron quitar, sin embargo, a los bolígrafos que llevaba no les hicieron ni caso. Las revisiones en los aeropuertos varían y sirven más como mecanismo psicológico que efectivo, porque la seguridad absoluta es imposible, e inclusive, indeseable por lo engorrosa que resulta. Además, se han convertido en una manera de reafirmar la soberanía.
En Air France, por ejemplo, la línea aérea de Francia, -en la que volamos -, el país de la lógica cartesiana, revisan a los pasajeros, no permiten que uno lleve ningún efecto u objeto cortante o punzante. Tampoco, se puede cargar pasta de dientes o cualquier sustancia tipo gel o líquida, o peligrosa, etc. Hasta ahí todo va bien. Sin embargo, lo qué ocurre en la práctica, ¡es que ellos mismos les proporcionan a los pasajeros los efectos y objetos peligrosos, con los cuales se puede hacer cualquier cosa! O acaso no se puede agredir a alguien con una botellita de vidrio de vino, o con los cubiertos metálicos de las comidas, o con el cable del auricular, las bolsas de plástico, las cortinas, los cordones de atar los zapatos, los bolígrafos, las latas de bebidas, y el mismísimo pañuelito en el cuello del uniforme de las azafatas. Y estos son sólo algunos de los muchos ejemplos.
A los karatecas y a otros expertos en artes marciales habría que cortarles las manos, y aún así son peligrosos, y además, ¿no hay gente que se traga droga o la introduce en otros orificios del cuerpo? Si a los pasajeros no los revisan por rayos x, ¿quién impide lo que puedan transportar en su propio cuerpo?
Luego pasamos en autobús a otra terminal y ahí me entretuve observando a los pasajeros en lo que llegaba la hora, sentado cómodamente en un sillón reclinable. Allí estaba la típica chica internética que no puede ver una máquina de Internet sin querer introducirle una moneda; el anciano que se inventó un tipo de gimnasia y se pasó más de una hora en eso. El rabino judío quien “convirtió” una pared, en una sucursal del Muro de las Lamentaciones de Jerusalén; y el grupo de mozalbetes de Indonesia que se echaron agua en la cabeza y se lavaron las caras en el lavamanos del W.C., y dejaron un inmenso charco...
Llegó la hora de abordar, y después de ocho horas y media llegamos sanos y salvos, y como veníamos de París, no nos revisaron las maletas. Esta línea aérea, no tiene azafatas de origen dominicano, en los vuelos Santo Domingo-París, ni tampoco hablan español; en cambio, en los vuelos París-Tokyo casi la mitad de las aeromozas era de origen japonés, y se habla ese idioma conjuntamente con el francés.
Después de un viaje como este comprendo mejor a aquellas familias de japoneses, que fueron engañadas en la década de los años 50 del siglo pasado, a quienes les prometieron tierras fértiles en la República Dominicana, y lo que recibieron fueron tierras, pero cercanas al mar, y no aptas para el cultivo por su salinidad. Ahora ellos esperan su compensación del gobierno japonés.
Como se sabe, cada pueblo tiene su idiosincrasia y eso hay que respetarlo; de todas maneras, el comprender a los japoneses es muy sencillo para un dominicano, ya que únicamente hay que invertir todo lo que ocurre aquí. Si allá viven en el orden, aquí tenemos el caos; si allá se practica la honradez, aquí quieren engañar al prójimo; si allá aman la limpieza, aquí disfrutamos con la basura; si allá tienen silencio, aquí soportamos todos los ruidos; si allá se potencia la inteligencia, aquí lo queremos resolver todo con el sexo y el disfrute de la vida; si allá gozan de una coherencia como nación, aquí nos estamos desintegrando; si allá procuran hacer las cosas bien hechas, aquí hemos convertido la chapuza en una norma...
Yo comprendo que si existe un Yin también tiene que existir un Yang. El consuelo que me queda es que yo espero que si ellos vienen aquí, a lo mejor este caos les sirva como terapia, tal como me ocurrió a mí al ir allá.
Lo malo de toda esta ecuación, es que a nosotros nos ha tocado ser el Yang, y ese Yang, precisamente, cada día está peor.
Ir al Japón significa recibir una lección práctica de cómo deben de ser las cosas en una nación organizada y civilizada.
viernes, febrero 02, 2007
IMPRESIONES DE UNA VISITA A LA CIUDAD DE TOKYO (2da. PARTE)
Por FAUSTINO PÉREZ
A pesar de los grandes inventos del hombre, el viajar a las antípodas siempre ha sido tedioso, claro está, muchísimo más antes que ahora. Basta con imaginarse las peripecias de un Marco Polo, o de otros muchos viajantes. Mentalmente uno tiene que adaptarse a las diferentes culturas, ya que por ejemplo, nosotros pasamos del área donde se dan las "gracias", -aunque no siempre -, a otro ámbito en el que se dice "merci"; hasta llegar al territorio del "arigató"; todo ello en muy poco tiempo, si lo comparamos con la época de Marco Polo.
En la recepción del hotel, lo primero que me dijeron amablemente era que tenía que pagar la reserva, lo cual no fue ningún problema. Una vez en la habitación de la séptima planta, puse el termostato en 20 grados centígrados, y encontramos jabón líquido, champú, cepillos de dientes con su pasta, batas de estar tipo kimono, sandalias, peines, unas almohadas muy cómodas, gorros plásticos de baño, aparatos desechables de afeitar, etcétera, aparte de las comodidades típicas como la TV por cable, un frigorífico de esos que tienen los ejecutivos, y un retrete no tan típico, programable, pero que al tener las instrucciones en japonés, no toqué.
Empero, lo que a uno le apetecía realmente era dormir y dormir, a pesar de llevar dos días sin ducharme, y sin cepillarme los dientes por las restricciones en los aeropuertos. En cambio, sí pude afeitarme de mala manera en la estrechez del avión. Y ocurrió algo que no estaba previsto, y es que no podía conciliar el sueño, y no sabía el motivo, hasta que descubrí que se debía al silencio del hotel. Uno no toma conciencia de los niveles de ruido que padecemos en Santo Domingo, hasta que se llega a un país como ese.
Pero el cansancio se impuso, y al final pude dormir como diez horas mal dormidas, porque debido a las trece horas de diferencia, cuando al cuerpo le toca dormir allá por la oscuridad, aquí está uno en actividad y es de día, y viceversa. Por la mañana, no tan temprano porque en el invierno el sol sale un poco tarde, empecé a escuchar unos sonidos secos y ásperos: "arc, arc, arc", provenientes de un tipo de cuervo japonés. Son aves bastante grandes de color negro brillante con destellos verdosos, y con el pico robusto, son las verdaderas reinas de Tokyo, porque aparecen por todos lados, siempre con su canto.
Una vez repuestos, salimos a la calle a las nueve de la mañana dispuestos a "conquistar" Tokyo, pero antes le pregunté al encargado de recepción del hotel, hacia dónde estaba la parada del metro o tren subterráneo, y él amablemente nos señaló la dirección más cercana.
En la acera nos dimos cuenta de que están divididas, es decir, la mitad más o menos para los ciclistas y la otra parte para los peatones; lo que ocurre es que en la práctica no se respetan los espacios y los ciclistas pasan por cualquier lado, en sus bicicletas clásicas. Suerte que no son muchos y andan a velocidades prudentes, salvo excepciones.
Sin embargo, después de caminar unos cinco minutos, no contábamos con que se trataba de una estación del metro con salidas hacia una estación ferroviaria y a una hora pico. Solamente el hecho de ver centenares de pasajeros corriendo y caminando apresurados en todas las direcciones, eso ya de por sí turba a cualquiera; si a eso le añadimos que los billetes se compran en máquinas que están en japonés, que el importe varía según la distancia, que sólo el nombre de la estación está en inglés, y que las salidas están identificadas por números y por indicaciones en japonés, eso complicaba aún más el paseo. Estamos hablando de una estación con más de cincuenta salidas, y hasta los mismísimos japoneses se pierden y se confunden. Cualquier error en la salida puede significar salir doscientos o trescientos metros más allá de dónde uno quiere ir, o quién sabe dónde.
Por otro lado, los andenes están numerados también, y los nombres de las paradas finales de cada línea están en japonés. Francamente no estábamos preparados para ese maremágnum, a pesar de que yo había montado en otros metros de ciudades grandes como París, Londres, Ciudad de México, Sao Paulo, New York, Buenos Aires, Madrid, Roma, Caracas, Lisboa, etcétera. De nada me valieron las experiencias previas.
Y sucedió lo que tenía que suceder, que tomamos el tren en dirección equivocada. Suerte que con la confusión ya se había reducido el tráfico de pasajeros, y los empujadores profesionales enguantados, ya habían hecho su trabajo en los andenes para que las puertas puedan cerrar. Entonces, al darme cuenta del error tuvimos que salir y abonar el importe del trayecto de nuevo.
Después de esa aventura, nos desmotamos en la estación de Akihabara en la llamada Ciudad Eléctrica, como teníamos previsto; y estaba lloviznando, tal como se había pronosticado, porque se me había dañado la cámara y necesitaba urgentemente comprar una. Al mirar los edificios, noté que se trataba de oficinas y de comercios, porque en Tokyo es fácil distinguir los multifamiliares, ya que siempre tienen ropa tendida en los balcones y sus correspondientes parábolas pequeñas de TV; pero no encontraba lo que buscaba, porque los nombres de las calles están casi siempre en japonés.
En eso vi una oficinista que estaba trabajando sola en un negocio y le pregunte por la tienda Yodobashi Camera; y ella muy gentilmente, dejó abandonada la oficina y nos llevó hasta la esquina lloviznando, y nos indicó dónde estaba la tienda. Ese gesto es inconcebible por estas latitudes. Y así después de decirle "arigató" no sé cuantas veces, entramos a uno de los tantos paraísos del consumo de electrodomésticos de la capital nipona. Ocho plantas grandes llenas de todo lo bueno en aparatos y de última generación que uno pueda imaginarse.
Aparte de la planta de las computadoras, tenían otra para aparatos de música, y espacios para televisores, pantallas, celulares, cámaras, relojes, aparatos de hacer gimnasia y de masajes, libros técnicos, programas de computadora, lápices de memoria, mochilas, i-pods, entre otros muchos productos.
Intenté comprar varios efectos con la tarjeta de crédito, pero ellos tienen por norma llamar por teléfono al banco emisor, y como era mediodía allá, aquí era casi medianoche, y no respondían. Entonces, saqué de la cartera otra tarjeta de débito prepagada, y así pude comprar lo que quería, incluyendo la cámara. Al tener que cargarle la batería al bártulo fotográfico, me dijeron que volviera en una hora.
Ese tiempo lo aprovechamos para ir a almorzar en las cercanías, una comida típica japonesa, pero como no sabían inglés, tuvimos que emplear el método de señalar con el dedo el plato en un muestrario de fotos del menú, y nos entendieron perfectamente. En realidad yo no sabía lo que estaba comiendo, ya que allá se consumen pescados que aquí no se conocen, y además, ellos tienen ciertos vegetales que no se cultivan en este país, todo mezclado con algas y arroz pastoso. Aunque desconocía lo que estaba consumiendo, el plato estaba riquísimo. Nos cobraron como mil doscientos yenes por cabeza, por ese manjar afrodisíaco.
Luego regresamos a la tienda a recoger la máquina fotográfica, y para mi deleite encontré un ordenador aislado que estaba conectado el Internet, no sé si por cable o por wi-fi; el hecho es que empecé a leer periódicos en la pantalla, a enviar mensajes, y a enterarme de los centenares de e-mails que tenía acumulados en mis correos. A pesar de tener el teclado en japonés, se podía convertir en teclado occidental, aunque a veces se me escapaba algún que otro signo oriental.
Regresamos a descansar al hotel antes de la hora pico de la tarde, y por la noche salimos a conocer el famoso Ginza Wako, guiándonos por los avisos publicitarios y por los edificios, porque las calles tienen los nombres en japonés, como ya dijimos. A tres manzanas del hotel está el "showroom" de la Sony, donde estuvimos viendo las novedades de esa marca. Ya la ciudad había tomado color con las luces, -dejando atrás los tonos grises que se aprecian durante el día -, provenientes de los letreros lumínicos, las pantallas gigantes y los anuncios publicitarios. Tokyo es una de las grandes mecas mundiales del consumismo, donde se vive una auténtica euforia.
En las bellas avenidas se apreciaba la meticulosidad, pulcritud y gran amor por la limpieza que tienen los japoneses. Tampoco se escuchan señales acústicas de los automóviles y muy pocas sirenas. Pasamos por muchas tiendas, algunas de reconocidas marcas a nivel internacional, como Ferragano, Dior, Gucci, Calvin Klein, Cartier, Tiffany, Chanel, Mikimoto, Louis Vuitton…todas de prestigio, hasta llegar al Wako, que es un reloj público con un carillón, ubicado en un edificio en el cruce de las calles Chuo-Dori y Harumi-Dori.
La verdad es que lo que ellos llaman "calles", no son tales, ya que se trata de bellas y dinámicas avenidas; e incluso, la Harumi tiene el asfalto coloreado de un tono verdoso, lo cual la hace más elegante; es más, son vías que tienen hasta un poco de brillo en el pavimento. En otros distritos pude ver avenidas coloreadas de rojo y las menos de un tono blanquecino. Con tantas luces y en esas rutas citadinas tan espectaculares, se pasean los vehículos de lujo, siempre muy brillantes, reflejando la iluminación; entremezclados con otros medios de transporte más modestos.
El Wako sería el equivalente al reloj de la Puerta del Sol de Madrid, pero con mucha menos prestancia y de tamaño más reducido que el Big Ben de Londres. Todo ello en un entorno de luces como en Times Square de New York, pero con un público selecto, en lugar de ese ambiente chabacano y vulgar de la ciudad estadounidense.
En Tokyo es muy raro ver a gente gorda o barrigona en las calles, o en la tele, salvo los luchadores de sumo que son una casta aparte. Las tokyotas yuppies son mujeres menudas, muy inteligentes, independientes, ambiciosas, egocéntricas como el país, y nerviosas, hasta tal punto, que dan la sensación de que están al "borde de un ataque de nervios", en el buen sentido de la frase, y con reflejos tan rápidos que parecen "eléctricas". Las más "in" prefieren sobre todo la ropa de marca, o que aparente serlo, y usan pocos adornos en las orejas en forma de pendientes. Algunas de ellas, principalmente las dependientas de los grandes almacenes de lujo, cuando se maquillan, parecen muñecas de porcelana. De la misma forma, es muy poco frecuente escuchar gente hablando en voz alta.
La moda típica invernal ahora son las faldas-pantalón con zapatos de tacones, con el abrigo largo encima; y las mayores que son tradicionalistas, usan el clásico kimono. Nosotros vimos unas señoras ataviadas con kimonos y abrigos de visón, en la Chuo –Dori. Los ejecutivos cuando van a trabajar suelen usar ropa oscura, y los fines de semana se ponen una vestimenta más casual.
Sin embargo, lo que más choca y sorprende en Tokyo, es el tratamiento que se les da a los pobres, porque en esa ciudad hay gente que "elige" ser indigente; es decir, para aclararme, que existen personas que deciden vivir sin trabajar, y esos son los pobres de la urbe. Claro está que hasta ellos están organizados, y constituyen un "atractivo" turístico, o si se prefiere algo curioso o novedoso. Incluso los mencionan en algunos folletos turísticos, y los guías de turismo hablan de ellos. Para una persona proveniente del subdesarrollo como yo, ese criterio es harto interesante, porque los pobres de nuestros países normalmente no tienen oportunidades, y si encima tienen la mentalidad de vagos, entonces son doblemente pobres, y con pocas esperanzas. Cuando yo estudiaba Ciencias Económicas en la Universidad Complutense de Madrid, no se decían esas cosas de "pobres por elección personal".
Al día siguiente el turno era para el city-tour, para tomarle el "feeling" a la gran ciudad, porque ya tenía cámara disponible. A la una y treinta y cinco nos pasaron a recoger y nos llevaron en primer lugar a la Galería de Perlas Tasaki, donde nos hicieron una demostración de cómo se cultivan las perlas artificiales con el procedimiento desarrollado por Mikimoto. Básicamente la madreperla reacciona ante el cuerpo extraño que se le introduce, y esa reacción es la que produce las capas que forman la perla. Luego después de tres años de espera se obtiene el resultado. De la perla obtenida se valora la forma, el tamaño, el color, y el brillo, entre otras variables.
El autobús nos pasó frente al Palacio Imperial, rodeado de su foso, y también al lado de la Tokyo Tower, la cual fue diseñada siguiendo la estructura de la Tour Eiffel de París, pero más liviana porque pesa casi la mitad, y es un poco más alta.
De ahí le tocaba el turno al crucero de media hora por el Río Sumida, en uno de los tantos ferries que lo surcan, a partir del embarcadero de Hinode. Ese río está lleno de patos, gansos, gaviotas, y otras aves acuáticas, y sus aguas están desprovistas de contaminación. Ante esa realidad el Río Ozama de Santo Domingo me dio pena y vergüenza, por haber sido convertido en una inmensa cloaca llena de toda clase de desperdicios y de aguas contaminadas, ante la mirada indiferente de las autoridades.
Pasamos por debajo de trece puentes de río, es decir, un poco más altos que el ferry, todos distintos y cada uno con su nombre e historia. En algunos lugares de las orillas se podían contemplar los conocidos hábitats de los pobres de Tokyo, forrados con una lona azul. Todo muy ordenado, y limpio.
Desembarcamos en Asakusa, y nos dirigimos al famoso Templo Budista Kannon. La entrada del templo tiene negocios a ambos lados, donde venden todo tipo de artículos, souvenirs, dulces, comidas, etcétera, y está adornada con una decoración típica japonesa. Yo vi un vendedor que tenía revistas subiditas de tono, con imágenes que eran impropias para un recinto como ese.
Una vez se llega al templo, se practican varios rituales por los millones de visitantes que acuden a él, siendo el primero de ellos con el incienso. La gente creyente desvía el humo con movimientos de las manos hacia la parte del cuerpo que quiere sanar. A continuación está el ritual con el agua de una fuente decorada. También se lanzan monedas a una especie de pozo al cual no se le ve el fondo; y hay practicantes que hace peticiones en forma de papelillos doblados que atan a un cordel ad hoc, además, otros cuelgan una tablilas con frases muy bien dibujadas.
Al intentar llegar hasta el recinto más sagrado, me aproximé a una ventanilla a pagar la entrada y despojarme del calzado; pero me dijeron que no podía entrar, porque no era budista. Bueno, parece ser que me equivoqué en esta reencarnación...
Por FAUSTINO PÉREZ
A pesar de los grandes inventos del hombre, el viajar a las antípodas siempre ha sido tedioso, claro está, muchísimo más antes que ahora. Basta con imaginarse las peripecias de un Marco Polo, o de otros muchos viajantes. Mentalmente uno tiene que adaptarse a las diferentes culturas, ya que por ejemplo, nosotros pasamos del área donde se dan las "gracias", -aunque no siempre -, a otro ámbito en el que se dice "merci"; hasta llegar al territorio del "arigató"; todo ello en muy poco tiempo, si lo comparamos con la época de Marco Polo.
En la recepción del hotel, lo primero que me dijeron amablemente era que tenía que pagar la reserva, lo cual no fue ningún problema. Una vez en la habitación de la séptima planta, puse el termostato en 20 grados centígrados, y encontramos jabón líquido, champú, cepillos de dientes con su pasta, batas de estar tipo kimono, sandalias, peines, unas almohadas muy cómodas, gorros plásticos de baño, aparatos desechables de afeitar, etcétera, aparte de las comodidades típicas como la TV por cable, un frigorífico de esos que tienen los ejecutivos, y un retrete no tan típico, programable, pero que al tener las instrucciones en japonés, no toqué.
Empero, lo que a uno le apetecía realmente era dormir y dormir, a pesar de llevar dos días sin ducharme, y sin cepillarme los dientes por las restricciones en los aeropuertos. En cambio, sí pude afeitarme de mala manera en la estrechez del avión. Y ocurrió algo que no estaba previsto, y es que no podía conciliar el sueño, y no sabía el motivo, hasta que descubrí que se debía al silencio del hotel. Uno no toma conciencia de los niveles de ruido que padecemos en Santo Domingo, hasta que se llega a un país como ese.
Pero el cansancio se impuso, y al final pude dormir como diez horas mal dormidas, porque debido a las trece horas de diferencia, cuando al cuerpo le toca dormir allá por la oscuridad, aquí está uno en actividad y es de día, y viceversa. Por la mañana, no tan temprano porque en el invierno el sol sale un poco tarde, empecé a escuchar unos sonidos secos y ásperos: "arc, arc, arc", provenientes de un tipo de cuervo japonés. Son aves bastante grandes de color negro brillante con destellos verdosos, y con el pico robusto, son las verdaderas reinas de Tokyo, porque aparecen por todos lados, siempre con su canto.
Una vez repuestos, salimos a la calle a las nueve de la mañana dispuestos a "conquistar" Tokyo, pero antes le pregunté al encargado de recepción del hotel, hacia dónde estaba la parada del metro o tren subterráneo, y él amablemente nos señaló la dirección más cercana.
En la acera nos dimos cuenta de que están divididas, es decir, la mitad más o menos para los ciclistas y la otra parte para los peatones; lo que ocurre es que en la práctica no se respetan los espacios y los ciclistas pasan por cualquier lado, en sus bicicletas clásicas. Suerte que no son muchos y andan a velocidades prudentes, salvo excepciones.
Sin embargo, después de caminar unos cinco minutos, no contábamos con que se trataba de una estación del metro con salidas hacia una estación ferroviaria y a una hora pico. Solamente el hecho de ver centenares de pasajeros corriendo y caminando apresurados en todas las direcciones, eso ya de por sí turba a cualquiera; si a eso le añadimos que los billetes se compran en máquinas que están en japonés, que el importe varía según la distancia, que sólo el nombre de la estación está en inglés, y que las salidas están identificadas por números y por indicaciones en japonés, eso complicaba aún más el paseo. Estamos hablando de una estación con más de cincuenta salidas, y hasta los mismísimos japoneses se pierden y se confunden. Cualquier error en la salida puede significar salir doscientos o trescientos metros más allá de dónde uno quiere ir, o quién sabe dónde.
Por otro lado, los andenes están numerados también, y los nombres de las paradas finales de cada línea están en japonés. Francamente no estábamos preparados para ese maremágnum, a pesar de que yo había montado en otros metros de ciudades grandes como París, Londres, Ciudad de México, Sao Paulo, New York, Buenos Aires, Madrid, Roma, Caracas, Lisboa, etcétera. De nada me valieron las experiencias previas.
Y sucedió lo que tenía que suceder, que tomamos el tren en dirección equivocada. Suerte que con la confusión ya se había reducido el tráfico de pasajeros, y los empujadores profesionales enguantados, ya habían hecho su trabajo en los andenes para que las puertas puedan cerrar. Entonces, al darme cuenta del error tuvimos que salir y abonar el importe del trayecto de nuevo.
Después de esa aventura, nos desmotamos en la estación de Akihabara en la llamada Ciudad Eléctrica, como teníamos previsto; y estaba lloviznando, tal como se había pronosticado, porque se me había dañado la cámara y necesitaba urgentemente comprar una. Al mirar los edificios, noté que se trataba de oficinas y de comercios, porque en Tokyo es fácil distinguir los multifamiliares, ya que siempre tienen ropa tendida en los balcones y sus correspondientes parábolas pequeñas de TV; pero no encontraba lo que buscaba, porque los nombres de las calles están casi siempre en japonés.
En eso vi una oficinista que estaba trabajando sola en un negocio y le pregunte por la tienda Yodobashi Camera; y ella muy gentilmente, dejó abandonada la oficina y nos llevó hasta la esquina lloviznando, y nos indicó dónde estaba la tienda. Ese gesto es inconcebible por estas latitudes. Y así después de decirle "arigató" no sé cuantas veces, entramos a uno de los tantos paraísos del consumo de electrodomésticos de la capital nipona. Ocho plantas grandes llenas de todo lo bueno en aparatos y de última generación que uno pueda imaginarse.
Aparte de la planta de las computadoras, tenían otra para aparatos de música, y espacios para televisores, pantallas, celulares, cámaras, relojes, aparatos de hacer gimnasia y de masajes, libros técnicos, programas de computadora, lápices de memoria, mochilas, i-pods, entre otros muchos productos.
Intenté comprar varios efectos con la tarjeta de crédito, pero ellos tienen por norma llamar por teléfono al banco emisor, y como era mediodía allá, aquí era casi medianoche, y no respondían. Entonces, saqué de la cartera otra tarjeta de débito prepagada, y así pude comprar lo que quería, incluyendo la cámara. Al tener que cargarle la batería al bártulo fotográfico, me dijeron que volviera en una hora.
Ese tiempo lo aprovechamos para ir a almorzar en las cercanías, una comida típica japonesa, pero como no sabían inglés, tuvimos que emplear el método de señalar con el dedo el plato en un muestrario de fotos del menú, y nos entendieron perfectamente. En realidad yo no sabía lo que estaba comiendo, ya que allá se consumen pescados que aquí no se conocen, y además, ellos tienen ciertos vegetales que no se cultivan en este país, todo mezclado con algas y arroz pastoso. Aunque desconocía lo que estaba consumiendo, el plato estaba riquísimo. Nos cobraron como mil doscientos yenes por cabeza, por ese manjar afrodisíaco.
Luego regresamos a la tienda a recoger la máquina fotográfica, y para mi deleite encontré un ordenador aislado que estaba conectado el Internet, no sé si por cable o por wi-fi; el hecho es que empecé a leer periódicos en la pantalla, a enviar mensajes, y a enterarme de los centenares de e-mails que tenía acumulados en mis correos. A pesar de tener el teclado en japonés, se podía convertir en teclado occidental, aunque a veces se me escapaba algún que otro signo oriental.
Regresamos a descansar al hotel antes de la hora pico de la tarde, y por la noche salimos a conocer el famoso Ginza Wako, guiándonos por los avisos publicitarios y por los edificios, porque las calles tienen los nombres en japonés, como ya dijimos. A tres manzanas del hotel está el "showroom" de la Sony, donde estuvimos viendo las novedades de esa marca. Ya la ciudad había tomado color con las luces, -dejando atrás los tonos grises que se aprecian durante el día -, provenientes de los letreros lumínicos, las pantallas gigantes y los anuncios publicitarios. Tokyo es una de las grandes mecas mundiales del consumismo, donde se vive una auténtica euforia.
En las bellas avenidas se apreciaba la meticulosidad, pulcritud y gran amor por la limpieza que tienen los japoneses. Tampoco se escuchan señales acústicas de los automóviles y muy pocas sirenas. Pasamos por muchas tiendas, algunas de reconocidas marcas a nivel internacional, como Ferragano, Dior, Gucci, Calvin Klein, Cartier, Tiffany, Chanel, Mikimoto, Louis Vuitton…todas de prestigio, hasta llegar al Wako, que es un reloj público con un carillón, ubicado en un edificio en el cruce de las calles Chuo-Dori y Harumi-Dori.
La verdad es que lo que ellos llaman "calles", no son tales, ya que se trata de bellas y dinámicas avenidas; e incluso, la Harumi tiene el asfalto coloreado de un tono verdoso, lo cual la hace más elegante; es más, son vías que tienen hasta un poco de brillo en el pavimento. En otros distritos pude ver avenidas coloreadas de rojo y las menos de un tono blanquecino. Con tantas luces y en esas rutas citadinas tan espectaculares, se pasean los vehículos de lujo, siempre muy brillantes, reflejando la iluminación; entremezclados con otros medios de transporte más modestos.
El Wako sería el equivalente al reloj de la Puerta del Sol de Madrid, pero con mucha menos prestancia y de tamaño más reducido que el Big Ben de Londres. Todo ello en un entorno de luces como en Times Square de New York, pero con un público selecto, en lugar de ese ambiente chabacano y vulgar de la ciudad estadounidense.
En Tokyo es muy raro ver a gente gorda o barrigona en las calles, o en la tele, salvo los luchadores de sumo que son una casta aparte. Las tokyotas yuppies son mujeres menudas, muy inteligentes, independientes, ambiciosas, egocéntricas como el país, y nerviosas, hasta tal punto, que dan la sensación de que están al "borde de un ataque de nervios", en el buen sentido de la frase, y con reflejos tan rápidos que parecen "eléctricas". Las más "in" prefieren sobre todo la ropa de marca, o que aparente serlo, y usan pocos adornos en las orejas en forma de pendientes. Algunas de ellas, principalmente las dependientas de los grandes almacenes de lujo, cuando se maquillan, parecen muñecas de porcelana. De la misma forma, es muy poco frecuente escuchar gente hablando en voz alta.
La moda típica invernal ahora son las faldas-pantalón con zapatos de tacones, con el abrigo largo encima; y las mayores que son tradicionalistas, usan el clásico kimono. Nosotros vimos unas señoras ataviadas con kimonos y abrigos de visón, en la Chuo –Dori. Los ejecutivos cuando van a trabajar suelen usar ropa oscura, y los fines de semana se ponen una vestimenta más casual.
Sin embargo, lo que más choca y sorprende en Tokyo, es el tratamiento que se les da a los pobres, porque en esa ciudad hay gente que "elige" ser indigente; es decir, para aclararme, que existen personas que deciden vivir sin trabajar, y esos son los pobres de la urbe. Claro está que hasta ellos están organizados, y constituyen un "atractivo" turístico, o si se prefiere algo curioso o novedoso. Incluso los mencionan en algunos folletos turísticos, y los guías de turismo hablan de ellos. Para una persona proveniente del subdesarrollo como yo, ese criterio es harto interesante, porque los pobres de nuestros países normalmente no tienen oportunidades, y si encima tienen la mentalidad de vagos, entonces son doblemente pobres, y con pocas esperanzas. Cuando yo estudiaba Ciencias Económicas en la Universidad Complutense de Madrid, no se decían esas cosas de "pobres por elección personal".
Al día siguiente el turno era para el city-tour, para tomarle el "feeling" a la gran ciudad, porque ya tenía cámara disponible. A la una y treinta y cinco nos pasaron a recoger y nos llevaron en primer lugar a la Galería de Perlas Tasaki, donde nos hicieron una demostración de cómo se cultivan las perlas artificiales con el procedimiento desarrollado por Mikimoto. Básicamente la madreperla reacciona ante el cuerpo extraño que se le introduce, y esa reacción es la que produce las capas que forman la perla. Luego después de tres años de espera se obtiene el resultado. De la perla obtenida se valora la forma, el tamaño, el color, y el brillo, entre otras variables.
El autobús nos pasó frente al Palacio Imperial, rodeado de su foso, y también al lado de la Tokyo Tower, la cual fue diseñada siguiendo la estructura de la Tour Eiffel de París, pero más liviana porque pesa casi la mitad, y es un poco más alta.
De ahí le tocaba el turno al crucero de media hora por el Río Sumida, en uno de los tantos ferries que lo surcan, a partir del embarcadero de Hinode. Ese río está lleno de patos, gansos, gaviotas, y otras aves acuáticas, y sus aguas están desprovistas de contaminación. Ante esa realidad el Río Ozama de Santo Domingo me dio pena y vergüenza, por haber sido convertido en una inmensa cloaca llena de toda clase de desperdicios y de aguas contaminadas, ante la mirada indiferente de las autoridades.
Pasamos por debajo de trece puentes de río, es decir, un poco más altos que el ferry, todos distintos y cada uno con su nombre e historia. En algunos lugares de las orillas se podían contemplar los conocidos hábitats de los pobres de Tokyo, forrados con una lona azul. Todo muy ordenado, y limpio.
Desembarcamos en Asakusa, y nos dirigimos al famoso Templo Budista Kannon. La entrada del templo tiene negocios a ambos lados, donde venden todo tipo de artículos, souvenirs, dulces, comidas, etcétera, y está adornada con una decoración típica japonesa. Yo vi un vendedor que tenía revistas subiditas de tono, con imágenes que eran impropias para un recinto como ese.
Una vez se llega al templo, se practican varios rituales por los millones de visitantes que acuden a él, siendo el primero de ellos con el incienso. La gente creyente desvía el humo con movimientos de las manos hacia la parte del cuerpo que quiere sanar. A continuación está el ritual con el agua de una fuente decorada. También se lanzan monedas a una especie de pozo al cual no se le ve el fondo; y hay practicantes que hace peticiones en forma de papelillos doblados que atan a un cordel ad hoc, además, otros cuelgan una tablilas con frases muy bien dibujadas.
Al intentar llegar hasta el recinto más sagrado, me aproximé a una ventanilla a pagar la entrada y despojarme del calzado; pero me dijeron que no podía entrar, porque no era budista. Bueno, parece ser que me equivoqué en esta reencarnación...
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